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jueves, 30 de junio de 2011

ESTRATEGIA UE 2020: UNA NUEVA VUELTA DE TUERCA NEOLIBERAL

La Comisión Europea y el Consejo han hecho propuestas para conceder a la Unión Europea nuevos poderes sobre elementos esenciales del bienestar social, incluidas las prestaciones sociales y los salarios. Esto se quiere hacer bajo un nuevo procedimiento tecnocrático (difícil de seguir e imposible de influenciar por aquellos a los que va a afectar, es decir, nosotros) Las propuestas plasman una agenda corporativa social y económica que constituirá una revolución silenciosa impuesta desde arriba, sin ningún debate democrático real o participación popular. Esto representa que las grandes corporaciones pasarán a ser de “manera legal” los dueños de Europa (simplemente se pone por escrito porque hace tiempo que lo eran).
Los Estados miembros han aceptado conceder poderes muy importantes a las instituciones europeas, poderes relativos a la supervisión y a un control mucho más estricto de las finanzas públicos. Por ejemplo, las políticas presupuestarias dejarán de ser políticas nacionales.
Esta Estrategia y las nuevas normas de gobernanza económica proporcionan el marco perfecto para la aplicación por vía rápida de las reformas tanto a nivel nacional como internacional.

En marzo de 2010 se presentó la Estrategia UE 2020, que consta de tres componentes principales:

1- El Semestre Europeo.
Este es un procedimiento por el cual las propuestas de presupuestos de los Estados miembros se discutirán cada año en abril en la Comisión y en el Consejo, antes de los debates en los parlamentos nacionales. Este elemento ya ha sido adoptado y ha empezado a aplicarse en este 2011. todas las demás propuestas están relacionadas con este procedimiento. De esta manera, los Estados dejarán que sea ese ente llamado UE quien decida en qué debe gastarse el dinero de todas las personas residentes.

2- Cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento
Este pacto fija el límite de deuda pública en el 60% del PIB y un déficit del 3%, las nuevas propuestas establecen el ritmo obligado para reducir la deuda de los Estados miembros. Establecer este ritmo limita la capacidad de los Gobiernos para hacer grandes inversiones y promover el crecimiento.
La Confederación Europea de Sindicatos (CES) denuncia el plan en los siguientes términos: “la gobernanza económica, como la propone actualmente la Comisión no supone más que recortes: recorte de salarios, recorte de puestos de trabajo, recorte de protección contra el despido fácil, recorte de prestaciones sociales, recorte de servicios públicos. Los trabajadores tienen que hacer frente a los enormes costes de la crisis”. En España como en muchos otros países ya hemos empezado a sentir en nuestras propias carnes qué significa este punto.

3- Prevenir los desequilibrios macroeconómicos
La idea es tener un sistema de alerta rápida y amplios poderes de intervención en la política económica de los Estados miembros, incluso mediante exigencias para que el presupuesto del Estado sea redistribuido para ajustarse a la estrategia de la UE de políticas económicas sólidas orientadas al crecimiento. Esto se consigue mediante la introducción de un nuevo procedimiento estándar para abordar las políticas económicas de los Estados miembros: El “procedimiento de desequilibrio excesivo”.
En primer lugar, se definen los desequilibrios macroeconómicos que no quedan muy claros en la redacción del procedimiento, lo cual deja vía libre a la UE para intervenir cuando quiera. Es decir, los parámetros con los que se puede evaluar la economía de un Estado miembro abarcan un amplio abanico de asuntos e incluyen la política fiscal, la política laboral y la composición de la deuda.
Después, la Comisión define los niveles de alerta para determinar cuándo tienen que tomar medidas.
A partir de ahí, el Consejo puede exigir que los Estados elaboren un plan de acción que, si no les convence, pueden modificarlo. Las recomendaciones se podrían referir al funcionamiento de los mercados laboral, de productos y servicios, de conformidad con las orientaciones generales de política económica y las directrices de empleo también podrían referirse tanto a los ingresos como a los gastos. En realidad, se deja vía libre para recortes en salarios y medidas de protección social.
Finalmente, si un Estado miembro forma parte de la Eurozona, se le pueden imponer sanciones económicas de alrededor de un 0.1% del PIB anual.

El nuevo procedimiento de desequilibrio excesivo y las otras propuestas se basan en una serie de ideas sobre las mejores vías para salir de la crisis y para evitar nuevas (todo esto en opinión de los dirigentes europeos, ¡por supuesto!) En la última década, la competitividad se ha convertido en el objetivo principal de la Unión Europea. Es por ello, que no dejan de ordenar recortes salariales y de derechos sociales y laborales porque es su forma de competir con aquellos Estados donde se trabaja en régimen de semi esclavitud.
La estrategia UE 2020, es una versión revisada de la estrategia Lisboa 2000. aquí, la competitividad es sinónimo de mercados laborales flexibles (despidos a coste cero), reducción drástica de las pensiones públicas, comercialización de los servicios públicos, reforma de la educación y de las políticas de investigación para servir de manera más directa a las grandes empresas.

Toda esta estrategia viene avalada por las campañas salvajes de lobbys industriales como la Mesa Redonda Europea de Industriales (ERT), un club exclusivo de ejecutivos de las grandes compañías transnacionales. ERT ha conseguido diseñar la agenda política europea y ha presionado para desplazar el poder y el debate político de los estados a la UE.
La estrategia de competitividad ha tenido un impacto enorme sobre las políticas europeas. La liberalización de los servicios se ha llevado a cabo de una manera que amenaza la legislación laboral, los servicios públicos se han liberalizado, la burocracia que molestaba a las grandes empresas se ha reducido en el marco de la liberación de servicios, el desarrollo de la agenda social se ha parado, los procesos de decisión se han acelerado y se han eliminado del debate político abierto de una forma que beneficia a los intereses de la comunidad empresarial.
En un documento de 2002, la ERT escribía: “ las implicaciones de los presupuestos nacionales y de las medidas principales de política fiscal nacional se deberían revisar por la UE en su fase de redacción.” Ocho años más tarde, la UE introducía esto que acabamos de ver y lo llamaba “Semestre europeo”.

