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jueves, 13 de agosto de 2015

¿QUÉ PASA CON LA CUESTIÓN MILITAR?

Recientemente se ha conmemorado el 70 aniversario de la masacre nuclear perpetrada por los EEUU en Hiroshima y Nagashaki. Siete décadas desde que se hizo patente que la capacidad destructiva de los ejércitos no sólo era enorme sino que a partir de ese momento se constató que era brutalmente rápida.
Desde entonces el movimiento antimilitarista adquirió una nueva dimensión y multiplicó su expansión alrededor del mundo.

En nuestro entorno, el movimiento antimilitarista tuvo su máximo apogeo en la lucha contra el servicio militar obligatorio y contra las bases militares y la OTAN y se vio articulada en los movimientos de objeción de conciencia y de insumisión y en cantidad de colectivos antimilitaristas. Sin embargo, desde la abolición del servicio militar la cuestión antimilitarista ha ido perdiendo peso en el argumentario de todos aquellos que luchan por la construcción de otro mundo.

En la actualidad el tema militar ha desaparecido de la primera línea de la mayoría de movimientos sociales (no hablemos ya de todos aquellos que hablan de tomar el poder vía partido político porque estos ya saben que, para mantener ese poder, necesitan al ejército y su industria de la muerte perfectamente engrasados); obviando voluntaria o involuntariamente que la mera existencia de los ejércitos y el negocio de la muerte de la industria armamentística es un pilar dentro del orden capitalista. Esto está muy lejos de significar que el estado español se mantiene al margen del militarismo y sus consecuencias. Más bien sucede todo lo contrario.

En ocasiones anteriores he hablado sobre el negocio de la venta/tráfico de armas y la posición que ocupa España en ese tinglado y cómo alienta y arma a Estados que utilizan el terror y la muerte como política fundamental (Israel, Barhein, Arabia o Marruecos entre otros) a pesar de que supuestamente las leyes españolas prohíben la venta de armas a países que no respetan los derechos humanos (claro que si acataran sus propias leyes el propio Estado español sería el primero que no podría comprar sus armas debido a las reiteradas violaciones de los derechos humanos que comete). Es de sobra conocida la relación tan estrecha que existe entre el Estado y las empresas de armamento a las que prácticamente subvenciona a fondo perdido, a la vez que son su mejor cliente y ejerce de representante comercial. El fenómeno de las puertas giratorias llega a la máxima expresión con el ministro Morenés, en su día consejero de Instalaza (esta empresa es la responsable de la muerte de miles de personas gracias a las bombas de racimo, entre otros artefactos, que fabricaba y comercializaba hasta su “teórica” prohibición. Después de esto, Instalaza denunció al gobierno español por lucro cesante. Este pleito se ha resuelto a favor de la empresa siendo Morenés ministro y encargado de pagarse a sí mismo y a los suyos la compensación económica) y MBDA (empresa que diseña, fabrica y vende misiles) Por supuesto, se movía en este mundo empresarial al mismo tiempo que ocupaba altos cargos en la administración como la secretaría de Estado de defensa en el gobierno Aznar.

Por otro lado, el Estado español forma parte de ese organismo represor a nivel mundial llamado OTAN, y no sólo eso, sino que alberga, entre otras cosas, en la ciudad de Bétera un mando de fuerzas conjuntas de la Alianza Atlántica donde se halla un ejército de despliegue rápido de la OTAN (hq nrdc-esp) Obviamente, esto incumple las condiciones que acompañaban al SÍ en el infame referéndum de entrada a la OTAN de 1986 y que decía explícitamente que el Estado español no se incorporaría a la estructura militar integrada. Pero, ¿a quién le importa?
Sobre todo teniendo en cuenta el patético servilismo ofrecido a los EEUU desde la dictadura franquista y que el actual Gobierno ha elevado a la máxima expresión, permitiendo que Rota se convierta en la base para que los portaaviones norteamericanos campen a sus anchas por esta parte del globo, y dejando que instalen en Morón el mando del AFRICOM, la fuerza de choque con la que los EEUU impone su ley en África. Llegados a este punto es preciso recordar, que todos los gobiernos “democráticos” españoles han apoyado y participado en las diferentes guerras por la paz y por la democracia que es como les gusta llamar a sus masacres.

No menos increíble resulta el gasto militar que año tras año despliega el Estado con todo tipo de engaños para que no veamos la realidad de un presupuesto creciente y desmesurado que contrasta con el continuo recorte en las partidas que supuestamente están en la base de un Estado social.

El poder es consciente de que los ejércitos y las guerras tienen un evidente significado negativo, por ello, trata de revestirlo de una capa de humanitarismo. Así es como tenemos que los militares, según se nos vende, desarrollan misiones de paz (armados hasta los dientes pero repartiendo paz), participan en rescates arriesgados, luchan contra los incendios, asisten en las catástrofes naturales... como si para hacer todo esto fuera imprescindible ser militar. Pero claro, todo esto bien acompañado de excelentes campañas de marketing como mandan estos tiempos en los que la imagen lo es todo y el espectáculo debe continuar hasta el infinito.

