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lunes, 18 de enero de 2016

COMO SIEMPRE… GANAN ELLOS



Día tras día, todos los canales a mi alcance para recibir información están saturados y copados por las andanzas de los partidos políticos y lo que parece ser el inicio de algo que cambiará para siempre la forma de entender la democracia. Al menos eso es lo que se vende por todos los medios posibles y, en verdad, el mensaje cala y mucho. Tanto los que lo creen a pies juntillas como los que no, dedican tiempo y esfuerzo a debatir sobre ello sin ser capaces de variar ni un ápice sus planteamientos.
Admito que tiene su cierto interés todo este debate (a mi juicio bastante estéril) porque, por lo menos, está haciendo que mucha gente ande interesándose por cómo funciona todo esto que llaman democracia. Ahora sólo falta que dejen de comportarse como hinchas futboleros defendiendo a su equipo y traten de analizar y razonar sobre los hechos. Pero no nos engañemos. Cada gesto, cada declaración, cada movimiento que se ensalza o se aborrece es un paso más que se da hacia la inacción, hacia el más de lo mismo.
El teatro político está en un momento álgido. Tanto en España como en Catalunya los que se autoproclaman como portadores de la voz del pueblo y sus supuestos enemigos políticos están dando lo mejor de sí mismos. Veinticuatro horas al día de emociones garantizadas como si de un reality show se tratara (aunque pensándolo un poco, tal vez se trate de eso). Se inician legislaturas épicas en ambos parlamentos que pasarán a la historia por su carácter rupturista, por su contribución a la democracia, a la libertad, por su… ¡Espera! ¿Eso no era cuándo la Constitución del 78? ¿O era cuando entró Felipe? ¿O cuándo Bildu o IU tocaron silla? ¿Zapatero? ¿El tripartito catalán?
Dicen los más entendidos (de los que campan por platós y redacciones) que ahora es diferente, que ahora es el pueblo el que ha entrado en el parlamento. No sé qué decir, por mucho que me esfuerce no logro imaginarme cómo ese pueblo ha pasado, en tan poco tiempo, de proclamar que el poder no reside ni en el Parlamento ni en los Gobiernos ya que son meros títeres de grandes transnacionales y fondos de inversión que todo lo devoran, a asegurar que ahora sí, que es el momento en que la política (se entiende que la que se hace a través de los cauces establecidos, claro) va a hacerse por y para el pueblo, como si el poder por arte de magia se hubiera esfumado de las manos del gran capital.
Así es que empieza el juego:
Votos, pactos, acuerdos, legislaturas, diputados, sentido de estado, democracia, partidos, proceso, unión, negociación, reformas… DECEPCIÓN
No cabe esperar otro resultado, no es posible otra cosa que no sea la decepción. Tarde o temprano (normalmente no hace falta esperar demasiado) caen las máscaras y se desmorona ese castillo que con tanto esmero se había construido, lástima que se hiciera en el aire. Por supuesto, para que llegue la decepción primero hay que creer. Hay que hacer un acto de fe y pensar que las reglas que impone el sistema permitan abolir dicho sistema. Yo no lo creo, más bien me inclino a pensar que los Parlamentos no son ese órgano democrático de representación de la voz del pueblo, sino que son unas máquinas potentes con unos engranajes que garantizan el actual orden de las cosas. El orden democrático es el eufemismo utilizado para mantener la tiranía del salario, la acumulación de beneficios, la explotación humana y de la naturaleza, la dominación ideológica…
Por supuesto, que mientras nos pueda más la boca que lo que hacemos seguiremos sometidos a los designios de los Gobiernos y sus Parlamentos. Pero dejemos algo claro: jamás ningún cambio sustancial nació ni nacerá de ningún Parlamento, a lo sumo refrendará una conquista social cuando crea que sus consecuencias estén más que controladas. Así uno de los mayores logros de la lucha obrera fue la jornada laboral de ocho horas diarias allá por 1919, conseguida tras una intensa lucha encabezada por una huelga de 44 días y un alto coste humano por la terrible represión ejercida por Estado y patronal. Obviamente, el Gobierno encabezado por Romanones prefirió sellar ese avance ante la posibilidad de que todo aquello derivase en algo peor para el orden establecido. Bien sabían que la dictadura del salario estaba impuesta y bien afianzada en el imaginario colectivo.
Parece claro que a día de hoy una movilización popular del tal calibre, con todo el factor de solidaridad que conlleva, parece improbable (entre otras causas precisamente por la aparición de esos partidos autodenominados como voceros del pueblo, que han conseguido vaciar las calles haciendo creer que el trabajo ya está hecho con su llegada al Parlamento) y, más improbable todavía parece que el sistema se sienta tan presionado como para ceder en alguno de sus privilegios y conceder una ración un poco mayor de las migajas con las que nos sustentamos a día de hoy, porque eso es de lo único que hablamos cuando lo hacemos de la vía parlamentaria: migajas.
Así que… como decía, mientras no estemos dispuestos/preparados para romper las normas y salir de su tablero de juego no queda otra que seguir trabajando en la construcción de alternativas, en la agitación, en la creación de otros modelos relacionales lejos de la monetarización… En definitiva, trabajar en nuestras ideas, sentimientos y acciones porque esto es lo único que tenemos para enfrentar este mundo loco y criminal. Ningún partido ni ningún Gobierno están con nosotros en esas luchas, sólo podemos contar con lo que somos y lo que hacemos.
 

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domingo, 27 de enero de 2013

DE LA REGENERACIÓN DEMOCRÁTICA Y POLÍTICA

Seguimos la travesía por estos tiempos convulsos. A nuestro alrededor la maquinaria capitalista continua con su acelerada destrucción de la misma esencia humana que durante siglos ha ido perfeccionando y poniendo a punto y que, ahora, ha decidido aplicar con potencia sobre la Europa del sur con especial dedicación.
Después de varios años de sufrir esta aceleración del capitalismo más salvaje y criminal parece ser que, al menos en el Estado español, ya hemos encontrado la receta mágica que todo lo cura: la regeneración democrática.
Ya hace tiempo que los grandes medios de desinformación se encargan de dejar caer este concepto para que lo vayamos asimilando y, al parecer, con un resultado excelente. La idea es tan simple como atractiva: el problema es la corrupción política y el deficiente sistema democrático fruto de la transición. Por tanto, la solución a todos nuestros problemas reside en arreglar esto.
Como siempre, una de las principales características del poder capitalista es su especial habilidad para reconocer los puntos débiles de la sociedad y explotar tanto sus miedos como sus esperanzas, sobre todo las fundadas en falsas creencias acerca del poder de la democracia representativa. Ayudado en sus medios de propaganda y en las ilustres firmas que en ellos se encargan de propagar el pensamiento único. Siempre a cambio del favor del sistema, están lanzando el mensaje de que la clave de todos los males reside en un sistema político deficiente.
Por supuesto, todos los medios utilizan un concepto de política reducidísimo, asimilando la política a la acción que realizan los partidos políticos reconocidos por el sistema como los únicos y legítimos agentes de la acción política. Esta asimilación persigue un doble objetivo: por un lado, negar cualquier posibilidad al pueblo de participación política fuera de los rediles de los partidos políticos, perfectamente controlados a través de sus estructuras de poder internas y su dependencia económica externa. Por otro lado, al recluir la política al ámbito de los partidos la regeneración de la política pasa siempre por cuestiones que solamente tienen que ver con los partidos y su funcionamiento.
Pasa lo mismo con el constante engaño al que nos somete el sistema haciéndonos creer que la democracia es esto que sufrimos cada día; cuando no es otra cosa que una oligocracia donde el poder lo ostentan los mismos desde hace décadas. Así pues, cuando los voceros del poder hablan de regeneración democrática a través de infumables editoriales en todos los medios. Siempre se refieren a este sistema parlamentario y representativo (que tan sólo representa a la clase dominante) sin dejar ni un resquicio a la acción del pueblo autoorganizado.
Estas asimilaciones contienen el peligro de dar pie a diferentes salidas. Por un lado, es posible que se pretenda tan sólo un pequeño maquillaje del sistema político a través de cambios que nada cambian como explicamos más adelante (seguramente ésta es la opción preferida por el sistema y por la que aboga ahora mismo). También puede llevar a una solución intermedia al estilo Italia o Grecia, es decir, un gobierno elegido a dedo por el capital ante la inoperancia de los partidos tradicionales. Finalmente, si el poder se siente amenazado no cejará en el descrédito político con el fin de predisponer a la población hacia la necesidad de un gobierno de unidad nacional o uno neofascista.
De esta manera, el sistema está consiguiendo reconducir todo el descontento y la desesperación del pueblo hacia esta cuestión de la regeneración. Han decidido poner en primer plano los casos de corrupción política, de financiación irregular de partidos, etc., y les han asignado el papel de culpables y, por tanto, de responsables de todos los males habidos y por haber. Todo son comparaciones entre el dinero robado por partidos y políticos y los puestos de trabajo que se podrían crear con esas cantidades, o los recortes que no hubieran tenido que hacer si ese dinero hubiese estado disponible.
Siguiendo este razonamiento, muchas de las luchas que se han ido creando y llevado adelante durante los últimos tiempos están empezando a inclinarse por estas tesis. Proliferando las voces que exigen está regeneración y la creación de todo tipo de partidos frentepopulistas para tratar de ser partícipes de la regeneración que nos impone el poder.
Ante este panorama vuelven a aparecer las recurrentes propuestas que según el poder nos acercaría a la perfección democrática. A saber, listas abiertas en todas las votaciones, cambio de la ley d’hondt por una más “representativa”, transparencia absoluta en la gestión del dinero público, poner fin a las subvenciones que reciben los partidos, articulación de mecanismos para la participación ciudadana (es decir, mejorar un poquito el tema de las ILPs),… por supuesto, todo esto obviando la verdadera cuestión de fondo.
Vivimos bajo un régimen global capitalista que antepone la dominación y el beneficio económico a cualquier otra consideración. El sistema político es tan sólo una coyuntura dentro de la globalización capitalista y tiene la forma que el poder considera oportuna en cada momento histórico.
Son la explotación sin límite de los seres humanos y del planeta, la mercantilización de todos los aspectos de la vida, la imposición de la posesión como el máximo exponente de la realización humana y la total anulación de la libertad humana los pilares de la actual situación de crisis global.
Es en estos aspectos donde debemos volcar todo nuestro entusiasmo y nuestra fuerza. Sin embargo, no podemos desdeñar la oportunidad que nos ofrece el sistema. Desde luego que es imprescindible la regeneración política y democrática, pero no en el sentido que el poder nos quiere hacer comprender; sino en el verdadero sentido. Necesitamos recuperar la verdadera política, la que realizamos todas las personas en cada acto de nuestras vidas y necesitamos recuperar la democracia, la única que merece ese nombre, aquella en la que todos tenemos la oportunidad de crear el mundo y la sociedad en la que queremos vivir.
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lunes, 17 de septiembre de 2012

