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jueves, 28 de abril de 2011

LOS MÉTODOS DE REPSOL EN EL AMAZONAS

Muchas veces hablamos de las grandes corporaciones que hacen y deshacen a su antojo cuanto sucede en el mundo y nos parece que hablamos de entidades lejanas que nada tienen que ver con nosotros, que eso es cosa de norteamericanos y unos pocos más. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.
En nuestro país existen varias de esas megacorporaciones (más de las que pudiéramos imaginar) que actúan y se comportan exactamente igual que el resto pero parece que, al ser españolas, no estamos tan dispuestos a hablar sobre ellas y sus manejos.

Hoy queremos hablar de una de esas transnacionales patrias: Repsol. El motivo: la reciente aparición de un informe presentando por la organización Survival sobre la labor de Repsol en la Amazonía peruana.
Este informe relata la política que está llevando a cabo en la concesión del Lote 39 situado al norte del Perú y colindando con Ecuador en plena selva amazónica. Repsol tiene la concesión de los derechos de explotación desde el año 2001, como resultado de años de políticas ultracapitalistas de los sucesivos gobiernos peruanos que decidieron regalar su riqueza natural a las grandes corporaciones, condenando a la mayoría de su pueblo a la pobreza y a la necesidad de emigrar en busca de una mejor vida.
La cuestión es que Repsol pretende extraer petróleo (cuántas barbaridades se cometen en nombre del petróleo) de dicha zona selvática sin tener en cuenta el derecho de nadie.

Antes de centrarnos en el informe, es imprescindible recordar el enorme daño ecológico que una empresa de estas características tiene en la Amazonía (cada día más diezmada y castigada por la voracidad insaciable del hombre) puesto que se tiene que deforestar una gran zona, excavar y remover ingentes cantidades de tierra, construir carreteras e infraestructuras, además del consabido oleoducto para transportar el crudo.
Sólo estas cuestiones son motivo de denuncia y suficiente razón para paralizar todo el proyecto pero, además, en este caso la gran cuestión nos la desvela el informe citado anteriormente.
Resulta que en el Lote 39 y en toda esa zona del Amazonas habitan algunas de las tribus de indígenas no contactados que todavía (¡afortunadamente!) habitan este mundo tan uniforme y deshumanizado.
Numerosos antropólogos y diferentes organizaciones (entre las que podemos hablar de ORPIO, AIDESEP e INDEPA a nivel nacional y The Field Museum o Amazon Watch a nivel internacional) han aportado pruebas y declaraciones juradas acerca de la existencia de estos pueblos que viven en voluntario aislamiento. El propio gobierno del vecino Ecuador reconoce la existencia de estos pueblos y en 2007 lanzó una iniciativa para la protección de los indígenas conocida como Iniciativa Yasuní-ITT.

Obviamente nada de esto ha detenido a Repsol hasta ahora, a pesar de que la propia compañía reconoció la existencia de estos pueblos en 2003 en una reunión celebrada en un pueblo de la región con los habitantes de la zona (oficialmente lo niegan).

No hace falta ser científico para saber el impacto que tendrá, sobre estos pueblos, el contacto con los trabajadores de la compañía petrolera. Todos recordamos las historias de los conquistadores españoles transmitiendo todo tipo de enfermedades que para la población indígena son mortales de necesidad puesto que su organismo jamás ha estado expuesto a ellas. A pesar de la mortandad que supondrá el seguir adelante con este plan de explotación (por no hablar del irreparable daño que se está infringiendo a una de las zonas más ricas en biodiversidad del planeta), Repsol no se va a detener como ya ha dejado claro en anteriores ocasiones.

Por si todo esto fuera poco, el informe resalta algunas de las violaciones a los convenios y tratados internacionales que el gobierno peruano ratificó en su día:

- Violación de los derechos de los pueblos indígenas no contactados recogidos en el derecho internacional. Derechos que se describen en el Convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) donde se afirma la obligatoriedad de la consulta a los pueblos indígenas en relación con las medidas que les afecten.

- Violación de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

En respuesta a todas estas violaciones de acuerdos internacionales y al movimiento de protesta generado por todo el mundo, Repsol no sólo está dispuesto a continuar con su operación, sino que ya ha planificado la apertura de 454 kilómetros de líneas sísmicas (son, por así decirlo, los caminos que se abren para identificar los yacimientos de crudo) y a construir 150 helipuertos dentro de la zona de explotación.

A pesar de todo esto, como viene siendo habitual en estas grandes corporaciones, Repsol presume de ser una empresa con un modelo de responsabilidad social (dudo que sepan lo que significa esta expresión) que ellos mismos califican de ejemplar. Si lo supieran, detendrían inmediatamente este proyecto y muchos otros de similares características que tienen distribuidos por todo el mundo, especialmente en América Latina. En este caso, el trabajo de la compañía amenaza con aniquilar por completo a los pueblos indígenas no contactados, puesto que dependen totalmente de la selva para alimentarse, cobijarse y desarrollar su cultura.

Claro está que, para que estos crímenes contra el planeta y sus habitantes dejen de perpetrarse, deberíamos vivir en un mundo en que el bienestar de los seres vivos (los humanos y todos los demás) fuera el valor más sagrado. Como todos sabemos, ese no es nuestro mundo en el que los valores más sagrados son el poder y la riqueza.

Para los que queráis conocer más sobre las andanzas de esta compañía socialmente responsable y modelo de sostenibilidad medioambiental os dejo dos enlaces de especial interés.






domingo, 24 de abril de 2011

COMPETITIVIDAD: Pilar del capitalismo y azote de la humanidad

De nuevo el incesante goteo de noticias y las consiguientes diatribas lanzadas desde las atalayas del poder, situadas en los medios de comunicación, ponen en primera plana un concepto considerado como fundamental por los teóricos del capital: la competitividad.
Todos los poderes fácticos del sistema dominante coinciden en cargar las tintas sobre la imperiosa necesidad de aumentar la competitividad de las empresas para salir de la crisis (o estafa a escala mundial, llámalo como quieras) y poder mantener, así, el nivel de riqueza de los grandes empresarios. Según sus teorías (las cuales nos han llevado a donde estamos ahora) esto también nos beneficia al resto de la humanidad, puesto que abre una vía para la creación de empleo y el reparto de la riqueza (lamentablemente hay millones de personas que se lo creen). La lógica capitalista indica que sólo el más fuerte puede prevalecer, por esto es tan importante el concepto al que nos referimos, ya que no es otra cosa que la capacidad de enfrentarse a otros por la consecución de un mismo objetivo, es decir, se trata de pasar por encima del resto de competidores y conseguir que todo el mundo elija tu producto independientemente de la necesidad que tengan de ello.

Si bien la competitividad es algo a lo que normalmente nos referimos dentro del ámbito de la economía, es innegable que el concepto, desgraciadamente, ha traspasado fronteras y ya es importantísimo en cualquier ámbito de la vida actual.
Los rectores del sistema dominante han extendido este concepto a través de multitud de canales tales como: la enseñanza obligatoria, la televisión, el deporte, los modelos juveniles que ensalzan, etc... hasta que ha quedado instalado en el código genético de la sociedad vigente.

Pretenden convencernos de que ser competitivos es algo maravilloso y nada peligroso. Nos enseñan que la competición hace que el resultado final sea mejor cuando lo único que se consigue es aprender el mayor número posible de tácticas para entorpecer la existencia de los llamados rivales.
Así, a modo de ejemplo, nos enseñan lo competitivas que son las grandes multinacionales que año tras año obtienen maravillosos beneficios gracias al afán competitivo de sus trabajadores. Sin embargo, olvidan los pequeños detalles sin importancia (según ellos, claro está): los salarios de miseria que cobran el 95% de los empleados, muchos de los cuales ni siquiera conocen lo que son los derechos del trabajador (por no hablar de los que directamente trabajan en régimen de semiesclavitud); el aniquilamiento del planeta, tanto de sus recursos como de las personas que lo habitan, en nombre de una competitividad que exige pasar por encima de cualquier ley; el nivel de pobreza que dejan estas multinacionales cuando deciden que ya no les sirve una de sus factorías porque han encontrado un sitio donde les es más rentable instalarse; y así hasta el infinito. De esta forma se las gasta la tan necesaria y alabada competitividad.

La competición se ha instaurado en nuestras vidas de forma antinatural.
Lo que antes era colaboración entre iguales para, por ejemplo, tener una buena cosecha que asegurara la manutención del pueblo, ahora es competencia y resquemor por que los otros puedan tener mejores resultados. Hemos pasado de la solidaridad entre vecinos a la desconfianza y el deseo de que ellos se lleven todo lo malo. En las escuelas ya no se oyen palabras como honradez o solidaridad, en su lugar atronan atroces conceptos como competencias y procedimientos. Los modelos sociales a seguir ya no son aquellos basados en el apoyo mutuo y la hermandad, en la actualidad son los basados en el egoísmo y la famosa competitividad: en ser mejor que los demás y, por tanto, en que los demás son el enemigo.
La competitividad destroza sociedades enteras al poner por encima de todo el valor supremo de la victoria sobre los otros, generando odios irracionales y malsanas existencias que sólo conducen a la alineación de los seres humanos y la destrucción de todo lo que nos rodea.


No quiero un mundo competitivo, no lo necesitamos. Hay mundo para todos si sabemos entender que formamos parte de un todo y que todos debemos ir en la dirección que nos permita ser libres sin necesidad para ello de competir entre nosotros.


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miércoles, 13 de abril de 2011

PUNTOS DE ENCUENTRO

Cualquiera que hoy en día se posicione en contra de la manera criminal en que nuestro mundo es dirigido, puede observar multitud de posiciones ideológicas empeñadas en desacreditarse mutuamente, defendiendo cada una de ellas su supremacía moral con respecto a las otras. Esta circunstancia lejos de producir un intercambio de ideas y estrategias, consigue el efecto totalmente contrario: fortalecer de manera alarmante la corriente ideológica predominante.

Así, vemos constantes descalificaciones entre diferentes movimientos que, si por un momento dejaran de lado estas disputas teóricas, caerían en la cuenta de que tienen mucho más en común de lo que se imaginan.

Independientemente de la posición de partida que cada uno de nosotros puede tener y de la idea de sociedad a la que aspiramos, seguramente, podemos establecer unos puntos básicos en los que todos consigamos ponernos de acuerdo e iniciar a partir de ahí una respuesta organizada a la dictadura del capital en la que estamos inmersos.


Desde aquí, sin otra pretensión que la de expresar unas conclusiones sacadas de la conversación con personas de diversas ideologías opuestas al sistema predominante, queremos reflejar algunos de los puntos en los que nos hallamos en total sintonía.