Pero por encima de todo esto (que no es poco) no hay que olvidar lo que representa el militarismo.
Los ejércitos son la quinta esencia de los valores en los que se fundamenta un sistema de dominación: la jerarquía, la subordinación al líder, la obediencia ciega, la consecución de los fines sin reparar en los medios... Los ejércitos están diseñados con el único propósito de mantener y, en todo caso, restablecer el imperio del orden y la ley, es decir, aquello que el poder considera oportuno en cada momento. Para ello no importa cómo se consiga. Carecen de valor las vidas humanas, no significa nada arrasar regiones enteras y convertirlas en eriales estériles durante generaciones. El poder militar no se detiene ante nada ni ante nadie, simplemente obedece a su dueño, es su brazo ejecutor.

El ejército representa el as en la manga de cualquier Estado como aglutinante patriótico en momentos en que la exaltación nacional consigue diluir cualquier otra cuestión y como amenaza en la sombra, como recordatorio. Sin ir más lejos, la Constitución española autoriza al ejército a tomar el mando en situaciones especiales y, por supuesto, son los representantes políticos del poder los que dirimen qué situaciones son especiales.

Los ejércitos sólo sirven para la guerra y la guerra sólo se hace para aniquilar al otro, al supuesto enemigo. La realidad es que las guerras son diseñadas y dirigidas por el poder pero ejecutadas y sufridas por el pueblo. Siempre perdemos los mismo sea dónde sea esa guerra.

Los ejércitos y sus guerras son incompatibles con un mundo basado en la libertad y en el apoyo entre iguales. Es así de simple.
Mientras existan ejércitos, existirá la desigualdad, la opresión y la humillación. Prevalecerá el imperio de la fuerza, el imperio de la muerte.


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jueves, 4 de abril de 2013

HOMSEC 2013, LA FERIA DE LA MUERTE



Hace apenas unos días se celebró en Madrid la IV edición del Salón Internacional de Tecnologías de Seguridad y Defensa (Homsec 2013). Como se puede apreciar, no es otra cosa que una feria de la muerte donde se potencia el comercio de armas a nivel planetario y en el que, por supuesto, no falta el patrocinio del Estado español (ni más ni menos que cinco ministerios apoyan el evento: asuntos exteriores, interior, industria, economía y, por supuesto, el ministerio de la guerra).

No hay que olvidar en ningún momento que la industria de la muerte española, encabezada por el ministerio de la guerra que actúa como representante comercial, sigue en pleno apogeo siendo una de las más potentes a nivel mundial. Los últimos datos disponibles (como comentábamos en esta entrada) son del año 2011 y reflejaban ventas de armas por valor de unos 2.400 millones de euros. Esto colocaba al Estado español en la séptima posición mundial (para que luego se diga por ahí que este país sólo es puntero en telebasura y deportes). Para ello, no se hace ascos a nada ni nadie y se vende a quién sea, pasándose por el forro la escasa legislación existente que prohíbe la venta de armas. Concretamente hay un supuesto legal que prohíbe la venta de armas en caso de que las armas puedan ser utilizadas para perturbar la paz (me pregunto yo qué arma no perturba la paz), la estabilidad o la seguridad en un ámbito mundial o regional. Así pues, nos dedicamos a vender armas a los USA (el mayor estado perturbador de la paz, por no decir terrorista, del mundo), a Arabia (con su enorme respeto por los derechos humanos, sobre todo los de los que no pertenecen a la casta real), a Marruecos (y sus poco perturbadores ataques a la población saharaui), a Israel y su política genocida hacia Palestina, y un sinfín de países que no se dedican a otra cosa más que a perturbar la paz porque para eso es para lo que sirven las armas, para matar.

Volviendo al tema del Homsec 2013 podemos observar en la web del evento lo contentos que están todos por la alta afluencia de público, lo cual significa que el volumen de negocios fue considerable. Por tanto, la venta de máquinas de matar sigue a buen ritmo y podemos comprobar cómo la crisis no afecta por igual a todos.

Este evento lo organiza una curiosa organización: el grupo Atenea que se autodefine como “un think tank  de reflexión, participación y debate. Nuestras estrategias y actividades están destinadas a promocionar la conciencia de seguridad y defensa en los ámbitos de la cultura hispánica y en apoyo de las decisiones estratégicas de empresas e instituciones”. En realidad el grupo Atenea es un conglomerado de ex altos cargos del ejército y grandes accionistas de la industria armamentística. Como muestra del tipo de personas que se esconden tras este grupo. Vamos a hablar brevemente de su presidente, José Luís Cortina Prieto. Este personaje tiene tras de sí una larga carrera militar vinculada, principalmente, a los servicios secretos del Estado, repleta de episodios increíbles. Empezando, al poco de iniciar su carrera, en los años 60 cuando se dedicaba a adiestrar a un grupo de acción guerrillera de supuesta orientación castrista (sí señores, en pleno Madrid y en plena dictadura fascista un militar de carrera se dedicaba a adiestrar a grupos revolucionarios). También podemos hablar sobre su papel principal en la creación del Gabinete de Orientación y Documentación SA (GODSA), embrión de lo que, más tarde, se conocería como Alianza Popular (hoy PP) en los años 70. Para completar su brillante carrera en los servicios secretos destacamos que fue uno de los procesados por su participación en el “fallido” golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Aquí podemos ver su biografía oficial y lo bien que se recompensa tan brillantes servicios a la patria.