La Comisión ha argumentado que los desequilibrios presentes antes de la crisis financiera y la consiguiente contracción del crédito han provocado las crisis profunda de Grecia, Irlanda, Portugal y España. La competitividad en Grecia se estaba quedando muy por detrás del resto; en España e Irlanda las burbujas inmobiliarias eran evidentes. Sin embargo, habría sido útil que la Comisión hubiera profundizado un poco más en las causas de estos desequilibrios. Es normal que no lo haga porque tanto las divergencias de competitividad como la presencia de burbujas especulativas están directamente relacionadas con el euro y la UE.
El euro introdujo un nuevo tipo de política de “empobrecimiento del vecino” que beneficia principalmente a Alemania, ya que en la eurozona, la economía con los mejores resultados se hace más fuerte si las economías más débiles no pueden devaluar. También hay que ver cómo un efecto de la unión monetaria las burbujas especulativas. Al compartir el mismo tipo de interés Alemania y las economías periféricas, el tipo tiende a ser demasiado alto para Alemania y demasiado bajo para países como España e Irlanda. Como consecuencia, los bancos prestan dinero, pero no para fines productivos, sino para especulación inmobiliaria.

De todo esto se desprende, que el tipo de cooperación fiscal resultante conllevará un precio muy alto para los países de la periferia como España, puesto que se insiste una y otra vez en que estos países paguen los desequilibrios del proyecto del euro haciendo ajustes para aumentar su productividad.

Esta respuesta a la crisis viene determinada por la posición de poder que mantienen Francia y, sobre todo, Alemania en la UE. Van a aprovechar la situación para esquilmar el resto de Europa y conseguir una base sólida para que sus grandes corporaciones multipliquen beneficios en aras de la cohesión en la eurozona y para que sus bancos privados cobren todos los intereses creados al especular con las deudas de aquellos países que previamente han destruido a través de la especulación.

Esta es una revolución drástica en un intervalo de tiempo muy corto y su rapidez se debe a la urgencia de la crisis económica. Es un ejemplo de lo que describe Naomi Klein en su doctrina del shock. La aprobación de esta revolución es el principio de una nueva fase, lejos del debate público, de la Unión Europea. La Comisión y los Estados miembros han decidido todo esto a espaldas de las personas. El mensaje parece claro: el pueblo no pinta nada. Por eso, hoy más que nunca es imprescindible que seamos millones los que tomemos las calles y los centros de decisión política y económica. O tomamos el poder o el poder nos destruirá.

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domingo, 20 de febrero de 2011

LA LÓGICA NEOLIBERAL EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR

En las últimas décadas las Universidades están pasando por un proceso de expansión física que ha contribuido a que la educación universitaria haya dejado de ser un privilegio de una pequeña minoría. No se puede negar que expandir la educación superior es un objetivo noble, pero la realidad de la Universidad es muy diferente de lo que proclaman los estamentos oficiales sobre la igualdad de oportunidades y la justicia social.

Las universidades están orientándose por prioridades conformadas por las necesidades de los grandes negocios. Están reconstruyéndose para ofrecer a las corporaciones la investigación académica y los trabajadores cualificados que necesitan para ser rentables. Esto conlleva que estén pasando de ser instituciones eruditas a convertirse en centros de lucro.

En todo el mundo se está presionando a las universidades (sin que éstas opongan mucha resistencia) para que hagan esta transformación. Dicho cambio es parte de un proceso económico-político de dominación mucho más amplio conocido como Neoliberalismo, el cual intenta sujetar todos los aspectos de la vida social a la lógica del mercado, y hacer de todo una mercancía que se pueda poseer privadamente y vender y comprar. Con este proceso en marcha a los académicos y otros miembros del personal universitario se les niega cada vez más la oportunidad de buscar el conocimiento per se, y la oportunidad de entender las necesidades educativas y de otro tipo de los estudiantes, que también son víctimas (de hecho, las principales víctimas) de la subordinación de las universidades a las prioridades del mercado.

Muchos gurús del neoliberalismo mantienen que una de las fuerzas principales que gobierna la economía mundial es el capitalismo del conocimiento: tendencia a generar nuevas ideas y convertirlas en productos y servicios que los consumidores desean. Esto viene a ser una versión moderna de lo que a finales del s.XV hicieron los “descubridores” de América con los nativos americanos, tratando de cambiarnos cosas inútiles y sin sentido por nuestra aquiescencia con el orden establecido.

La actual era del capitalismo global es una era de intensa competición internacional. Cada una de las empresas está sometida a presión constante para reducir los costes elevando la productividad de sus trabajadores, ellos suele depender de la inversión en técnicas más avanzadas. El neoliberalismo en la Educación Superior significa que esta lógica de la competición se interioriza profundamente en la manera de funcionar de las universidades. Esto sirve para asegurar que enseñan a un número creciente de estudiantes y que llevan a cabo investigaciones cada vez más vitales con el menor costo posible.
A causa de esta eterna competición y, sobre todo, de la codicia desmedida, las grandes corporaciones han reducido costos para aumentar sus beneficios. Esta reducción ha supuesto el cierre de muchos de sus laboratorios de investigación (en realidad y como todos sabemos, esto es un efecto menor de lo que esta reducción de costos ha supuesto pero es este efecto el que nos interesa en esta entrada), paralelamente han instado al Estado a que se encargue de este trabajo a través de las Universidades. Obviamente, en un sistema en que la interconexión existente entre las corporaciones y los Estados es gigantesca no se puede esperar otra cosa que no sea el acatamiento por parte de los gobiernos de las órdenes de las grandes empresas como ya ha sucedido en multitud de ocasiones a lo largo de la historia (por ejemplo, durante el s.XX el Estado asumió la labor de asegurar que la fuerza de trabajo y su descendencia tuviera buena salud y educación siendo a partir de ese momento mucho más eficientes y totalmente serviles).

Todo este afán investigador volcado en las Universidades ha dado como resultado que la enseñanza se convierta en algo muy secundario contribuyendo el hecho de que cada vez más son los propios alumnos de doctorado (los peones de la investigación) los que se encargan de dar las muchas de las clases para poder, así, pagar sus propios estudios. Además día a día los licenciados o graduados presentan un menor espíritu crítico o una carencia total de él. También se ha perdido todo viso democrático en estos centros, puesto que la lógica de la competición es totalmente contraria a ello, siendo el modelo de gestión de negocios el marco de referencia en la vida académica.