En primer lugar, es necesario que todos y todas nos pongamos en marcha para hacernos sentir dentro de la sociedad. No es posible que todos nos quejemos de lo mal que van las cosas pero no hagamos nada para revertir la situación. Tenemos claro que la “democracia representativa” actual es un sistema para nada democrático y, por tanto, hemos de guiar nuestros esfuerzos para lograr una democracia participativa, es decir, que nuestras voces sean siempre escuchadas y tenidas en cuenta con el mismo valor que cualquier otra voz (que no sólo lo sean cada cuatro años para que los políticos puedan formular falsas promesas que no piensan cumplir).

Esta lucha no va a ser fácil porque hay enormes intereses en juego que no están dispuestos a quedarse quietos y no dudaran en usar todo el potencial que tienen a su disposición (medios de comunicación, represión,...) para evitar que los verdaderos dueños del poder (nosotros, las personas) nos hagamos con él.


Una vez asumido este reto, es el momento de poner esos puntos de unión de manifiesto.


Algo en lo que rápidamente todos nos ponemos de acuerdo es en la urgente necesidad de acabar con la usura y la especulación (cada uno lo llama como quiere: economía financiera, banca privada, sociedad del crédito,...) que permite una distribución de la riqueza hacia arriba y que provoca la muerte de millones de seres humanos cada año a través del hambre, la pobreza y las guerras. En este punto, encontramos imprescindible la supresión de las entidades internacionales que patrocinan este tipo de prácticas y fomentan deliberadamente la desigualdad: debemos acabar con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio. Estas Instituciones son instrumentos al servicio del capital cuya única finalidad es someter a los pueblos y explotarlos sin límite.

No se puede permitir que la alimentación, la salud, la educación, la verdadera cultura y otras cuestiones vitales, estén en manos de unos pocos especuladores que sólo buscan el beneficio personal y no tienen reparos en condenar a muerte a millones de personas (muertes mayoritariamente evitables) por un puñado de dinero.

Siguiendo en esta línea, otro paso en que la mayoría coincidimos es en acabar con el sometimiento a la banca privada en el que estamos inmersos. La total falta de escrúpulos de estas entidades y su absoluto poder de influencia sobre la casta política las ha convertido en las auténticas organizaciones de poder, sólo hay que ver lo rápido que hemos acudido todos para darles todo lo que necesiten y a cambio nos han pagado con desahucios y embargos. Por no hablar de las inversiones que hacen en nuestro nombre en negocios fraudulentos o en negocios que directamente engendran muerte y destrucción.

Sé que en este punto hay división de opiniones y una amplia gama de opciones que van desde la abolición del dinero hasta la implementación de tasas y aranceles que graven las operaciones financieras, pasando por la creación de una verdadera banca pública. Lo importante, en mi opinión es poner freno a la desmesura del sistema actual y en eso hay que centrarse, tiempo habrá para decidir cual es la opción que nos beneficia más como seres humanos viviendo en sociedad.


Otra cuestión en la que existe un gran acuerdo es en la imprescindible desmilitarización mundial. Hemos llegado a un nivel en que cualquier disputa se dirime con la ley del más fuerte (que a día de hoy todos sabemos quién es) y en el que el nivel de destrucción es tan alto que no haría falta mucho tiempo para cargarnos el planeta entero a base de bombas y mísiles.

La mayoría de Estados poseen un organismo llamado Ministerio de Defensa cuya finalidad es la ofensa. La ofensa contra los propios ciudadanos del país y contra todos aquellos que sean señalados como enemigos por el poder dominante. La industria de la guerra es uno de los motores más poderosos de la economía actual, hasta tal punto que todas las guerras son alentadas por la misma industria que no distingue entre bandos y aprovisiona por igual a aquel que tenga dinero para pagar. El gasto militar es tan alto y los incentivos económicos tan poderosos que la mayoría de científicos se dedican a este campo de una u otra manera creando un sinfín de artilugios de destrucción que rápidamente son puestos en circulación para probar sus efectos en cualquier parte del planeta. Así, lamentablemente, se puede ver que la mayor expresión intelectual y tecnológica de la especie humana ha quedado reservada para la industria de la muerte. Es evidente que en un mundo de estas características estamos condenados a la destrucción pudiendo dedicar todo ese esfuerzo y sacrificio a la mejora de las condiciones de vida de todos los seres humanos.

Por tanto, se hace indispensable el fin de esta carrera hacia la hecatombe y para ello, el primer paso, debe ser desmantelar el mayor y más impune de los ejércitos: la OTAN. Esta organización tan sólo tiene una misión y no es otra que imponer la visión del mundo que tienen las elites dominantes, encima tienen la desfachatez de ampararse en causas humanitarias para bombardear a seres humanos.

En el caso de España el ejército sólo sirve para poder ejecutar golpes de Estado a conveniencia del poder y para ponerlo a disposición de los Estados Unidos (además de recuperar islotes perdidos como el de Perejil, de vital importancia para la vida de los españoles).


Siguiendo con los puntos de encuentro, también podemos nombrar el terrible drama de la situación del planeta. Independientemente de que seamos devotos fervientes de las tesis del cambio climático o no, resulta innegable que nos encontramos en una situación en que la relación entre el planeta y los que habitamos en él es insostenible. Es imprescindible cambiar el estilo de vida de los países ricos y de los que quieren vivir como dichos países (de nuevo aquí encontramos posturas divergentes pero con un denominador común: el respeto por la naturaleza y la creencia de que así no podemos seguir). Hay que luchar por un estilo de vida más acorde con lo que somos (seres dotados de una supuesta inteligencia) y convertirnos en garantes de la supervivencia del ecosistema global en lugar de ser lo que somos ahora: sus verdugos. Debemos abogar por que todo el esfuerzo que se invierte en construir artefactos para matar y atemorizar, se invierta en encontrar modos de vida y de producción más acordes con la finitud del planeta en el que habitamos.


También es imprescindible dejar claro el rotundo acuerdo existente en la creencia firme de la igualdad de todos los seres humanos y en reconocer que todos tenemos el derecho a vivir con dignidad e incluso el derecho a equivocarnos las veces que haga falta. No es posible seguir viviendo en un mundo en que es aceptada la noción de ciudadanos de primera, segunda e infinitas clases. Todos somos iguales y todos tenemos el derecho intrínseco a decidir por nosotros mismos.


Esto son tan sólo algunos puntos de encuentro entre todos aquellos que día a día nos afirmamos en la posición contraria al sistema dominante actual. Estoy seguro de que entre todos podríamos encontrar infinitud de otras cuestiones por las que luchar juntos. Cada cual puede aportar su granito en el ámbito que decida pero, es imprescindible empezar ya.

A cada minuto somos más los que tenemos la certeza de la inviabilidad de una civilización con las condiciones actuales, debemos ser consecuentes y empezar a actuar.


La decisión es de cada uno de nosotros.

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viernes, 25 de marzo de 2011

OTRO PUNTO DE VISTA SOBRE LO NUCLEAR

Estos días todo el mundo andamos pendientes de la catástrofe ocurrida en Japón y, especialmente, del terror nuclear que los medios de información nos retransmiten al segundo. Sin tener la intención de dejar el drama humano de lado, ni ahondar en la más que evidente peligrosidad de las centrales nucleares quiero centrar la cuestión en el elemento principal de la generación de energía nuclear: el uranio, en concreto en la extracción del uranio.

Existen argumentos económicos que demuestran claramente que la industria del uranio está en total declive. Sin embargo, hay más de 400 reactores atómicos que precisan ser alimentados con uranio enriquecido. Las industrias del sector no dudan en implicarse a fondo en los países con recursos uraníferos para extraer a bajo precio el mineral, aunque sea dejando tras de si miseria y baños de sangre.

La minería de uranio requiere de una explotación a cielo abierto. El problema es que el uranio no es un material abundante y supone remover una enorme cantidad de tierra para encontrar una pequeña cantidad de uranio. La relación es de 100.000 a 1, es decir, debemos remover 100.000 toneladas de escombros con toda la energía que ello conlleva, para producir 1 tonelada de uranio.

EL CICLO NUCLEAR
Comprende todas las operaciones realizadas desde la extracción hasta el fin de la vida útil del uranio. Un proceso en el que a cada paso que se da se multiplica la peligrosidad tanto para el ser humano como para el planeta. Este tipo de explotación requiere de unas grandes cantidades de territorio y, como casi siempre en esto de la minería, coincide con territorios ancestrales de pueblos originarios. A modo de ejemplo podemos señalar la ocupación del territorio Tuareg en Níger o la del pueblo aborigen Wongatha en Australia.

1- En muy pocos lugares del mundo hay uranio lo suficientemente concentrado como para que su extracción resulte económicamente rentable y aún así hay que remover cantidades ingentes de tierra para ello. Diseminado en grandes extensiones, se dinamitan las áreas donde ha sido detectado, removiendo la capa superficial de la tierra y pulverizando las rocas para hacer accesibles los yacimientos.
2- El uranio después de ser aplastado, molido y bañado en ácido, es secado y empaquetado como concentrado de uranio. Aquí sólo es ligeramente radiactivo, pero la extracción y el proceso de molido expone a los mineros a la inhalación y contacto de muchos materiales peligrosos como el radón, causando altos porcentajes de cáncer. El mineral triturado es rociado con millones de litros de agua mezclada con toneladas de una solución de ácido sulfúrico (lixiviación), que permite separarlo de otros minerales.
Este método de extracción, genera contaminación múltiple. A la decantación de metales pesados en los acuíferos aledaños a la explotación, hay que sumar los drenajes ácidos. Por último, el polvillo en suspensión, producto de las voladuras que contiene uranio y otros minerales altamente contaminantes, llevados por el viento, se depositan en los cultivos y aguas superficiales. El agua que se utiliza para obtener uranio, ronda los 500 litros por segundo, consumo elemental registrado en la lixiviación en explotaciones mineras semejantes. Por cada cien toneladas de uranio se generan: 3.700 litros de residuos líquidos que contaminan toda fuente de agua y se afincan en las capas subterráneas; 100 toneladas de residuos como radio, torio, prolactinio, plomo, polonio, cromo, vandio, molibdeno, cobre, níquel, cobalto, hierro y toneladas de compuestos químicos como ácido sulfúrico, isodecanol, bióxido de manganeso, etc. que emiten radiaciones altamente peligrosas y gas como el radón 222: el suelo permanecerá contaminado hasta mucho tiempo después de que la mina haya dejado de operar.
Al extraer uranio, está claro que no se explota un recurso natural no renovable sino que se está devastando bienes comunes: agua, suelos y biodiversidad.
3- Para concentrar el uranio suficientemente para su uso, se convierte en el gas hexafluoruro de uranio, se envasa y se envía a una planta de enriquecimiento, donde se aumenta artificialmente el porcentaje del isótopo U-235 que es capaz de fisionarse. Este proceso genera el cuádruple de residuos radiactivos que el uranio útil.
4- Una vez enriquecido, se envía a una planta de fabricación de combustible donde se convierte en óxido de uranio (polvo negro). Este polvo se comprime en pastillas que se introducen en los tubos de metal. Ahora el uranio ya está listo.
5- Ya en el reactor nuclear el uranio se transforma en elementos muy radiactivos, lo que convierte al combustible gastado en material peligrosísimo que emitirá radioactividad a lo largo de milenios.
6- Hay dos sistemas de tratamiento de residuos. Uno es dejarlos tal cual y almacenarlos donde sea (normalmente en fondos marinos o cementerios terrestres), cruzando los dedos para que no pase nada de manera inmediata, a la larga ya no importa. Otro es reprocesarlo para obtener uranio que se puede reintroducir en el ciclo del combustible o se puede utilizar para la fabricación de uno de los armamentos más mortíferos jamás creados por la humanidad. Este segundo sistema de tratamiento produce un volumen final de residuos radiactivos entre 160 a 189 veces mayor que el que se produce a lo largo de toda la cadena por no hablar de costo directo en vidas humanas que tiene la utilización de este tipo de armamento .