Éste es el tipo de gente que maneja la industria de la muerte en España, conjuntamente con la calaña política de turno que son los encargados de trasvasar los fondos públicos al sector privado de la muerte. En la pasada década el Estado español destinó más de 14.000 millones en ayudas a la industria de la muerte de los cuales nada ha sido devuelto (no sólo eso, sino que ese dinero sirve para producir armas que, más tarde, el gobierno de turno compra, pagando así dos veces). El resultado de tan buena gestión es una deuda militar de más de 32.000 millones de euros que pagamos entre todos. Como muestra de las excelentes relaciones entre jerifaltes militares y políticos tenemos la aparición estelar del Secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles, en el acto de clausura de Homsec. Este hombre de estado pertenece a una familia asturiana que ha estado en la élite nacional desde el s.XIX (los Argüelles han sido ministros de Alfonso XIII, embajadores de Franco y altos cargos en la época “democrática”). En concreto nuestro hombre ha pasado de lo público a lo privado (ese fenómeno conocido como puertas giratorias) con una facilidad pasmosa: Director General de Asturiana de Zinc, eurodiputado, diputado madrileño, presidente de AENA, presidente de Boeing España y ahora Secretario de Estado del ministro Morenés (otra perla).

Así, una vez más, vemos dónde están las verdaderas prioridades del Estado. En un momento donde la capacidad de resistencia de la población está al límite, el Gobierno (como todos los que le han precedido) centra sus esfuerzos en mantener bien engrasada la maquinaria de la muerte y en último caso la de la represión (no hay que olvidar que nuestra constitución garantiza la toma del mando por parte del ejercito en caso de necesidad, para la pervivencia del Estado se entiende).

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domingo, 3 de junio de 2012

ESPAÑA OFICIALIZA SU POSICIÓN COMO TRAFICANTE DE ARMAS

Como es sabido España es uno de los mayores traficantes (perdón, quería decir vendedores) de armas del mundo. En los últimos años ha consolidado esta posición de honor en este asqueroso ranking.

Tan sólo el pasado año vendió armamento por valor de 2400 millones de euros, doblando de esta manera el global de ventas de 2010 y aupando al Estado Español a la séptima posición mundial. Este espectacular incremento en los beneficios del negocio de la muerte se debe a varios factores:

-        Por un lado,  enemos el afinado sentido del negocio de la clase política de este país que no ha dejado pasar la oportunidad de las diferentes revueltas tanto en los países árabes como en Europa para aumentar el negocio pasándose toda legalidad vigente que prohíbe la venta de armas a países en conflicto (en el caso español esto no es ninguna novedad)

-        Por otra parte, está el increíble apoyo económico que recibe la industria de la muerte en España por parte de la banca (ese mismo sistema al que el pueblo tenemos que rescatar y que, entre otras cosas, invierte nuestro dinero en muerte). Nada nos sorprende de esta gentuza que ya hace muchísimo tiempo que descubrieron que el mayor negocio está en el sufrimiento de los seres humanos y vemos como día tras día aplican esta máxima en todo el espectro de la sociedad. Roban y estafan a cientos de miles de personas con ese gran timo llamado participaciones preferentes, echan a la calle a cientos de miles de personas privándoles de sus hogares amparados por las fuerzas represores policiales y judiciales, financian a transnacionales que explotan sin piedad los recursos del planeta y a millones de niños por todo el mundo, sustentan guerras y pobreza inyectando dinero en la compra venta de armamento y lavando el dinero proveniente de este tráfico, así como de cualquier tipo de negocio que supone la degradación y la explotación del ser humano (comercio de personas, drogas,…)

-        Finalmente, tenemos el inestimable apoyo del Gobierno Español que durante la última década ha “prestado” (lo pongo entrecomillado porque ya sabemos todos como son estos créditos: os damos el dinero y no hace falta que nos lo devolváis, ya si eso luego nos dais un cargo en la empresa y listo) más de 14.000 millones de euros para facilitar estas ventas y abrir nuevas oportunidades de negocio. No hace falta decir que da igual el partido que esté en el Gobierno para que este tipo de políticas se hayan llevado adelante. Dentro de esta línea de apoyo a la industria de la muerte el Estado ha dado un paso más con el Real Decreto 19/2012

Este decreto describe las medidas urgentes de liberalización del comercio y de determinados servicios y, entre otras desagradables sorpresas, oficializa un nuevo mecanismo de apoyo a la venta de armamento. Al parecer, la labor llevada a cabo hasta la fecha por el Gobierno español no era suficiente (traspasando información y dinero a las empresas del sector, facilitando consultoría y negociaciones a través de la Isdefe  y  garantizando la total opacidad de las operaciones clasificando como secretos de estado las actas de la JIMDU) y a partir de ahora será el propio Ministerio de la Guerra (de Defensa según la versión oficial) el que podrá firmar los contratos de venta de armas. De esta forma, el Estado español (es decir, todas las personas que vivimos aquí) será el garante de las operaciones de venta de instrumentos de muerte y el que responderá en caso de incumplimiento de esos contratos. No es de extrañar esta nueva medida de apoyo a la industria armamentística teniendo en cuenta el personaje que tenemos como ministro de defensa.

Frente a las políticas de austeridad impuestas a la ciudadanía, vemos como una vez más, los sectores considerados como fundamentales para el Estado se ven beneficiados por las políticas benevolentes y paternalistas del Gobierno. En este caso, blindamos la industria de la muerte a pesar de saber que con ello sólo beneficiamos a unos cuantos inversionistas y, por el contrario, condenamos a miles de personas a la miseria, la humillación y la muerte. Eso sí con armas made in Spain.
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martes, 5 de julio de 2011

NO HAY CRISIS EN EL GASTO MILITAR DEL ESTADO ESPAÑOL

Asistimos un día tras otro al recorte de derechos en todos los ámbitos que tantos años y tantas vidas costaron conseguir. Sin embargo, parece que la supuesta necesidad de ahorrar no incluye aquellos aspectos que consideran imprescindibles para mantener la estructura del Estado, sobre todo, aquello que tiene que ver con la represión.