Así, otra gran contribución de la lógica neoliberal en las Universidades ha sido la creación de toda una masa de mano de obra barata y precaria. Cada vez más los estudiantes se ven forzados a endeudarse para poder formarse (lo de formarse es un decir) circunstancia ésta que les lleva a trabajar en aquello que sea necesario y con las condiciones que sean para poder devolver los préstamos (muchos de los cuales son llamados becas con toda la cara del mundo).
En definitiva, las Universidades han perdido todo el sentido que se les suponía en la formación de personas intelectualmente preparadas para reflexionar críticamente sobre la sociedad y poder, así, contribuir con su labor a una mejora que repercutiera en toda esa sociedad. Por el contrario, se han convertido en centros de adoctrinamiento en los que se premia el individualismo y la competitividad. Unos centros en los que se realiza el trabajo oscuro en el que se cimenta el sistema capitalista y de consumo y en los que de manera fundamental se ayuda a reproducir una clase dominante.
Es por esto que es imprescindible reconstruir el modelo de enseñanza superior (en realidad todo el sistema educativo debería ser reconstruido) para que realmente sean las Universidades los centros en los que las personas se formen de manera plena y crítica y no sólo como peones con aspiraciones dentro del sistema.

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viernes, 28 de enero de 2011

EL CONSENSO DE WASHINGTON MÁS VIGENTE QUE NUNCA

El “Consenso de Washington” es un término que acuñó en 1990 John Williamson para referirse a los instrumentos de política y dominación económica neoliberal llevadas a cabo desde los años 70 con el objetivo de instaurar un sistema capitalista global basado en el libre mercado a la medida de las grandes corporaciones y los grandes inversionistas como paradigma único para la economía tras la caída del socialismo como sistema económico.
Recibe este nombre porque es la política que EEUU apoya oficialmente para implantarla en el resto de países (en los USA el libre mercado no es tan puro como quieren que lo sea en el resto del mundo, no hay más que ver las subvenciones gubernamentales a la agricultura). Cuando decimos Estados Unidos nos referimos a la FED (Reserva Federal), al Departamento del Tesoro y a las grandes instituciones financieras internacionales (FMI, BM, OMC, Bancos de Desarrollo Continentales,...) creadas con el único propósito de servir a los intereses norteamericanos y dominadas por ellos.

Estas políticas tienen su fundamento teórico en la Universidad de Chicago cuyo máximo exponente fue Milton Friedman (que vio respaldado su trabajo a favor del capitalismo salvaje con el premio Nobel de economía en 1976). De esta Universidad han salido y siguen saliendo docenas de economistas que ocupan altos cargos en todas las instituciones mencionadas anteriormente y, también, gran cantidad de asesores económicos que trabajan codo con codo con muchos gobiernos alrededor del mundo.

El “Consenso de Washington” se basa en diez pilares fundamentales, a modo de diez mandamientos, en torno a los que giran todas las decisiones a tomar:

1- Disciplina presupuestaria: la primera premisa se refiere a la ausencia de déficit fiscal y a la necesidad de presentar unos presupuestos balanceados. Este equilibrio fiscal jamás ha sido alcanzado por ningún país (como ejemplo los de siempre: para flipar el déficit fiscal de Estados Unidos). Sin embargo, esta imposibilidad no es un obstáculo para obligar a la mayoría de países a drásticos recortes en el gasto público (de lo que hablaremos en el siguiente punto) que conllevan un dramático deterioro de todos los servicios imprescindibles para tener una esperanza y calidad de vida mínimamente decentes.
2- Prioridades en el gasto público: bajo este bonito título se esconde la necesidad de reducir el gasto público. Rápidamente, se deja de invertir el dinero del pueblo en los sistemas de salud, educación, seguridad social, suministros,... esto deja el camino abierto a las privatizaciones y al monopolio del país por parte de una pequeña elite económica. Muchos países que viven situaciones dramáticas se ven obligados a suprimir las subvenciones a los productos alimentarios dejando el precio de estos en manos de buitres especuladores que a la velocidad de la luz condenan a la hambruna a millones de personas.
Otro efecto habitual de esta política, es el despido masivo de funcionarios. En la mayoría de regiones el Estado es el mayor empleador y, por tanto, estos despidos provocan un alto nivel de paro, exclusión y pobreza.
3- Reforma fiscal: se trata de establecer la amplitud de la base tributaria dejando la tasa tributaria marginal en un nivel más que moderado. Estas expresiones sin sentido se traducen a la hora de la verdad en que el mayor peso fiscal recae en las rentas medias (que son la mayoría en los países industrializados) y bajas (la mayoría en los países con economías de subsistencia) mientras que las rentas más altas soportan niveles moderados de presión fiscal (cosa que no les molesta en absoluto pero sirve para tergiversar la opinión pública en este tema).
4- Liberalización financiera: esto consiste en que sean los famosos mercados los que decidan los tipos de interés (a través de los respectivos Bancos Centrales). Obviamente, deciden su aumento porque así reciben mayores ganancias con sus inversiones en los países que optan por estas políticas. Por contra, los ciudadanos de esos mismos países se encuentran con la imposibilidad de obtener créditos a bajo interés con lo que la mayoría de pequeños empresarios (agricultores, comerciantes, ganaderos, pescadores...) acaban perdiendo sus trabajos y con ellos el sustento que les permite vivir.
5- Tipos de cambio: con esto se pretende establecer el clima necesario para que el flujo de exportaciones/importaciones siempre sea beneficioso a las grandes corporaciones que rapiñan los países donde intervienen.
6- Liberalización comercial: más bien debería llamarse liberalización de las importaciones, factor este muy importante en el deterioro económico y social. Esta política significa la eliminación de aranceles sobre los productos importados (que por norma general son más baratos que los nacionales debido a generosas subvenciones estatales o a la explotación sufrida por los que los producen) y la entrada masiva en el mercado nacional provocando la quiebra de empresas y miles de despidos. Junto a esto, se produce una reorientación de la economía desde la autosuficiencia a la exportación. Así países que producían suficiente para su autoconsumo se convierten en campos y talleres de mano de obra barata trabajando para satisfacer las ambiciones económicas de grandes corporaciones. Automáticamente los recursos naturales valiosos son expoliados para la exportación dejando a los nativos en una situación de pobreza e inseguridad alimentaria absolutas.
7- Apertura a la entrada de inversiones extranjeras directas: su nombre deja claro qué se quiere conseguir. Se les ponen tantas facilidades a las empresas foráneas que incluso se les deja llevarse todos los beneficios sin la obligación de invertir ni dejar nada en el país donde operan. Por si fuera poco les fabrican marcos reguladores como los TLC para que tengan total inmunidad en el ámbito legal.
8- Privatización: este es uno de los dogmas más potentes del Consenso: la creencia en la eficiencia superior de la empresa privada. La transferencia de instituciones públicas a manos privadas repercute directamente en el día a día de los ciudadanos, se traduce en la reducción de los servicios públicos y en un aumento de precio para estos mismos servicios (siempre disfrazado bajo el pretexto de la eficiencia y la rapidez), se aumenta el número de despidos y, finalmente, se llega a la práctica aniquilación de los derechos laborales.
9- Desregulación: imprescindible para que sectores enteros de la economía de los países puedan pasar a manos privadas y controlar de esta manera el Estado.
10- Garantía de los derechos de propiedad: este aspecto suele ser poco comentado pero indica ni más ni menos que los Estados (o sea los ciudadanos) deberán pagar siempre por usar la tecnología que les imponen, incluyendo aquí bienes tan imprescindibles como la comida y los medicamentos, que siempre serán fuente de negocio para las transnacionales.

