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lunes, 20 de febrero de 2023

EN LA VIDA COMO EN TWITTER (o al revés)

Pasado ya cierto tiempo desde que uno de los máximos exponentes del Capitalismo más salvaje, Elon Musk, comprara Twitter. Como todo lo que hace este personaje ha sido un asunto rodeado de polémica. Relativa, la polémica depende de lo poco o mucho que todavía uno crea en el funcionamiento de este sistema. Para mí, polémica cero. Simplemente, un explotador comprándole el negocio a otro explotador y haciendo lo que le da la gana con su nuevo juguete con el beneplácito de la afición.

Pero no es este asunto lo que me interesa. Aunque sí me ha despertado la curiosidad por esta red social de la que formo parte, sin mucho esmero, desde hace años.

Twitter viene a significar algo así como piar, más concretamente, gorjear. Es decir, no es ese canto melódico con el que algunos pájaros se comunican y se exhiben ante los demás. Es más bien, ese sonido repetitivo (a veces un tanto molesto) que tiene unos usos específicos.

Hace tiempo le leí (creo que a Bauman) que el gorjeo tenía dos funciones básicas y vitales para las aves. Por un lado, sirve para mantenerse en contacto con los suyos… Para no perderse y saberse parte del grupo. Por otro lado, y en paralelo, sirve para mantener alejados al resto de congéneres que no forman parte del clan. No se me ocurre un nombre más apropiado, que defina más claramente un producto y su uso. La cuestión es exactamente esa, en eso consiste Twitter. Identificarse con un grupo, reforzar esa identidad a base de discursos vacíos repletos de tópicos y, al mismo tiempo, mantener alejados (en este caso tratar de destruir) a todos los que no forman parte de él. Las defensas a ultranza de una idea por muy sinsentido que sea es el pan de cada día. Discursos sin cuestionamiento, lealtad absoluta. Conmigo o contra mí.

Por supuesto, hablo en términos generales. Sé que hay personas y discusiones maravillosas que merecen mucho la pena. Pero es lo menos abundante, no son la tónica general.

Esta dinámica ha saltado la frontera de lo virtual y parece haberse instalado en todas las formas de comunicarse. Una especie de hooliganismo que se ha instaurado en todos los ámbitos vitales. No sé qué fue primero, si el huevo o la gallina. No sé si Twitter es un reflejo de la sociedad o si ésta ha adoptado el modo de funcionar de esta red social. Para el caso es lo mismo, la cuestión es que vivimos en un mundo atrincherado donde cada vez más es bastante complejo encontrar caminos que unan esas trincheras. Aquí cada uno vamos a lo nuestro y sólo parece que somos capaces de remar en la misma dirección en momentos puntuales y por temas muy concretos (asuntos que nos incumben directamente y que nos da bastante igual como afectan al resto de la sociedad) Una vez pasado el momento, cada cual vuelve a su redil sin ser capaces de sacar alguna conclusión sobre la manera en que se ha conseguido o no aquello que nos había movilizado. Simplemente, nos da igual.

Ha quedado establecida la imposibilidad de lo común. Quedando esto reservado a las necesidades impuestas desde el exterior por corporaciones y gobiernos. Entonces lo común no es otra cosa que el marco ideal del sálvese quien pueda, un campo de batalla en el que cada uno tiene la obligación de luchar para lograr alcanzar eso que nos iguala con el resto. El estándar que nos tienen reservado para que podamos considerarnos normales y, por tanto, aptos para la sociedad y triunfadores en la vida.

Convertidos en soldados no hay posibilidad de discusión entre iguales, de estrategias consensuadas. En la guerra sólo es posible acatar órdenes, seguir ciegamente las instrucciones de la jerarquía es la única opción. Y en esas estamos. Cada uno cree elegir el bando correcto y a los generales más preparados y se dedica a repetir consignas y patrones de comportamiento. Nos sentimos protagonistas de la historia y no acertamos a entender que somos meras comparsas representando todos el mismo papel en una función escrita de antemano. Y que no nos falte nuestro espacio en esta obra, de lo contrario no seríamos más que unos fracasados, unos nadie excluidos de la Historia.