Lo primero, unas pequeñas cifras. En el año 2010 el Estado presupuestó, a través de diferentes partidas, 18.161 millones de euros que finalmente y una vez liquidado dicho presupuesto se convirtieron en cerca de 19.300 millones de euros (porque para el negocio de la muerte siempre hay dinero extra).
Este cálculo del gasto militar se hace con criterios absolutamente oficiales propuestos por la misma OTAN y por el SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute) dichos criterios son los siguientes:
- Gasto de las fuerzas armadas.
- Gasto del personal civil o militar con cargo al Ministerio de Defensa.
- Gasto de funcionamiento de los programas militares.
- Gasto de las organizaciones paramilitares (en España tenemos a la Guardia Civil).
- Gasto en I+D e inversiones en armas, infraestructuras e instalaciones militares.
- Pensiones y seguridad social del personal civil o militar del Ministerio de Defensa.
- Ayuda militar y participación en organismos o misiones militares al exterior.

Bien, de los 18.161 millones 9.154 son directamente destinados al Ministerio de Defensa, el resto se reparten entre los criterios citados anteriormente. De estos 9.154 millones, el Ministerio dedica casi 1.500 millones a la compra directa de armamento, es decir, se dedica más dinero anualmente a comprar instrumentos de muerte que lo que se ha ahorrado, por ejemplo, con la congelación de las pensiones aprobadas por el Gobierno (que representaron 1.400millones). Esto pone de manifiesto las prioridades de los políticos que dicen representarnos pero que, a la vista de los datos, representan mucho más al conglomerado industrial dedicado a la muerte que a los millones de pensionistas de este país. Este es el respeto que les merecen nuestros mayores y demás pensionistas a los políticos. A estos 1.500 millones hay que sumar casi 1.000 millones más en inversión militar (logística) con lo que tenemos que el año pasado se invirtieron cerca de 2.500 millones de euros lo cual supone un 10% de las inversiones del Estado, es decir, 1 de cada 10 euros que invierte el Estado es para matar a seres humanos, porque lo llaman material de defensa pero sólo sirve para el ataque indiscriminado hacia el oprimido como, por ejemplo, los asesinatos que cometen los soldados españoles en Afganistán, Libia, Líbano, ...

Por otro lado, tenemos el capítulo de inversión en I+D con fines militares. Se divide en 232 millones gestionados por el Ministerio de Defensa y en 950 millones gestionados por el Ministerio de Industria. Estos 950 millones salen en forma de crédito, esta fórmula lleva funcionando desde 1997 con el único fin de hacer creer a la ciudadanía que no dedicamos apenas nada (como si 232 millones de euros no fueran nada) a la investigación militar y ya acumula un crédito por valor de 14.205 millones de euros, de los cuales no se ha devuelto nada ni hay ninguna intención de hacerlo.
La inversión en I+D militar supone un 13% de la inversión en I+D total del Estado.
Vamos a ponerle cara a estas cuestiones con algunos datos que tan fácil hacen comprender la magnitud del asunto.

Algunos indicadores del gasto militar 2010:
- Gasto militar por día: Casi 53 millones de euros (19.300 millones entre 365 días)
- Gasto por habitante/año: 410 euros (19.300 millones entre 47 millones de habitantes según censo)
- Gasto militar respecto al PIB: 1.8%
- Gasto militar respecto al presupuesto total: 4.70%

Como ya hemos dicho, el gasto militar total del año pasado rondó los 19.300 millones de euros que si bien supone una rebaja con respecto al año anterior (19.700 millones), es infinitamente superior al gasto del 2003 (15.800 millones) y del 2004 (16.900 millones) donde España estaba en plena efervescencia económica y participaba de la guerra imperialista en Irak. La cifra récord de gasto militar en España se produjo en 2008 con 20.600 millones de euros. Es decir, mientras que la población empezaba sentir en sus carnes el coste social y personal de la famosa crisis económica.

Todas estas cifras no vienen sino a reforzar la idea de que como siempre la crisis sólo la sufre el pueblo. Nos imponen recortes en todos nuestros derechos sociales, económicos, laborales porque según el Estado son imprescindibles, sin embargo, no hay recortes en gastos absolutamente innecesarios como el militar (entre otros ejemplos, como los privilegios políticos, rescates bancarios, financiación de partidos y otros tipos de entidades).
El Estado cree imprescindible mantener y aumentar el dinero destinado a la industria de la muerte por dos razones básicas:
- Necesita imperiosamente mantener un gran poder represivo frente a las posibles exigencias del pueblo (llegando a la desfachatez de sacar el ejército a la calle para tomar los aeropuertos durante la huelga de controladores). En numerosas ocasiones hemos leído sobre la violencia estructural y directa que este sistema ejerce sobre las personas y el entramado militar forma parte importante de esta violencia por eso, el Estado, no tiene ningún problema en despilfarrar miles de millones de euros en la industria de la muerte mientras en este país hay casi 10 millones de personas viviendo por debajo del umbral de la pobreza.
- Por otro lado, el negocio de la muerte reporta unos beneficios astronómicos a dicho sector industrial. España se ha convertido en el sexto exportador mundial de armas y de paso ha vulnerado todas las leyes habidas y por haber vendiendo armas indiscriminadamente a países inmersos en guerras y conflictos. Teniendo en cuenta que las empresas del sector son grandes corporaciones de las que utilizan todos los mecanismos a su alcance para evadir impuestos y que basan su producción en subvenciones estatales que no son devueltas ni reclamadas, el negocio es más que redondo.