Como todo recurso natural con el que se comercia, siempre se acaba produciendo una situación de desigualdad e injusticia para los verdaderos poseedores (que no propietarios) de ese recurso. Podemos ver de manera rápida el caso de Níger.

Níger es el 4º exportador mundial de uranio. Su producción anual, evaluada en 3.300 toneladas, representa el 48% de sus ingresos de exportación. Rico en uranio, Níger también es uno de los países más pobres del mundo (está en el puesto 167 sobre 169 en la escala que mide el índice de desarrollo humano) y regularmente tiene que enfrentarse a graves crisis alimentarias.

Desde su independencia en 1960 de la metrópoli francesa, se han sucedido los golpes militares y las guerras entre las diferentes etnias de la zona. Curiosamente esta circunstancia no ha impedido que Francia continúe al mando de la economía nigerina ya que desde 1968 Areva (líder mundial en el sector de la industria nuclear) prácticamente ha monopolizado el comercio de minerales (con la excepción en los últimos años de la entrada de China en este juego) lo cual significa en la práctica controlar casi todo el flujo económico del país.

Entre 2003 y 2005 se elaboró un examen de la situación radiológica y sanitaria de dos ciudades mineras (Arfit y Akokan) a petición de la asociación local Aghir In Man, por la Comisión de investigación e información independiente sobre la radioactividad (Criirad) y la ONG de juristas Sherpa.

Según el Criirad, el agua distribuida a la población (más de 100.000 habitantes) presenta niveles de radiactividad que sobrepasan los topes de las normas internacionales de potabilidad. Los residuos radiactivos se almacenan al aire libre desde hace varias décadas. Las chatarras que resultan del trabajo de las máquinas se venden en los mercados, la población las recicla y las utiliza como materiales de construcción o para hacer utensilios de cocina. En mayo de 2007 Criirad informó la presencia de residuos de la extracción en el ámbito público, así como niveles de radiación gamma hasta 100 veces superiores a lo normal.
Sherpa: destaca la multiplicación de casos graves de enfermedades respiratorias y pulmonares, que se habrían ocultado sistemáticamente a los pacientes por los dos hospitales (casi siempre diagnosticaban Sida así no se reconocían como enfermos laborales) construidos y administrados por Somair y Cominak, ambas compañías participadas mayoritariamente por Areva que las usa a modo de pantalla (mecanismo habitual de las transnacionales). Ambas sociedades mineras son el segundo patrono del país después del Estado y sus enormes necesidades de suministro benefician a un gran número de empresas.

Básicamente estas empresas se dedican a expoliar todo el uranio que pueden sin ningún tipo de medidas de seguridad, para ello no han dudado en expulsar al pueblo tuareg que tiene sus tierras ancestrales en la zona minera. Tampoco han reparado en almacenar todos los residuos que produce la explotación del uranio al aire libre en lugares próximos a los núcleos de población que albergan a todos los indefensos trabajadores de la minería.
Como pasa siempre en estos casos, a la gente que vive allí se les plantea dos alternativas: morir rápidamente de hambre o morir de manera más lenta gracias al trabajo en la mina.

Así es que cuando nos dicen que la energía nuclear es la más limpia y barata que tenemos a nuestro alcance y que es imprescindible para mantener nuestro nivel de vida no sólo debemos pensar en la posibilidad de accidentes o fugas radiactivas (que ya de por sí es gravísimo pero con una frecuencia muy baja) sino que deberíamos tener presente el costo en vidas y biodiversidad que tiene el mantener esta locura nuclear.
Con uranio se produce energía, de acuerdo. Pero, sobre todo, se produce muerte y destrucción: desde que se extrae en las minas a cielo abierto hasta que se recicla para recubrir bombas.

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domingo, 20 de febrero de 2011

LA LÓGICA NEOLIBERAL EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR

En las últimas décadas las Universidades están pasando por un proceso de expansión física que ha contribuido a que la educación universitaria haya dejado de ser un privilegio de una pequeña minoría. No se puede negar que expandir la educación superior es un objetivo noble, pero la realidad de la Universidad es muy diferente de lo que proclaman los estamentos oficiales sobre la igualdad de oportunidades y la justicia social.

Las universidades están orientándose por prioridades conformadas por las necesidades de los grandes negocios. Están reconstruyéndose para ofrecer a las corporaciones la investigación académica y los trabajadores cualificados que necesitan para ser rentables. Esto conlleva que estén pasando de ser instituciones eruditas a convertirse en centros de lucro.

En todo el mundo se está presionando a las universidades (sin que éstas opongan mucha resistencia) para que hagan esta transformación. Dicho cambio es parte de un proceso económico-político de dominación mucho más amplio conocido como Neoliberalismo, el cual intenta sujetar todos los aspectos de la vida social a la lógica del mercado, y hacer de todo una mercancía que se pueda poseer privadamente y vender y comprar. Con este proceso en marcha a los académicos y otros miembros del personal universitario se les niega cada vez más la oportunidad de buscar el conocimiento per se, y la oportunidad de entender las necesidades educativas y de otro tipo de los estudiantes, que también son víctimas (de hecho, las principales víctimas) de la subordinación de las universidades a las prioridades del mercado.

Muchos gurús del neoliberalismo mantienen que una de las fuerzas principales que gobierna la economía mundial es el capitalismo del conocimiento: tendencia a generar nuevas ideas y convertirlas en productos y servicios que los consumidores desean. Esto viene a ser una versión moderna de lo que a finales del s.XV hicieron los “descubridores” de América con los nativos americanos, tratando de cambiarnos cosas inútiles y sin sentido por nuestra aquiescencia con el orden establecido.

La actual era del capitalismo global es una era de intensa competición internacional. Cada una de las empresas está sometida a presión constante para reducir los costes elevando la productividad de sus trabajadores, ellos suele depender de la inversión en técnicas más avanzadas. El neoliberalismo en la Educación Superior significa que esta lógica de la competición se interioriza profundamente en la manera de funcionar de las universidades. Esto sirve para asegurar que enseñan a un número creciente de estudiantes y que llevan a cabo investigaciones cada vez más vitales con el menor costo posible.
A causa de esta eterna competición y, sobre todo, de la codicia desmedida, las grandes corporaciones han reducido costos para aumentar sus beneficios. Esta reducción ha supuesto el cierre de muchos de sus laboratorios de investigación (en realidad y como todos sabemos, esto es un efecto menor de lo que esta reducción de costos ha supuesto pero es este efecto el que nos interesa en esta entrada), paralelamente han instado al Estado a que se encargue de este trabajo a través de las Universidades. Obviamente, en un sistema en que la interconexión existente entre las corporaciones y los Estados es gigantesca no se puede esperar otra cosa que no sea el acatamiento por parte de los gobiernos de las órdenes de las grandes empresas como ya ha sucedido en multitud de ocasiones a lo largo de la historia (por ejemplo, durante el s.XX el Estado asumió la labor de asegurar que la fuerza de trabajo y su descendencia tuviera buena salud y educación siendo a partir de ese momento mucho más eficientes y totalmente serviles).

Todo este afán investigador volcado en las Universidades ha dado como resultado que la enseñanza se convierta en algo muy secundario contribuyendo el hecho de que cada vez más son los propios alumnos de doctorado (los peones de la investigación) los que se encargan de dar las muchas de las clases para poder, así, pagar sus propios estudios. Además día a día los licenciados o graduados presentan un menor espíritu crítico o una carencia total de él. También se ha perdido todo viso democrático en estos centros, puesto que la lógica de la competición es totalmente contraria a ello, siendo el modelo de gestión de negocios el marco de referencia en la vida académica.

Así, otra gran contribución de la lógica neoliberal en las Universidades ha sido la creación de toda una masa de mano de obra barata y precaria. Cada vez más los estudiantes se ven forzados a endeudarse para poder formarse (lo de formarse es un decir) circunstancia ésta que les lleva a trabajar en aquello que sea necesario y con las condiciones que sean para poder devolver los préstamos (muchos de los cuales son llamados becas con toda la cara del mundo).
En definitiva, las Universidades han perdido todo el sentido que se les suponía en la formación de personas intelectualmente preparadas para reflexionar críticamente sobre la sociedad y poder, así, contribuir con su labor a una mejora que repercutiera en toda esa sociedad. Por el contrario, se han convertido en centros de adoctrinamiento en los que se premia el individualismo y la competitividad. Unos centros en los que se realiza el trabajo oscuro en el que se cimenta el sistema capitalista y de consumo y en los que de manera fundamental se ayuda a reproducir una clase dominante.
Es por esto que es imprescindible reconstruir el modelo de enseñanza superior (en realidad todo el sistema educativo debería ser reconstruido) para que realmente sean las Universidades los centros en los que las personas se formen de manera plena y crítica y no sólo como peones con aspiraciones dentro del sistema.

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viernes, 28 de enero de 2011

EL CONSENSO DE WASHINGTON MÁS VIGENTE QUE NUNCA

El “Consenso de Washington” es un término que acuñó en 1990 John Williamson para referirse a los instrumentos de política y dominación económica neoliberal llevadas a cabo desde los años 70 con el objetivo de instaurar un sistema capitalista global basado en el libre mercado a la medida de las grandes corporaciones y los grandes inversionistas como paradigma único para la economía tras la caída del socialismo como sistema económico.
Recibe este nombre porque es la política que EEUU apoya oficialmente para implantarla en el resto de países (en los USA el libre mercado no es tan puro como quieren que lo sea en el resto del mundo, no hay más que ver las subvenciones gubernamentales a la agricultura). Cuando decimos Estados Unidos nos referimos a la FED (Reserva Federal), al Departamento del Tesoro y a las grandes instituciones financieras internacionales (FMI, BM, OMC, Bancos de Desarrollo Continentales,...) creadas con el único propósito de servir a los intereses norteamericanos y dominadas por ellos.