Estas reglas, que claramente son incompatibles con el desarrollo humano de los países, han sido impuestas una y otra vez gracias al esfuerzo conjunto de las instituciones financieras internacionales y al aparato de represión de los diferentes Estados apoyados por el siempre amigo Estados Unidos. A lo largo de los últimos cuarenta años se han sucedido las dictaduras, las guerras y las revueltas represivas que han ido unidos irremediablemente a la imposición de una economía neoliberal que ha llevado al desequilibrio total de las sociedades. Desde las dictaduras del Cono Sur, pasando por las del Magreb, siguiendo por la guerra de los Balcanes y las de Irak, las múltiples guerras en el África subsahariana y muchas otras; han servido como preparación para imponer este modelo. También ha sido impuesto a través del chantaje directo del FMI y BM como en la Polonia de Solidaridad, la Rusia de Yeltsin, los países del sudeste asiático o la Sudáfrica de Mandela.
Millones de personas han sido asesinadas, torturadas y condenadas a la pobreza extrema por los terroristas financieros que dirigen la economía mundial y siguen haciéndolo a día de hoy.


A principios del presente siglo, tras las primeras protestas masivas contra la globalización, se intentó vender que el consenso había muerto porque era inaceptable (que lo es) regirse por un modelo que no tenía ningún interés en el bienestar de la población, la justicia social, los problemas de equidad,... Sin embargo, no fueron más que meras campañas publicitarias orquestadas por todos los que se benefician de esto, incluyendo las corporaciones que controlan los medios de comunicación.
A pesar de esto, seguimos viendo a día de hoy que no sólo siguen siendo las reglas del juego sino que además se han extendido a todo el mundo. No sólo se utilizan en países en vías de desarrollo, ahora se han extendido por todo el planeta. Basta con ver las decisiones tomadas en Europa en los últimos años desde que se aprobara el Tratado de Maastrich que viene a ser un Consenso a la europea.
A modo de ejemplo, podemos ver las decisiones tomadas en España en los últimos tiempos en nombre de la deuda. Desregulación y liberalización del mercado energético (ahora se reparten el pastel más empresas pero las facturas suben a velocidades astronómicas); privatización de todo lo posible (hasta las loterías del Estado, pasando por los transportes, la salud, la educación y un largo etcétera); recortes del gasto público especialmente en todo lo que tiene que ver con pensiones y empleo público; recortes en derechos laborales (hasta el punto de poner al mando al ejército con la excusa de la huelga de los controladores o de declarar ilegal la huelga en el metro de Madrid). Podríamos seguir con muchas más (ahora mismo se acaba de acordar el aumento de la edad de jubilación y la famosa Ley Sinde entre otros atentados a los derechos de los ciudadanos) y otras muchas que, sin duda, llegarán ya sea con este gobierno o con el próximo. Lo que está más que claro es que por mucha crisis que nos vendan, el avance del capitalismo salvaje está alcanzando cotas insospechadas hace unos años y como consecuencia de ello el nivel de vida en todo el mundo se va miserabilizando a marchas forzadas, para muchos esto significa una condena a muerte, para otros un retroceso en su nivel de vida y de libertades sin precedentes, para los menos un aumento de sus riquezas.

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martes, 18 de enero de 2011

EL TRIBUNAL PERMANENTE DE LOS PUEBLOS

A pesar de que en los últimos tiempos parece que todos los acontecimientos nos conducen hacia el fin de la libertad y de la dignidad del ser humano, es importante destacar la existencia de iniciativas, tanto a nivel nacional como internacional, cuya finalidad es precisamente esa: defender la dignidad de las personas frente a los sistemáticos ataques del sistema capitalista.
Encuadrado en este tipo de iniciativas se encuentra el Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP). Este tribunal es de carácter no gubernamental y tiene su origen en los Tribunales Russell que sesionaron dos veces en su historia, la primera, para juzgar los crímenes de lesa humanidad cometidos por los Estados Unidos en la guerra de Vietnam. La segunda, para enjuiciar las dictaduras militares de América Latina. Es aquí, donde una de las audiencias se dedicó al papel crítico de las empresas transnacionales en las dictaduras y donde se articuló el marco de referencia para la elaboración de la Declaración Universal de los Pueblos (Argel 1976) que más tarde pasaría a ser el Estatuto formal del TPP. De esta forma, se entiende que el papel central del poder económico transnacional y de sus alianzas estructurales con las diferentes instituciones estatales sea una parte fundamental del TPP.

El tribunal se constituye en 1979 tras la muerte de su inspirador Lelio Basso, senador italiano que fue figura clave en los Tribunales Russell. Es precisamente la Fundación Internacional Lelio Basso por el Derecho y la Liberación de los Pueblos la que nombra a los casi 130 miembros del tribunal.
La finalidad del TPP es calificar en términos de derecho y hacer visibles aquellas situaciones en que se planteen violaciones masivas de los derechos fundamentales de la humanidad que no encuentren reconocimiento ni respuesta en las instituciones oficiales (que prácticamente son la mayoría de los que se producen por la acción directa del poder transnacional). Es decir, su función es que no queden en el olvido todos los abusos que el orden económico internacional comete contra todos aquellos que son excluidos del propio sistema. Obviamente, esto es una consecuencia directa de la interesada omisión que el derecho internacional hace con todos los delitos relacionados con la economía. De hecho, la Corte Penal Internacional (que es el órgano judicial que tiene el deber de juzgar los casos que exceden la capacidad o voluntad de las autoridades nacionales) ha excluido de su competencia los crímenes económicos, lo que significa la imposibilidad de juzgar la mayoría de las acciones que se producen o coinciden con la violación de los derechos de la vida, para los cuales no existe la posibilidad de formular juicios que tengan efectividad.
Por ello, el TPP se ha convertido en un referente a la hora de juzgar los desastres provocados por el sistema neoliberal y globalizado. A lo largo de los años no sólo ha juzgado las violaciones cometidas por las transnacionales si no que también ha juzgado las implicaciones de las grandes instituciones creadas para mantener y reforzar el sistema como el FMI, el Banco Mundial, La Unión Europea, la OMC,...