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jueves, 27 de abril de 2017

TAMBORES DE GUERRA



Suenan tambores de guerra. Nada nuevo bajo el sol,   salvo por la insistencia de los medios de comunicación que, como siempre, se encargan de poner el foco donde el sistema considera oportuno. Porque los tambores de guerra nunca han dejado de sonar y jamás lo harán mientras la opresión y la muerte generen beneficios.
La guerra siempre está en marcha, vivimos inmersos en ella. Forma parte fundamental del orden autoritario, especialmente del capitalismo. La sociedad está en constante guerra. Unos contra otros tratando de conquistar una meta impuesta como si fuéramos pequeños roedores en busca del pedacito de queso que el científico de turno otorgará al que sobreviva a cuantas tropelías se le ocurran. En estos casos, donde la maquinaria bélica está relegada a un segundo plano (eso sí, siempre insinuante, siempre presente en el imaginario colectivo) se considera que vivimos en tiempos y lugares de paz. Aunque a diario las víctimas de esa paz se suceden arrastradas a una vida de penuria moral y física hasta el final de sus días.
Pero la guerra es el pasatiempo favorito de los poderosos. Es apostar a caballo ganador porque vaya como vaya siempre ganan los mismos y el riesgo de pérdida es cero. Los muertos, sean del bando que sean siempre los ponen los mismos. Los vencedores también.
La industria de la muerte es una colosal máquina que genera beneficios económicos astronómicos y garantiza el mantenimiento de un orden social basado en el poder en todas sus dimensiones (propiedad, dominio, lucro, explotación…) Bien sea como causa directa de muertes y sufrimiento allá donde esta industria despliega su poderío, bien sea a través de un efecto colateral y no menos devastador: el miedo. Porque las balas y las bombas matan al instante pero el miedo aniquila lentamente. El miedo atenaza las mentes, cierra las bocas, encoge la esperanza. Consigue que cada cual se encierre en su situación y no quiera/pueda ver más allá. Cierra la puerta a cualquier atisbo de acción espontánea, independiente, genuina y las abre de par en par a la mansedumbre, al seguidismo, a la servidumbre total y, por tanto, a la perpetuación del orden social vigente.
La guerra está siempre presente, lo sepamos o no, no se detiene nunca y derrama nuestra sangre por todo el mundo. En la actualidad hay docenas de países donde a diario, guerras más o menos declaradas, se cobran vidas humanas. Yemen, Siria, Palestina, Sudán, Libia, México, Ucrania, Nigeria, Colombia, Turquía, Iraq… son sólo algunos ejemplos. Sin embargo, el egocéntrico occidental medio, acostumbrado a devorar las informaciones sin procesarlas está ya inmunizado ante el dolor ajeno, apenas siente un suave golpe en su coraza. Necesita una amenaza más palpable para sentir el suficiente temor para legitimar la imparable rueda de la guerra. Al parecer no es suficiente con la psicosis terrorista, así se recurre nuevamente al terror nuclear. Esta amenaza, es la máxima expresión técnica de la dominación, nada produce un efecto tan devastador en las mentes y los cuerpos. Bastó una sola aplicación del horror nuclear para marcar a las siguientes generaciones de por vida (por si acaso, de vez en cuando, nos muestran alguna prueba nuclear para recordarnos quien manda). Sin duda, fue el inicio de una etapa de esplendor para el sometimiento mundial. Suficiente para que, al menos en occidente, se acatara el orden establecido sin rechistar. Años más tarde, con la caída del imperio soviético, se sellaría ese nuevo orden mundial.
Ahora, la exhibición de la amenaza nuclear hace que la industria de la muerte aumente exponencialmente sus beneficios. Se sabe ganadora, sabe que siempre será el bastión del poder independientemente de quien lo ostente formalmente. Mientras existan estructuras de dominación, éstas se sustentaran en la guerra. La guerra siempre está presente, a todas horas. Sus efectos están bien presentes en nuestros cuerpos y sobre todo en nuestras mentes.
 

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miércoles, 9 de septiembre de 2015

¿Y DESPUÉS?


Ando algo confuso, he estado una temporada un tanto desconectado de la red con la esperanza de ver en la calle toda esa ebullición de rebeldía y esa ansia de justicia, que constantemente inunda la pantalla. Aquí y allá se ven destellos, pequeños fogonazos de gente comprometida con aquello que creen justo, personas decididas a vivir sus vidas lo más acorde posible con unos ideales fruto de la reflexión crítica y su experiencia personal. Más allá de eso, el gran escenario de la protesta (uno de los que forman el teatro de la vida) donde todos los papeles pueden ser representados. La gran mayoría transitan por el escenario de forma bastante honesta, dedicando su tiempo y su esfuerzo a lo que considera necesario pero sin estar dispuestos (siendo o no conscientes de ello) a renunciar en última instancia a su privilegiada situación dentro del orden capitalista; sí, privilegiada aunque no nos lo creamos. En la lotería del sistema nacimos en el lado correcto del tablero. Las buenas intenciones nunca fueron suficientes. Hoy en día pueden llegar a ser hasta contraproducentes. Se requiere de mucho más para poder iniciar algún tipo de cambio sustancial que nos acerque al modelo de vida que cada uno desea pero que casi nadie se atreve siquiera a imaginar que algún día pueda ser real.

Es necesaria una actitud crítica ante la saturación de información que se recibe a diario. La enorme importancia que la red tiene en esto (para lo bueno pero especialmente para lo malo) hace imprescindible redoblar el esfuerzo por tratar de comprender todo lo que se esconde tras un llamativo titular o una imagen impactante. De lo contrario, se corre el riesgo de lanzarse en una carrera hacia la nada, protestando, exigiendo a las autoridades o difundiendo información que tan sólo conduce al desgaste y al posterior abandono toda vez que la urgencia informativa ha pasado y el compromiso por tratar de comprender y subvertir esa realidad concreta era más bien fugaz.