Por todo esto, es importante tener siempre presente que no hay ninguna justificación para realizar ningún gasto militar. Dicho gasto sólo sirve para engendrar muerte y destrucción, no hay ni una buena razón que justifique la necesidad de ejércitos ni la construcción de armas.

El total reconocido de dinero tirado en el gasto militar durante la última década asciende a una cifra cercana a los 190.000 millones de euros. Sólo con esto y los 149.000 millones utilizados para el rescate directo de bancos y procesos de fusión de cajas tendríamos la mareante cifra de 339.000 millones de euros. Sabiendo esto, no creo que sea posible mantenerse impasible ante el expolio que significa esta crisis que nos están vendiendo.
A esta mareante cifra añadamos los 80.000 millones de euros defraudados en 2010 (según un estudio de la Universidad Pompeu Fabra y reconocido por el propio cuerpo de inspectores de hacienda). Ahora, hagamos un ejercicio de imaginación e ingeniería matemática que tanto gustan a ese ente llamado “mercado” y supongamos que en los últimos diez años la media de dinero defraudado sea tan sólo de 50.000 millones (multiplicado por diez tenemos 500.000 millones) esto sumado a los 339.000 millones anteriores nos da unos 839.000 millones de euros.
Esta cifra es suficiente para saldar la deuda del Estado Español y terminar de raíz con su supuesta crisis (recordemos que el objetivo marcado por la UE para España es la reducción de 65.000 millones de aquí al 2013).


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jueves, 23 de diciembre de 2010

LA DOBLE MORAL EN LA VENTA DE ARMAS ESPAÑOLAS

Recientemente, se ha dado a conocer el avance sobre las exportaciones españolas de material de defensa y de doble uso en el periodo comprendido entre enero y junio del presente año. Este informe lo facilitan las siguientes organizaciones: Amnistía Internacional, Fundació per la Pau, Greenpeace e Intermon Oxfam en colaboración con el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH).

La crisis económica que azota España está planteando una clara tensión entre lo que dice la Ley 53/2007 (ley que regula este mercado) y los intereses del complejo industrial militar español. Esto es debido a que el Ministerio de Defensa ha perdido poder adquisitivo por los recortes presupuestarios y no es capaz de absorber la producción de las empresas del sector. Sin embargo, para el Gobierno es vital mantener el auge de las corporaciones que producen material de defensa (bonito eufemismo para designar artilugios cuya única función es acabar con la vida). Así que se ha dedicado en cuerpo y alma a aumentar las ventas al exterior, es por ello, que el Gobierno español y sus componentes han decidido invertir su tiempo y nuestro dinero en acompañar y apoyar a dichas corporaciones en su intento de abrir nuevos mercados en lugar de dedicarse a posibilitar que todos los ciudadanos tengamos cubiertas nuestras necesidades básicas y no haya miles y miles de personas subsistiendo a base de penurias y mendicidad.
Para lograr el aumento de ventas no han dudado ni un instante en vender armas a países que claramente violan lo acordado en la ley 53/2007 y, en concreto, en su capítulo 8 donde se especifican los supuestos que deben llevar a la denegación de las autorizaciones de venta. Básicamente estos supuestos son los siguientes:
- Deben denegarse los permisos de venta cuando las armas puedan ser utilizadas para perturbar la paz (me pregunto yo qué arma no perturba la paz), la estabilidad o la seguridad en un ámbito mundial o regional.
- Cuando se contravengan los intereses de la defensa nacional y la política exterior.
- Cuando vulneren las directrices acordadas en la Unión Europea.
- Cuando se contravengan los embargos decretado por la ONU y la UE.

Antes de analizar los datos y ver los destinos de las armas españolas, conozcamos un poco más lo que llamamos el complejo industrial militar español.
Éste es un sector de actividad fundamentalmente privada que se compone de unas 850 empresas y que factura de manera anual más de 3.600 millones de euros. Parecen muchas empresas pero la verdad es que el 80% del volumen de negocio lo acaparan solamente cuatro: EADS, Indra, Navantia y Santa Bárbara Sistemas. Este sector genera 18.000 empleos directos y se estima que unos 50.000 indirectos.
En la actualidad, el sector exporta cerca del 40% de su producción y tanto empresarios como políticos estiman necesario para la supervivencia del negocio que ese porcentaje aumente de manera considerable.

Según la Agencia Tributaria, las exportaciones realizadas en cuestión de material de defensa a lo largo del primer semestre de 2010 superaron los 907.6 millones de euros, más del doble que en el mismo periodo del pasado año. El 42.3% corresponde a ventas hechas a países miembros de la OTAN. El 57.7% restante se distribuye entre 60 países que no forman parte del tratado. Estos datos ya nos dicen bien a las claras que no hay territorio que se le resista a la industria militar española.