Estas políticas tienen su fundamento teórico en la Universidad de Chicago cuyo máximo exponente fue Milton Friedman (que vio respaldado su trabajo a favor del capitalismo salvaje con el premio Nobel de economía en 1976). De esta Universidad han salido y siguen saliendo docenas de economistas que ocupan altos cargos en todas las instituciones mencionadas anteriormente y, también, gran cantidad de asesores económicos que trabajan codo con codo con muchos gobiernos alrededor del mundo.

El “Consenso de Washington” se basa en diez pilares fundamentales, a modo de diez mandamientos, en torno a los que giran todas las decisiones a tomar:

1- Disciplina presupuestaria: la primera premisa se refiere a la ausencia de déficit fiscal y a la necesidad de presentar unos presupuestos balanceados. Este equilibrio fiscal jamás ha sido alcanzado por ningún país (como ejemplo los de siempre: para flipar el déficit fiscal de Estados Unidos). Sin embargo, esta imposibilidad no es un obstáculo para obligar a la mayoría de países a drásticos recortes en el gasto público (de lo que hablaremos en el siguiente punto) que conllevan un dramático deterioro de todos los servicios imprescindibles para tener una esperanza y calidad de vida mínimamente decentes.
2- Prioridades en el gasto público: bajo este bonito título se esconde la necesidad de reducir el gasto público. Rápidamente, se deja de invertir el dinero del pueblo en los sistemas de salud, educación, seguridad social, suministros,... esto deja el camino abierto a las privatizaciones y al monopolio del país por parte de una pequeña elite económica. Muchos países que viven situaciones dramáticas se ven obligados a suprimir las subvenciones a los productos alimentarios dejando el precio de estos en manos de buitres especuladores que a la velocidad de la luz condenan a la hambruna a millones de personas.
Otro efecto habitual de esta política, es el despido masivo de funcionarios. En la mayoría de regiones el Estado es el mayor empleador y, por tanto, estos despidos provocan un alto nivel de paro, exclusión y pobreza.
3- Reforma fiscal: se trata de establecer la amplitud de la base tributaria dejando la tasa tributaria marginal en un nivel más que moderado. Estas expresiones sin sentido se traducen a la hora de la verdad en que el mayor peso fiscal recae en las rentas medias (que son la mayoría en los países industrializados) y bajas (la mayoría en los países con economías de subsistencia) mientras que las rentas más altas soportan niveles moderados de presión fiscal (cosa que no les molesta en absoluto pero sirve para tergiversar la opinión pública en este tema).
4- Liberalización financiera: esto consiste en que sean los famosos mercados los que decidan los tipos de interés (a través de los respectivos Bancos Centrales). Obviamente, deciden su aumento porque así reciben mayores ganancias con sus inversiones en los países que optan por estas políticas. Por contra, los ciudadanos de esos mismos países se encuentran con la imposibilidad de obtener créditos a bajo interés con lo que la mayoría de pequeños empresarios (agricultores, comerciantes, ganaderos, pescadores...) acaban perdiendo sus trabajos y con ellos el sustento que les permite vivir.
5- Tipos de cambio: con esto se pretende establecer el clima necesario para que el flujo de exportaciones/importaciones siempre sea beneficioso a las grandes corporaciones que rapiñan los países donde intervienen.
6- Liberalización comercial: más bien debería llamarse liberalización de las importaciones, factor este muy importante en el deterioro económico y social. Esta política significa la eliminación de aranceles sobre los productos importados (que por norma general son más baratos que los nacionales debido a generosas subvenciones estatales o a la explotación sufrida por los que los producen) y la entrada masiva en el mercado nacional provocando la quiebra de empresas y miles de despidos. Junto a esto, se produce una reorientación de la economía desde la autosuficiencia a la exportación. Así países que producían suficiente para su autoconsumo se convierten en campos y talleres de mano de obra barata trabajando para satisfacer las ambiciones económicas de grandes corporaciones. Automáticamente los recursos naturales valiosos son expoliados para la exportación dejando a los nativos en una situación de pobreza e inseguridad alimentaria absolutas.
7- Apertura a la entrada de inversiones extranjeras directas: su nombre deja claro qué se quiere conseguir. Se les ponen tantas facilidades a las empresas foráneas que incluso se les deja llevarse todos los beneficios sin la obligación de invertir ni dejar nada en el país donde operan. Por si fuera poco les fabrican marcos reguladores como los TLC para que tengan total inmunidad en el ámbito legal.
8- Privatización: este es uno de los dogmas más potentes del Consenso: la creencia en la eficiencia superior de la empresa privada. La transferencia de instituciones públicas a manos privadas repercute directamente en el día a día de los ciudadanos, se traduce en la reducción de los servicios públicos y en un aumento de precio para estos mismos servicios (siempre disfrazado bajo el pretexto de la eficiencia y la rapidez), se aumenta el número de despidos y, finalmente, se llega a la práctica aniquilación de los derechos laborales.
9- Desregulación: imprescindible para que sectores enteros de la economía de los países puedan pasar a manos privadas y controlar de esta manera el Estado.
10- Garantía de los derechos de propiedad: este aspecto suele ser poco comentado pero indica ni más ni menos que los Estados (o sea los ciudadanos) deberán pagar siempre por usar la tecnología que les imponen, incluyendo aquí bienes tan imprescindibles como la comida y los medicamentos, que siempre serán fuente de negocio para las transnacionales.

Estas reglas, que claramente son incompatibles con el desarrollo humano de los países, han sido impuestas una y otra vez gracias al esfuerzo conjunto de las instituciones financieras internacionales y al aparato de represión de los diferentes Estados apoyados por el siempre amigo Estados Unidos. A lo largo de los últimos cuarenta años se han sucedido las dictaduras, las guerras y las revueltas represivas que han ido unidos irremediablemente a la imposición de una economía neoliberal que ha llevado al desequilibrio total de las sociedades. Desde las dictaduras del Cono Sur, pasando por las del Magreb, siguiendo por la guerra de los Balcanes y las de Irak, las múltiples guerras en el África subsahariana y muchas otras; han servido como preparación para imponer este modelo. También ha sido impuesto a través del chantaje directo del FMI y BM como en la Polonia de Solidaridad, la Rusia de Yeltsin, los países del sudeste asiático o la Sudáfrica de Mandela.
Millones de personas han sido asesinadas, torturadas y condenadas a la pobreza extrema por los terroristas financieros que dirigen la economía mundial y siguen haciéndolo a día de hoy.


A principios del presente siglo, tras las primeras protestas masivas contra la globalización, se intentó vender que el consenso había muerto porque era inaceptable (que lo es) regirse por un modelo que no tenía ningún interés en el bienestar de la población, la justicia social, los problemas de equidad,... Sin embargo, no fueron más que meras campañas publicitarias orquestadas por todos los que se benefician de esto, incluyendo las corporaciones que controlan los medios de comunicación.
A pesar de esto, seguimos viendo a día de hoy que no sólo siguen siendo las reglas del juego sino que además se han extendido a todo el mundo. No sólo se utilizan en países en vías de desarrollo, ahora se han extendido por todo el planeta. Basta con ver las decisiones tomadas en Europa en los últimos años desde que se aprobara el Tratado de Maastrich que viene a ser un Consenso a la europea.
A modo de ejemplo, podemos ver las decisiones tomadas en España en los últimos tiempos en nombre de la deuda. Desregulación y liberalización del mercado energético (ahora se reparten el pastel más empresas pero las facturas suben a velocidades astronómicas); privatización de todo lo posible (hasta las loterías del Estado, pasando por los transportes, la salud, la educación y un largo etcétera); recortes del gasto público especialmente en todo lo que tiene que ver con pensiones y empleo público; recortes en derechos laborales (hasta el punto de poner al mando al ejército con la excusa de la huelga de los controladores o de declarar ilegal la huelga en el metro de Madrid). Podríamos seguir con muchas más (ahora mismo se acaba de acordar el aumento de la edad de jubilación y la famosa Ley Sinde entre otros atentados a los derechos de los ciudadanos) y otras muchas que, sin duda, llegarán ya sea con este gobierno o con el próximo. Lo que está más que claro es que por mucha crisis que nos vendan, el avance del capitalismo salvaje está alcanzando cotas insospechadas hace unos años y como consecuencia de ello el nivel de vida en todo el mundo se va miserabilizando a marchas forzadas, para muchos esto significa una condena a muerte, para otros un retroceso en su nivel de vida y de libertades sin precedentes, para los menos un aumento de sus riquezas.

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martes, 18 de enero de 2011

EL TRIBUNAL PERMANENTE DE LOS PUEBLOS

A pesar de que en los últimos tiempos parece que todos los acontecimientos nos conducen hacia el fin de la libertad y de la dignidad del ser humano, es importante destacar la existencia de iniciativas, tanto a nivel nacional como internacional, cuya finalidad es precisamente esa: defender la dignidad de las personas frente a los sistemáticos ataques del sistema capitalista.
Encuadrado en este tipo de iniciativas se encuentra el Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP). Este tribunal es de carácter no gubernamental y tiene su origen en los Tribunales Russell que sesionaron dos veces en su historia, la primera, para juzgar los crímenes de lesa humanidad cometidos por los Estados Unidos en la guerra de Vietnam. La segunda, para enjuiciar las dictaduras militares de América Latina. Es aquí, donde una de las audiencias se dedicó al papel crítico de las empresas transnacionales en las dictaduras y donde se articuló el marco de referencia para la elaboración de la Declaración Universal de los Pueblos (Argel 1976) que más tarde pasaría a ser el Estatuto formal del TPP. De esta forma, se entiende que el papel central del poder económico transnacional y de sus alianzas estructurales con las diferentes instituciones estatales sea una parte fundamental del TPP.

El tribunal se constituye en 1979 tras la muerte de su inspirador Lelio Basso, senador italiano que fue figura clave en los Tribunales Russell. Es precisamente la Fundación Internacional Lelio Basso por el Derecho y la Liberación de los Pueblos la que nombra a los casi 130 miembros del tribunal.
La finalidad del TPP es calificar en términos de derecho y hacer visibles aquellas situaciones en que se planteen violaciones masivas de los derechos fundamentales de la humanidad que no encuentren reconocimiento ni respuesta en las instituciones oficiales (que prácticamente son la mayoría de los que se producen por la acción directa del poder transnacional). Es decir, su función es que no queden en el olvido todos los abusos que el orden económico internacional comete contra todos aquellos que son excluidos del propio sistema. Obviamente, esto es una consecuencia directa de la interesada omisión que el derecho internacional hace con todos los delitos relacionados con la economía. De hecho, la Corte Penal Internacional (que es el órgano judicial que tiene el deber de juzgar los casos que exceden la capacidad o voluntad de las autoridades nacionales) ha excluido de su competencia los crímenes económicos, lo que significa la imposibilidad de juzgar la mayoría de las acciones que se producen o coinciden con la violación de los derechos de la vida, para los cuales no existe la posibilidad de formular juicios que tengan efectividad.
Por ello, el TPP se ha convertido en un referente a la hora de juzgar los desastres provocados por el sistema neoliberal y globalizado. A lo largo de los años no sólo ha juzgado las violaciones cometidas por las transnacionales si no que también ha juzgado las implicaciones de las grandes instituciones creadas para mantener y reforzar el sistema como el FMI, el Banco Mundial, La Unión Europea, la OMC,...