Llegados a este punto, es importante señalar que el TPP no es un organismo oficial, por tanto, sus sentencias no tienen un valor real en cuanto que nadie se siente obligado a acatarlas. Sin embargo, si tiene un alto valor moral para las víctimas de los atropellos cometidos que, por primera vez, tienen un lugar al que acudir y donde poder expresar sus vivencias y sus sentimientos. Esto es muy importante porque, por lo general, las víctimas de estos abusos carecen del derecho a ser formalmente tratadas como tales. Porque por encima de todo se trata aquí de una cuestión de dignidad humana, como se recoge en la sentencia formulada en Madrid en mayo de 2010 (echadle un vistazo aquí y veréis la cantidad de empresas implicadas en delitos gravísimos) donde se juzgaba a la UE y las empresas transnacionales en América Latina:

La dignidad-libertad del individuo, su capacidad de determinarse con autonomía en las relaciones de los demás, es un valor que connota a la persona por el mero hecho de serlo y hace de ella un fin, que excluye, como ilegítimo, cualquier uso instrumental de la misma para otros ajenos. La dignidad es el sentimiento que funda la relación entre los sujetos autónomos de la sociedad moderna, porque genera y reclama reciprocidad de trato, reconocimiento mutuo entre portadores de iguales dignidades.
Y la dignidad es el primer valor, el primer bien agredido por los modos de actuar que aquí se juzgan.

El trabajo del TPP también debe servir para poner sobre la mesa con testimonios reales y datos concretos el abuso indecente que el sistema capitalista y sus instituciones cometen sobre las personas y los territorios que habitan. Debe servir para que todos podamos darnos cuenta de que estas atrocidades son reales y que debemos detenerlas cuanto antes porque este camino sólo lleva a la devastación del planeta y de los que vivimos en él.


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lunes, 3 de enero de 2011

EN ESTE 2011


Iniciamos un nuevo año que tiene toda la pinta de ser la continuación de la carrera que el mundo ha iniciado hacia la aniquilación total de los seres humanos. Definitivamente, los poderosos han conseguido encauzar los planes que llevaban décadas poniendo en marcha y han conseguido el sometimiento prácticamente total de la humanidad. Por fin han conseguido rendir a sus pies todos los continentes y ahora tienen el camino libre en su objetivo final: eliminar todo tipo de clases sociales para dejar tan sólo dos estratos sociales; ellos y todo el resto de humanidad que simplemente seremos sus esclavos en las diversas formas de esclavitud moderna. Finalmente, la clase política se ha quitado la máscara y ha dejado bien claro, si es que no lo estaba ya, quienes son los que rigen nuestro destino en esta falsa democracia en la que vivimos los afortunados, porque hay gran cantidad de personas que ni siquiera tienen la oportunidad de vivir esta fingida realidad y subsisten como pueden bajo terribles dictaduras económicas y militares.

A pesar de todo esto, no creemos en la rendición ni en la fatalidad del destino, por eso no estamos dispuestos a renunciar a lo que sinceramente creemos que debe ser nuestro objetivo: una vida en paz en la que todo el mundo pueda aspirar a mejorar como persona y en la que sea posible el respeto mutuo entre las personas y el medio ambiente, una vida en que nuestras preocupaciones no sean económicas sino que nuestras preocupaciones sean la mejora de la calidad de vida de todos.
Sé que muchos pensáis que todo esto es utópico y que nada podemos hacer para influir en el rumbo de los acontecimientos. Por supuesto, yo tampoco veo factible de momento una revolución planetaria que subvierta el orden de las cosas. Lo que sí puedo imaginar son millones de pequeñas revoluciones personales que van uniéndose sin descanso hasta conseguir pequeños cambios que acaban por crear una marea capaz de arrastrar todo aquello que sabemos que está mal aunque ahora no seamos capaces de verlo.

El cambio debe empezar en uno mismo reconociendo el orden de las cosas que nos rodea y admitiendo que esto no es lo que queremos. Si llegados a este punto hay gente que cree que todo va bien en nuestro mundo que se pregunte por qué medio planeta se muere de hambre y el otro medio sólo vive para trabajar y poder pagar así las deudas que le han obligado a contraer para poder vivir como le han enseñado.
Una verdadera reflexión nos lleva inevitablemente a la conclusión de que no vivimos como queremos si no que lo hacemos siguiendo un estricto orden preparado para nosotros en función del país en el que nos haya tocado nacer y existir.

Desde el punto de vista de alguien que vive en lo que se ha dado en denominar Occidente, para iniciar nuestra pequeña revolución debemos empezar por deshacernos del lastre que comporta ser consumidores frente a ser personas. Seamos sinceros con nosotros mismos y admitamos que no necesitamos tantos bienes materiales, no es necesario acumular televisiones que lo único que hacen es encadenarnos a nuestro rol consumista, tampoco es preciso tener más de un coche cuando todos sabemos que no podemos conducir más de uno a la vez y que lo único que conseguimos es perpetuar el desastre ecológico. ¿Por qué nos empeñamos en renovar nuestro vestuario cada poco tiempo? Nos vistamos como nos vistamos seguimos siendo los mismos y es preciso comprender que la ropa “barata” que nos venden las grandes marcas sólo lo es porque explotan hasta la muerte a millones de personas en todo el mundo. Vivimos pendientes de las ofertas en telefonía móvil para cambiar de terminal cada mes si es preciso sin pararnos un momento a pensar en las miles de vidas humanas que se pierden en las guerras africanas a causa del coltán (mineral imprescindible para fabricar móviles).
No quiero decir que nunca más compremos nada pero sí que hagamos un consumo razonable de las cosas y, sobre todo, que tratemos en la medida de nuestras posibilidades de no contribuir a tanta explotación.
En esta misma línea, podemos empezar a consumir productos alimentarios autóctonos y evitar el consumo de alimentos innecesarios que provienen de la otra punta del planeta con el consumo en petróleo que eso supone y la baja calidad con la que llega tras muchísimas horas de frigorífico. Nuestra salud nos lo agradecerá y la agricultura de nuestra región también. En esta línea también podemos renunciar a todo aquello que contenga productos transgénicos. Este tema es difícil porque nos engañan con el etiquetado de los productos pero aún así debemos evitar esto porque es la única manera (nuestros políticos no lo van a hacer) que tenemos de pararles los pies a las grandes corporaciones que quieren controlar el mercado mundial de alimentos a costa de las vidas de millones de personas. Debemos reivindicar los productos ecológicos que al fin y al cabo no son otra cosa que los alimentos que producían nuestros abuelos no hace tanto tiempo.