NO ME REPRESENTAN, NI ELLOS NI SU MUNDO


Ha resonado miles de veces ese grito del “no nos representan” en incontables actos de todo tipo y, para mí, sigue estando perfectamente vigente. Quiero, en estas líneas, personalizar el significado de esta expresión.

No me representan esos políticos encumbrados en un pedestal de lodo que toman decisiones que afectan a millones de personas con el único interés de servir a los poderosos, al partido y a sí mismos. Me da igual que no todos sean iguales, que existan unos menos malos que otros. Todos sin excepción colaboran con el orden establecido y con el modelo social que nos aboca a la inmensa mayoría a callar, agachar la cabeza y dar gracias por lo que creemos tener. Sean del signo que sean, perpetúan la condición de que para hacer política (en el sentido restringido que se le da a la expresión dentro del sistema capitalista) hay que ser del partido; sino eres un simple agitador o delincuente. Esto no es un discurso parafascista (aquello de ni de derechas ni de izquierdas, sin partidos pero bajo la bota opresora). Esto es una llamada antiautoritaria, es un grito contra los que se adueñan del control en nombre de los controlados.

Los partidos políticos con sus funcionamientos jerárquicos y sus múltiples cabecillas intermedios (en constante ascenso hacia la cúpula dirigente) son el escenario perfecto para el amiguismo, las corruptelas y las puñaladas por la espalda. Hace mucho tiempo que en el día a día de las organizaciones se antepone el quién soy y de dónde vengo a la validez del trabajo realizado. Muchísimos militantes de base podrían corroborar esto.

Todos contribuyen al mantenimiento de unas instituciones elitistas donde se toman las decisiones (gobiernos, parlamentos, comités ejecutivos, partidos, fuerzas represivas,…) siempre al margen del pueblo, sin posibilidad para nosotros.

Puedo comprender cuando la gente dice que el problema es el choriceo de los políticos y su falta de honradez. Lo comprendo pero no lo comparto plenamente, esa es tan sólo una pequeña parte del problema.

Si los políticos no se apropiaran de nuestro dinero, el sistema político, económico y social seguiría siendo exactamente el mismo: seguirían muriendo millones de personas cada año por la avaricia voraz de un sistema que engulle todo lo que necesita y vomita los restos cuando ya no le aprovechan; seguirían existiendo millones de niños trabajando como esclavos para complacer las exigencias de una parte de la población totalmente obnubilada por la sociedad de consumo y su imperiosa necesidad de poseer a cualquier precio; millones de mujeres seguirían siendo las víctimas propiciatorias de un sistema basado en la dominación del hombre sobre la mujer; se seguiría envenenando el planeta y acabando con él como si no fuera nuestro hogar (único y precioso hogar); continuaríamos viviendo en un mundo donde la propiedad privada y su acumulación servirá de justificación para el sometimiento de la inmensa mayoría por parte de una pequeña élite sustentada precisamente en esos políticos y el poder que se otorgan cuando dicen representar al pueblo sin rendir cuentas jamás.

 
En este contexto hay que tener claro que nunca una solución podrá ser el cambio de cromos. El sistema de representación parlamentaria a través de las urnas ha sido uno de los mayores, sino el mayor, método de desactivación política jamás ideado por el poder. A lo sumo, se puede conseguir una “dictadura socialdemócrata”, eso tan bonito del capitalismo amable (traducción: una buena parte de la gente que comparte tu territorio vive en la ilusión de estar más o menos bien pero al resto del mundo que le jodan) que espero que a estas alturas de la película ya no cuele (aunque me temo que todavía cuela y mucho).

Necesitamos pensar en un nuevo modelo social en el que todo el mundo tenga cabida mientras seguimos en la calle con la protesta. Ese modelo social implica, necesariamente, la participación de todas las partes. Y esto es lo más complicado: crear una manera de relacionarnos que se ajuste a todas las nuevas realidades y necesidades.

El esfuerzo es enorme pero la situación así lo requiere, estamos en una carrera salvaje hacia la dominación total. Ellos no van a parar, nosotros no debemos desfallecer.


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jueves, 29 de septiembre de 2011

PONIENDO EN ORDEN MIS IDEAS II: ELECCIONES

Siguiendo en la línea del anterior post, he decidido continuar aclarando posiciones.
Últimamente, hablando con unos y con otras, ha surgido la cuestión de cómo posicionarse ante la próxima cita electoral. El planteamiento de salida viene a ser el siguiente: qué hacer para intentar mejorar la situación.
En mi opinión, esta premisa inicial es errónea porque considero que se pueden hacer muchas cosas pero, desde luego, ninguna de ellas depende ni va a depender de lo que pase el día de las elecciones. Me sorprende que, de repente, vuelva a aparecer ese miedo a que ganen unos u otros. No soy un veterano en la lucha por una manera de vivir basada en otros valores, pero si hay una frase que he oído hasta la saciedad en este periodo de tiempo ha sido: “lo llaman democracia y no lo es”. Entonces la pregunta aparece por sí sola: si no es una democracia ¿por qué estamos discutiendo sobre qué hacer frente a las elecciones? Y si, además, añadimos la coletilla que siempre acompaña al primer slogan “es una dictadura y lo sabéis”, creo que no hay más que decir. ¿Qué valor tienen unas elecciones bajo el puño de una dictadura? Todos nos hemos puesto de acuerdo en que el poder, en la actualidad, reside en el sistema financiero y los grandes inversionistas que actúan a través de sus lacayos políticos con el único objetivo de someter a la población mundial para su propio beneficio. Entonces, qué sentido tiene participar. El único que yo le veo es la aceptación de toda esta maquinaria opresora esperando, tal vez, incorporarnos a ese grupito de peones que viven de las migajas del sistema.

Obviamente, no defiendo la no participación sin más, defiendo la participación política verdadera, la que, día a día, se hace desde abajo, desde la calle en la lucha diaria. Defiendo el papel del pueblo como auténtico poseedor del poder, creo que somos todos y todas los que debemos organizarnos para decidir por nosotros mismos cómo debe ser el modelo político, social y, por ende, económico en el que queremos vivir. Eso no es posible bajo una dictadura partitocrática en la que priman los intereses personales y de partido por encima del bien de las personas. Se habla de democracia representativa porque, supuestamente, los políticos representan la voluntad del pueblo. Sin embargo, esa voluntad jamás es escuchada y mucho menos existe un espacio para que se exprese. Por otro lado, esa voluntad ha sido anulada a base de constantes bombardeos (mediáticos en unos países y literales en otros) y de consumismo (desaforado en los primeros y reducido hasta la inanición en los segundos). Se nos dice que nuestra manera de expresar esa voluntad es a través de las urnas en una especie de fiesta de las libertades (cuántas veces he oído decir “la suerte que tienes de que ahora se puede votar”), sin embargo, la libertad de ese día consiste en meter un sobre dentro de una caja, ahí termina todo.
No necesitamos representantes, necesitamos tomar las riendas de nuestras vidas. No es posible creer que unas estructuras totalmente jerarquizadas y dependientes de las dádivas de los bancos y el Estado vayan a defender los intereses de las personas, máxime cuando, la mayor parte de las veces, estos intereses chocan frontalmente con los perseguidos por estos benefactores de los partidos. Jamás en la historia de este sistema político-económico se ha legislado a favor de las personas frente al capital, jamás. Ninguna decisión política relevante ha sido tomada contra estos grandes capitales. Es más, todavía recuerdo cuando el actual presidente del gobierno sentado junto a un sonriente César Alierta anunciaba el fin del impuesto del patrimonio allá en 2008 (para los que se sientan tentados de replicar usando el anuncio del retorno de este impuesto, sólo una respuesta: por favor evitémonos estas tonterías).