Llegados a este punto, es importante señalar que el TPP no es un organismo oficial, por tanto, sus sentencias no tienen un valor real en cuanto que nadie se siente obligado a acatarlas. Sin embargo, si tiene un alto valor moral para las víctimas de los atropellos cometidos que, por primera vez, tienen un lugar al que acudir y donde poder expresar sus vivencias y sus sentimientos. Esto es muy importante porque, por lo general, las víctimas de estos abusos carecen del derecho a ser formalmente tratadas como tales. Porque por encima de todo se trata aquí de una cuestión de dignidad humana, como se recoge en la sentencia formulada en Madrid en mayo de 2010 (echadle un vistazo aquí y veréis la cantidad de empresas implicadas en delitos gravísimos) donde se juzgaba a la UE y las empresas transnacionales en América Latina:

La dignidad-libertad del individuo, su capacidad de determinarse con autonomía en las relaciones de los demás, es un valor que connota a la persona por el mero hecho de serlo y hace de ella un fin, que excluye, como ilegítimo, cualquier uso instrumental de la misma para otros ajenos. La dignidad es el sentimiento que funda la relación entre los sujetos autónomos de la sociedad moderna, porque genera y reclama reciprocidad de trato, reconocimiento mutuo entre portadores de iguales dignidades.
Y la dignidad es el primer valor, el primer bien agredido por los modos de actuar que aquí se juzgan.

El trabajo del TPP también debe servir para poner sobre la mesa con testimonios reales y datos concretos el abuso indecente que el sistema capitalista y sus instituciones cometen sobre las personas y los territorios que habitan. Debe servir para que todos podamos darnos cuenta de que estas atrocidades son reales y que debemos detenerlas cuanto antes porque este camino sólo lleva a la devastación del planeta y de los que vivimos en él.


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miércoles, 29 de diciembre de 2010

LAS GRANDES CONSULTORAS Y LOS ENTRESIJOS DEL NEOLIBERALISMO

En una entrada anterior hablábamos de los bancos de inversión y su papel predominante en la economía global. Hoy queremos dirigir nuestra atención hacia otros actores de la economía que también ocupan altos escalafones. Nos referimos a las consultoras de carácter internacional que se dedican a asesorar a las altas direcciones de las principales empresas e instituciones de todo el mundo para lograr mejoras sustanciales y sostenidas.
Este tipo de empresas se centran en proyectos estratégicos y de organización, de expansión, de creación de nuevos negocios, así como proyectos funcionales en áreas de producción y logística, finanzas o tecnologías de la información tal y como se puede leer en la web de Mckinsey & Company que se autodefinen como la firma líder en su sector en el ámbito mundial.

Toda esta definición está muy bien, pero para que todos nos entendamos aquí va otra: este tipo de empresas multinacionales se dedican a las fusiones, privatizaciones de empresas públicas, salidas a bolsa, liquidaciones de plantillas y todo aquello que les pueda aportar a ellos y a sus clientes grandes beneficios económicos. Todas estas actuaciones les permite poner en marcha los planes diseñados junto a sus colaboradores necesarios: los bancos de inversión. Obviamente, en todas estas actuaciones es imprescindible la aportación de capital a las empresas y es ahí donde entran en escena los tiburones de las finanzas.

Vamos a seguir hablando de Mckinsey (aunque podríamos hablar de otras firmas como The Boston Consulting Group) como ejemplo paradigmático de este tipo de empresas.
Esta consultora trabaja globalmente con la práctica totalidad de las cien corporaciones industriales más grandes del mundo, imaginaos el tanto por cien de responsabilidad que tienen en las acciones de estas transnacionales. En España colabora con más de la mitad de las empresas del IBEX 35 (por supuesto las más grandes e importantes). Sólo por tratar de entender ese porcentaje de responsabilidad del que hablamos vamos a nombrar algunas actuaciones de esta empresa.


Empezaremos hablando del ámbito internacional.
- En Gran Bretaña existen investigaciones oficiales que dan cuenta de que el desplome de la empresa ferroviaria Railtrack, después de diversos accidentes, fue resultado de las recomendaciones de la consultora, que tras conseguir la privatización de la empresa sugirió reducir el gasto en mantenimiento de infraestructuras y el pago de dividendos a los inversionistas. Aquí ya observamos una táctica habitual de esta gente: reducir costes a cualquier precio (si son vidas humanas tampoco pasa nada) para poder repartir más beneficios entre los que ponen el dinero (recordemos lo dicho anteriormente sobre su alianza con los bancos de inversión).
- Hablemos de otro ámbito, en Estados Unidos han trabajado para las escuelas públicas (sí también trabajan para entidades públicas que les pagan con dinero de todos los contribuyentes) de Minneápolis. El resultado de su trabajo fue el recorte de gastos en la atención de la salud docente y la privatización de gran parte del sistema educativo. Así ofertan oportunidades a ávidos inversionistas que se lo agradecen generosamente y de paso se aseguran que la calidad de la educación quede relegada tras los beneficios, cosa que también les agrada tanto a políticos como empresarios. Contra menos educación reciba la gente más fácilmente se les puede manipular y utilizar.
Mención especial merece su aportación a la creación de una de las mayores estafas de la historia: Enron. Por supuesto, la consultora salió de rositas y con una importante suma de dinero por los servicios prestados.
- Otro tipo de actuación. En México se les considera los autores intelectuales del desmantelamiento de Pemex pasando de ser una empresa operadora a ser una administradora de contratos para las grandes petroleras amigas de Mckinsey. Además la consultora ha sido la encargada de realizar el Plan Estratégico Nacional del sector energético que regirá la política mexicana. El resultado es más que previsible: expolio de los recursos naturales por parte de multinacionales que se llevarán consigo los beneficios económicos.


Pasemos ahora a comentar algunas actuaciones en España donde la empresa lleva alrededor de 30 años operando.
- Ha participado en las privatizaciones de las grandes empresas como Telefónica (donde creó Terra), Repsol, Endesa... con un papel destacado contribuyendo a las deslocalizaciones.
- Trabaja activamente con los grandes bancos españoles desde que ayudara a privatizar los bancos de crédito público, sobre todo Argentaria que en ese momento era el tercer grupo financiero del país. Especialmente es reconocida su labor con el Santander.
- Que sepamos hasta 2008 (si no lo siguen haciendo todavía) trabajaba con las tres grandes operadoras de telefonía móvil de este país (Movistar, Vodafone, Orange) con lo que podemos hacernos una idea de la falsa libertad de precios que existe en este sector al igual que en tantos otros.
- En 2006 la entonces ministra de fomenta Magdalena Álvarez contrató a la consultora por valor de 600.000 euros anuales. Desde entonces han ido preparando el terreno para privatizar Renfe y Aena y, de paso, reduciendo las plantillas sin descanso.
- A parte de estar detrás de la privatización de Aena, últimamente se dedican a modelar la opinión pública para conseguir el copago en la sanidad como paso previo a su privatización. Además han intervenido decisivamente en la ley de Economía Sostenible propuesta por el Gobierno. Así que ya sabemos de dónde sacan esas ideas tan “geniales” (por lo menos parte de ellas) nuestro Gobierno.


En definitiva, con tan sólo este breve repaso de alguna obras de esta consultora podemos hacernos claramente una idea de lo que su trabajo significa: son una especie de ideólogos del libre mercado que trabajan siempre en beneficio de sus inversores y para ello no dudan en desmantelar cualquier Estado que se les ponga a tiro y en dejar en la estacada a millones de personas por todo el mundo quienes se ven privadas de su trabajo y su fuente de ingresos a la vez que tienen que empezar a pagar por todos los servicios que antes garantizaba el Estado. Esto es lo que está pasando alrededor del mundo y es gracias, entre otros, a empresas como Mckinsey & Co.


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miércoles, 15 de diciembre de 2010

ANTE NUESTRA APATÍA


Siguen pasando los días y se siguen sucediendo las decisiones políticas que nos acercan inexorablemente al fin del Estado del Bienestar tal y como ya dijimos anteriormente.
Aprovechando el acaparamiento mediático por parte de controladores aéreos y atletas, prácticamente han pasado desapercibidas una nueva batería de decisiones cuyo único propósito es el de favorecer a las elites económicas.
De nuevo, nuestro gobierno de falsos socialistas, se arrodilla ante el poder del dinero y acata sus deseos apretando un poco más la soga que rodea nuestros cuellos y que estos criminales que presiden las grandes corporaciones nos pusieron hace largo tiempo.

Vuelven a la carga en su proceso de privatización de entidades públicas. Esta vez, lo han hecho con una gran parte de AENA (posiblemente éste sea el origen de los decretazos del gobierno y la respuesta de los controladores) y de las Loterías y Apuestas del Estado a cambio de poco más de 15.000 millones de euros que, por supuesto, irán destinados a pagar esa famosa deuda que las propias elites financieras propiciaron y de la que ahora se siguen beneficiando. Esta privatización significa la renuncia al ingreso anual que daban estas entidades y que pasarán directamente a las arcas de la empresa privada. Esta falta de futuros ingresos llevará a un mayor recorte del gasto social y ambiental que es lo que al parecer es más prescindible en opinión de los "políticos democráticos". Este recorte se observa claramente en la decisión de eliminar la ayuda de 426 euros a los parados sin ninguna otra prestación y que inevitablemente condenará a miles de personas a la indigencia y a la beneficencia (muchas de las organizaciones que se dedican a ello se han convertido en el verdadero sistema de sustento para muchísimas familias españolas).
Uno podría pensar que el aumento de beneficios que el Gobierno facilita a las grandes corporaciones se podría ver compensado con la subida de impuestos a estas mega empresas y a los inmensos salarios que cobran sus directivos. Nada más lejos de la realidad, el único impuesto que sube es el del tabaco (recurso fácil para los políticos que se amparan en el beneficio para la sanidad pública, a pesar de que esta sanidad está cada día más abandonada y abocada a la privatización). Por contra, disminuyen los impuestos de las grandes empresas. Así, se amplía el régimen de libertad de amortización para inversiones nuevas, se las declara exentas del Impuesto sobre Operaciones Societarias, se elimina el pago a las Cámaras de comercio y se suprime la obligación de publicar sus actos en los medios de comunicación (¡esto sí que es transparencia!). Si a estas ventajas fiscales concedidas les añadimos las anteriores decisiones tomadas en torno a los impuestos sobre patrimonio, sociedades y las SICAV (sociedad de inversión de capital variable, que no son más que un método oficial y legal para evadir impuestos y divisas que tienen las elites económicas), no se puede pensar otra cosa que no sea que los verdaderos gobernantes no son los políticos si no los banqueros y grandes magnates. Para ponerle la guinda al pastel añadamos el nulo interés de los gobiernos por terminar de una vez por todas los paraísos fiscales y por grabar las grandes operaciones especulativas.