Vamos ahora a ver aquellos destinos de armamento español que de tenerse en cuenta la legislación vigente no deberían tener acceso a esas armas. Esta legislación lleva tres años en vigor precisamente para evitar este tipo de situaciones. Aunque es evidente que en este país, como en muchos otros, la única ley que se respeta es la del dinero.

Arabia Saudí. Todo el mundo conoce las graves violaciones de los derechos humanos que se dan en este país bajo el yugo de la realeza de los petrodólares. Son inexistentes los derechos de las minorías y de las mujeres; está vigente la pena de muerte y el encarcelamiento de presos de conciencia. A esto se le une la represión ejercida en el norte del Yemen con la excusa de combatir a Al Qaeda, aunque en realidad no tiene otro objetivo que masacrar a la población de chiíes zaudíes.
El valor de las operaciones con este país supera los 453 mil euros. Sin embargo, el gran negocio está por llegar con la venta de carros de combate por valor de unos 3.000 millones de euros.

Colombia. País devastado y con un historial de violaciones de derechos humanos que deja como auténticos pardillos a muchos de los antiguos dictadores de América Latina. Asesinatos masivos (con descubrimientos de fosas comunes a un ritmo vertiginoso) y millones de personas desplazadas no son un obstáculo para que les hayamos vendido armas por valor de más de 285 mil euros.

Egipto. Son muchas las violaciones de derechos fundamentales como para no convertirse en un destino preocupante: la pena de muerte, las detenciones arbitrarias, los tribunales militares y el uso extendido de la tortura; forman parte del elenco. A Egipto le hemos vendido material por más de 26 mil euros.

Ghana. País ubicado en una zona muy inestable, con muchos países vecinos en situación de conflicto. La mayor preocupación es la falta de control sobre el destino final del material. El montante de las operaciones asciende a casi millón y medio de euros. No está nada mal, para un país que vive en la penuria, el gasto militar que tiene.

Malasia. Según el informe en este país el control sobre la disidencia política es altísimo, la libertad de expresión es una quimera y el uso de la fuerza por parte de los cuerpos de seguridad es excesivo (no sé por qué estas condiciones me resultan muy familiares). En total, España vendió material por valor de 438 mil euros.

Marruecos. Todos tenemos claro que la entente con este país es total. Ni la ocupación del Sáhara y los asesinatos cometidos contra su población, ni la evidente falta de derechos primordiales ha sido un obstáculo para realizar operaciones que han reportado 4.13 millones de euros a las empresas españolas. Encima tenemos que aguantar a los fantoches de los políticos exigiendo no sé qué explicaciones al gobierno marroquí. ¡Vaya vergüenza!

Pakistán. A nadie se le escapa que esta nación está en una de las zonas más calientes del planeta. Luchas internas y regionales azotan a la población, siempre con la sombra de Estados Unidos planeando sobre ellos. Esto no impide haber realizado transacciones por valor de 215 mil euros.

Tailandia. Otro país donde los abusos sobre la población civil están a la orden del día y la disidencia política no es tolerada. Se mantiene abierta una guerra intestina entre las fuerzas leales al Gobierno e insurgentes armados al sur del país, sin olvidar el conflicto fronterizo con Camboya. A pesar de todo, el total de las ventas españolas ha alcanzado más de 114 mil euros.

Turquía. Se suceden los informes de malos tratos y torturas y el goteo de víctimas en los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y las milicias del PKK (Partido de los Trabajadores Kurdos). Con todo ello, Turquía es uno de nuestros mejores clientes realizando compras por valor de casi 39 millones de euros.

Venezuela. Curioso caso el de este país y nuestro Gobierno. Por un lado, les acusan de dar cobijo a miembros de organizaciones como ETA y las FARC y tildan al presidente Chávez de poco menos que de terrorista político, por otro lado, no dudan en venderles armas por más de 300 mil euros. Y es que donde esté el dinero que se quite todo lo demás.

Israel. Qué más se puede decir de un Estado que mantiene sometido a otro en condiciones infrahumanas durante décadas. Todos los días violan sistemáticamente los derechos más básicos de cientos de miles de seres humanos. Pero nada detiene al Gobierno español a la hora de facilitar el negocio para sus amigos de la industria de la muerte. Este semestre han vendido armas a Israel por valor de casi 3.3 millones de euros.

Irán. Estamos hablando de uno de los “demonios” del mundo. Un país que vive sometido a cuatro rondas de sanciones y embargos por parte de la ONU. Un país considerado por muchos como el vertebrador de todo mal. Para la industria armamentística española no es más que otro cliente al que se le han facturado más de 106 mil euros este semestre.

Estados Unidos. Uno de nuestros mejores compradores. No queremos extendernos con este país, baste recordar que continúa inmerso en tres guerras (Irak, Afganistán y Pakistán) que sigue desestabilizando a cualquier país que no se someta a sus intereses y, por supuesto, sigue nutriendo de armas a su vecino México para que puedan seguir matándose entre ellos. Este semestre estos “angelitos” han desembolsado más de 85 millones de euros en armamento español.

En total se han vendido armas a estos países que no cumplen los requisitos legales por valor de casi 135 millones de euros. A la vista de estos resultados, vemos como la hipocresía española sigue en auge.
En momentos en los que todos nosotros vemos nuestros derechos amenazados y en que muchos de nuestros conciudadanos se ven abocados a la miseria, el Gobierno de la Nación no duda en aportar tiempo y dinero para facilitarle las cosas al complejo industrial militar que es prácticamente el único sector de nuestra economía en el que la actual crisis no se ha dejado notar, sino todo lo contrario: semestre a semestre los beneficios se disparan. Ya se sabe que cuando las cosas no funcionan y hay posibilidades de que el pueblo se revele, los gobiernos se aprovisionan de armas para sus ejércitos por si acaso.