Existen cientos de causas en las que involucrarse y luchar. Todas ellas necesitan irremediablemente ser abordadas si queremos construir una sociedad mejor. Esto es algo incuestionable. Tanto que ni siquiera el poder lo hace; más bien lo utiliza a su favor dirigiendo la orquesta, filtrando la información y poniendo el foco donde considera oportuno en cada momento. Saben que la mayoría de la gente siente en mayor o menor medida la injusticia con la que el mundo actual funciona aunque no tenga mayor conciencia de las implicaciones y consecuencias que ese funcionamiento tiene sobre el planeta y sus habitantes. Así, a cada momento ponen sobre la mesa alguna cuestión que inmediatamente absorbe la atención y la energía de la gente, moldeando la futura respuesta que el poder espera de todas esas personas. Así vemos en los últimos tiempos cómo la llamada crisis de los refugiados sirios (que no es más que la consecuencia de las políticas criminales ejercidas en toda la región) ha sido puesta en primera línea informativa a nivel mundial. Por supuesto, la situación es terrible y nadie puede (ni debe) permanecer ajeno al dolor humano pero ¿por qué ahora? La masacre empezó hace más de tres años y creo que todos somos capaces de comprender que el éxodo empezó hace mucho. Nuevamente nos preparan  para justificar lo injustificable, una nueva barbarie en forma de acción militar en Siria. No dudan en apelar directamente a lo emocional mostrándonos imágenes a todas horas del éxodo de sirios. Repito la situación es terrible, pero ni mucho menos nueva y nosotros deberíamos saberlo ya, puesto que hemos vivido desde las dos orillas esto mismo. El poder necesita un nuevo golpe de efecto para convertir la injerencia en imprescindible y nos muestra una foto (que estoy seguro de que todos conocéis) que acaba por encender la mecha de la demanda social de una solución.

De esta forma se llega al punto que querían: el pueblo exige a sus Gobiernos una solución en forma de legalidad (aunque se pretenda disfrazar de justicia) para dar solución a una situación que ha pasado de ser secundaria para la inmensa mayoría a ser insoportable. Insoportable porque o se toma alguna decisión que descargue las conciencias del personal o nos enfrentamos a la cruda realidad. Y la realidad es que la muerte de ese niño al igual que las de tantos otros seres humanos (me pregunto por qué las fotos de los niños palestinos asesinados en un playa por Israel no tuvieron el mismo recorrido ni le importó a ningún Gobierno ni organismo internacional) es el precio que este sistema criminal exige para mantener la sociedad de consumistas en la que vivimos. Todo es mercancía y todo vale con tal de dominarla y sacar beneficio. Esas vidas truncadas son el fruto de la codicia de unos pocos; pero también de la conformidad de una mayoría dispuesta a no hacer demasiadas preguntas si a cambio puede mantener su estilo de vida, por más que esa vida sea totalmente artificial y prefabricada.

Si lo que se demanda es justicia debemos ir más allá de la asunción de las premisas que nos dan, necesitamos ir al origen, ser radicales y tratar de entender por nosotros mismos cómo funciona el mundo y qué no nos gusta de ese funcionamiento para poder organizar las respuestas y las alternativas. Si lo que se quiere es establecer una legalidad con nombres pomposos, dejemos que los Gobiernos sigan haciendo su trabajo y que el poder siga dirigiendo nuestras vidas.

 

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lunes, 21 de marzo de 2011

GUERRA EN LIBIA

Otra guerra ha estallado y ya hemos perdido la cuenta de las veces que lo hemos dicho. Esta vez pretenden engañarnos diciendo que esto no es una guerra cualquiera si no que es para salvar las vidas de la población libia amenazadas por su tiránico líder. Yo, en esta afirmación, tan sólo veo una prueba más de lo mal que está el mundo y de cuan distorsionados están los valores que lo rigen cuando casi todo el mundo da por bueno que es necesario que muera gente para imponer la paz.
Esta es la historia de la última cruzada del poder capitalista:
Libia es un país del norte de África donde vive muy poca gente y hay muchísimos recursos valiosos (petróleo, gas, agua, bancos de pesca, ...), durante los últimos cuarenta años ha sido gobernada con mano de hierro por Muamar el Gadafi (no sé cuál es la ortografía exacta del nombre y me he decidido por ésta) que a lo largo de este periodo de tiempo ha pasado de ser un sanguinario terrorista a un magnífico dirigente y por último se ha convertido en un tiránico dictador (todo esto desde el punto de vista de la prensa occidental, por supuesto) en función de su mayor o menor disposición a dejar que las grandes corporaciones transnacionales expoliaran, o no, los recursos de su país. Durante la última década se le consideraba un excelente dirigente y aquí en España, todavía recordamos cuando instaló su enorme jaima en medio de los jardines del Pardo en la capital del Estado. Eran otros tiempos y Gadafi permitía que Repsol tuviera su parte del pastel petrolero de Libia. Igual que en España sucedía en todos los “países democráticos”. Sin embargo, en 2009 se truncó este idilio cuando anunció que iba a dar marcha atrás y volver a nacionalizar el petróleo para conseguir mayores dividendos para los ciudadanos libios. Volvió a convertirse en terrible dictador para los medios occidentales y, por ende, para todos los que nos informamos a través de ellos.