En España hemos pasado en pocos años de estar en la cresta de la ola a estar totalmente sometidos al yugo neoliberal. Con esta secuencia de acontecimientos es inevitable pensar, sólo hay que ver el paralelismo con otros países, si todo esto no forma parte de una estrategia de largo recorrido bien meditada y destinada a exprimir a una sociedad sin que ésta tenga conciencia de ello.

jueves, 11 de noviembre de 2010

EL DERECHO A LA INFORMACIÓN

A veces es difícil hacerse una idea clara de los acontecimientos que pasan por el mundo. Normalmente, a excepción de que sea algún hecho que nos afecte personalmente y lo conozcamos de primera mano, nos basamos en las informaciones que nos ofrecen los medios de comunicación. Es decir, que podemos afirmar que estamos informados de lo que estos medios estiman conveniente y hasta el nivel que ellos crean oportuno. Esto provoca que la información disponible esté controlada por grandes corporaciones a las que pertenecen los mass media y, por ello, pierden gran parte de la objetividad que se les supone ya que es evidente que ningún periodista que trabaje en estos medios va a morder la mano que les da de comer.

En España, por ejemplo, es prácticamente imposible encontrar referencias acerca de los desastres ecológicos provocados por varias multinacionales patrias en toda América Latina. Todavía es más difícil, si cabe, encontrar alguna información acerca de la implicación de dichas multinacionales en la violación de derechos humanos fundamentales en aquella misma región. Un buen lugar para informarse de todo esto es la web del Observatorio para las Multinacionales en América Latina).

Los casos se suceden cuando se trata de desinformar acerca de hechos relacionados con los grandes grupos bancarios del país (que por supuesto forman parte del accionariado de estas corporaciones de la información) como el BBVA y el BSCH los cuales son grandes inversores de empresas dedicadas a la fabricación de todo tipo de armamento (webs interesantes a este respecto pueden ser BBVA sin armas, Setem y Banksecrets).

Toda la información que se nos ofrece tiene como finalidad el que permanezcamos totalmente ajenos a aquello que realmente es importante, haciéndonos creer todo lo contrario. Por poner un ejemplo, todos los días del año sin excepción conocemos la última hora de nuestros maravillosos futbolistas que tanto bien hacen al país, sin ir más lejos cada día tenemos el debate sobre quién es mejor que quién o cómo debería jugar un determinado equipo. Pues bien, estoy seguro de que casi todo el mundo sabe de lo que hablo y tiene una opinión al respecto, sin embargo, me pregunto cuánta gente es conocedora del importante acuerdo comercial que se está gestando con Arabia Saudita, gracias al cual España venderá armamento militar por valor de 3.000 millones de euros a una dictadura contraviniendo de esta manera todas las disposiciones que el propio gobierno español tiene acerca de la venta de armas (webs interesantes sobre esto: Grupo Tortuga y quebrantandoelsilencio). Sin ir más lejos, estos días estamos siendo testigos de una nueva ola de represión por parte de Marruecos sobre el pueblo saharaui que los grandes medios de comunicación se han encargado de suavizar siguiendo el dictado de la política española y de los intereses económicos de nuestras empresas. Por supuesto no ha habido ni una sola mención al hecho de que mucho del armamento utilizado es de fabricación española y de que Marruecos sea uno de nuestros mejores clientes en ese sentido.

Parece claro que la información es una mercancía más dentro de este sistema en el que todo es susceptible de ser comprado y vendido. Lejos queda, siempre hablando de la mayoría, el espíritu informativo que debería servir de guía en el trabajo periodístico y, más lejos aún, el análisis riguroso de las informaciones.
Hoy en día, la nota predominante en la información es la homogeneidad de las noticias, en la mayoría de medios se reproducen los mismos textos e imágenes quedando claro que dichos medios se han convertido en meros transmisores del mensaje de aquellos que pretenden imponernos una manera de pensar.
Lo cierto es que se han convertido en el vehículo perfecto para difundir el mensaje de las elites. Día tras día se encargan de focalizar nuestra escasa atención en aquellas cuestiones que ellos consideran que deben ocupar nuestras mentes y favorecer, de esta manera, sus intereses. Cada vez se dedica más espacio en los medios a los deportes y a la vida privada de personas que sólo existen en la medida en que se habla de ellas.
Tan sólo hay que ver la gran cantidad de canales de televisión que han llegado a los hogares españoles con la aparición de la Televisión Digital Terrestre y ni uno de ellos aporta ni un gramo de calidad informativa, eso sí, ahora tenemos la oportunidad de “disfrutar” en abierto de la cadena de noticias oficial del Imperio que puntualmente nos pone delante de los ojos las ideas y los hechos que debemos asumir como certeza absoluta (obviamente me refiero a la CNN).

Vivimos en una época en la que nos gusta pensar que la libertad de expresión es una de las señas de identidad de las sociedades modernas, sin embargo, esa supuesta libertad queda restringida a no salirse del flujo de información que marcan las grandes corporaciones. Existe una censura de doble vertiente, por un lado, dentro de los grandes medios se desestiman todas aquellas noticias que sean contrarias a sus intereses o los de sus accionistas como hemos comentado anteriormente. Por otro lado, hay una censura evidente para los medios no tan masivos como le sucedió en su día a la revista El Jueves por una simple caricatura o como le ha sucedido varias veces al periódico Diagonal (diferentes reporteros de este periódico han sido agredidos mientras cubrían actos fuera del sistema) o como les está sucediendo a varias webs (entre ellas Kaosenlared o LaHaine) que son amenazadas con el cierre por difundir informaciones consideradas como peligrosas por el stablishment político y económico.

El estar bien informados es un derecho y una obligación que cada uno de nosotros debe intentar conseguir en la medida de sus posibilidades. Una buena estrategia puede ser no dejar de sopesar ninguna información venga de donde venga y tratar de encontrar diferentes versiones sobre los mismos hechos. Sólo con una actitud crítica conseguiremos hacernos con una idea global de lo que sucede a nuestro alrededor y comprender así el porque de las estrategias y las decisiones de aquellos que rigen el destino de la población.
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domingo, 31 de octubre de 2010

EL NUEVO RUMBO MARCADO PARA EUROPA

Siempre hemos oído que Europa es el gran estandarte del humanismo y de los ideales sociales, el garante de los derechos humanos y de la igualdad entre las personas.
Sin embargo, el último siglo de la historia europea no deja lugar a dudas: la vieja Europa ha muerto. En concreto en los últimos cincuenta años (así dejamos de largo las atrocidades de las guerras mundiales). Observando el desarrollo de la construcción de la actual Unión Europea podemos ver de manera nítida cómo los ciudadanos han dejado de ser la prioridad fundamental quedando relegados a un segundo plano ante la incipiente pujanza del nuevo símbolo europeo: el capitalismo.

Tras la firma del Tratado de Roma en 1957 se creó la CEE (Comunidad Económica Europea) iniciándose una etapa de crecimiento económico a base de una intensa urbanización y el desmantelamiento del mundo rural tradicional. Este primer intento de creación de un ente supranacional lo formaron Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo.

Desde finales de los 70 los Estados Unidos, seguidos de Gran Bretaña, impulsaron un nuevo modelo de capitalismo mucho más salvaje y depredador que se ha venido a llamar neoliberalismo. Este nuevo modelo se basa en el predominio de sus mercados financieros, en el recorte del estado del bienestar hasta reducirlo a la mínima expresión, la supresión de todo lo que tiene que ver con derechos de los trabajadores y en la gestión de la deuda externa de los países del Sur a través de las instituciones internacionales.
Mientras tanto, la CEE sufre una fuerte recesión debida en gran medida a las crisis energéticas. Es entonces cuando las transnacionales europeas y las elites económicas exigen un giro neoliberal en la política del viejo continente.
Rápidamente la maquinaria política se pone a trabajar al dictado de la economía y en 1985 el Consejo Europeo aprueba el Acta Única, creando así un mercado único para mercancías, servicios, capitales y personas para 1993 (aunque esto último a día de hoy sigue siendo una absoluta patraña y si no que se lo pregunten a los gitanos del este que viven en Francia). Además, a partir de ese momento la denominación oficial pasa a ser Comunidad Europea (CE).

Todo esto supone un primer paso en el avance europeo hacia el neoliberalismo. Este camino sufrió un radical acelerón con la construcción del Tratado de Maastrich. Con la puesta en marcha del Tratado en 1993 se inicia la creación del euro, la moneda común europea. Se ponen los cimientos de la unión económica y monetaria.
Esto crea una nueva situación puesto que las principales divisas mundiales se sustentan en la confianza (sobre todo desde la desaparición del patrón de referencia: el oro) y ésta se basa en la fuerza del poder político y militar, por eso se crean tanto la política exterior y de seguridad, como la política interior y de justicia común.
Ese mismo año se decide ampliar la Unión Europea (así se pasó a denominar después de la firma de Maastrich) hacia el Este. Esta ampliación responde a los mismos criterios que utilizó Estados Unidos en la firma del NAFTA con México, a saber, incrementar el mercado, beneficiarse de una mano de obra cualificada y muy barata, apropiarse de todas aquellas empresas dignas de ser expoliadas y, por supuesto, de todos sus recursos. De paso se aseguraron de desactivar la posible amenaza que pudiera suponer a nivel militar y social. Obviamente, esta ampliación tiene su lado negativo debido a las diferencias económicas y culturales pero, sobre todo, a los fuertes vínculos que los países del Este habían establecido con EEUU tras el desmantelamiento soviético.