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jueves, 11 de noviembre de 2010

EL DERECHO A LA INFORMACIÓN

A veces es difícil hacerse una idea clara de los acontecimientos que pasan por el mundo. Normalmente, a excepción de que sea algún hecho que nos afecte personalmente y lo conozcamos de primera mano, nos basamos en las informaciones que nos ofrecen los medios de comunicación. Es decir, que podemos afirmar que estamos informados de lo que estos medios estiman conveniente y hasta el nivel que ellos crean oportuno. Esto provoca que la información disponible esté controlada por grandes corporaciones a las que pertenecen los mass media y, por ello, pierden gran parte de la objetividad que se les supone ya que es evidente que ningún periodista que trabaje en estos medios va a morder la mano que les da de comer.

En España, por ejemplo, es prácticamente imposible encontrar referencias acerca de los desastres ecológicos provocados por varias multinacionales patrias en toda América Latina. Todavía es más difícil, si cabe, encontrar alguna información acerca de la implicación de dichas multinacionales en la violación de derechos humanos fundamentales en aquella misma región. Un buen lugar para informarse de todo esto es la web del Observatorio para las Multinacionales en América Latina).

Los casos se suceden cuando se trata de desinformar acerca de hechos relacionados con los grandes grupos bancarios del país (que por supuesto forman parte del accionariado de estas corporaciones de la información) como el BBVA y el BSCH los cuales son grandes inversores de empresas dedicadas a la fabricación de todo tipo de armamento (webs interesantes a este respecto pueden ser BBVA sin armas, Setem y Banksecrets).

Toda la información que se nos ofrece tiene como finalidad el que permanezcamos totalmente ajenos a aquello que realmente es importante, haciéndonos creer todo lo contrario. Por poner un ejemplo, todos los días del año sin excepción conocemos la última hora de nuestros maravillosos futbolistas que tanto bien hacen al país, sin ir más lejos cada día tenemos el debate sobre quién es mejor que quién o cómo debería jugar un determinado equipo. Pues bien, estoy seguro de que casi todo el mundo sabe de lo que hablo y tiene una opinión al respecto, sin embargo, me pregunto cuánta gente es conocedora del importante acuerdo comercial que se está gestando con Arabia Saudita, gracias al cual España venderá armamento militar por valor de 3.000 millones de euros a una dictadura contraviniendo de esta manera todas las disposiciones que el propio gobierno español tiene acerca de la venta de armas (webs interesantes sobre esto: Grupo Tortuga y quebrantandoelsilencio). Sin ir más lejos, estos días estamos siendo testigos de una nueva ola de represión por parte de Marruecos sobre el pueblo saharaui que los grandes medios de comunicación se han encargado de suavizar siguiendo el dictado de la política española y de los intereses económicos de nuestras empresas. Por supuesto no ha habido ni una sola mención al hecho de que mucho del armamento utilizado es de fabricación española y de que Marruecos sea uno de nuestros mejores clientes en ese sentido.

Parece claro que la información es una mercancía más dentro de este sistema en el que todo es susceptible de ser comprado y vendido. Lejos queda, siempre hablando de la mayoría, el espíritu informativo que debería servir de guía en el trabajo periodístico y, más lejos aún, el análisis riguroso de las informaciones.
Hoy en día, la nota predominante en la información es la homogeneidad de las noticias, en la mayoría de medios se reproducen los mismos textos e imágenes quedando claro que dichos medios se han convertido en meros transmisores del mensaje de aquellos que pretenden imponernos una manera de pensar.
Lo cierto es que se han convertido en el vehículo perfecto para difundir el mensaje de las elites. Día tras día se encargan de focalizar nuestra escasa atención en aquellas cuestiones que ellos consideran que deben ocupar nuestras mentes y favorecer, de esta manera, sus intereses. Cada vez se dedica más espacio en los medios a los deportes y a la vida privada de personas que sólo existen en la medida en que se habla de ellas.
Tan sólo hay que ver la gran cantidad de canales de televisión que han llegado a los hogares españoles con la aparición de la Televisión Digital Terrestre y ni uno de ellos aporta ni un gramo de calidad informativa, eso sí, ahora tenemos la oportunidad de “disfrutar” en abierto de la cadena de noticias oficial del Imperio que puntualmente nos pone delante de los ojos las ideas y los hechos que debemos asumir como certeza absoluta (obviamente me refiero a la CNN).

Vivimos en una época en la que nos gusta pensar que la libertad de expresión es una de las señas de identidad de las sociedades modernas, sin embargo, esa supuesta libertad queda restringida a no salirse del flujo de información que marcan las grandes corporaciones. Existe una censura de doble vertiente, por un lado, dentro de los grandes medios se desestiman todas aquellas noticias que sean contrarias a sus intereses o los de sus accionistas como hemos comentado anteriormente. Por otro lado, hay una censura evidente para los medios no tan masivos como le sucedió en su día a la revista El Jueves por una simple caricatura o como le ha sucedido varias veces al periódico Diagonal (diferentes reporteros de este periódico han sido agredidos mientras cubrían actos fuera del sistema) o como les está sucediendo a varias webs (entre ellas Kaosenlared o LaHaine) que son amenazadas con el cierre por difundir informaciones consideradas como peligrosas por el stablishment político y económico.