Con estos antecedentes llegamos a la actualidad. Una actualidad marcada por la diversas “revoluciones” en países norteafricanos y de la península Arábiga. Unas “revoluciones” nacidas de la necesidad de libertad y de la necesidad a secas pero, seguramente, manipuladas hasta tal punto que han quedado reducidas a la nada (en Egipto se ha ido Mubarak y ahora manda otro militar y parece como si hubiera cambiado algo, al menos a los ojos de los países capitalistas). Al parecer éste era el camino a seguir para Libia; pero se han encontrado con un obstáculo con el que no contaban: el ejército y muchos ciudadanos libios apoyan a ese malvado dictador, algo incomprensible para las estrechas mentes de los estrategas occidentales.

Ante la intolerable situación que se les presentaba, rápidamente los países con empresas interesadas en Libia acudieron a la ONU (ese supuesto Gobierno Mundial que sólo sirve para legitimar barbaries en pro del sistema global) para conseguir una resolución del Consejo que autorizara la guerra sin mayores problemas. Dicho y hecho, la Resolución 1973 autoriza a utilizar todos los medios disponibles para proteger a los civiles y a las áreas pobladas bajo amenaza de ataque (un texto muy bonito pero que pronto se ha visto superado por las acciones de los países que participan en la ofensiva). Antes de seguir adelante, quiero mencionar expresamente la cobardía de tres países: China, Rusia y Alemania. Estas naciones suelen fanfarronear de su independencia y su poderío, sin embargo, su abstención en las votaciones viene a confirmar su sumisión ante el poder imperial. También hay que destacar que esta vez la diplomacia norteamericana ha sido un poco más hábil que de costumbre y ha dejado que Francia cargue con la responsabilidad de llevar la voz cantante en el asunto con Sarkozy al frente, necesitado de un golpe de efecto ante sus compatriotas para evitar su descenso a los infiernos políticos en las próximas elecciones (Sarkozy espera que esto le funcione tan bien como le funcionó a Margaret Thatcher la guerra de las Malvinas).

Con todo ello, la guerra ya se ha iniciado con los ataques aéreos por parte de los países (que son unos cuantos, entre ellos cómo no España, con Zapatero a la cabeza dando un paso más en su “Alianza de Civilizaciones”). Y no sólo ha empezado si no que cuenta con el respaldo de una opinión pública totalmente mediatizada por las interesadas informaciones facilitadas sobre las supuestas atrocidades cometidas por un enloquecido ejercito sobre una población indefensa. Este respaldo se ve en todo el espectro político “democrático”, desde las derechas que lo ven como algo ineludible y que ya debería haberse puesto en marcha hace tiempo, hasta las izquierdas que lo ven como un mal menor con tal de evitar la masacre.

Por supuesto, este artículo no es una defensa de Gadafi y su régimen, es más bien una crítica a todos esos valedores de la intervención por su valentía contra Libia y su aparato estatal. Desde aquí les pregunto a todos esos compinches del capital y del imperio de las armas:
¿Por qué no exigen también una intervención en otros países en situaciones similares y muchísimo peores?
¿Por qué no una intervención militar en el Estado de Israel que lleva décadas masacrando a un pueblo indefenso como el palestino que sólo quiere paz y libertad?
¿Por qué no una intervención militar en Colombia donde los derechos humanos son papel mojado y las muertes se cuentan por miles y los desplazamientos por millones?
¿Por qué no una intervención militar en Arabia Saudí donde la tiranía impera desde hace muchos años y los derechos son sólo para la familia real y los extranjeros afines?
¿Por qué no una intervención militar en China donde su capitalismo totalitario manda a la muerte prematura a millones de trabajadores indefensos?
¿Por qué no una intervención militar en Guinea ecuatorial cuyo eterno dictador ha condenado a la pobreza eterna a su pueblo?
¿Por qué no una intervención militar en Honduras donde gobierna un golpista a base de represión?
¿Por qué no una intervención militar en Marruecos donde la dinastía real condena a la inanición al pueblo saharaui?

Hay tantas preguntas que serían infinitas, sin embargo, una sola respuesta vale para todas: todos estos países son piezas que funcionan perfectamente en el engranaje capitalista mundial y en los planes que la elite político-económica ha dispuesto para la humanidad.Cualquiera que se sienta tentado de aceptar la ignominiosa resolución 1973 de la ONU que se haga estas preguntas y que piense si la mejor manera de conseguir la paz y la libertad es a través de las armas y la destrucción.



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jueves, 23 de diciembre de 2010

LA DOBLE MORAL EN LA VENTA DE ARMAS ESPAÑOLAS

Recientemente, se ha dado a conocer el avance sobre las exportaciones españolas de material de defensa y de doble uso en el periodo comprendido entre enero y junio del presente año. Este informe lo facilitan las siguientes organizaciones: Amnistía Internacional, Fundació per la Pau, Greenpeace e Intermon Oxfam en colaboración con el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH).

