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miércoles, 3 de enero de 2018

NO QUIERO SER COMO ELLOS


Cambio de año, tiempo de reflexión, de análisis y de nuevos propósitos para mejorar nuestra vida mientras seguimos dando vueltas alrededor del sol y acumulando experiencias y muescas en nuestro cuerpo y nuestra mente. Así es como año tras año se suelen plantear estas fechas.
No tengo lista de buenos propósitos, hace tiempo que dejé de leer cuentos de hadas. Tal vez debería recuperar esa costumbre, seguramente eso me ayudaría a soñar con más nitidez.
Para este año y desde hace tiempo sólo tengo clara una cosa: no quiero ser como ellos. Tengo la convicción de que a partir de ahí llegaré a saber, o al menos me acercaré a la comprensión, de lo que me gustaría que fuera y lo que deseo que sea.
No quiero ser como los que ven el mundo desde la óptica de la posesión y la propiedad. Los que consideran la vida una mercancía más con la que negociar y obtener beneficio, que creen que puede ser prescindible si con ello se consigue un beneficio.
 
No quiero ser como los que anteponen el análisis económico a cualquier decisión que deban tomar. Haciéndolo en función de la rentabilidad. Esos que desconocen o, simplemente obvian, sentimientos y experiencias como la belleza, la solidaridad, la alegría o el dolor.
 
No quiero ser como los que voluntariamente deciden obviar lo perverso y criminal del mundo en que habitamos para disfrutar de su vida material. Los que bloquean deliberadamente sus sentidos para no sentir nada, a excepción del gusto que utilizan para comprobar cómo cada día se alimentan y mantienen su estómago lleno.
No quiero ser como los que callan por miedo a ofender o al qué dirán y luego descargan toda su rabia sobre los que les rodean convirtiendo sus vidas en infiernos. Los que actuando de esta forma reproducen infinitamente el modelo que critican y perpetúan el dolor.
No quiero ser como los que se indignan sentados en el sofá, ante la tele o el ordenador y claman al cielo para que se haga justicia pero son incapaces de ver esa injusticia a su alrededor y de mover un solo dedo para remediarla.
No quiero ser como los que aseguran tener la verdad y critican a todo aquel que intenta actuar para modificar el orden y las circunstancias de lo que no le gusta, pero jamás mueven un dedo ni se arremangan para demostrar al mundo su tan preciada verdad.
No quiero ser como los que viven asumiendo que las cosas son como deben ser y nada se puede hacer para que ocurran de modo diferente. Los seguidores del fatalismo y la resignación, del orden establecido, en definitiva, no quiero ser como los que se conforman con recibir las migajas mientras otros sólo reciben muerte.
No quiero ser como los que a la primera encrucijada recurren a la seguridad de los medios, a las verdades construidas para defender intereses que les son ajenos. Los que jamás cuestionan la versión oficial y creen sin ningún tipo de remordimientos en todo aquello que les dictan al son de la música del poder.
No quiero ser como los que consideran unas muertes más importantes que otras, unas vidas más preciosas que otras. Los que justifican toda las atrocidades del mundo mientras no sean ellos los que las sufren y les permitan mantener una vida artificial repleta de paliativos que enmascaran la infelicidad galopante.
No quiero ser como los que renuncian a sus sueños porque llegó la hora de madurar y asumir que la vida no siempre es como uno desea. Los que se mienten diciéndose que es el momento de convertirse en un buen ciudadano y no asumen la derrota personal que están sufriendo, la claudicación.
No quiero ser como los que se lamentan del tiempo perdido y no ven que siempre hay tiempo. Los que dan por buena cualquier excusa para retrasar indefinidamente la toma del control de su existencia.
No quiero ser como los que dicen vivir una vida estupenda mientras se pudren día a día en sus trabajos, en sus casas, con sus eventos sociales y luego acuden a la red para dejar claro que deberían ser objeto de envidia y de admiración por parte de sus congéneres.
No quiero ser como los que se vanaglorian de ser empleado del mes, ciudadano modelo o esposo ejemplar.
Existen muchos ellos como los que no quiero ser. Pero estoy convencido de que hay muchos más con los que comparto camino y con los que acabaré coincidiendo a lo largo del trayecto. La dificultad y la belleza estriba en que ese trayecto está por hacer, en muchos casos hasta por pensar y, sobre todo, por recorrer. Pero quiero creer que sabiendo cómo no quiero que sea, poco a poco, el horizonte se irá aclarando y me permitirá ver con mayor nitidez la senda que voy construyendo.
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miércoles, 25 de julio de 2012