El estar bien informados es un derecho y una obligación que cada uno de nosotros debe intentar conseguir en la medida de sus posibilidades. Una buena estrategia puede ser no dejar de sopesar ninguna información venga de donde venga y tratar de encontrar diferentes versiones sobre los mismos hechos. Sólo con una actitud crítica conseguiremos hacernos con una idea global de lo que sucede a nuestro alrededor y comprender así el porque de las estrategias y las decisiones de aquellos que rigen el destino de la población.
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martes, 6 de julio de 2010

VENTA DE ARMAS ESPAÑOLAS: La hipocresía se convierte en dinero

En estos tiempos en que la economía española está por los suelos según todos los expertos financieros, en unos momentos en los que estamos al borde del rescate financiero por parte de ese maravilloso amigo de la humanidad que es el FMI y en el que los políticos en el poder buscan buenas noticias referidas al dinero hasta debajo de las piedras, parece que una especie de amnesia colectiva les afecta y nadie se acuerda de anunciar este dato a bombo y platillo: somos la sexta potencia mundial en venta de armas. A ver quien discute que España no está a la cabeza de las economías mundiales ahora.

Hay que joderse, no somos capaces de evitar miles de regulaciones de empleo en multitud de empresas pero resulta que tenemos una industria armamentística de primera que ni le afecta la crisis ni nada que se le parezca. Tan sólo superan a España países de la talla de Estados Unidos, Rusia, Alemania, Francia y el Reino Unido. No sé a qué espera el Gobierno para aplicar la fórmula del éxito al resto de sectores industriales.

En el pasado 2009 el Estado ganó más de 1.300 millones de euros con la venta de armas, un 44.1% más que el año anterior y un 232% más que en el año 2.004 (año en el que tomó posesión el actual gobierno ¿socialista?). En estos años el promotor de la alianza de civilizaciones y pacifista de pro según él mismo, nos ha elevado a la categoría de superestrellas de las armas. En total las armas vendidas el año pasado representan el 4% del total de ventas a nivel mundial (aún estamos lejos de los líderes pero a este paso ya pueden ponerse a temblar).

La verdad es que estas cifras tienen mérito porque imaginamos que estas ventas se ajustan estrictamente a la ley de control de exportaciones de armas españolas que dice: “no se venderán armas a países sancionados, inestables, en conflicto armado, que vulneran los derechos humanos, que no condenen el terrorismo o que tengan un nivel de bienestar delicado”.

Fuera coñas, siguiendo la ley no nos podríamos vender armas ni a nosotros mismos porque anda que nuestro nivel de bienestar no está delicado ahora mismo con las garras de los terroristas económicos sobre nuestras cabezas. El 39% de las ventas son a países europeos gracias a la participación en programas europeos de desarrollo de nuevas armas. Si ahora mismo hay algún país europeo cuyo nivel de bienestar no sea delicado o donde no se vulneren los derechos humanos que alguien me lo diga, sólo hay que ver las represiones a las que se ven sometidos los manifestantes a lo largo y ancho del continente. Pero bueno si queréis ejemplos más sangrantes, ahí van unos cuantos:

- Israel: casi 3 millones de euros en armamento. Que le pregunten al pueblo palestino por los conflictos armados y los derechos humanos.
- Marruecos: más de 50 millones. Qué contentos deben estar los saharauis que tanto esperan del gobierno español.
- Malasia: más de 180 millones en armamento. Las numerosas mujeres flageladas en público por mantener relaciones extramatrimoniales están que no caben de gozo con la noticia.

La lista es interminable porque no creáis que nuestro gobierno hace ascos a nadie. Donde hay dinero allí que van y poco les importa si son países “malos” como Venezuela (925 millones de euros por siete buques que seguro no son para pescar) o el mismísimo Irán a pesar de ser el más malo malote. Tampoco se cortan en vender a dos bandas como hacen en Pakistán y la India, ni siquiera les importa vender a países donde la gente se muere simple y llanamente de hambre como Mauritania, Angola, Kenia, Burkina Faso y Ghana. Este último país es, si cabe, un ejemplo de los más sangrantes ya que son nuestro cliente número 1 en la compra de armas cortas y ligeras con 3.5 millones de euros, todo ello a pesar de la moratoria decretada en 1998 por la Comunidad Económica de Estados del África Occidental sobre la importación, exportación, producción y distribución de armas cortas y ligeras en toda la región.

Algunas organizaciones han empezado a denunciar estas prácticas, sobre todo, por la venta de armas a Marruecos. Esperemos que las denuncias prosperen pero, la verdad, es que lo que hay que hacer es que toda esta panda de criminales que nos gobiernan (me da igual unos que otros) lo reconozcan y luego se vayan del país antes de que los larguemos nosotros.

Aunque suene duro hay que decirlo claramente: somos un país que fomenta el terrorismo, el asesinato, la injusticia y todas las desgracias que se os ocurran referidas al abuso de poder.

No somos imbéciles y no nos tragamos todas las mierdas pacifistas que nos suelta el Estado. Sois igual de cabrones que todos esos a los que les vendéis las armas y luego, cuando las utilizan, los criticáis y los tacháis de terroristas. Los verdaderos terroristas sois vosotros.