La crisis económica que azota España está planteando una clara tensión entre lo que dice la Ley 53/2007 (ley que regula este mercado) y los intereses del complejo industrial militar español. Esto es debido a que el Ministerio de Defensa ha perdido poder adquisitivo por los recortes presupuestarios y no es capaz de absorber la producción de las empresas del sector. Sin embargo, para el Gobierno es vital mantener el auge de las corporaciones que producen material de defensa (bonito eufemismo para designar artilugios cuya única función es acabar con la vida). Así que se ha dedicado en cuerpo y alma a aumentar las ventas al exterior, es por ello, que el Gobierno español y sus componentes han decidido invertir su tiempo y nuestro dinero en acompañar y apoyar a dichas corporaciones en su intento de abrir nuevos mercados en lugar de dedicarse a posibilitar que todos los ciudadanos tengamos cubiertas nuestras necesidades básicas y no haya miles y miles de personas subsistiendo a base de penurias y mendicidad.
Para lograr el aumento de ventas no han dudado ni un instante en vender armas a países que claramente violan lo acordado en la ley 53/2007 y, en concreto, en su capítulo 8 donde se especifican los supuestos que deben llevar a la denegación de las autorizaciones de venta. Básicamente estos supuestos son los siguientes:
- Deben denegarse los permisos de venta cuando las armas puedan ser utilizadas para perturbar la paz (me pregunto yo qué arma no perturba la paz), la estabilidad o la seguridad en un ámbito mundial o regional.
- Cuando se contravengan los intereses de la defensa nacional y la política exterior.
- Cuando vulneren las directrices acordadas en la Unión Europea.
- Cuando se contravengan los embargos decretado por la ONU y la UE.

Antes de analizar los datos y ver los destinos de las armas españolas, conozcamos un poco más lo que llamamos el complejo industrial militar español.
Éste es un sector de actividad fundamentalmente privada que se compone de unas 850 empresas y que factura de manera anual más de 3.600 millones de euros. Parecen muchas empresas pero la verdad es que el 80% del volumen de negocio lo acaparan solamente cuatro: EADS, Indra, Navantia y Santa Bárbara Sistemas. Este sector genera 18.000 empleos directos y se estima que unos 50.000 indirectos.
En la actualidad, el sector exporta cerca del 40% de su producción y tanto empresarios como políticos estiman necesario para la supervivencia del negocio que ese porcentaje aumente de manera considerable.

Según la Agencia Tributaria, las exportaciones realizadas en cuestión de material de defensa a lo largo del primer semestre de 2010 superaron los 907.6 millones de euros, más del doble que en el mismo periodo del pasado año. El 42.3% corresponde a ventas hechas a países miembros de la OTAN. El 57.7% restante se distribuye entre 60 países que no forman parte del tratado. Estos datos ya nos dicen bien a las claras que no hay territorio que se le resista a la industria militar española.

Vamos ahora a ver aquellos destinos de armamento español que de tenerse en cuenta la legislación vigente no deberían tener acceso a esas armas. Esta legislación lleva tres años en vigor precisamente para evitar este tipo de situaciones. Aunque es evidente que en este país, como en muchos otros, la única ley que se respeta es la del dinero.

Arabia Saudí. Todo el mundo conoce las graves violaciones de los derechos humanos que se dan en este país bajo el yugo de la realeza de los petrodólares. Son inexistentes los derechos de las minorías y de las mujeres; está vigente la pena de muerte y el encarcelamiento de presos de conciencia. A esto se le une la represión ejercida en el norte del Yemen con la excusa de combatir a Al Qaeda, aunque en realidad no tiene otro objetivo que masacrar a la población de chiíes zaudíes.
El valor de las operaciones con este país supera los 453 mil euros. Sin embargo, el gran negocio está por llegar con la venta de carros de combate por valor de unos 3.000 millones de euros.

Colombia. País devastado y con un historial de violaciones de derechos humanos que deja como auténticos pardillos a muchos de los antiguos dictadores de América Latina. Asesinatos masivos (con descubrimientos de fosas comunes a un ritmo vertiginoso) y millones de personas desplazadas no son un obstáculo para que les hayamos vendido armas por valor de más de 285 mil euros.

Egipto. Son muchas las violaciones de derechos fundamentales como para no convertirse en un destino preocupante: la pena de muerte, las detenciones arbitrarias, los tribunales militares y el uso extendido de la tortura; forman parte del elenco. A Egipto le hemos vendido material por más de 26 mil euros.

Ghana. País ubicado en una zona muy inestable, con muchos países vecinos en situación de conflicto. La mayor preocupación es la falta de control sobre el destino final del material. El montante de las operaciones asciende a casi millón y medio de euros. No está nada mal, para un país que vive en la penuria, el gasto militar que tiene.

Malasia. Según el informe en este país el control sobre la disidencia política es altísimo, la libertad de expresión es una quimera y el uso de la fuerza por parte de los cuerpos de seguridad es excesivo (no sé por qué estas condiciones me resultan muy familiares). En total, España vendió material por valor de 438 mil euros.