A estas alturas todavía quedaban visionarios que creían que la Unión Europea debía jugar un papel fundamental en la historia política y económica del futuro. Sin embargo, la mayoría de políticos tenían claro que el futuro (y el presente) de Europa pasaba por rendir pleitesía al gobierno de los Estados Unidos que poseían tanto el poder político (controlaban la ONU y hacían y deshacían a su antojo) como el poder militar (utilizando la OTAN como una extensión de sus fuerzas armadas) Esta visión práctica del papel a desempeñar por el viejo continente se impuso y en 2001 se elaboró la Constitución Europea.
Esta Constitución no es más que un acuerdo de mínimos para ahondar en la Europa del capital y poder, de esta manera, se responden satisfactoriamente las demandas de las corporaciones europeas en esta etapa histórica en que la aparición de nuevas potencias emergentes puede relegarles al furgón de cola de los beneficios económicos. Para asegurarse de que esto sea así dejan clara la ausencia de una estructura política de poder clara con lo que los grandes capitalistas ven el camino despejado para sus operaciones. No obstante, esta Constitución nace herida de muerte por dos razones fundamentales.
Por un lado, tenemos el creciente descontento popular por el rumbo netamente neoliberal que está tomando Europa. Esto se ve reflejado en el rechazo de franceses y holandeses expresado en las urnas en sus respectivos referendos (no como en España donde fue aprobada por la mayoría, la mayoría de los que fueron a votar se entiende).
Por otro lado, tenemos las continuas injerencias de la administración Bush (apoyados por sus lacayos ingleses) quien en defensa de las corporaciones norteamericanas realiza todo tipo de tretas para desequilibrar la creación de una Europa económicamente potente y por tanto competidora. Entre otros planes de desestabilización, Bush llevó a cabo el escudo de mísiles en Polonia y la República Checa, apoyó insistentemente la independencia de Kosovo y la creación de una gran Albania. Con todo esto pretendía enfrentar a Europa y Rusia (principal suministrador de recursos energéticos de la UE)

Con este panorama, en el año 2007 y en medio de un secretismo absoluto se acuerda en una conferencia intergubernamental el Tratado de Lisboa, además se establece que su aprobación se haga por vía parlamentaria evitando así a la ciudadanía. La nueva Europa será una unión de Estados en la que los ciudadanos no cuentan para nada.
La firma de este acuerdo supone la confirmación de que Europa pertenece al bloque occidental capitaneado por Estados Unidos y renuncia formalmente a ser un actor principal en la historia mundial dedicándose a acatar las órdenes del jefe norteamericano. Es por ello que en el Tratado se señala que la OTAN es el marco donde se organiza la defensa europea (por fin EEUU consigue aunar en solo grupo a los países de Europa del Este bajo su dominio político, económico y militar). Para reafirmar esta postura se designa a Catherine Ashton (declarada entusiasta de los Estados Unidos que no dudó en mostrar su apoyo a la invasión de Irak)como alta representante del Consejo de Europa para Relaciones Exteriores y vicepresidenta de la Comisión Europea.
Con este Tratado se establecen las bases para la total privatización de la sanidad, la educación, el agua y el sistema público de pensiones dejando las riendas a la lógica de los mercados (que ya hemos visto a donde nos ha llevado)
También se establece que las políticas sociales y fiscales queden al libre albedrío de cada Estado para poder satisfacer las demandas internas de cada país con lo que una vez más la política comunitaria es de todo menos común. Con esto se beneficia a los verdaderamente dueños de la UE: Francia y Alemania. Estos países pretenden repartirse el pastel europeo. Para Francia queda todo el flanco sur europeo con la creación de la Unión Mediterránea (que controla la inmigración y el acceso a los recursos naturales de nuestros vecinos del Sur), y para Alemania todo el Este de Europa y sus riquezas.
Otro punto importante del Tratado de Lisboa es que por primera vez la energía se comunitariza (curiosamente casi nada lo hace pero como los países europeos van justos de recursos y en el Este van más sobrados pues... esto sí que pasa a ser legislado por “Europa”).

La verdadera razón del Tratado es mantener en funcionamiento el modelo económico basado en el crecimiento sin límites alimentado por el consumo de energía y por la expansión descomunal del crédito, por eso en el Tratado se refuerza sobre manera la posición del Banco Central Europeo que es totalmente autónomo y no responde ante ningún gobierno.

En definitiva, el Tratado de Lisboa es la culminación de 50 años en los que Europa ha pasado de ser la tierra de los ciudadanos para convertirse en la tierra de las grandes corporaciones y los paraísos fiscales.
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lunes, 18 de octubre de 2010

SOBRE LA CRISIS ALIMENTARIA

Mucho se ha hablado en los últimos meses acerca de la crisis financiera que todo lo puede y deja al mundo pendiente de un hilo, sin embargo, no debemos olvidar que existe una crisis mucho peor que ésta y que, encima, es permanente: la crisis alimentaria.

En el mundo hay cientos de millones de personas que mueren literalmente de hambre, y esta cifra aumenta considerablemente si contamos a todos aquellos que viven pendientes de un hilo sin tener ningún tipo de seguridad y de control sobre sus vidas. Recientemente se han revisado los Objetivos del Milenio, entre los cuales figura como destacado erradicar el hambre en el mundo. Allí se encontraban gran parte de los dirigentes mundiales (mientras se hartaban con opíparas cenas de trabajo) reforzando una vez más la posición del sistema que dice que la crisis alimentaria es debida a la falta de producción de suficientes alimentos para todos los habitantes del planeta. Lo dicen con la boca llena esperando que todos lo asumamos como verdad absoluta. La verdad es que el verdadero problema no es la falta de alimentos, sino la imposibilidad de acceder a ellos para dos tercios de la población mundial.
La propia FAO (uno de tantos organismos que se dedican a perpetuar el sistema imperante bajo una fachada de bondad infinita) admite en sus informes que se producen alimentos suficientes para alimentar a una población de ocho mil millones de personas, cantidad mucho mayor que la población actual. En esos informes se recoge entre otros datos que, desde los años 60, la producción de cereales se ha triplicado mientras que la población mundial sólo se ha duplicado. Entonces, ¿cuál es el problema?

Podría pensarse que el problema radica en las diferentes sequías y diversos fenómenos meteorológicos en países productores, o que viene provocado por el aumento del consumo de alimentos por las incipientes clases medias de Asia y América Latina. Sin embargo, el principal problema es el de siempre: el desarrollo del sistema capitalista y sus consabidas políticas neoliberales han conducido a convertir a los alimentos en una mercancía en manos de aquellos que disponen del capital para sacar beneficios de ellos. Todo lo que rodea a la alimentación (tierras, agua, semillas,...) está controlado por grandes corporaciones cuyo único objetivo es aumentar sus ganancias sin importar las consecuencias que ello conlleva.


Esta explotación mercantil de la alimentación tiene varias vertientes que han conducido a fortalecer el hambre en el mundo.
Por un lado, tenemos a las grandes corporaciones energéticas que han ido encareciendo el precio del petróleo sin descanso durante los últimos años y, encima, nos han vendido que la solución son los biocombustibles. La dedicación de una buena parte de las cosechas a la producción de estos combustibles de origen vegetal ha generado una competencia directa con la producción dedicada a la alimentación puesto que la primera es mucho más lucrativa.
Esto nos lleva directamente a otro factor a tener muy en cuenta: la adquisición y acumulación de tierras. Estas grandes empresas se están dedicando a adquirir tierras cultivables por todo el mundo para dedicarlas a sus lucrativos negocios, a modo de ejemplo tenemos la devastación de la selva amazónica brasileña para producir soja transgénica. Porque, por supuesto, los transgénicos son la solución oficial del sistema para los problemas de alimentación en el mundo, es la receta mágica del capitalismo para erradicar el hambre. Sin embargo, lo que consiguen con esto es desposeer a los campesinos de las tierras que les sirven de sustento y, por tanto, condenarlos a la miseria. Por supuesto, esta acumulación de tierras viene avalada por los organismos oficiales del capitalismo. Así el Banco Mundial a través de la Corporación Financiera Internacional está avalando la adquisición de tierras para la explotación mercantil en pos del libre mercado. También juega un papel importante la Agencia Multilateral de Garantía de las Inversiones (otra institución afiliada al Banco Mundial) la cual proporciona seguros a las transnacionales contra riesgos políticos que puedan poner en peligro sus inversiones.
A todo esto hay que añadir que la conjunción de crisis alimentaria y económica ha supuesto una oportunidad única para los especuladores para penetrar en el mercado de la alimentación y elevar los precios de los alimentos sin tener en cuenta las consecuencias que de ello se deriva (millones de muertes). Estos verdaderos criminales se esconden tras las fachadas de los grandes grupos de inversión que gestionan enormes fortunas.
Como de costumbre estas subidas de precios no repercuten para nada en una mejora de la calidad de vida de los campesinos que representan un altísimo porcentaje de la población mundial. La propia especulación obliga a los países a sustituir los campos tradicionales por un puesto en la red mundial de la producción agroindustrial, esto deja sin ingresos a los campesinos locales puesto que todas sus pertenencias pasan a manos de grandes corporaciones. Los que consiguen sobrevivir se ven obligados a vivir a golpe de crédito que tarde o temprano acabarán por devorarlos a la mínima inclemencia meteorológica.

En definitiva, la crisis alimentaria es el fiel reflejo de las consecuencias del sistema capitalista que ha permitido la invasión de los mercados de los países del Sur por los productos altamente subvencionados del Norte. Esto ha convertido a las tierras del Sur en el campo de producción y abastecimiento del Norte gracias a la mano de obra barata (por no llamarlo directamente esclavitud) y a una inexistente legislación medioambiental que permite el uso de agrotóxicos totalmente prohibidos en el Norte.

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miércoles, 22 de septiembre de 2010

LA ONU Y SU FARSA DE LOS OBJETIVOS DEL MILENIO

Estos días andan reunidos en la sede de la ONU muchos de los supuestos mandatarios mundiales para analizar el grado de consecución de los Objetivos del Milenio propuestos para 2015. Recordemos dichos objetivos:

- Erradicar la pobreza extrema y el hambre.
- Lograr la enseñanza primaria y universal.
- Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer.
- Reducir la mortalidad infantil.
- Mejorar la salud materna.
- Combatir el VIH/Sida, la malaria y otras enfermedades.
- Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.
- Fomentar una Asociación Mundial para el Desarrollo.

Todas estas metas fueron ratificadas en 1990 por 189 países que se comprometieron a su consecución, magnífica cumbre aquella que llenó de esperanza a la gran mayoría de la población mundial, sin embargo, a día de hoy aquella esperanza se ha convertido en desencanto para unos, rabia para otros y muerte para muchos.
Tal vez, en aquel momento, la gente era más ingenua (yo desde luego) y no tenía tanto acceso a la información como ahora. Es posible que se pensara que aquello era la solución definitiva a los males del mundo, a lo mejor, es que todavía confiábamos en la bondad del sistema. Hoy sabemos que no. Hoy tenemos un mayor conocimiento acerca del funcionamiento del entramado económico que rige nuestras vidas y nos es más fácil comprender cómo nos mintieron entonces y nos siguen mintiendo ahora.