Definitivamente, me he conseguido organizar en lo referente a esta cuestión. Para mí sólo existe una democracia, la que se basa en la participación directa y única de todas las personas, sin partidos.

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miércoles, 1 de junio de 2011

PASE LO QUE PASE

Arropado por el calor que transmite la ola de concienciación política que pasea por muchos territorios de este vasto mundo siento como el cambio de miras se está produciendo, sin embargo, no puedo dejar de pensar en lo lamentable que sería dejar pasar esta oportunidad sin llegar a proponer verdaderos cambios que afectaran realmente al modo en que vivimos.

A mi alrededor veo y oigo como muchísimas personas se esfuerzan por lograr una mejora del sistema democrático y para ello eligen el camino del cambio de ley electoral, el mayor control sobre lo que hacen y dejan de hacer los políticos y que se tenga en cuenta la voz de la ciudadanía a través de las ILP (Iniciativa Legislativa Popular) y los referéndums y/o consultas populares. Todas estas reivindicaciones y tantas otras que van surgiendo me parecen estupendas pero insuficientes.

Como participante activo de esta marea colectiva trato de aportar mis puntos de vista y, sobre todo, trato de razonar acerca de la incompatibilidad que para mí existe entre una verdadera democracia y el sistema capitalista.
De nada sirve un reparto más proporcional de los votos o garantizar que los políticos corruptos no puedan acceder a cargo alguno mientras no se ataque el principal problema del mundo actual: la absoluta desigualdad entre las personas producida por un sistema dominante que obliga a malvivir (o directamente a morir) a la mayoría de la población para que unos pocos puedan nadar en la más escandalosa abundancia. El verdadero objetivo de este “movimiento” de indignación debe estar en las esferas financieras y empresariales que son las que realmente controlan las políticas en los diferentes países. Hay que apuntar alto y apostar muy fuerte porque, de lo contrario, se corre el riesgo de no conseguir nada realmente importante.

Podemos hacer que el sistema se abra a más partidos políticos que representen una mayor pluralidad, pero eso no servirá de nada mientras estos partidos dependan del sistema financiero para subsistir por lo que jamás se podrá luchar en igualdad de condiciones. Por no mencionar que este entramado capitalista (y los medios de comunicación que controlan) es el principal garante del bipartidismo que tanto estamos criticando.

Podemos conseguir que nuestra voz sea tenida en cuenta e incluso sea acatada por los políticos pero aunque así sea no se verá reflejada en ninguna acción política si no se consigue el control económico y se garantiza su uso con criterios sociales y éticos y no de beneficios.

Podemos conseguir que personas honradas ocupen los cargos públicos pero se verán con las manos atadas (o venderán su alma al diablo) si no empezamos a hacer frente a los grandes capitalistas y su absoluto control. Porque ellos no han dudado, ni dudarán jamás, de qué es aquello que les interesa: mantenernos siempre alejados del verdadero poder y sometidos totalmente a su voluntad.

Todo esto no es ninguna objeción a lo que está sucediendo alrededor del planeta. Como persona implicada en los acontecimientos trato de hacer mis aportaciones que pueden coincidir, o no, con las de muchas otras personas; sin embargo, ello no va a hacer que deje de luchar y apoyar todas aquellas acciones que nos acerquen cada vez más a una sociedad donde no sea necesario que muchos mueran para que otros podamos vivir mejor. Por eso, sigo y seguiré movilizado independientemente de cómo se desarrollan los acontecimientos porque considero que una vez se toma conciencia de la maldad del sistema es imposible dar marcha atrás y hacer como si nada pasara. El camino de la lucha lo inicié hace cierto tiempo y lo seguiré hasta el final.

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jueves, 19 de mayo de 2011

INICIANDO EL CAMINO

¿Se puede echar a andar sin conocer el destino final? ¿Podemos iniciar la revolución aunque no todos estemos de acuerdo en el objetivo final? ¿Debemos aguardar a tener una propuesta teórica firme y un plan de acción basado en ella?


Todas estas cuestiones y muchas otras me vienen a la cabeza continuamente desde que tomé conciencia del mundo en que vivo y de las reglas del juego que se le aplican.

Como muchos otros, me siento indignado cuando contemplo el mundo tan desigual del que formo parte, sin embargo, muchas veces esa indignación se convierte en rabia cuando compruebo cómo a mi alrededor son demasiadas las personas que viven ignorando, unos voluntariamente y otros sin tener la más remota idea, el desastre al que estamos abocados.
Escucho, sin dar crédito a lo que oigo, cómo grandes y prominentes políticos e intelectuales de la actualidad afirman que hemos llegado a la cúspide de la evolución de la civilización, que jamás hemos vivido en un sistema tan perfecto como éste y que jamás lo haremos. Afirman que el modelo de democracia representativa (no tan extendido por el mundo como nos quieren hacer ver) y el modelo económico capitalista (éste, por desgracia, mucho más extendido) forman un binomio insuperable que favorece el máximo esplendor de la raza humana (sin ir más allá, diré que para estos tipejos la raza humana sólo se compone de los habitantes del llamado Occidente y las elites locales del resto del planeta). Nos advierten que no hay nada más justo que este sistema que según ellos garantiza el bienestar de la población.
Hasta ahora parecía que la gente creíamos a pies juntillas en estas palabras y que el hecho de que dos terceras partes del planeta vivieran al borde de la muerte era exclusivamente culpa suya por no abrazar este binomio político-económico.

Afortunadamente, los pueblos de España han echado a andar y una creciente ola de indignación con el sistema actual y de solidaridad entre iguales se está propagando por las calles. Han sido necesarias infinitud de leyes y políticas injustas y claramente hechas a la medida del capital para que despertáramos pero por fin ha sucedido. Tras las manifestaciones del pasado domingo, las acciones más o menos organizadas se vienen sucediendo cada vez en más ciudades. Docenas de asambleas improvisadas van surgiendo con la esperanza de dar voz a todos los que tienen algo que aportar y con el objetivo de canalizar y articular toda la rabia y la indignación acumuladas tras años de barbarie capitalista y de medidas contra los seres humanos.

Estas asambleas están empezando a dar sus frutos en forma de propuestas entre las que están:
- Reforma de la ley electoral.
- Implantar la dación en pago.
- Eliminación de los privilegios de la clase política.
- Reparto del trabajo.
- Anulación de la reforma laboral y de las pensiones.
- Servicios públicos de calidad.
- Devolución del dinero regalado a los bancos.
- Control real de la evasión fiscal.
- Abolición de la Ley Sinde.
- Reducción del gasto militar.

Estas y muchas más son las que se están debatiendo ahora mismo en las calles y plazas del país. De momento se trata sólo de ver propuestas y encontrar puntos en común, pero lo que está claro es que se está haciendo más por la democracia en esta última semana que en los últimos veinticinco años.

No obstante, hablando desde mi punto de vista particular, hay un gran objetivo que debe ser tenido en cuenta para lograr esa tan ansiada democracia real: es imprescindible que tarde o temprano nos enfrentemos al reto de dotarnos de una nueva Constitución que garantice esa democracia al servicio de las personas que tantos estamos reclamando. Sólo desmontando la actual Constitución cuya gran finalidad era, y es, mantener intactas las estructuras de poder surgidas y apuntaladas durante la Dictadura, se podrá conseguir garantizar una sociedad justa e igualitaria con el derecho y la obligación de participar en su propia construcción.

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lunes, 16 de mayo de 2011

TOMANDO LA CALLE

Ayer domingo 15 de mayo se produjeron por toda España manifestaciones convocadas por la plataforma Democraciarealya exigiendo la participación ciudadana en la toma de decisiones políticas y protestando contra el actual sistema político y económico.

Quebrantandoelsilencio estuvo en la de Valencia donde se congregaron miles de personas de diferentes agrupaciones y movimientos. Gente de todas las edades, mayoritariamente jóvenes, se unieron por las calles del centro de la ciudad para expresar su indignación con el actual rumbo de la situación económica y política de nuestro país.





A pesar de que la convocatoria contaba con un manifiesto oficial, había allí muchísima gente con sus propias reivindicaciones y propuestas de cambio. Pudimos ver a gente de los sindicatos anarquistas, asociaciones de migrantes, colectivos de gente mayor, plataformas de parados, asociciones feministas, ecologistas y, sobre todo, mucha gente indignada con la situación actual.


































