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jueves, 23 de diciembre de 2010

LA DOBLE MORAL EN LA VENTA DE ARMAS ESPAÑOLAS

Recientemente, se ha dado a conocer el avance sobre las exportaciones españolas de material de defensa y de doble uso en el periodo comprendido entre enero y junio del presente año. Este informe lo facilitan las siguientes organizaciones: Amnistía Internacional, Fundació per la Pau, Greenpeace e Intermon Oxfam en colaboración con el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH).

La crisis económica que azota España está planteando una clara tensión entre lo que dice la Ley 53/2007 (ley que regula este mercado) y los intereses del complejo industrial militar español. Esto es debido a que el Ministerio de Defensa ha perdido poder adquisitivo por los recortes presupuestarios y no es capaz de absorber la producción de las empresas del sector. Sin embargo, para el Gobierno es vital mantener el auge de las corporaciones que producen material de defensa (bonito eufemismo para designar artilugios cuya única función es acabar con la vida). Así que se ha dedicado en cuerpo y alma a aumentar las ventas al exterior, es por ello, que el Gobierno español y sus componentes han decidido invertir su tiempo y nuestro dinero en acompañar y apoyar a dichas corporaciones en su intento de abrir nuevos mercados en lugar de dedicarse a posibilitar que todos los ciudadanos tengamos cubiertas nuestras necesidades básicas y no haya miles y miles de personas subsistiendo a base de penurias y mendicidad.
Para lograr el aumento de ventas no han dudado ni un instante en vender armas a países que claramente violan lo acordado en la ley 53/2007 y, en concreto, en su capítulo 8 donde se especifican los supuestos que deben llevar a la denegación de las autorizaciones de venta. Básicamente estos supuestos son los siguientes:
- Deben denegarse los permisos de venta cuando las armas puedan ser utilizadas para perturbar la paz (me pregunto yo qué arma no perturba la paz), la estabilidad o la seguridad en un ámbito mundial o regional.
- Cuando se contravengan los intereses de la defensa nacional y la política exterior.
- Cuando vulneren las directrices acordadas en la Unión Europea.
- Cuando se contravengan los embargos decretado por la ONU y la UE.

Antes de analizar los datos y ver los destinos de las armas españolas, conozcamos un poco más lo que llamamos el complejo industrial militar español.
Éste es un sector de actividad fundamentalmente privada que se compone de unas 850 empresas y que factura de manera anual más de 3.600 millones de euros. Parecen muchas empresas pero la verdad es que el 80% del volumen de negocio lo acaparan solamente cuatro: EADS, Indra, Navantia y Santa Bárbara Sistemas. Este sector genera 18.000 empleos directos y se estima que unos 50.000 indirectos.
En la actualidad, el sector exporta cerca del 40% de su producción y tanto empresarios como políticos estiman necesario para la supervivencia del negocio que ese porcentaje aumente de manera considerable.

Según la Agencia Tributaria, las exportaciones realizadas en cuestión de material de defensa a lo largo del primer semestre de 2010 superaron los 907.6 millones de euros, más del doble que en el mismo periodo del pasado año. El 42.3% corresponde a ventas hechas a países miembros de la OTAN. El 57.7% restante se distribuye entre 60 países que no forman parte del tratado. Estos datos ya nos dicen bien a las claras que no hay territorio que se le resista a la industria militar española.

Vamos ahora a ver aquellos destinos de armamento español que de tenerse en cuenta la legislación vigente no deberían tener acceso a esas armas. Esta legislación lleva tres años en vigor precisamente para evitar este tipo de situaciones. Aunque es evidente que en este país, como en muchos otros, la única ley que se respeta es la del dinero.

Arabia Saudí. Todo el mundo conoce las graves violaciones de los derechos humanos que se dan en este país bajo el yugo de la realeza de los petrodólares. Son inexistentes los derechos de las minorías y de las mujeres; está vigente la pena de muerte y el encarcelamiento de presos de conciencia. A esto se le une la represión ejercida en el norte del Yemen con la excusa de combatir a Al Qaeda, aunque en realidad no tiene otro objetivo que masacrar a la población de chiíes zaudíes.
El valor de las operaciones con este país supera los 453 mil euros. Sin embargo, el gran negocio está por llegar con la venta de carros de combate por valor de unos 3.000 millones de euros.

Colombia. País devastado y con un historial de violaciones de derechos humanos que deja como auténticos pardillos a muchos de los antiguos dictadores de América Latina. Asesinatos masivos (con descubrimientos de fosas comunes a un ritmo vertiginoso) y millones de personas desplazadas no son un obstáculo para que les hayamos vendido armas por valor de más de 285 mil euros.