Marruecos. Todos tenemos claro que la entente con este país es total. Ni la ocupación del Sáhara y los asesinatos cometidos contra su población, ni la evidente falta de derechos primordiales ha sido un obstáculo para realizar operaciones que han reportado 4.13 millones de euros a las empresas españolas. Encima tenemos que aguantar a los fantoches de los políticos exigiendo no sé qué explicaciones al gobierno marroquí. ¡Vaya vergüenza!

Pakistán. A nadie se le escapa que esta nación está en una de las zonas más calientes del planeta. Luchas internas y regionales azotan a la población, siempre con la sombra de Estados Unidos planeando sobre ellos. Esto no impide haber realizado transacciones por valor de 215 mil euros.

Tailandia. Otro país donde los abusos sobre la población civil están a la orden del día y la disidencia política no es tolerada. Se mantiene abierta una guerra intestina entre las fuerzas leales al Gobierno e insurgentes armados al sur del país, sin olvidar el conflicto fronterizo con Camboya. A pesar de todo, el total de las ventas españolas ha alcanzado más de 114 mil euros.

Turquía. Se suceden los informes de malos tratos y torturas y el goteo de víctimas en los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y las milicias del PKK (Partido de los Trabajadores Kurdos). Con todo ello, Turquía es uno de nuestros mejores clientes realizando compras por valor de casi 39 millones de euros.

Venezuela. Curioso caso el de este país y nuestro Gobierno. Por un lado, les acusan de dar cobijo a miembros de organizaciones como ETA y las FARC y tildan al presidente Chávez de poco menos que de terrorista político, por otro lado, no dudan en venderles armas por más de 300 mil euros. Y es que donde esté el dinero que se quite todo lo demás.

Israel. Qué más se puede decir de un Estado que mantiene sometido a otro en condiciones infrahumanas durante décadas. Todos los días violan sistemáticamente los derechos más básicos de cientos de miles de seres humanos. Pero nada detiene al Gobierno español a la hora de facilitar el negocio para sus amigos de la industria de la muerte. Este semestre han vendido armas a Israel por valor de casi 3.3 millones de euros.

Irán. Estamos hablando de uno de los “demonios” del mundo. Un país que vive sometido a cuatro rondas de sanciones y embargos por parte de la ONU. Un país considerado por muchos como el vertebrador de todo mal. Para la industria armamentística española no es más que otro cliente al que se le han facturado más de 106 mil euros este semestre.

Estados Unidos. Uno de nuestros mejores compradores. No queremos extendernos con este país, baste recordar que continúa inmerso en tres guerras (Irak, Afganistán y Pakistán) que sigue desestabilizando a cualquier país que no se someta a sus intereses y, por supuesto, sigue nutriendo de armas a su vecino México para que puedan seguir matándose entre ellos. Este semestre estos “angelitos” han desembolsado más de 85 millones de euros en armamento español.

En total se han vendido armas a estos países que no cumplen los requisitos legales por valor de casi 135 millones de euros. A la vista de estos resultados, vemos como la hipocresía española sigue en auge.
En momentos en los que todos nosotros vemos nuestros derechos amenazados y en que muchos de nuestros conciudadanos se ven abocados a la miseria, el Gobierno de la Nación no duda en aportar tiempo y dinero para facilitarle las cosas al complejo industrial militar que es prácticamente el único sector de nuestra economía en el que la actual crisis no se ha dejado notar, sino todo lo contrario: semestre a semestre los beneficios se disparan. Ya se sabe que cuando las cosas no funcionan y hay posibilidades de que el pueblo se revele, los gobiernos se aprovisionan de armas para sus ejércitos por si acaso.


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lunes, 2 de agosto de 2010

"AMIGOS DE LA PAZ": Henry A. Kissinger

Con este artículo vamos a iniciar una serie dedicada a algunos de los ganadores del Premio Nobel de la Paz, en concreto, nos vamos a centrar en aquellos personajes que deberían haber ardido por un fenómeno de autocombustión espontánea en el preciso instante de recoger dicho premio si la justicia divina existiera.

Empezamos este viaje hablando de Henry A. Kissinger, probablemente uno de los criminales más sanguinarios de la historia de la humanidad.

Nacido en Alemania en 1923, tuvo que salir de allí en 1938 a causa de su origen judío y marcharse a los Estados Unidos donde obtuvo la nacionalidad en 1943. El joven Henry era un chico inteligente y, por ello, estudió ciencias políticas en Harvard. Breve paso por la marina (nada de frentes, ya por entonces se manejaba en cuestiones de inteligencia y estrategia) y de ahí de cabeza al grupo de jóvenes promesas amparadas por la familia Rockefeller (familia a la que a día de hoy sigue sirviendo). Empezó a destacar en los círculos políticos siendo uno de los máximos defensores de las armas nucleares y de la intervención estadounidense en el extranjero.