El ambiente reflejaba las ganas de actuar de los participantes y la necesidad de la gente de expresar su rechazo a los políticos y las instituciones que nos han conducido a esta situación. Somos conscientes que no todos los que participaron en la manifestación están dispuestos a ir más allá, pero es innegable que algo está cambiando y que puede ser el punto de partida que muchas personas necesitaban para tomar la iniciativa. Esperemos que así sea, por nosotros no va a quedar.
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martes, 10 de mayo de 2011

LAS ELECCIONES QUE NOS VIENEN

De nuevo, sumergidos en el circo electoral, nos vemos sometidos al incesante bombardeo de los medios de comunicación empeñados en aturdirnos mediante una constante lluvia de historias y anécdotas sin sustancia. Vemos pasar el día a día de la campaña, sobre todo y casi exclusivamente, de los partidos mayoritarios y nada nuevo se asoma en el horizonte. Ni siquiera proponen nuevas políticas o alternativas (aunque en el caso de PP y PSOE casi mejor así porque cada nueva propuesta suya nos acerca un paso más a la aniquilación como seres humanos y a nuestra conversión en meros números despojados de cualquier libertad).

Pero no es de la cobertura mediática de la campaña electoral de lo que queremos hablar; sino de las elecciones en sí.
Esta vez es el turno de elegir a los gobiernos de algunas autonomías y a las corporaciones municipales. Son estas últimas de las que queremos hablar especialmente.
Los ayuntamientos, a pesar de la poca autonomía de la que gozan, son probablemente el único tipo de gobierno sobre el que podemos ejercer una presión constante y continua para que tomen decisiones que pongan por delante los criterios humanos de los criterios económicos, especialmente en aquellas localidades no muy grandes.
También, por qué no decirlo, el acceso a los ayuntamientos es prácticamente la única opción real de que el sistema de partitocracia presente un resquicio y permita el acceso al poder de alternativas ideológicas verdaderas.

Siempre se habla de que en las elecciones municipales se vota a las personas y no a los partidos, no obstante, todos sabemos que las personas pertenecen a esos partidos (mayoritariamente PP, PSOE o partidos nacionalistas varios) y, tarde o temprano, acaban doblegándose ante los intereses de su agrupación que siempre están por encima de los de las personas. Todos hemos visto a dónde nos ha conducido esta manera de actuar (por eso, prefiero guiarme por afinidades ideológicas y alternativas políticas basadas en la participación antes que las personales para este tipo de cuestiones). Las mínimas oportunidades de participar que nos da esta “democracia” las hemos tirado por la borda en virtud de lo que aquellos grandes publicistas del sistema denominan el “voto útil” (que no es otra cosa más que asegurarse los votos engañando al ciudadano para que éste tenga la conciencia tranquila pensando que hizo lo que debía).
Muchos no creemos en este sistema de democracia representativa, pero mientras la revolución no avance y las personas no se conciencien, hay que tratar de exprimir al máximo las ínfimas oportunidades de ejercer nuestra influencia. Respeto, y mucho, a todos aquellos que en conciencia no votan porque no creen en el sistema y piensan que participar en las elecciones es fortalecerlo (por favor que nadie venga con el si no votas luego no te puedes quejar porque yo no participo de multitud de barbaridades que se cometen alrededor del mundo y puedo y debo quejarme y exigir responsabilidades por ello). De la misma forma digo que no respeto en absoluto a todos los que no votan y su mejor argumento para justificar su acción es el consabido ¿para qué?

Para todos los que decidan participar del éxtasis democrático sólo espero que tengan en cuenta cómo y por qué hemos llegado a esta dictadura capitalista y quién nos ha traído hasta aquí. No dejéis que esa gente maneje vuestros pueblos, esos maravillosos lugares en los que se asientan los pilares de vuestra existencia. Debemos lograr que cada uno de los municipios de este ente llamado España sea un reducto pensado y dirigido por y para sus habitantes y no por y para sus políticos y sus ambiciones personales. Debemos instalar gobiernos municipales abiertos en los que todos los ciudadanos podamos participar y decidir, sólo así conseguiremos dar el primer paso necesario para construir esa revolución imprescindible para el futuro de la humanidad.

Por último es necesario recordar a todos (los que votan y los que no) que estas elecciones son sólo una oportunidad más de demostrar nuestras intenciones y no un punto y aparte hasta las próximas. Pase lo que pase debemos mantener nuestras ideas firmes y nuestra lucha activa en busca de una sociedad más justa y digna para todos. No debemos dejar de expresar nuestra disconformidad con el sistema y debemos seguir rechazándolo de manera activa. Mientras, hay que continuar construyendo alternativas y demostrarles a todos ellos que el cambio se va a producir quieran o no y por mucha opresión que ejerzan sobre los seres humanos.

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jueves, 17 de marzo de 2011

“¡VAYA SORPRESA!”: LAS EMPRESAS ESPAÑOLAS SE FORRAN

Espero que a estas alturas de la película a nadie le sorprenda el título de esta entrada. Si alguien pensaba que esto de la crisis económica es para todos y que todos la pagamos por igual vamos a echar un pequeño vistazo a algunos datos que aclaran la situación.
Por un lado, veamos cómo ha ido el pasado año para el común de los mortales en nuestro país. En primer lugar, a nadie se le escapa el enorme crecimiento del número de desempleados que oficialmente alcanzaba la cifra de 4,3 millones de personas aunque la realidad nos indica que esa cifra supera ampliamente los 5 millones. A este dato hay que añadir la que nos han vendido como “necesaria reforma de las pensiones” que nos obliga a trabajar hasta los 67 años sin por ello garantizarnos el cobro de nuestra pensión al final de tan penosa y dilatada vida laboral (por cierto, todo lo contrario que nuestra estimada casta política que les basta con sólo siete años para recibir de por vida una pensión que dobla con creces la máxima a la que nosotros podemos aspirar).
Echando más leña en la hoguera prendida para consumir a los trabajadores, tenemos la reforma laboral que sobrepasa ampliamente el mejor de los sueños de cualquier tratante de esclavos. Con un golpe del poder político-económico, sin respuesta por nuestra parte, nos hemos quedado a merced de la voluntad de las grandes empresas; sin ningún tipo de derecho por nuestra parte para poder, siquiera, defender lo que es justo según este sistema.
En la actualidad, la patronal y los “sindicatos” mayoritarios siguen negociando para socavar los pocos derechos de los trabajadores que permanecen incólumes hasta el momento, lo cual hace presagiar que la situación puede ir a peor.

Con todas estas decisiones tomadas por nuestros políticos, tanto los del Gobierno como los de la oposición, hemos llegado a una situación en que la precariedad e inseguridad laboral son el pan de cada día y son un abono perfecto para la acumulación de riqueza y poder por parte del empresariado patrio y para el aumento de la pobreza material en la mayoría de los ciudadanos.

Así vemos, que los resultados del año 2010 de las principales empresas nacionales (las que cotizan en el Ibex 35) ha sido casi un 25% superior al del año anterior, consiguiendo unos beneficios de 49.881 millones de euros en un año en el que muchos han visto cómo las entidades financieras les robaban sus hogares después de haberles exprimido al máximo y cómo los empresarios les dejaban en la calle sin ninguna posibilidad de seguir manteniendo su sustento, siempre con la complicidad política, no lo olvidemos.
Podemos destacar el resultado obtenido por Telefónica (o Movistar o como se llame) que ha obtenido beneficios por valor de 10.167 millones de euros convirtiéndose en la empresa líder en ganancias de nuestro país y llegando a niveles más altos de beneficios que los obtenidos antes de la crisis, con lo que empezamos a vislumbrar quién sufre los golpes y quién disfruta. Por supuesto, para obtener estos resultados los despedidos y las deslocalizaciones (marca de la casa de esta empresa) han estado muy presentes en el día a día de los trabajadores de la empresa y ya están planteando un nuevo ERE para este año, amén de las famosas prejubilaciones de esta compañía. Encima, ahora atacan a sus usuarios con un aumento más que salvaje en sus tarifas que no son, precisamente, de las más baratas.

Por supuesto, hay otras empresas a las que queremos referirnos. Por un lado, las entidades bancarias donde destacamos al Santander con ganancias de 8.181 millones de euros, el BBVA con 4.606 millones, Repsol YPF con 4.693 millones y Endesa con 4.129 millones. Estas cinco empresas acumulan más del 60% de los beneficios empresariales en España y no es nada descabellado pensar que acumulan una proporción similar de poder en la toma de decisiones políticas en el país si tenemos en cuenta que sólo la economía se considera importante en la política actual.
Con todo este nivel de beneficios ni que decir tiene que el reparto es cosa de unos pocos, en concreto de los altos ejecutivos de las empresas. No tengo constancia de los datos del 2010 pero el año anterior os puedo decir que alguien como Alfredo Sáenz (consejero delegado del Banco Santander) más de 10 millones sólo en sueldos.
Todos estos potentados del capitalismo dirigen sus empresas y al Estado (sólo hay que ver las periódicas reuniones con el Gobierno) en beneficio propio con la única finalidad de enriquecerse sin límites y explotar hasta la extenuación los recursos tanto físicos como mentales de los ciudadanos. Así es la situación en la que vivimos donde unos pocos se enriquecen gracias al esfuerzo de la mayoría, mientras esa misma mayoría se conforma con tener algo que comer y poder sentarse a ver la televisión y olvidarse así de su situación.