Otro aspecto muy importante es el uso de nuestro dinero. Está claro que a día de hoy necesitamos dinero para poder vivir, por ello debemos ser más conscientes de lo que hacemos con él. Sé que mucha gente tiene graves problemas ahora mismo y que gran parte de esos problemas le han sobrevenido sin que tuvieran nada que ver, así que debemos sacar nuestras conclusiones de esta situación. Personalmente, tengo claro que los bancos son el problema de todo esto y que es imprescindible la creación de una verdadera banca pública que gestione el dinero sin necesidad de sacar beneficio de ello. Ahora mismo esto está más lejos que nunca, sin embargo, tenemos opciones. Todos los que se puedan permitir sacar el dinero de los bancos pueden optar por la banca ética o por la banca social. En España existen ambas opciones y no podemos renunciar a ellas, ya hemos comprobado que este modelo bancario sólo sirve para que los ricos y especuladores lo sean más. Así que no tenemos nada que perder, porque no nos engañemos si alguna vez tienen problemas (y ni con las ayudas multimillonarias de los gobiernos los pueden solucionar) no se van a preocupar por la gente y si no mirar lo que pasó en Argentina con el “corralito”. También podemos interesarnos por los modelos moneda social que empiezan a aparecer e incluso, por qué no, podemos volvernos locos y, amparados en la solidaridad, empezar a colaborar unos con otros sin necesidad de intercambiar dinero. En fin el poder de la imaginación es inmenso y cualquier solución que se nos ocurra para ponernos a las personas por delante de los bancos es válida.

Nuestra pequeña revolución personal también puede manifestarse en el abandono de los canales oficiales de información y empezar a informarnos por nosotros mismos y sacar nuestras propias conclusiones sin que ningún Fulano nos diga desde la televisión qué es lo que debemos opinar. El cambio puede empezar por apagar la televisión con mayor asiduidad, por no empotrar a nuestros hijos delante de ella, por ser más críticos con la información que nos dan y por no darlo todo por sentado. Existen miles de medios de comunicación minoritarios y alternativos que dan versiones totalmente diferentes de los acontecimientos de interés. Es cosa de cada uno el preocuparse por estar bien informado y decidir cuáles son las fuentes que le merecen confianza pero es importante no quedarse sólo con la versión oficial que dan los medios de comunicación masivos que, al fin y al cabo, están controlados por cuatro magnates que obviamente no van a dejar que nos enteremos de nada que ellos no quieran.

Como decía es difícil un cambio a gran escala de manera rápida, pero es factible en una escala menor. Tal vez debamos empezar en nuestro municipio o a nivel de distrito o, simplemente, a nivel vecinal. Es complicado influir en la política internacional pero otra cosa es la municipal. Por ahí podemos empezar a demandar que los servicios públicos sean prioritarios por encima de intereses económicos. A los políticos de tu pueblo o barrio les puedes hablar cara a cara y hacerles sentir tu malestar día tras día, les puedes exigir personalmente las mejoras que estimes oportunas. Debemos hacerles saber que estamos aquí y que la situación no nos gusta.
También podemos participar en asociaciones que creamos que se ajustan a nuestra manera de pensar o de vivir, el trabajo colectivo por un objetivo funciona como catalizador de inquietudes y demuestra que es posible conseguir cambios cuando nos empeñamos en ello y todos ponemos de nuestra parte.
Otra cosa muy importante es romper el bipartidismo que se intenta establecer en cada país a imagen y semejanza de los Estados Unidos. Una vez comprendido que estos dos partidos (en España PSOE y PP) representan los mismos intereses como hemos visto aquí en los últimos tiempos, lo prioritario es dar cabida a otras opciones políticas, da igual por quién te decantes (por favor intenta no llevarlo demasiado lejos y meter a la ultraderecha en el juego que bastante tenemos ya con lo que tenemos ahora) la cuestión es impedir que estos dos se repartan el poder.

Todo esto son tan sólo algunas de las cosas que podemos hacer en este año que empieza para tratar de reconducir esta vida que se ha vuelto tan extraña para las personas, en la que en lugar de hablar de los problemas de los seres humanos se habla de algo llamado “mercados” y en lugar de ver lo que deberían ser grandes avances en la prosperidad, se ven terribles consecuencias de la codicia y la avaricia en forma de muerte y destrucción.
No queremos un mundo así, no nos sentimos identificados con esta humanidad que nos presentan, no creemos en la doctrina del consumo hasta la muerte, no nos sentimos representados por esta clase política que se dedica a enriquecerse a costa del pueblo, por eso optamos por la revolución personal, una revolución que se convierta en el inicio del camino hacia una sociedad más justa y, sobre todo, más feliz.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

LAS GRANDES CONSULTORAS Y LOS ENTRESIJOS DEL NEOLIBERALISMO

En una entrada anterior hablábamos de los bancos de inversión y su papel predominante en la economía global. Hoy queremos dirigir nuestra atención hacia otros actores de la economía que también ocupan altos escalafones. Nos referimos a las consultoras de carácter internacional que se dedican a asesorar a las altas direcciones de las principales empresas e instituciones de todo el mundo para lograr mejoras sustanciales y sostenidas.
Este tipo de empresas se centran en proyectos estratégicos y de organización, de expansión, de creación de nuevos negocios, así como proyectos funcionales en áreas de producción y logística, finanzas o tecnologías de la información tal y como se puede leer en la web de Mckinsey & Company que se autodefinen como la firma líder en su sector en el ámbito mundial.

Toda esta definición está muy bien, pero para que todos nos entendamos aquí va otra: este tipo de empresas multinacionales se dedican a las fusiones, privatizaciones de empresas públicas, salidas a bolsa, liquidaciones de plantillas y todo aquello que les pueda aportar a ellos y a sus clientes grandes beneficios económicos. Todas estas actuaciones les permite poner en marcha los planes diseñados junto a sus colaboradores necesarios: los bancos de inversión. Obviamente, en todas estas actuaciones es imprescindible la aportación de capital a las empresas y es ahí donde entran en escena los tiburones de las finanzas.