El inicio de su carrera internacional no pudo ser más espectacular. En 1968 y tras cuatro años de participación oficial en la guerra de Vietnam, extraoficialmente llevaban allí más de diez años apoyando a Vietnam del Sur, se iniciaron unas conversaciones de paz bajo el mandato del presidente Johnson. Kissinger estaba allí formando parte del equipo negociador pero, en secreto, había pactado con Nixon joder aquel intento para facilitarle el acceso a la Casa Blanca. Dicho y hecho, un año después Nixon era presidente y Kissinger Secretario ejecutivo del Consejo de Seguridad Nacional. A partir de este momento se iniciaron los bombardeos más duros de la guerra utilizando todo tipo de armamento biológico (esto sí que eran armas de destrucción masiva). Al mismo tiempo se iniciaron los bombardeos secretos sobre Laos y Camboya (países con los que EEUU no estaba en guerra) arrasándolos puesto que estos pobres países no estaban preparados para defenderse. A pesar de todo, no podían vencer y decidieron reanudar las conversaciones de paz en 1973 con Kissinger al frente.

Este tratado de paz le valió el Nobel ese mismo año junto al norcoreano Le Duc Tho, quien se negó a recogerlo junto a aquel demonio norteamericano.

Veamos las consecuencias de las acciones del premio Nobel hasta aquí. La guerra de Vietnam dejó casi seis millones de víctimas oficiales (la gran mayoría durante el periodo en que él dirigió las operaciones) y cientos de miles que murieron en años posteriores (y sigue subiendo la cifra) además, de dejar totalmente aniquilada la tierra y el agua debido al uso de agentes tóxicos (agente naranja, NAPALM, ...). También podemos atribuirle (gracias a su genial idea de arrasar Camboya) la llegada al poder de los Jemeres Rojos que dejaron un reguero de dos millones de muertos a su paso.

Otra de las “grandes contribuciones” de Kissinger a la humanidad fue su participación directa en la política de los países latinoamericanos. Como Secretario de Estado fue instigador y cómplice de los golpes militares sucedidos en Uruguay, Chile y Argentina para lograr lo que él consideraba el objetivo fundamental de la política exterior norteamericana que no era otro que la aniquilación del comunismo. Tras los golpes militares auspició y alentó las dictaduras militares y su represión, al mismo tiempo, apadrinó la creación de la llamada “Operación Cóndor”. Esta operación consistía en el acuerdo establecido entre Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil para el trabajo conjunto de sus servicios de seguridad. En la práctica esto suponía que cualquier miembro de las fuerzas represoras de esos países tenían libertad absoluta para operar en cualquiera de esos territorios para perseguir, detener (ilegalmente por supuesto) y torturar hasta la muerte a cualquiera que fuera considerado opositor a las dictaduras gobernantes.
Toda esta política de secuestros y asesinatos dejó tras de sí un legado de miles de personas torturadas y asesinadas. Otros miles de personas son consideradas oficialmente desaparecidas y a día de hoy siguen sin haber noticias de sus paraderos. Todo esto sólo fue posible gracias al manto protector de los Estados Unidos y, en particular, de Henry Kissinger.

En 1975 tuvo lugar otra de las grandes contribuciones del señor Kissinger a la humanidad, cuando siendo el Secretario de Estado del presidente Ford viajó con el mismo presidente a Indonesia para reunirse con el presidente Suharto (éste llego a la presidencia en 1965 mediante un golpe de estado financiado por la CIA). En esa reunión se dio el visto bueno a la invasión de Timor Oriental que se inició al día siguiente de la reunión. Como consecuencia de la invasión y posterior represión más de 200.000 habitantes de Timor fueron brutalmente asesinados.

A lo largo de sus años en la política oficial, hay gran cantidad de atrocidades que en una u otra medida pueden ser consideradas consecuencias directas de la política norteamericana auspiciada por Henry Kissinger. Entre ellas, vamos a destacar tres:

- Sudáfrica: durante largos años hubo un encubrimiento político y diplomático de las atrocidades del régimen del Apartheid que contribuyó a aumentar exponencialmente la ingente cantidad de muertos y torturados.

- Centroamérica: también en esta región el encubrimiento político permitió la creación y desarrollo de los escuadrones de la muerte que torturaron y asesinaron a miles de personas en toda la región.

Irak: Kissinger alentó a los kurdos para que iniciaran su revuelta contra el poder establecido. A continuación los dejó a su suerte para apoyar al otro bando. Aquí se inicia la represión actual del pueblo kurdo.

Todos los hechos descritos son algunos de los logros más importantes durante la carrera política de Henry Kissinger. Pero no acaba aquí. Kissinger fue el propulsor de la política que dirige hasta la actualidad el destino de todos los gobiernos que se han sucedido en la Casa Blanca: “los intereses nacionales ante todo”. Además es uno de los grandes adalides de la guerra nuclear, llegando a recomendar que todos los estadounidenses deberían tener un refugio antinuclear en sus casas porque es cuestión de tiempo que una gran guerra se desate con estas armas. También hay que destacar su gran contribución a las políticas eugenésicas de las élites gobernantes cuando en 1974 redactó el NSSM 200, un informe en el que se recomendaba la drástica reducción de la población mundial y en el que recomendaba el desarrollo de políticas de ayudas al desarrollo a cambio de esterilizaciones masivas.