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miércoles, 29 de diciembre de 2010

LAS GRANDES CONSULTORAS Y LOS ENTRESIJOS DEL NEOLIBERALISMO

En una entrada anterior hablábamos de los bancos de inversión y su papel predominante en la economía global. Hoy queremos dirigir nuestra atención hacia otros actores de la economía que también ocupan altos escalafones. Nos referimos a las consultoras de carácter internacional que se dedican a asesorar a las altas direcciones de las principales empresas e instituciones de todo el mundo para lograr mejoras sustanciales y sostenidas.
Este tipo de empresas se centran en proyectos estratégicos y de organización, de expansión, de creación de nuevos negocios, así como proyectos funcionales en áreas de producción y logística, finanzas o tecnologías de la información tal y como se puede leer en la web de Mckinsey & Company que se autodefinen como la firma líder en su sector en el ámbito mundial.

Toda esta definición está muy bien, pero para que todos nos entendamos aquí va otra: este tipo de empresas multinacionales se dedican a las fusiones, privatizaciones de empresas públicas, salidas a bolsa, liquidaciones de plantillas y todo aquello que les pueda aportar a ellos y a sus clientes grandes beneficios económicos. Todas estas actuaciones les permite poner en marcha los planes diseñados junto a sus colaboradores necesarios: los bancos de inversión. Obviamente, en todas estas actuaciones es imprescindible la aportación de capital a las empresas y es ahí donde entran en escena los tiburones de las finanzas.

Vamos a seguir hablando de Mckinsey (aunque podríamos hablar de otras firmas como The Boston Consulting Group) como ejemplo paradigmático de este tipo de empresas.
Esta consultora trabaja globalmente con la práctica totalidad de las cien corporaciones industriales más grandes del mundo, imaginaos el tanto por cien de responsabilidad que tienen en las acciones de estas transnacionales. En España colabora con más de la mitad de las empresas del IBEX 35 (por supuesto las más grandes e importantes). Sólo por tratar de entender ese porcentaje de responsabilidad del que hablamos vamos a nombrar algunas actuaciones de esta empresa.


Empezaremos hablando del ámbito internacional.
- En Gran Bretaña existen investigaciones oficiales que dan cuenta de que el desplome de la empresa ferroviaria Railtrack, después de diversos accidentes, fue resultado de las recomendaciones de la consultora, que tras conseguir la privatización de la empresa sugirió reducir el gasto en mantenimiento de infraestructuras y el pago de dividendos a los inversionistas. Aquí ya observamos una táctica habitual de esta gente: reducir costes a cualquier precio (si son vidas humanas tampoco pasa nada) para poder repartir más beneficios entre los que ponen el dinero (recordemos lo dicho anteriormente sobre su alianza con los bancos de inversión).
- Hablemos de otro ámbito, en Estados Unidos han trabajado para las escuelas públicas (sí también trabajan para entidades públicas que les pagan con dinero de todos los contribuyentes) de Minneápolis. El resultado de su trabajo fue el recorte de gastos en la atención de la salud docente y la privatización de gran parte del sistema educativo. Así ofertan oportunidades a ávidos inversionistas que se lo agradecen generosamente y de paso se aseguran que la calidad de la educación quede relegada tras los beneficios, cosa que también les agrada tanto a políticos como empresarios. Contra menos educación reciba la gente más fácilmente se les puede manipular y utilizar.
Mención especial merece su aportación a la creación de una de las mayores estafas de la historia: Enron. Por supuesto, la consultora salió de rositas y con una importante suma de dinero por los servicios prestados.
- Otro tipo de actuación. En México se les considera los autores intelectuales del desmantelamiento de Pemex pasando de ser una empresa operadora a ser una administradora de contratos para las grandes petroleras amigas de Mckinsey. Además la consultora ha sido la encargada de realizar el Plan Estratégico Nacional del sector energético que regirá la política mexicana. El resultado es más que previsible: expolio de los recursos naturales por parte de multinacionales que se llevarán consigo los beneficios económicos.


Pasemos ahora a comentar algunas actuaciones en España donde la empresa lleva alrededor de 30 años operando.
- Ha participado en las privatizaciones de las grandes empresas como Telefónica (donde creó Terra), Repsol, Endesa... con un papel destacado contribuyendo a las deslocalizaciones.
- Trabaja activamente con los grandes bancos españoles desde que ayudara a privatizar los bancos de crédito público, sobre todo Argentaria que en ese momento era el tercer grupo financiero del país. Especialmente es reconocida su labor con el Santander.
- Que sepamos hasta 2008 (si no lo siguen haciendo todavía) trabajaba con las tres grandes operadoras de telefonía móvil de este país (Movistar, Vodafone, Orange) con lo que podemos hacernos una idea de la falsa libertad de precios que existe en este sector al igual que en tantos otros.
- En 2006 la entonces ministra de fomenta Magdalena Álvarez contrató a la consultora por valor de 600.000 euros anuales. Desde entonces han ido preparando el terreno para privatizar Renfe y Aena y, de paso, reduciendo las plantillas sin descanso.
- A parte de estar detrás de la privatización de Aena, últimamente se dedican a modelar la opinión pública para conseguir el copago en la sanidad como paso previo a su privatización. Además han intervenido decisivamente en la ley de Economía Sostenible propuesta por el Gobierno. Así que ya sabemos de dónde sacan esas ideas tan “geniales” (por lo menos parte de ellas) nuestro Gobierno.


En definitiva, con tan sólo este breve repaso de alguna obras de esta consultora podemos hacernos claramente una idea de lo que su trabajo significa: son una especie de ideólogos del libre mercado que trabajan siempre en beneficio de sus inversores y para ello no dudan en desmantelar cualquier Estado que se les ponga a tiro y en dejar en la estacada a millones de personas por todo el mundo quienes se ven privadas de su trabajo y su fuente de ingresos a la vez que tienen que empezar a pagar por todos los servicios que antes garantizaba el Estado. Esto es lo que está pasando alrededor del mundo y es gracias, entre otros, a empresas como Mckinsey & Co.


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domingo, 5 de diciembre de 2010

TENEMOS LO QUE NOS MERECEMOS

A partir de ahora, todos esos grandes expertos en democracia que, día tras día, analizan la actualidad española desde los medios oficiales de comunicación ya pueden sentirse satisfechos, lo han conseguido: ya somos una democracia asentada y los ciudadanos nos comportamos como se espera en estos casos, es decir, como borregos.

Siempre se ha dicho que España era una democracia joven e inexperta que necesitaba que sus ciudadanos olvidaran tiempos pasados y trabajaran juntos para afianzar los logros democráticos.
Ahora, tras más de 30 años de un enorme trabajo por parte de la elite económica y sus gregarios políticos, han conseguido lo que todos los portavoces (periodistas de grandes medios) de estas elites reclamaban, una democracia madura y asentada. Pero, ¿qué significa eso de democracia madura?

Cualquiera podría pensar que un sistema democrático maduro es el estado ideal de una sociedad en el que la ciudadanía participa activamente en la toma de decisiones y en que, por supuesto, esas decisiones van todas encaminadas a garantizar todos los servicios que necesitan dichos ciudadanos para llevar una vida digna y encaminada a conseguir la felicidad personal y colectiva.
En la vida real, el significado de la expresión “democracia madura” es muy distinto.