Vamos a seguir hablando de Mckinsey (aunque podríamos hablar de otras firmas como The Boston Consulting Group) como ejemplo paradigmático de este tipo de empresas.
Esta consultora trabaja globalmente con la práctica totalidad de las cien corporaciones industriales más grandes del mundo, imaginaos el tanto por cien de responsabilidad que tienen en las acciones de estas transnacionales. En España colabora con más de la mitad de las empresas del IBEX 35 (por supuesto las más grandes e importantes). Sólo por tratar de entender ese porcentaje de responsabilidad del que hablamos vamos a nombrar algunas actuaciones de esta empresa.


Empezaremos hablando del ámbito internacional.
- En Gran Bretaña existen investigaciones oficiales que dan cuenta de que el desplome de la empresa ferroviaria Railtrack, después de diversos accidentes, fue resultado de las recomendaciones de la consultora, que tras conseguir la privatización de la empresa sugirió reducir el gasto en mantenimiento de infraestructuras y el pago de dividendos a los inversionistas. Aquí ya observamos una táctica habitual de esta gente: reducir costes a cualquier precio (si son vidas humanas tampoco pasa nada) para poder repartir más beneficios entre los que ponen el dinero (recordemos lo dicho anteriormente sobre su alianza con los bancos de inversión).
- Hablemos de otro ámbito, en Estados Unidos han trabajado para las escuelas públicas (sí también trabajan para entidades públicas que les pagan con dinero de todos los contribuyentes) de Minneápolis. El resultado de su trabajo fue el recorte de gastos en la atención de la salud docente y la privatización de gran parte del sistema educativo. Así ofertan oportunidades a ávidos inversionistas que se lo agradecen generosamente y de paso se aseguran que la calidad de la educación quede relegada tras los beneficios, cosa que también les agrada tanto a políticos como empresarios. Contra menos educación reciba la gente más fácilmente se les puede manipular y utilizar.
Mención especial merece su aportación a la creación de una de las mayores estafas de la historia: Enron. Por supuesto, la consultora salió de rositas y con una importante suma de dinero por los servicios prestados.
- Otro tipo de actuación. En México se les considera los autores intelectuales del desmantelamiento de Pemex pasando de ser una empresa operadora a ser una administradora de contratos para las grandes petroleras amigas de Mckinsey. Además la consultora ha sido la encargada de realizar el Plan Estratégico Nacional del sector energético que regirá la política mexicana. El resultado es más que previsible: expolio de los recursos naturales por parte de multinacionales que se llevarán consigo los beneficios económicos.


Pasemos ahora a comentar algunas actuaciones en España donde la empresa lleva alrededor de 30 años operando.
- Ha participado en las privatizaciones de las grandes empresas como Telefónica (donde creó Terra), Repsol, Endesa... con un papel destacado contribuyendo a las deslocalizaciones.
- Trabaja activamente con los grandes bancos españoles desde que ayudara a privatizar los bancos de crédito público, sobre todo Argentaria que en ese momento era el tercer grupo financiero del país. Especialmente es reconocida su labor con el Santander.
- Que sepamos hasta 2008 (si no lo siguen haciendo todavía) trabajaba con las tres grandes operadoras de telefonía móvil de este país (Movistar, Vodafone, Orange) con lo que podemos hacernos una idea de la falsa libertad de precios que existe en este sector al igual que en tantos otros.
- En 2006 la entonces ministra de fomenta Magdalena Álvarez contrató a la consultora por valor de 600.000 euros anuales. Desde entonces han ido preparando el terreno para privatizar Renfe y Aena y, de paso, reduciendo las plantillas sin descanso.
- A parte de estar detrás de la privatización de Aena, últimamente se dedican a modelar la opinión pública para conseguir el copago en la sanidad como paso previo a su privatización. Además han intervenido decisivamente en la ley de Economía Sostenible propuesta por el Gobierno. Así que ya sabemos de dónde sacan esas ideas tan “geniales” (por lo menos parte de ellas) nuestro Gobierno.


En definitiva, con tan sólo este breve repaso de alguna obras de esta consultora podemos hacernos claramente una idea de lo que su trabajo significa: son una especie de ideólogos del libre mercado que trabajan siempre en beneficio de sus inversores y para ello no dudan en desmantelar cualquier Estado que se les ponga a tiro y en dejar en la estacada a millones de personas por todo el mundo quienes se ven privadas de su trabajo y su fuente de ingresos a la vez que tienen que empezar a pagar por todos los servicios que antes garantizaba el Estado. Esto es lo que está pasando alrededor del mundo y es gracias, entre otros, a empresas como Mckinsey & Co.


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domingo, 31 de octubre de 2010

EL NUEVO RUMBO MARCADO PARA EUROPA

Siempre hemos oído que Europa es el gran estandarte del humanismo y de los ideales sociales, el garante de los derechos humanos y de la igualdad entre las personas.
Sin embargo, el último siglo de la historia europea no deja lugar a dudas: la vieja Europa ha muerto. En concreto en los últimos cincuenta años (así dejamos de largo las atrocidades de las guerras mundiales). Observando el desarrollo de la construcción de la actual Unión Europea podemos ver de manera nítida cómo los ciudadanos han dejado de ser la prioridad fundamental quedando relegados a un segundo plano ante la incipiente pujanza del nuevo símbolo europeo: el capitalismo.

Tras la firma del Tratado de Roma en 1957 se creó la CEE (Comunidad Económica Europea) iniciándose una etapa de crecimiento económico a base de una intensa urbanización y el desmantelamiento del mundo rural tradicional. Este primer intento de creación de un ente supranacional lo formaron Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo.

Desde finales de los 70 los Estados Unidos, seguidos de Gran Bretaña, impulsaron un nuevo modelo de capitalismo mucho más salvaje y depredador que se ha venido a llamar neoliberalismo. Este nuevo modelo se basa en el predominio de sus mercados financieros, en el recorte del estado del bienestar hasta reducirlo a la mínima expresión, la supresión de todo lo que tiene que ver con derechos de los trabajadores y en la gestión de la deuda externa de los países del Sur a través de las instituciones internacionales.
Mientras tanto, la CEE sufre una fuerte recesión debida en gran medida a las crisis energéticas. Es entonces cuando las transnacionales europeas y las elites económicas exigen un giro neoliberal en la política del viejo continente.
Rápidamente la maquinaria política se pone a trabajar al dictado de la economía y en 1985 el Consejo Europeo aprueba el Acta Única, creando así un mercado único para mercancías, servicios, capitales y personas para 1993 (aunque esto último a día de hoy sigue siendo una absoluta patraña y si no que se lo pregunten a los gitanos del este que viven en Francia). Además, a partir de ese momento la denominación oficial pasa a ser Comunidad Europea (CE).