Se habla de erradicar la pobreza extrema y el hambre cuando vivimos bajo una dictadura económica que necesita de esa pobreza para funcionar correctamente. El 70% del plantea debe malvivir para que el resto podamos tener todo aquello que el sistema bancario nos quiera financiar. El capitalismo necesita arrasar a la mayoría de los países para mantener el equilibrio de poder y la acumulación de capitales y le da igual los miles de personas que mueren día tras día. Lo peor es que mantienen engañada a la mayoría de la sociedad de los países menos perjudicados por el sistema y pretenden hacernos creer que hacen todo lo que está en sus manos para que nadie muera de hambre. Lanzan iniciativas a través de sus “organizaciones amables” (las agencias de la ONU) aprovechando el tirón publicitario de estrellas de la televisión o el deporte y pidiendo nuestra colaboración. Por otro lado, las “organizaciones criminales” (FMI, BM, UE, OMC,...) extienden sus garras sobre los países excluidos robando todo aquello con lo que se pueda sacar beneficio para poder dárselo a sus amos: las grandes corporaciones. Sólo el funcionamiento de las grandes corporaciones que intervienen en cualquier fase de la producción y distribución de alimentos (Monsanto, Nestlé, Syngenta,...) es suficiente para matar a millones de personas al año, ya sea de hambre, de enfermedades o por agotamiento físico.

Dicen desear la enseñanza primaria universal, cuando lo que más les interesa a los dueños del planeta es que cada vez seamos menos libres a la hora de pensar. No sólo no quieren conseguir este objetivo, sino que lo que pretenden es que en los países desarrollados la enseñanza deje de ser pública y por supuesto que la enseñanza de calidad quede en manos de unas pocas élites. El único interés por la enseñanza es que puedan formarse los técnicos necesarios para mantener la producción, para ser jornalero o peón no se necesitan estudios así que para qué se van a molestar en promover la educación universal

Hablan de la igualdad y autonomía de la mujer en todo el mundo, pero todas las decisiones que se toman para conseguirlo son tomadas por hombres, el 99% (supongo que alguna mujer habrá) de los centros de decisión y poder real a escala mundial están ocupados por hombres (preferentemente blancos por supuesto). La única igualdad que les interesa es a la hora de explotarlas laboralmente como sucede en los grandes centros de producción textil de todo el mundo.

Mención especial debe hacerse con todos los objetivos que tienen que ver con la salud y que, por supuesto, son imposibles de conseguir mientras se siga defendiendo un sistema en el que el beneficio económico está por encima del bien de la humanidad. Mientras se permita que las grandes corporaciones farmacéuticas controlen las decisiones a tomar en este campo, nada mejorará. Millones de personas mueren por enfermedades erradicadas en los imperios capitalistas y a nadie le importa, seguimos permitiendo que las patentes estén por encima de la vida y si eso no cambia nada mejorará. Al contrario, cada vez será peor y los grandes laboratorios seguirán creyendo que las personas somos de su propiedad y pueden hacer con nosotros lo que quieran.

Para garantizar la sostenibilidad del medio ambiente es imprescindible cambiar el sistema económico y de producción actual. El capitalismo se basa en la premisa del aumento de acumulación de riqueza en un planeta de recursos limitados. Por lo tanto, repito, es imposible alcanzar la sostenibilidad del medio ambiente. Encima nos quieren hacer creer que todo puede solucionarse controlando las emisiones de CO2 y para ello crean un mercado de compra-venta que únicamente sirve para enriquecerse los mismos de siempre aún más y contaminar sobre manera los países excluidos de los centros de poder.

Por último, se habla de fomentar una asociación mundial para el desarrollo a través de mayores donaciones de los países ricos (el famoso 0,7%). Si lo que queremos es un verdadero desarrollo mundial justo, en lugar de fomentar asociaciones debemos destruir las que ya existen (FMI, Banco Mundial, OMC,...) porque son estos organismos los que con sus políticas de capitalismo salvaje empujan día tras día a la muerte a millones de personas en todo el mundo con el único objetivo de enriquecer más y más a los poderos señores de las transnacionales.

Es absolutamente imposible lograr un mundo justo para todos mientras estemos bajo el yugo de un sistema que nos obliga a unos pocos (consumidores del Norte) a mantener en la más absoluta pobreza a la inmensa mayoría del planeta. La tan cacareada refundación del capitalismo no ha dejado de ser otra estrategia más de marketing para que nos sintamos mejor con nosotros mismos y volvamos a sumirnos en el sopor de nuestras confortables vidas capitalistas mientras millones de personas siguen sumergidas en la más absoluta de las pobrezas.

viernes, 17 de septiembre de 2010

LA GLOBALIZACIÓN Y LOS TRATADOS DE LIBRE COMERCIO

Desde que en la década de los 80 los gobiernos de Reagan en los Estados Unidos y Thatcher en Inglaterra relanzaran el capitalismo hacia cuotas jamás antes alcanzadas, el implacable avance de la maquinaria neoliberal no se ha detenido ni un solo instante.Además de estas políticas, varios factores son los que han permitido esta salvaje expansión del libre mercado.

En primer lugar, el desmantelamiento del bloque comunista (con la consabida imagen de la caída del muro de Berlín) permitió a los halcones del capitalismo lanzarse sobre la economía de Europa del Este estableciendo el libre mercado como el remedio a todos los males, esto les permitió hacerse con toda la industria soviética que durante años había crecido sin parar al amparo de la planificación central del partido comunista.

Otro momento clave de la globalización del capitalismo es la primera guerra del Golfo Pérsico. Con la invasión de Irak por parte de los Estados Unidos se lanza un mensaje muy claro al resto del planeta: todo aquel que se oponga a las reglas de juego del libre mercado capitalista, será aplastado sin misericordia. Afortunadamente siguen habiendo Estados que se oponen a este sistema carroñero y proponen alternativas (que cada cual las juzgue como quiera pero hay que reconocerles el valor de intentar buscar su propio camino).

Sin duda, uno de los factores fundamentales para esta expansión ha sido el avance tecnológico.

La aparición de la tecnología de comunicaciones (sobre todo Internet) como objeto de uso global ha facilitado el tránsito de información de una punta a otra del globo de manera instantánea. Este flujo de datos permite un mayor control sobre la producción a escala mundial, ninguna región por pequeña y remota que sea escapa al control de las transnacionales ni a la dictadura del mercado. Hoy en día se produce un alimento en una esquina del planeta y su precio de venta se fija unos cuantos meses antes a miles de kilómetros de distancia. A pesar de todo esto, la aportación más importante de los avances tecnológicos para el mercado libre es el tránsito de capitales, a día de hoy, el dinero en grandes cantidades circula por todo el planeta en cuestión de segundos. De hecho, esto supone la mayoría del comercio y los beneficios a escala mundial. Ya no se gana dinero comprando y vendiendo productos. Ahora, gracias a la tecnología, los beneficios se obtienen invirtiendo y desinvirtiendo dinero en cuestión de segundos. La especulación bancaria y monetaria es el mayor negocio del sistema capitalista y la principal fuente de ingresos de las grandes fortunas del planeta. Es muy habitual observar ataques especulativos en todos los frentes de la economía mundial (atacan a los bancos, a las monedas nacionales, a la deuda pública de los Estados, a las bolsas de valores,...)

Por tanto es bastante lógico asegurar que quien tiene el poder sobre la tecnología, tiene mucho ganado a la hora de dominar la economía mundial.

No obstante, es indudable que el factor más importante para la globalización capitalista en la que vivimos inmersos, es la política económica de las grandes potencias. Una de las armas más poderosas y devastadoras, sino la que más, de esta política son los Tratados de Libre Comercio (TLC)

Los TLC son acuerdos entre dos o más países cuyo objetivo es establecer reglas comunes para normalizar la relación comercial entre ellos y liberalizar la totalidad de productos y servicios que se comercia entre los países, se busca crear una zona de libre comercio entre las Naciones participantes.

También son instrumentos de política exterior que los países utilizan para consolidar y ampliar el acceso de sus productos y eliminar barreras arancelarias, así como establecer mecanismos de cooperación entre los Estados. Esto es lo que dice la teoría, pero al parecer esto sólo es así (en cierta medida) cuando el tratado se establece entre países de similar nivel socio-económico como puede ser el tratado de la Unión Europea o el de los propios Estados Unidos. En este caso se observan consecuencias negativas para las regiones con menor potencia económica pero, no significa una completa debacle para ellos. Sin embargo, este no es el tipo de tratado habitual.

En la mayoría de las ocasiones estos acuerdos se establecen entre países ricos y pobres y, es aquí, donde los TLC se muestran como lo que son: una verdadera arma de expolio en favor de las grandes corporaciones.

Uno de los primeros y más importantes acuerdos de este tipo fue el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) firmado a principios de los noventa por los presidentes de Canadá, Estados Unidos y México. Parecía un acuerdo favorecedor para todos (o eso dejaban entrever las sonrisas de los dirigentes mientras firmaban el acuerdo) Sin embargo, tan sólo tres años después de la firma el gobierno norteamericano tuvo que inyectar 50.000 millones de dólares ante la inminente caída de la economía mexicana. ¿Por qué lo hicieron? Básicamente por dos motivos: uno, para defender las grandes inversiones de las “corporaciones USA” en México (literalmente se estaban forrando a base de explotación laboral y ausencia de impuestos) y, dos, para conseguir el verdadero objetivo: lograr el control real del país, porque aquello representó, de hecho, la compra del país.

Por contra, México obtuvo de todo aquello la pérdida del control sobre su economía. La destrucción de su agricultura al no poder competir con los precios bajos (subvencionados, por supuesto) de los productos del Norte. El éxodo de millones de personas hacia las fábricas para ser sistemáticamente explotados por las trasnacionales. El expolio de sus recursos naturales y el aumento del narcotráfico gracias a la libre circulación de recursos humanos y económicos del Norte hacia el Sur.

Como consecuencia de todo esto se ha creado una ficticia clase pudiente formada por la minoría y una brecha aún mayor entre éstos y la mayoría de los ciudadanos.

En definitiva un TLC hace que desaparezcan las barreras impuestas al comercio y a la inversión extranjera. Esto significa que las economías más pobres no puedan utilizar los aranceles de importación para proteger sus sectores de actividad emergentes, ni a sus agricultores de la avalancha de importaciones a bajo precio, ni a las pequeñas industrias que se hunden al no poder competir con las grandes empresas de los países ricos.

Todo esto lleva al establecimiento de un nuevo colonialismo que no necesita de las guerras (teóricamente) para dominar países, basta con controlar sus economías para tener el poder absoluto en la toma de decisiones. Tanto es así, que cuando la gente se revela contra el Estado y consigue doblegarlo se da cuenta de que el Estado no existe, que el poder está más allá.


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