VIVIMOS TIEMPOS DIFÍCILES

Vivimos tiempos difíciles.

Las últimas medidas tomadas por los farsantes que ejercen el control del Estado nos acercan un poco más a la esclavitud total que el capitalismo tiene reservada para la mayoría de la población mundial, incluida nuestra sociedad occidental que se creía inmune a la depredación del sistema.

En los últimos años el “capitalismo amable” se ha revelado como una trampa mortal en la que la mayoría caímos sin mirar atrás. Ahora no tenemos excusa, vemos a diario cuál es la verdadera cara de todo esto. Nos escandalizamos al ver cómo pretenden que vivamos como trabajadores chinos, sin embargo durante años no nos ha importado vivir mejor a costa de ellos siempre pensando en lo bien que se vivía en nuestro pequeño paraíso de objetos inútiles pero baratos, que en nada enriquecían nuestro espíritu pero que nos llenaban el alma de un gozo estéril. Qué poco nos importaban esos millones de pequeños seres humanos que trabajaban innumerables horas cada día para que nosotros disfrutáramos del último modelo de zapatillas, o de los miles que se jugaban la vida a cada instante para que pudiéramos lucir el móvil más futurista. Ahora nos sorprendemos cuando vemos que uno de cada tres niños en nuestro país se acuesta sin cenar porque en su casa ya no pueden ofrecerle la comida suficiente. Nos parece mentira que un cuarto de la población española viva por debajo del umbral de la pobreza. Sin embargo, esa es la realidad. Parece que empezamos a tomar conciencia de lo que este sistema representa para los seres humanos: esclavitud, dolor y muerte. En el mejor de los casos, viviendo bajo ese “capitalismo amable” una vida carente de esperanzas y proyectos dedicada a vendernos a cambio de nuestro trabajo hasta el final de nuestros días.

Eso que llaman Estado democrático, de derecho y social, por fin, se nos ha revelado como el auténtico Estado dictatorial que es. Una tras otra las cartas se han ido levantando hasta dejar a la vista la cruda realidad que durante años hemos preferido ignorar: somos simple mercancía que consume y es consumida. Para ellos, no tenemos más valor que el que nos atribuyen como fuerza bruta (cuando es necesaria) y como consumidores del producto de la fuerza bruta de los demás. Cuando dejamos de tener ese valor simplemente nos condenan a desaparecer. Estos Estados democráticos nos tuvieron durante décadas engañados con su estado del bienestar que no era otra cosa que su manera de mantener sana a la masa trabajadora y su forma de adoctrinarla en las bondades de la sociedad de consumo. Cuando el objetivo se ha cumplido, cuando todo vestigio de revolución social ha sido extirpado han dado por finalizada esta fase y han iniciado un nuevo camino, el camino sin retorno que tan bien conocen dos terceras partes de la población mundial ya que lo han padecido desde tiempos inmemoriales.

Lo dijimos hace tiempo e insistimos, no es posible volver atrás. La solución no pasa por proyectos políticos, con sus estructuras altamente antidemocráticas, situados dentro del actual juego sistémico (ni proyectos mayoritarios ni minoritarios) que jamás se atreverán a romper las normas ni a atacar las raíces de este sistema tan injusto.