Todo esto supone un primer paso en el avance europeo hacia el neoliberalismo. Este camino sufrió un radical acelerón con la construcción del Tratado de Maastrich. Con la puesta en marcha del Tratado en 1993 se inicia la creación del euro, la moneda común europea. Se ponen los cimientos de la unión económica y monetaria.
Esto crea una nueva situación puesto que las principales divisas mundiales se sustentan en la confianza (sobre todo desde la desaparición del patrón de referencia: el oro) y ésta se basa en la fuerza del poder político y militar, por eso se crean tanto la política exterior y de seguridad, como la política interior y de justicia común.
Ese mismo año se decide ampliar la Unión Europea (así se pasó a denominar después de la firma de Maastrich) hacia el Este. Esta ampliación responde a los mismos criterios que utilizó Estados Unidos en la firma del NAFTA con México, a saber, incrementar el mercado, beneficiarse de una mano de obra cualificada y muy barata, apropiarse de todas aquellas empresas dignas de ser expoliadas y, por supuesto, de todos sus recursos. De paso se aseguraron de desactivar la posible amenaza que pudiera suponer a nivel militar y social. Obviamente, esta ampliación tiene su lado negativo debido a las diferencias económicas y culturales pero, sobre todo, a los fuertes vínculos que los países del Este habían establecido con EEUU tras el desmantelamiento soviético.

A estas alturas todavía quedaban visionarios que creían que la Unión Europea debía jugar un papel fundamental en la historia política y económica del futuro. Sin embargo, la mayoría de políticos tenían claro que el futuro (y el presente) de Europa pasaba por rendir pleitesía al gobierno de los Estados Unidos que poseían tanto el poder político (controlaban la ONU y hacían y deshacían a su antojo) como el poder militar (utilizando la OTAN como una extensión de sus fuerzas armadas) Esta visión práctica del papel a desempeñar por el viejo continente se impuso y en 2001 se elaboró la Constitución Europea.
Esta Constitución no es más que un acuerdo de mínimos para ahondar en la Europa del capital y poder, de esta manera, se responden satisfactoriamente las demandas de las corporaciones europeas en esta etapa histórica en que la aparición de nuevas potencias emergentes puede relegarles al furgón de cola de los beneficios económicos. Para asegurarse de que esto sea así dejan clara la ausencia de una estructura política de poder clara con lo que los grandes capitalistas ven el camino despejado para sus operaciones. No obstante, esta Constitución nace herida de muerte por dos razones fundamentales.
Por un lado, tenemos el creciente descontento popular por el rumbo netamente neoliberal que está tomando Europa. Esto se ve reflejado en el rechazo de franceses y holandeses expresado en las urnas en sus respectivos referendos (no como en España donde fue aprobada por la mayoría, la mayoría de los que fueron a votar se entiende).
Por otro lado, tenemos las continuas injerencias de la administración Bush (apoyados por sus lacayos ingleses) quien en defensa de las corporaciones norteamericanas realiza todo tipo de tretas para desequilibrar la creación de una Europa económicamente potente y por tanto competidora. Entre otros planes de desestabilización, Bush llevó a cabo el escudo de mísiles en Polonia y la República Checa, apoyó insistentemente la independencia de Kosovo y la creación de una gran Albania. Con todo esto pretendía enfrentar a Europa y Rusia (principal suministrador de recursos energéticos de la UE)

Con este panorama, en el año 2007 y en medio de un secretismo absoluto se acuerda en una conferencia intergubernamental el Tratado de Lisboa, además se establece que su aprobación se haga por vía parlamentaria evitando así a la ciudadanía. La nueva Europa será una unión de Estados en la que los ciudadanos no cuentan para nada.
La firma de este acuerdo supone la confirmación de que Europa pertenece al bloque occidental capitaneado por Estados Unidos y renuncia formalmente a ser un actor principal en la historia mundial dedicándose a acatar las órdenes del jefe norteamericano. Es por ello que en el Tratado se señala que la OTAN es el marco donde se organiza la defensa europea (por fin EEUU consigue aunar en solo grupo a los países de Europa del Este bajo su dominio político, económico y militar). Para reafirmar esta postura se designa a Catherine Ashton (declarada entusiasta de los Estados Unidos que no dudó en mostrar su apoyo a la invasión de Irak)como alta representante del Consejo de Europa para Relaciones Exteriores y vicepresidenta de la Comisión Europea.
Con este Tratado se establecen las bases para la total privatización de la sanidad, la educación, el agua y el sistema público de pensiones dejando las riendas a la lógica de los mercados (que ya hemos visto a donde nos ha llevado)
También se establece que las políticas sociales y fiscales queden al libre albedrío de cada Estado para poder satisfacer las demandas internas de cada país con lo que una vez más la política comunitaria es de todo menos común. Con esto se beneficia a los verdaderamente dueños de la UE: Francia y Alemania. Estos países pretenden repartirse el pastel europeo. Para Francia queda todo el flanco sur europeo con la creación de la Unión Mediterránea (que controla la inmigración y el acceso a los recursos naturales de nuestros vecinos del Sur), y para Alemania todo el Este de Europa y sus riquezas.
Otro punto importante del Tratado de Lisboa es que por primera vez la energía se comunitariza (curiosamente casi nada lo hace pero como los países europeos van justos de recursos y en el Este van más sobrados pues... esto sí que pasa a ser legislado por “Europa”).

La verdadera razón del Tratado es mantener en funcionamiento el modelo económico basado en el crecimiento sin límites alimentado por el consumo de energía y por la expansión descomunal del crédito, por eso en el Tratado se refuerza sobre manera la posición del Banco Central Europeo que es totalmente autónomo y no responde ante ningún gobierno.

En definitiva, el Tratado de Lisboa es la culminación de 50 años en los que Europa ha pasado de ser la tierra de los ciudadanos para convertirse en la tierra de las grandes corporaciones y los paraísos fiscales.
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