Egipto. Son muchas las violaciones de derechos fundamentales como para no convertirse en un destino preocupante: la pena de muerte, las detenciones arbitrarias, los tribunales militares y el uso extendido de la tortura; forman parte del elenco. A Egipto le hemos vendido material por más de 26 mil euros.

Ghana. País ubicado en una zona muy inestable, con muchos países vecinos en situación de conflicto. La mayor preocupación es la falta de control sobre el destino final del material. El montante de las operaciones asciende a casi millón y medio de euros. No está nada mal, para un país que vive en la penuria, el gasto militar que tiene.

Malasia. Según el informe en este país el control sobre la disidencia política es altísimo, la libertad de expresión es una quimera y el uso de la fuerza por parte de los cuerpos de seguridad es excesivo (no sé por qué estas condiciones me resultan muy familiares). En total, España vendió material por valor de 438 mil euros.

Marruecos. Todos tenemos claro que la entente con este país es total. Ni la ocupación del Sáhara y los asesinatos cometidos contra su población, ni la evidente falta de derechos primordiales ha sido un obstáculo para realizar operaciones que han reportado 4.13 millones de euros a las empresas españolas. Encima tenemos que aguantar a los fantoches de los políticos exigiendo no sé qué explicaciones al gobierno marroquí. ¡Vaya vergüenza!

Pakistán. A nadie se le escapa que esta nación está en una de las zonas más calientes del planeta. Luchas internas y regionales azotan a la población, siempre con la sombra de Estados Unidos planeando sobre ellos. Esto no impide haber realizado transacciones por valor de 215 mil euros.

Tailandia. Otro país donde los abusos sobre la población civil están a la orden del día y la disidencia política no es tolerada. Se mantiene abierta una guerra intestina entre las fuerzas leales al Gobierno e insurgentes armados al sur del país, sin olvidar el conflicto fronterizo con Camboya. A pesar de todo, el total de las ventas españolas ha alcanzado más de 114 mil euros.

Turquía. Se suceden los informes de malos tratos y torturas y el goteo de víctimas en los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y las milicias del PKK (Partido de los Trabajadores Kurdos). Con todo ello, Turquía es uno de nuestros mejores clientes realizando compras por valor de casi 39 millones de euros.

Venezuela. Curioso caso el de este país y nuestro Gobierno. Por un lado, les acusan de dar cobijo a miembros de organizaciones como ETA y las FARC y tildan al presidente Chávez de poco menos que de terrorista político, por otro lado, no dudan en venderles armas por más de 300 mil euros. Y es que donde esté el dinero que se quite todo lo demás.

Israel. Qué más se puede decir de un Estado que mantiene sometido a otro en condiciones infrahumanas durante décadas. Todos los días violan sistemáticamente los derechos más básicos de cientos de miles de seres humanos. Pero nada detiene al Gobierno español a la hora de facilitar el negocio para sus amigos de la industria de la muerte. Este semestre han vendido armas a Israel por valor de casi 3.3 millones de euros.

Irán. Estamos hablando de uno de los “demonios” del mundo. Un país que vive sometido a cuatro rondas de sanciones y embargos por parte de la ONU. Un país considerado por muchos como el vertebrador de todo mal. Para la industria armamentística española no es más que otro cliente al que se le han facturado más de 106 mil euros este semestre.

Estados Unidos. Uno de nuestros mejores compradores. No queremos extendernos con este país, baste recordar que continúa inmerso en tres guerras (Irak, Afganistán y Pakistán) que sigue desestabilizando a cualquier país que no se someta a sus intereses y, por supuesto, sigue nutriendo de armas a su vecino México para que puedan seguir matándose entre ellos. Este semestre estos “angelitos” han desembolsado más de 85 millones de euros en armamento español.

En total se han vendido armas a estos países que no cumplen los requisitos legales por valor de casi 135 millones de euros. A la vista de estos resultados, vemos como la hipocresía española sigue en auge.
En momentos en los que todos nosotros vemos nuestros derechos amenazados y en que muchos de nuestros conciudadanos se ven abocados a la miseria, el Gobierno de la Nación no duda en aportar tiempo y dinero para facilitarle las cosas al complejo industrial militar que es prácticamente el único sector de nuestra economía en el que la actual crisis no se ha dejado notar, sino todo lo contrario: semestre a semestre los beneficios se disparan. Ya se sabe que cuando las cosas no funcionan y hay posibilidades de que el pueblo se revele, los gobiernos se aprovisionan de armas para sus ejércitos por si acaso.