Este es el personaje que en 1973 recibió el Premio Nobel de la Paz, un premio que supuestamente se entrega en reconocimiento a la persona que haya trabajado más o mejor a favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración o promoción de procesos de paz.

En la actualidad este personaje sigue vivito y coleando y sin ser juzgado como lo que es: uno de los mayores criminales de la historia de la humanidad.
Desde su retirada de la política activa, sigue siendo uno de los personajes más influyentes de la política imperialista. Su participación activa en entidades del calibre del CFR (Council of Foreign Relations), la comisión Trilateral o el club Bilderberg le aseguran una posición de poder (siempre bajo el manto protector de la familia Rockefeller).
Desde hace tiempo pesa sobre él una orden de búsqueda y captura internacional por su papel de actor principal en las dictaduras sudamericanas, sin embargo, el señor Kissinger se pasea por todo el mundo con total impunidad como pudimos observar durante la reunión anual del club Bilderberg celebrada el pasado mes de junio en Sitges (España).

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viernes, 2 de julio de 2010

NUEVO AVANCE HACIA EL FASCISMO GLOBAL

Todo parece indicar que un nuevo episodio de la cruzada estadounidense para conseguir su paz mundial está a punto de suceder. Desde que se supo que en la reunión del club Bilderberg celebrada a principios de junio en Sitges (España) se decidió que el ataque contra Irán debía ser llevado a cabo, los movimientos norteamericanos e israelíes no se han hecho esperar.

De nuevo se repite la estrategia utilizada con Irak. Primero, las voces oficiales del fascismo americano lanzan sus acusaciones (infundadas por supuesto) sobre la posesión de armas de destrucción masiva (en este caso hablamos de armamento nuclear). A continuación los siervos del imperio sentados en sus butacas de la ONU aprueban una tras otra resoluciones sancionando a Irán a sabiendas de que con eso no van a ningún lado (pero hay que guardar las apariencias claro), esta vez ni China ni Rusia se han molestado en escenificar su papel de “potencias contrarias”. Obviamente estas sanciones serán incumplidas por Teherán porque cualquiera en su sano juicio lo haría, y por arte de magia ya tenemos la excusa para atacar.

No creáis que todo esto son delirios infundados. Ahí van unas cuantas declaraciones recogidas en la siguiente web http://www.counterpunch.org por Conn Hallinan:

21-06-10 Shabtai Shavit, exjefe del Mosad israelí: Israel debe lanzar un ataque preventivo contra Irán porque ya existe una guerra continua, ya que la amenaza es permanente y la intención del enemigo aniquilarte. La doctrina correcta es la prevención, no las represalias.
22-06-10 Uzi Arad, consejero nacional de seguridad del primer ministro de Israel. Dijo sobre su creencia de que la comunidad internacional (supongo que se refiere a sus secuaces norteamericanos) no vería mal un ataque sobre Irán: “no veo a nadie que cuestione la legalidad o legitimidad de esto”.
26-06-10 Silvio Berlusconi, bufón profesional y primer ministro italiano: “Irán no garantiza una producción pacífica de energía nuclear, los miembros del G-8 están preocupados y creen que es absolutamente probable que Israel reaccione de manera preventiva”.
27-06-10 Leon Panetta, director de la CIA. Dijo que EEUU está compartiendo inteligencia con Israel y que estos están dispuestos a “darnos el espacio para tratar de cambiar Irán diplomática, cultural y políticamente”.

A parte de estas y más declaraciones lo que es innegable son los hechos que ya están sucediendo y que aparecen publicados en periódicos controlados por la élite norteamericana. A saber:

· Una flota de nueve embarcaciones de guerra norteamericanas, entre ellos, el USS Harry S. Truman y el USS Dwight D. Eisenhower han atravesado el canal de Suez. La propia marina estadounidense lo ha confirmado (no se cortan ni un pelo en disimular).
· Israel ha lanzado un satélite espía de última generación (tecnología yanqui) capaz de interferir todo tipo de comunicaciones.
· También se ha sabido que dos submarinos nucleares se apostaron frente a las aguas territoriales de Irán tras la masacre israelí a la “flotilla de la libertad”.
· Se ha hecho público que el gobierno saudita ha abierto su espacio aéreo para sus socios americanos e israelitas.
· Tropas de ambos países han sido desplazadas a las bases norteamericanas en Azerbaiyán, país fronterizo al norte de Irán

Ante este despliegue el gobierno iraní ha declarado el estado de guerra en el país y ha desplegado su ejercito por todo el norte de su territorio. Lamentablemente para ellos, es más que probable que, si el ataque se produce nada de lo que puedan hacer les servirá para no ser masacrados.

Así pues, tenemos a dos de los países con un mayor número de crímenes contra la humanidad por metro cuadrado erigidos como portadores de la sagrada verdad y dispuestos a sacrificarse por el bien de la humanidad. Claro que otra explicación más plausible sería que Israel lo que quiere es mantener su hegemonía regional y seguir avanzando en la expansión de su imperio y los Estados Unidos ven una nueva oportunidad de apoderarse con grandes reservas de petróleo y gas, a la par que arrasar el último bastión de la oposición en Oriente Medio.