En España, parece ser que hemos alcanzado esta madurez justo en el momento en que nuestro Gobierno se ha declarado abiertamente seguidor de los dictados del FMI y, por ende, de los postulados neoliberales (¡ojo! la máxima expresión de este sometimiento ha llegado con un supuesto gobierno socialista). A partir de ese instante, hemos demostrado nuestra madurez acatando una tras otra todas las decisiones políticas, que en el fondo y casi en la forma eran meramente decisiones económicas encaminadas a engrosar los beneficios de las grandes corporaciones, sin rechistar. A pesar de que estas decisiones son claramente contrarias a los intereses de los ciudadanos. Porque no nos engañemos, madurez democrática significa no inmiscuirse en las decisiones políticas (todo lo contrario de lo que parecía a priori).
En nuestro país, las entidades financieras se han repartido miles de millones de euros mientras aumenta el número de familias que viven al día, incluso por debajo del umbral de la pobreza y aquí no pasa nada porque nuestra democracia es muy sólida.
Los políticos recortan año tras año los presupuestos destinados a los servicios más básicos e importantes como la salud y la educación pero a nosotros no parece preocuparnos, ni siquiera cuando esos recortes lo que realmente significan es que poco a poco se están privatizando estos sectores y cada vez es más habitual el tener que pagar por servicios que no sólo deberían ser gratuitos si no que deberían ser intocables e impermeables a las especulaciones financieras y a los intereses empresariales.
En los últimos tiempos, se han caído las máscaras y el Gobierno ha puesto sobre la mesa una serie de medidas encaminadas a destruir cualquier atisbo de bienestar social amparándose en la vigente necesidad de reducir un déficit producido exclusivamente por el trasvase de dinero público a manos de las corporaciones privadas. Se nos ha dicho que si queremos tener una vejez mínimamente decente, debemos alargar nuestra vida laboral hasta los 67 años porque, de lo contrario, no nos garantizan una pensión (aunque hayas estado contribuyendo a las arcas del Estado los 50 años precedentes). Se nos quiere hacer creer que no hay dinero para seguir ayudando a todos aquellos que no tienen un empleo y que dependen de ese dinero para poder subsistir y, sin embargo, siguen manteniendo ayudas multimillonarias a entidades y personajes que nada tienen que ver con la democracia (las ayudas a los bancos mencionadas con anterioridad; los sueldos vitalicios de cualquiera que en un momento dado haya sido integrante de alguna de las cámaras del Estado independientemente de lo que hayan trabajado en ellas; el mantenimiento de tropas en el extranjero contribuyendo al mantenimiento de conflictos y guerras como en Afganistán, Líbano y demás; los continuos regalos de dinero a la iglesia católica y a otras iglesias más minoritarias en nuestro país; financiando deudas multimillonarias de entidades deportivas y radiotelevisiones públicas;...).

Y aquí estamos los ciudadanos demostrando nuestra “madurez democrática” tragando con esto y mucho más sin decir ni pío. A decir verdad, nuestros “maduros” sindicatos (podemos sustituir lo de maduros por serviles) convocaron una huelga general tardía con la intención de salvar su imagen ante su descontenta masa de afiliados. La huelga pasó y nada ha cambiado, más bien ha empeorado.
Pero lo que realmente ha sido una muestra de “madurez democrática” de la ciudadanía, ha sido la respuesta a la enésima huelga de los controladores aéreos. Nada de todo lo anteriormente dicho ha enfadado tanto a los ciudadanos como el hecho de perder un día o dos de vacaciones, esto si que ha jodido al personal hasta tal punto que el Gobierno ha decidido recompensar la “madurez democrática” de los ciudadanos con una medida digna de la “democracia” más grande del mundo: ha puesto al ejército al mando del control aéreo.
Resultado: todo el mundo contento porque nos han dado una solución rápida (o se trabaja o se va a la cárcel) y así ya podemos disfrutar de nuestras vacaciones.

Pues bien, al final de todo resulta que tener una “democracia madura” significa que el dinero debe ser para las grandes empresas y que si en algún momento surge cualquier impedimento para ello, pues se soluciona dando el mando a los militares y anulando los derechos y las libertades de las personas.

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lunes, 18 de octubre de 2010

SOBRE LA CRISIS ALIMENTARIA

Mucho se ha hablado en los últimos meses acerca de la crisis financiera que todo lo puede y deja al mundo pendiente de un hilo, sin embargo, no debemos olvidar que existe una crisis mucho peor que ésta y que, encima, es permanente: la crisis alimentaria.

En el mundo hay cientos de millones de personas que mueren literalmente de hambre, y esta cifra aumenta considerablemente si contamos a todos aquellos que viven pendientes de un hilo sin tener ningún tipo de seguridad y de control sobre sus vidas. Recientemente se han revisado los Objetivos del Milenio, entre los cuales figura como destacado erradicar el hambre en el mundo. Allí se encontraban gran parte de los dirigentes mundiales (mientras se hartaban con opíparas cenas de trabajo) reforzando una vez más la posición del sistema que dice que la crisis alimentaria es debida a la falta de producción de suficientes alimentos para todos los habitantes del planeta. Lo dicen con la boca llena esperando que todos lo asumamos como verdad absoluta. La verdad es que el verdadero problema no es la falta de alimentos, sino la imposibilidad de acceder a ellos para dos tercios de la población mundial.
La propia FAO (uno de tantos organismos que se dedican a perpetuar el sistema imperante bajo una fachada de bondad infinita) admite en sus informes que se producen alimentos suficientes para alimentar a una población de ocho mil millones de personas, cantidad mucho mayor que la población actual. En esos informes se recoge entre otros datos que, desde los años 60, la producción de cereales se ha triplicado mientras que la población mundial sólo se ha duplicado. Entonces, ¿cuál es el problema?

Podría pensarse que el problema radica en las diferentes sequías y diversos fenómenos meteorológicos en países productores, o que viene provocado por el aumento del consumo de alimentos por las incipientes clases medias de Asia y América Latina. Sin embargo, el principal problema es el de siempre: el desarrollo del sistema capitalista y sus consabidas políticas neoliberales han conducido a convertir a los alimentos en una mercancía en manos de aquellos que disponen del capital para sacar beneficios de ellos. Todo lo que rodea a la alimentación (tierras, agua, semillas,...) está controlado por grandes corporaciones cuyo único objetivo es aumentar sus ganancias sin importar las consecuencias que ello conlleva.


Esta explotación mercantil de la alimentación tiene varias vertientes que han conducido a fortalecer el hambre en el mundo.
Por un lado, tenemos a las grandes corporaciones energéticas que han ido encareciendo el precio del petróleo sin descanso durante los últimos años y, encima, nos han vendido que la solución son los biocombustibles. La dedicación de una buena parte de las cosechas a la producción de estos combustibles de origen vegetal ha generado una competencia directa con la producción dedicada a la alimentación puesto que la primera es mucho más lucrativa.
Esto nos lleva directamente a otro factor a tener muy en cuenta: la adquisición y acumulación de tierras. Estas grandes empresas se están dedicando a adquirir tierras cultivables por todo el mundo para dedicarlas a sus lucrativos negocios, a modo de ejemplo tenemos la devastación de la selva amazónica brasileña para producir soja transgénica. Porque, por supuesto, los transgénicos son la solución oficial del sistema para los problemas de alimentación en el mundo, es la receta mágica del capitalismo para erradicar el hambre. Sin embargo, lo que consiguen con esto es desposeer a los campesinos de las tierras que les sirven de sustento y, por tanto, condenarlos a la miseria. Por supuesto, esta acumulación de tierras viene avalada por los organismos oficiales del capitalismo. Así el Banco Mundial a través de la Corporación Financiera Internacional está avalando la adquisición de tierras para la explotación mercantil en pos del libre mercado. También juega un papel importante la Agencia Multilateral de Garantía de las Inversiones (otra institución afiliada al Banco Mundial) la cual proporciona seguros a las transnacionales contra riesgos políticos que puedan poner en peligro sus inversiones.
A todo esto hay que añadir que la conjunción de crisis alimentaria y económica ha supuesto una oportunidad única para los especuladores para penetrar en el mercado de la alimentación y elevar los precios de los alimentos sin tener en cuenta las consecuencias que de ello se deriva (millones de muertes). Estos verdaderos criminales se esconden tras las fachadas de los grandes grupos de inversión que gestionan enormes fortunas.
Como de costumbre estas subidas de precios no repercuten para nada en una mejora de la calidad de vida de los campesinos que representan un altísimo porcentaje de la población mundial. La propia especulación obliga a los países a sustituir los campos tradicionales por un puesto en la red mundial de la producción agroindustrial, esto deja sin ingresos a los campesinos locales puesto que todas sus pertenencias pasan a manos de grandes corporaciones. Los que consiguen sobrevivir se ven obligados a vivir a golpe de crédito que tarde o temprano acabarán por devorarlos a la mínima inclemencia meteorológica.

En definitiva, la crisis alimentaria es el fiel reflejo de las consecuencias del sistema capitalista que ha permitido la invasión de los mercados de los países del Sur por los productos altamente subvencionados del Norte. Esto ha convertido a las tierras del Sur en el campo de producción y abastecimiento del Norte gracias a la mano de obra barata (por no llamarlo directamente esclavitud) y a una inexistente legislación medioambiental que permite el uso de agrotóxicos totalmente prohibidos en el Norte.

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miércoles, 6 de octubre de 2010

"AMIGOS DE LA PAZ": Shimon Peres

Continuamos la serie de “Amigos de la Paz” con otro de los grandes criminales del siglo XX: Shimon Peres.

Shimon Peres (Simón Perski) nació en 1923 en Vishneva, Polonia (actualmente Bielorrusia). En 1935 emigró junto a su familia a Palestina, en aquella época bajo mandato británico, siguiendo los pasos de su padre (convencido sionista) que había hecho lo mismo tres años atrás.