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miércoles, 6 de octubre de 2010

"AMIGOS DE LA PAZ": Shimon Peres

Continuamos la serie de “Amigos de la Paz” con otro de los grandes criminales del siglo XX: Shimon Peres.

Shimon Peres (Simón Perski) nació en 1923 en Vishneva, Polonia (actualmente Bielorrusia). En 1935 emigró junto a su familia a Palestina, en aquella época bajo mandato británico, siguiendo los pasos de su padre (convencido sionista) que había hecho lo mismo tres años atrás.

La carrera criminal de Peres empieza a la temprana edad de 18 años cuando ingresa en la Haganá (organización paramilitar que en cualquier otro Estado del mundo sería considerada una sanguinaria organización terrorista pero que en Israel es algo así como un ejercito de liberación). En ella coincidió con otros importantes protagonistas de la historia del Estado terrorista de Israel como Isaac Rabin (con el que compartió Premio Nobel de la Paz), Ariel Sharon y Moshé Dayan entre otros. En 1947 fue nombrado alto mando de la Haganá por David Ben Gurion, al que se unió en el 22º Congreso Sionista Mundial, ocupándose del personal y de la producción y adquisición de armamento hasta que, en 1948, se autoproclamó el Estado de Israel y la Haganá dio paso al actual ejército israelí, el cual ha heredado el gusto por las actividades terroristas. Durante esos años la Haganá, con Peres como uno de sus dirigentes, atentó contra británicos y palestinos e, incluso, atentó contra los inmigrantes judíos que ellos mismos ayudaban a huir a Israel (se han documentado varios ataques de falsa bandera contra barcos que transportaban judíos desde Europa) con el único fin de debilitar el mandato británico y hacerse con el poder en Palestina.

A lo largo de los siguientes 20 años, ocupó diversos altos cargos dentro del Ministerio de Defensa, siendo pieza fundamental en el establecimiento de Israel como potencia armamentística. Estableció relaciones comerciales para comprar armas con Estados Unidos y Francia. Fue esta última la gran colaboradora en la construcción de la primera central nuclear israelí en Dimona. Francia siempre se mostró agradecida por la intervención de Israel en la invasión de la península del Sinaí en 1956.
Fue casi 30 años después cuando el mundo descubrió, gracias al coraje (y a la perdida de su libertad e integridad personal) de Mordecai Vannunu, que Dimona era un reactor de uso militar y que Israel poseía como mínimo un centenar de bombas atómicas. En la actualidad sigue sin conocerse el verdadero alcance del arsenal nuclear de Israel puesto que jamás ha permitido una inspección de verdad y se ha negado en reiteradas ocasiones a la firma del Tratado de No Proliferación Nuclear. Curiosamente, ahora es Peres (como presidente del país) el que exige la desintegración del Estado de Irán acusándole precisamente de no aceptar las condiciones que él siempre se ha negado a acatar.
El propio Peres admitió que la posesión de su arsenal nuclear era lo que les había allanado el camino para los futuros acuerdos de Oslo.

Tras su paso por el Ministerio de Defensa ostentó el máximo cargo en el Ministerio de Absorción (este pintoresco nombre se debe a que su cometido es facilitar la absorción de inmigrantes judíos, aunque en realidad es una especie de segundo Ministerio de Exteriores centrado en asuntos económicos) y en el Ministerio de Transporte y Comunicaciones desde donde empezó a gestar las líneas maestras del plan para tejer una red de carreteras por toda Palestina que aísla a los palestinos y comunica los asentamientos ilegales.
Finalmente, en 1974 fue nombrado Ministro de Defensa. Es en este mismo año cuando Peres realiza una de sus mayores hazañas como criminal terrorista: incentiva y funda el primer asentamiento judío en pleno corazón de Cisjordania: Kdumim. La política que se inicia a partir de ese momento conlleva la invasión y aniquilación del pueblo palestino y, como sabemos, sigue vigente en la actualidad al igual que el poder de Shimon Peres. Como resultado de esto han sido asesinados o mutilados miles de palestinos (mujeres y niños incluidos) y millones de desplazados que han tenido que dejar todo lo que tenían y aceptar su nueva condición de parias dispersos por los países de alrededor.

