Mostrando entradas con la etiqueta manifestación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta manifestación. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de junio de 2011

19-J EN CASTELLÓN





Pasados unos días desde el 19-J, es momento de hacer balance de lo vivido en primera persona.

Ante todo, debo decir que compartir esa jornada de protesta con más de 6.000 personas es una sorpresa y una alegría enorme. Para todos aquellos a los que esta cantidad de personas os parece irrisoria, quiero aclararos que la manifestación a la que asistí y de la que os hablo tuvo lugar en la ciudad de Castellón. Efectivamente, la ciudad de los caciques populares, la ciudad de los aeropuertos para las personas, de los tranvías sin destino, del inmovilismo por antonomasia.

Dicen los más viejos del lugar que les costaba recordar una manifestación tan numerosa en las últimas décadas y se mostraban encantados ante el espectáculo que ofrecía semejante multitud.

Para los que conozcáis la ciudad, baste decir que la manifestación ocupaba toda la avenida Rey Don Jaime y la plaza Clavé; para los que no la conozcáis, imaginaros una de las arterias más importantes de vuestra ciudad repleta de personas.

















































Personalmente, estoy muy satisfecho porque empiezo a ver que la gente deja de corear consignas sin sentido en favor de propuestas que sólo son pequeños parches al sistema y empieza a reclamar verdaderas alternativas al sistema. Mención especial merecen todas las consignas referidas a nuestro político más popular (nunca mejor dicho) Carlos Fabra.

Esta manifestación ha supuesto un enorme empujón al esfuerzo que muchas personas realizamos en el día a día por tratar de construir algo grande y verdaderamente revolucionario. Supone un espaldarazo a muchas horas de dedicación, pero eso sí, es tan sólo el inicio de un movimiento que debe llevarnos sin remisión a una alternativa al sistema capitalista que nos permita a los seres humanos y a la Tierra situarnos por encima de los beneficios económicos.



jueves, 19 de mayo de 2011

INICIANDO EL CAMINO

¿Se puede echar a andar sin conocer el destino final? ¿Podemos iniciar la revolución aunque no todos estemos de acuerdo en el objetivo final? ¿Debemos aguardar a tener una propuesta teórica firme y un plan de acción basado en ella?


Todas estas cuestiones y muchas otras me vienen a la cabeza continuamente desde que tomé conciencia del mundo en que vivo y de las reglas del juego que se le aplican.

Como muchos otros, me siento indignado cuando contemplo el mundo tan desigual del que formo parte, sin embargo, muchas veces esa indignación se convierte en rabia cuando compruebo cómo a mi alrededor son demasiadas las personas que viven ignorando, unos voluntariamente y otros sin tener la más remota idea, el desastre al que estamos abocados.
Escucho, sin dar crédito a lo que oigo, cómo grandes y prominentes políticos e intelectuales de la actualidad afirman que hemos llegado a la cúspide de la evolución de la civilización, que jamás hemos vivido en un sistema tan perfecto como éste y que jamás lo haremos. Afirman que el modelo de democracia representativa (no tan extendido por el mundo como nos quieren hacer ver) y el modelo económico capitalista (éste, por desgracia, mucho más extendido) forman un binomio insuperable que favorece el máximo esplendor de la raza humana (sin ir más allá, diré que para estos tipejos la raza humana sólo se compone de los habitantes del llamado Occidente y las elites locales del resto del planeta). Nos advierten que no hay nada más justo que este sistema que según ellos garantiza el bienestar de la población.
Hasta ahora parecía que la gente creíamos a pies juntillas en estas palabras y que el hecho de que dos terceras partes del planeta vivieran al borde de la muerte era exclusivamente culpa suya por no abrazar este binomio político-económico.

Afortunadamente, los pueblos de España han echado a andar y una creciente ola de indignación con el sistema actual y de solidaridad entre iguales se está propagando por las calles. Han sido necesarias infinitud de leyes y políticas injustas y claramente hechas a la medida del capital para que despertáramos pero por fin ha sucedido. Tras las manifestaciones del pasado domingo, las acciones más o menos organizadas se vienen sucediendo cada vez en más ciudades. Docenas de asambleas improvisadas van surgiendo con la esperanza de dar voz a todos los que tienen algo que aportar y con el objetivo de canalizar y articular toda la rabia y la indignación acumuladas tras años de barbarie capitalista y de medidas contra los seres humanos.

Estas asambleas están empezando a dar sus frutos en forma de propuestas entre las que están:
- Reforma de la ley electoral.
- Implantar la dación en pago.
- Eliminación de los privilegios de la clase política.
- Reparto del trabajo.
- Anulación de la reforma laboral y de las pensiones.
- Servicios públicos de calidad.
- Devolución del dinero regalado a los bancos.
- Control real de la evasión fiscal.
- Abolición de la Ley Sinde.
- Reducción del gasto militar.

Estas y muchas más son las que se están debatiendo ahora mismo en las calles y plazas del país. De momento se trata sólo de ver propuestas y encontrar puntos en común, pero lo que está claro es que se está haciendo más por la democracia en esta última semana que en los últimos veinticinco años.

No obstante, hablando desde mi punto de vista particular, hay un gran objetivo que debe ser tenido en cuenta para lograr esa tan ansiada democracia real: es imprescindible que tarde o temprano nos enfrentemos al reto de dotarnos de una nueva Constitución que garantice esa democracia al servicio de las personas que tantos estamos reclamando. Sólo desmontando la actual Constitución cuya gran finalidad era, y es, mantener intactas las estructuras de poder surgidas y apuntaladas durante la Dictadura, se podrá conseguir garantizar una sociedad justa e igualitaria con el derecho y la obligación de participar en su propia construcción.

Imprimir

lunes, 16 de mayo de 2011

TOMANDO LA CALLE

Ayer domingo 15 de mayo se produjeron por toda España manifestaciones convocadas por la plataforma Democraciarealya exigiendo la participación ciudadana en la toma de decisiones políticas y protestando contra el actual sistema político y económico.

Quebrantandoelsilencio estuvo en la de Valencia donde se congregaron miles de personas de diferentes agrupaciones y movimientos. Gente de todas las edades, mayoritariamente jóvenes, se unieron por las calles del centro de la ciudad para expresar su indignación con el actual rumbo de la situación económica y política de nuestro país.





A pesar de que la convocatoria contaba con un manifiesto oficial, había allí muchísima gente con sus propias reivindicaciones y propuestas de cambio. Pudimos ver a gente de los sindicatos anarquistas, asociaciones de migrantes, colectivos de gente mayor, plataformas de parados, asociciones feministas, ecologistas y, sobre todo, mucha gente indignada con la situación actual.


































El ambiente reflejaba las ganas de actuar de los participantes y la necesidad de la gente de expresar su rechazo a los políticos y las instituciones que nos han conducido a esta situación. Somos conscientes que no todos los que participaron en la manifestación están dispuestos a ir más allá, pero es innegable que algo está cambiando y que puede ser el punto de partida que muchas personas necesitaban para tomar la iniciativa. Esperemos que así sea, por nosotros no va a quedar.
Imprimir