La carrera criminal de Peres empieza a la temprana edad de 18 años cuando ingresa en la Haganá (organización paramilitar que en cualquier otro Estado del mundo sería considerada una sanguinaria organización terrorista pero que en Israel es algo así como un ejercito de liberación). En ella coincidió con otros importantes protagonistas de la historia del Estado terrorista de Israel como Isaac Rabin (con el que compartió Premio Nobel de la Paz), Ariel Sharon y Moshé Dayan entre otros. En 1947 fue nombrado alto mando de la Haganá por David Ben Gurion, al que se unió en el 22º Congreso Sionista Mundial, ocupándose del personal y de la producción y adquisición de armamento hasta que, en 1948, se autoproclamó el Estado de Israel y la Haganá dio paso al actual ejército israelí, el cual ha heredado el gusto por las actividades terroristas. Durante esos años la Haganá, con Peres como uno de sus dirigentes, atentó contra británicos y palestinos e, incluso, atentó contra los inmigrantes judíos que ellos mismos ayudaban a huir a Israel (se han documentado varios ataques de falsa bandera contra barcos que transportaban judíos desde Europa) con el único fin de debilitar el mandato británico y hacerse con el poder en Palestina.

A lo largo de los siguientes 20 años, ocupó diversos altos cargos dentro del Ministerio de Defensa, siendo pieza fundamental en el establecimiento de Israel como potencia armamentística. Estableció relaciones comerciales para comprar armas con Estados Unidos y Francia. Fue esta última la gran colaboradora en la construcción de la primera central nuclear israelí en Dimona. Francia siempre se mostró agradecida por la intervención de Israel en la invasión de la península del Sinaí en 1956.
Fue casi 30 años después cuando el mundo descubrió, gracias al coraje (y a la perdida de su libertad e integridad personal) de Mordecai Vannunu, que Dimona era un reactor de uso militar y que Israel poseía como mínimo un centenar de bombas atómicas. En la actualidad sigue sin conocerse el verdadero alcance del arsenal nuclear de Israel puesto que jamás ha permitido una inspección de verdad y se ha negado en reiteradas ocasiones a la firma del Tratado de No Proliferación Nuclear. Curiosamente, ahora es Peres (como presidente del país) el que exige la desintegración del Estado de Irán acusándole precisamente de no aceptar las condiciones que él siempre se ha negado a acatar.
El propio Peres admitió que la posesión de su arsenal nuclear era lo que les había allanado el camino para los futuros acuerdos de Oslo.

Tras su paso por el Ministerio de Defensa ostentó el máximo cargo en el Ministerio de Absorción (este pintoresco nombre se debe a que su cometido es facilitar la absorción de inmigrantes judíos, aunque en realidad es una especie de segundo Ministerio de Exteriores centrado en asuntos económicos) y en el Ministerio de Transporte y Comunicaciones desde donde empezó a gestar las líneas maestras del plan para tejer una red de carreteras por toda Palestina que aísla a los palestinos y comunica los asentamientos ilegales.
Finalmente, en 1974 fue nombrado Ministro de Defensa. Es en este mismo año cuando Peres realiza una de sus mayores hazañas como criminal terrorista: incentiva y funda el primer asentamiento judío en pleno corazón de Cisjordania: Kdumim. La política que se inicia a partir de ese momento conlleva la invasión y aniquilación del pueblo palestino y, como sabemos, sigue vigente en la actualidad al igual que el poder de Shimon Peres. Como resultado de esto han sido asesinados o mutilados miles de palestinos (mujeres y niños incluidos) y millones de desplazados que han tenido que dejar todo lo que tenían y aceptar su nueva condición de parias dispersos por los países de alrededor.

Dando un salto adelante llegamos a la década de los 80 donde ocupó cargos muy importantes (líder del partido laborista, Vice-Primer Ministro y Primer Ministro de Israel). En esta década se producen varios acontecimientos que catapultan a Shimon Peres a la cumbre del terrorismo mundial.
En 1982, como líder del partido en el poder, da su bendición al ataque de Begin y Sharon al Líbano y ordena mantener una zona de seguridad que perdura hasta el año 2000 y que todavía hoy sigue siendo causa de conflictos entre ambos países. Como resultado hay más de 20.000 muertos libaneses, el sur del país es devastado y su capital, Beirut, en ruinas. Durante la ocupación del Líbano destaca la brutalidad de la operación puño de hierro llevada a cabo en 1985, siendo Peres Primer Ministro, violando una vez más las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU sin ninguna consecuencia (como viene siendo habitual en el caso de Israel).

Por otro lado, en esta misma década, Peres fue una pieza clave en el entramado del Irangate (básicamente este asunto consistía en la venta de armas por parte de Estados Unidos a Irán y con el dinero obtenido financiar el terrorismo de la contra nicaragüense contra el gobierno sandinista). Shimon Peres se propuso a sí mismo como intermediario entre Oliver North y los iraníes en la venta de armas (qué tiempos aquellos en que Israel e Irán eran socios). De todo aquello sacó una gran tajada económica, el agradecimiento eterno de los Estados Unidos y una ampliación enorme de su poder en Oriente Próximo.

Inició la década de los 90 reconociendo a la Organización para la Liberación de Palestina tras la Intifada iniciada por los palestinos en 1987. Todo aquel proceso culminó en 1993 con la ratificación del Acuerdo de Oslo, por el que un año más tarde recibiría el Nobel (en un principio era sólo para Isaac Rabin y Yasser Arafat pero Peres, en una muestra de su poder, hizo que le incluyeran).
El acuerdo de Oslo fue inmediatamente violado por Israel, aunque jamás tuvo la intención de respetarlo. Nunca se ha retirado de los territorios ocupados sino todo lo contrario, ha seguido ampliando su dominio año tras año. Nunca ha reconocido un Estado Palestino ni ha establecido conexión alguna entre Gaza y Cisjordania.
Seguramente, este acuerdo es una de las mayores burlas realizadas a la humanidad por parte de las élites dirigentes. Para rematar la chanza, Shimon Peres junto a Ariel Sharon, ordenaron el asedio y posterior asesinato de Yasser Arafat.
No estoy seguro, pero debe ser el único caso en la historia en que un Nobel de la Paz es el máximo responsable del asesinato de otro Nobel de la Paz.

Para coronar esta década, en 1996, siendo Primer Ministro de Israel, inicia un nuevo ataque al Líbano llegando a bombardear la oficina principal de la ONU en el pueblo de Qana, matando a más de cien personas que habían buscado refugio en aquel edificio. Ni siquiera por esas la ONU tomó posición contra Peres y, nuevamente, salió sin un rasguño de sus carnicerías asesinas.

Llegados al nuevo siglo, Peres sigue dirigiendo el terrorismo de Estado israelí, continuando con el cerco y las matanzas de palestinos. Además propició la construcción del muro de la vergüenza y los checkpoints con la única intención de aislar a los palestinos y llevarles a la muerte (es asombroso el parecido entre esto y los guetos en los que se vieron confinados los judíos). La magnitud de sus crímenes llevó a que por fin la ONU le acusara como responsable de crímenes de guerra en el Informe Goldstone a raíz de la invasión represiva del ejercito israelí de Gaza entre finales de 2008 y principios de 2009, donde Peres, Ehud Olmert, Tpzi Livni y Ehud Barack son responsables de la limpieza étnica de cientos de palestinos. Es conocido el uso de armas de destrucción masiva durante dichas masacres y posteriores represiones.
Ahora, para mayor gloria, se pavonea por medio mundo esgrimiendo su mejor cara gracias a un nuevo proceso de paz en el que nadie cree pero del que todos hablan.

Este es, a grandes rasgos, el bagaje de Shimon Peres Premio Nobel de la Paz 1994. Sobre sus espaldas y su conciencia (esté donde esté) pesarán para siempre la muerte de miles de personas alrededor del mundo, también pesaran el dolor y el sufrimiento de millones de personas que se han visto obligadas a abandonar sus vidas, sus casas, sus raíces en definitiva por culpa de sus planes para establecer el predominio de un Estado Sionista. Pesa, sobre todo, el genocidio constante que mantiene contra el pueblo palestino a lo largo de tantos y tantos años.
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lunes, 27 de septiembre de 2010

MIS MOTIVOS PARA LA HUELGA

Hay gente que sigue meditando acerca de la necesidad de una huelga general, no acaban de ver ningún problema sustancial en nuestra situación actual por el que valga la pena movilizarse y protestar. Muchas personas estiman que las medidas tomadas por el Gobierno son necesarias (la única duda que se plantean es si no habrán llegado demasiado tarde) tal vez por la incapacidad de ver más allá de las acciones de los políticos.
Solamente, tal y como dicen los sindicatos mayoritarios de este país, el recorte en los salarios de los empleados públicos, en las pensiones y en los derechos de los trabajadores con el abaratamiento del despido (porque eso es lo que es, digan lo que digan) sería suficiente motivo para una protesta masiva por parte de todos.