Dando un salto adelante llegamos a la década de los 80 donde ocupó cargos muy importantes (líder del partido laborista, Vice-Primer Ministro y Primer Ministro de Israel). En esta década se producen varios acontecimientos que catapultan a Shimon Peres a la cumbre del terrorismo mundial.
En 1982, como líder del partido en el poder, da su bendición al ataque de Begin y Sharon al Líbano y ordena mantener una zona de seguridad que perdura hasta el año 2000 y que todavía hoy sigue siendo causa de conflictos entre ambos países. Como resultado hay más de 20.000 muertos libaneses, el sur del país es devastado y su capital, Beirut, en ruinas. Durante la ocupación del Líbano destaca la brutalidad de la operación puño de hierro llevada a cabo en 1985, siendo Peres Primer Ministro, violando una vez más las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU sin ninguna consecuencia (como viene siendo habitual en el caso de Israel).

Por otro lado, en esta misma década, Peres fue una pieza clave en el entramado del Irangate (básicamente este asunto consistía en la venta de armas por parte de Estados Unidos a Irán y con el dinero obtenido financiar el terrorismo de la contra nicaragüense contra el gobierno sandinista). Shimon Peres se propuso a sí mismo como intermediario entre Oliver North y los iraníes en la venta de armas (qué tiempos aquellos en que Israel e Irán eran socios). De todo aquello sacó una gran tajada económica, el agradecimiento eterno de los Estados Unidos y una ampliación enorme de su poder en Oriente Próximo.

Inició la década de los 90 reconociendo a la Organización para la Liberación de Palestina tras la Intifada iniciada por los palestinos en 1987. Todo aquel proceso culminó en 1993 con la ratificación del Acuerdo de Oslo, por el que un año más tarde recibiría el Nobel (en un principio era sólo para Isaac Rabin y Yasser Arafat pero Peres, en una muestra de su poder, hizo que le incluyeran).
El acuerdo de Oslo fue inmediatamente violado por Israel, aunque jamás tuvo la intención de respetarlo. Nunca se ha retirado de los territorios ocupados sino todo lo contrario, ha seguido ampliando su dominio año tras año. Nunca ha reconocido un Estado Palestino ni ha establecido conexión alguna entre Gaza y Cisjordania.
Seguramente, este acuerdo es una de las mayores burlas realizadas a la humanidad por parte de las élites dirigentes. Para rematar la chanza, Shimon Peres junto a Ariel Sharon, ordenaron el asedio y posterior asesinato de Yasser Arafat.
No estoy seguro, pero debe ser el único caso en la historia en que un Nobel de la Paz es el máximo responsable del asesinato de otro Nobel de la Paz.

Para coronar esta década, en 1996, siendo Primer Ministro de Israel, inicia un nuevo ataque al Líbano llegando a bombardear la oficina principal de la ONU en el pueblo de Qana, matando a más de cien personas que habían buscado refugio en aquel edificio. Ni siquiera por esas la ONU tomó posición contra Peres y, nuevamente, salió sin un rasguño de sus carnicerías asesinas.

Llegados al nuevo siglo, Peres sigue dirigiendo el terrorismo de Estado israelí, continuando con el cerco y las matanzas de palestinos. Además propició la construcción del muro de la vergüenza y los checkpoints con la única intención de aislar a los palestinos y llevarles a la muerte (es asombroso el parecido entre esto y los guetos en los que se vieron confinados los judíos). La magnitud de sus crímenes llevó a que por fin la ONU le acusara como responsable de crímenes de guerra en el Informe Goldstone a raíz de la invasión represiva del ejercito israelí de Gaza entre finales de 2008 y principios de 2009, donde Peres, Ehud Olmert, Tpzi Livni y Ehud Barack son responsables de la limpieza étnica de cientos de palestinos. Es conocido el uso de armas de destrucción masiva durante dichas masacres y posteriores represiones.
Ahora, para mayor gloria, se pavonea por medio mundo esgrimiendo su mejor cara gracias a un nuevo proceso de paz en el que nadie cree pero del que todos hablan.

Este es, a grandes rasgos, el bagaje de Shimon Peres Premio Nobel de la Paz 1994. Sobre sus espaldas y su conciencia (esté donde esté) pesarán para siempre la muerte de miles de personas alrededor del mundo, también pesaran el dolor y el sufrimiento de millones de personas que se han visto obligadas a abandonar sus vidas, sus casas, sus raíces en definitiva por culpa de sus planes para establecer el predominio de un Estado Sionista. Pesa, sobre todo, el genocidio constante que mantiene contra el pueblo palestino a lo largo de tantos y tantos años.
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