Sin embargo, y a pesar de que esos mismos sindicatos no digan nada al respecto, todo esto no es más que la punta del iceberg que se nos viene encima y que acabará por sumirnos en un estado demencial en el que la vida de los seres humanos no tendrá ningún valor. Para todos aquellos que crean que esto es exagerado, sólo tienen que reflexionar un momento sobre el valor que este sistema que nos imponen le da a la vida humana en la gran mayoría del planeta.
Esta huelga es algo más que disconformidad con unas decisiones gubernamentales, debe ser la expresión de un rechazo unánime contra un sistema capitalista que exprime hasta el último aliento a las personas para luego condenarlas a una vida de miseria y a una muerte lenta y dolorosa.
Esta huelga es contra todos aquellos tiranos que, al frente de sus grandes empresas, sólo sienten la preocupación de haber ganado un 5% menos de lo esperado sin tener ningún reparo en matar de hambre a millones de personas. Es contra todos aquellos banqueros sin escrúpulos que arruinan a millones de trabajadores del llamado primer mundo y luego dedican sus beneficios a la fabricación de armas para poder aniquilar al resto del planeta. Es contra aquellos políticos que nunca han sabido lo que significa ejercer esa profesión y sólo se han dedicado a arrimarse al árbol que mas sombra les ha hecho y, por supuesto, más dinero les ha ofrecido. Es contra todos aquellos periodistas que desconocen el valor del verbo informar y han optado por servir al poder repitiendo una y otra vez su mensaje hasta conseguir convertirlo en dogma de fe. Es contra todas aquellas instituciones que nacieron con el propósito de servir a la humanidad y acabaron confundiendo los términos y se dedican a servir al capital haciéndonos creer que eso es precisamente lo que la humanidad necesita. Es contra todos aquellos que creen que la verdadera razón reside en la fuerza y se dedican a imponer su verdad con las armas alrededor del mundo, sembrando muerte y desesperanza allá por donde pasan.
Pero, sobre todo, es contra nosotros mismos. Contra nuestra apatía y nuestra pasividad ante todo lo que sucede a nuestro alrededor. Contra nuestra manera cobarde de no afrontar la verdad y refugiarnos en un mundo de fantasía que nos han fabricado para ese propósito. Es contra todos los que pensamos que tenemos suerte de vivir tan bien como vivimos, contra todos los que no hemos aprendido nada de la historia, contra todos los que nos sentimos satisfechos pagando cuotas a cambio de caridad, en definitiva, contra todos los que sabemos que el mundo no camina en la dirección correcta y seguimos día a día viendo el televisor idiotizándonos un poco más a cada momento.

Esta huelga debería ser el principio de una nueva manera de pensar y actuar, debería servir para dejar de lado el miedo a perder la vida que llevamos porque esta vida no nos pertenece a nosotros sino que pertenece a ese sistema que tan bien nos la ha diseñado.
Porque este momento es el de la rebelión, el de decir que hasta aquí hemos llegado y que con nosotros no cuenten. Así que desde aquí les digo a los señores financieros, políticos, directivos, militares, medios de desinformación y demás piezas del sistema que hasta aquí hemos llegado, yo me apeo y, desde ya, no pienso permanecer callado y sumiso, no voy a seguir su juego y no voy a dejar de protestar hasta que su criminal sistema capitalista desaparezca.
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viernes, 17 de septiembre de 2010

LA GLOBALIZACIÓN Y LOS TRATADOS DE LIBRE COMERCIO

Desde que en la década de los 80 los gobiernos de Reagan en los Estados Unidos y Thatcher en Inglaterra relanzaran el capitalismo hacia cuotas jamás antes alcanzadas, el implacable avance de la maquinaria neoliberal no se ha detenido ni un solo instante.Además de estas políticas, varios factores son los que han permitido esta salvaje expansión del libre mercado.

En primer lugar, el desmantelamiento del bloque comunista (con la consabida imagen de la caída del muro de Berlín) permitió a los halcones del capitalismo lanzarse sobre la economía de Europa del Este estableciendo el libre mercado como el remedio a todos los males, esto les permitió hacerse con toda la industria soviética que durante años había crecido sin parar al amparo de la planificación central del partido comunista.

Otro momento clave de la globalización del capitalismo es la primera guerra del Golfo Pérsico. Con la invasión de Irak por parte de los Estados Unidos se lanza un mensaje muy claro al resto del planeta: todo aquel que se oponga a las reglas de juego del libre mercado capitalista, será aplastado sin misericordia. Afortunadamente siguen habiendo Estados que se oponen a este sistema carroñero y proponen alternativas (que cada cual las juzgue como quiera pero hay que reconocerles el valor de intentar buscar su propio camino).

Sin duda, uno de los factores fundamentales para esta expansión ha sido el avance tecnológico.

La aparición de la tecnología de comunicaciones (sobre todo Internet) como objeto de uso global ha facilitado el tránsito de información de una punta a otra del globo de manera instantánea. Este flujo de datos permite un mayor control sobre la producción a escala mundial, ninguna región por pequeña y remota que sea escapa al control de las transnacionales ni a la dictadura del mercado. Hoy en día se produce un alimento en una esquina del planeta y su precio de venta se fija unos cuantos meses antes a miles de kilómetros de distancia. A pesar de todo esto, la aportación más importante de los avances tecnológicos para el mercado libre es el tránsito de capitales, a día de hoy, el dinero en grandes cantidades circula por todo el planeta en cuestión de segundos. De hecho, esto supone la mayoría del comercio y los beneficios a escala mundial. Ya no se gana dinero comprando y vendiendo productos. Ahora, gracias a la tecnología, los beneficios se obtienen invirtiendo y desinvirtiendo dinero en cuestión de segundos. La especulación bancaria y monetaria es el mayor negocio del sistema capitalista y la principal fuente de ingresos de las grandes fortunas del planeta. Es muy habitual observar ataques especulativos en todos los frentes de la economía mundial (atacan a los bancos, a las monedas nacionales, a la deuda pública de los Estados, a las bolsas de valores,...)

Por tanto es bastante lógico asegurar que quien tiene el poder sobre la tecnología, tiene mucho ganado a la hora de dominar la economía mundial.

No obstante, es indudable que el factor más importante para la globalización capitalista en la que vivimos inmersos, es la política económica de las grandes potencias. Una de las armas más poderosas y devastadoras, sino la que más, de esta política son los Tratados de Libre Comercio (TLC)

Los TLC son acuerdos entre dos o más países cuyo objetivo es establecer reglas comunes para normalizar la relación comercial entre ellos y liberalizar la totalidad de productos y servicios que se comercia entre los países, se busca crear una zona de libre comercio entre las Naciones participantes.

También son instrumentos de política exterior que los países utilizan para consolidar y ampliar el acceso de sus productos y eliminar barreras arancelarias, así como establecer mecanismos de cooperación entre los Estados. Esto es lo que dice la teoría, pero al parecer esto sólo es así (en cierta medida) cuando el tratado se establece entre países de similar nivel socio-económico como puede ser el tratado de la Unión Europea o el de los propios Estados Unidos. En este caso se observan consecuencias negativas para las regiones con menor potencia económica pero, no significa una completa debacle para ellos. Sin embargo, este no es el tipo de tratado habitual.

En la mayoría de las ocasiones estos acuerdos se establecen entre países ricos y pobres y, es aquí, donde los TLC se muestran como lo que son: una verdadera arma de expolio en favor de las grandes corporaciones.

Uno de los primeros y más importantes acuerdos de este tipo fue el NAFTA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) firmado a principios de los noventa por los presidentes de Canadá, Estados Unidos y México. Parecía un acuerdo favorecedor para todos (o eso dejaban entrever las sonrisas de los dirigentes mientras firmaban el acuerdo) Sin embargo, tan sólo tres años después de la firma el gobierno norteamericano tuvo que inyectar 50.000 millones de dólares ante la inminente caída de la economía mexicana. ¿Por qué lo hicieron? Básicamente por dos motivos: uno, para defender las grandes inversiones de las “corporaciones USA” en México (literalmente se estaban forrando a base de explotación laboral y ausencia de impuestos) y, dos, para conseguir el verdadero objetivo: lograr el control real del país, porque aquello representó, de hecho, la compra del país.

Por contra, México obtuvo de todo aquello la pérdida del control sobre su economía. La destrucción de su agricultura al no poder competir con los precios bajos (subvencionados, por supuesto) de los productos del Norte. El éxodo de millones de personas hacia las fábricas para ser sistemáticamente explotados por las trasnacionales. El expolio de sus recursos naturales y el aumento del narcotráfico gracias a la libre circulación de recursos humanos y económicos del Norte hacia el Sur.

Como consecuencia de todo esto se ha creado una ficticia clase pudiente formada por la minoría y una brecha aún mayor entre éstos y la mayoría de los ciudadanos.

En definitiva un TLC hace que desaparezcan las barreras impuestas al comercio y a la inversión extranjera. Esto significa que las economías más pobres no puedan utilizar los aranceles de importación para proteger sus sectores de actividad emergentes, ni a sus agricultores de la avalancha de importaciones a bajo precio, ni a las pequeñas industrias que se hunden al no poder competir con las grandes empresas de los países ricos.

Todo esto lleva al establecimiento de un nuevo colonialismo que no necesita de las guerras (teóricamente) para dominar países, basta con controlar sus economías para tener el poder absoluto en la toma de decisiones. Tanto es así, que cuando la gente se revela contra el Estado y consigue doblegarlo se da cuenta de que el Estado no existe, que el poder está más allá.


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