En el Estado Español tenemos infinitos ejemplos de opciones políticas que con diferentes máscaras sirven a los intereses del capital. No hay uno sólo, desde la rancia derecha del PP o UPyD hasta la supuesta izquierda radical como IU o Bildu, que no acaten a pies juntillas los dictados de los grandes jerifaltes del capitalismo. La peor parte, como siempre en estos casos, se la lleva esa supuesta “izquierda de verdad” (la derecha no engaña, va a lo que va y quien no lo quiera ver tiene un problema) que a la mínima que alcanzan un poco de poder pone su mejor cara de resignación y dice que tiene las manos atadas y que las circunstancias obligan. En fin, si la hipocresía fuera comestible podríamos alimentarnos todo el planeta sin problemas con esta pandilla de embaucadores.

Pero vamos a ser un poco honestos. Esto pasa aquí y en todas partes y es bien cierto que nada pueden hacer. Por supuesto, omiten decir que sería imposible seguir chupando del bote y hacer política a favor del pueblo y la libertad. Obviamente, ante la disyuntiva nadie se saca la teta de la boca y siguen jugando el papel que tienen asignado.

Decíamos que esta situación no es exclusiva del Estado Español. El capitalismo controla el juego político a su antojo como vimos en Grecia e Italia cuando decidieron imponer directamente a sus Gobiernos. Incluso se permiten el lujo de, ante la supuesta amenaza que representaba Syriza (“la izquierda radical” según repetían machaconamente todos los medios de desinformación) que no era más que una amalgama de la izquierda socialdemócrata y varios colectivos antiglobalización, de poner en marcha su maquinaria de control social para asegurarse el resultado más conveniente.

Por tanto, no cabe más que pensar que la salida de esta situación no pasa por la política oficialista que como mucho pondrá todas las tiritas que pueda para aminorar la hemorragia sin decidirse jamás a atacar la causa de la enfermedad.

La salida pasa por nuevas formas de organización y participación, en la que todo el mundo pueda (y lo haga) implicarse de manera directa. También pasa por romper esas cadenas mentales que nos unen a un modelo de vida, el capitalista, que no se corresponde con la esencia humana ni con nuestro lugar dentro de ese todo llamado Tierra. Pasa por recuperar la fe en nuestra propia potencia creadora y en aunar esfuerzos con el resto.

En definitiva pasa por creer de verdad que ese otro mundo es posible y por desear que ese otro mundo sea una realidad. A partir de ahí, hay que obrar en consecuencia (a cada cual su historia personal, su conciencia político-social,… le hará seguir su camino en ese obrar en consecuencia) y, sobre todo, no desfallecer jamás.
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viernes, 15 de junio de 2012

NOS HAN RESCATADO (sin embargo cada día nos ahogamos más)

Cerca del 30% de la población del Estado viviendo por debajo del umbral de la pobreza. Millones de personas a las que se les niega la oportunidad de ser poco menos que esclavizadas a cambio de un salario que les permita malvivir. Miles de familias despojadas de su vivienda y abandonadas a su suerte. Cientos de miles de seres humanos a los que se les niega la asistencia médica gratuita. Miles de personas, sobre todo gente mayor, estafadas y robadas por la banca. Millones y millones de personas obligadas a dar gracias cada día por tener la inmensa suerte de trabajar y poder malvivir día a día con la incógnita de no saber qué pasará al día siguiente.
Frente a esta situación que es infinitamente más dramática de lo que describen estas líneas, llevamos días oyendo que nos han rescatado (bueno que han rescatado a la banca pero por lo que parece en los últimos años decir banca es decir pueblo). Nos han rescatado, sin embargo cada día nos ahogamos más.
A estas alturas, la mayoría de personas con un mínimo de inteligencia lo tenemos claro, aún así hay que decirlo alto y claro: esto no es un rescate más que para los grandes capitalistas que nuevamente se apropian de las ganancias del pueblo mediante leyes que ellos mismos promueven a través de sus instituciones democráticas. Ni siquiera es el primer rescate a la banca puesto que a estas alturas ya llevamos una cifra mucho mayor inyectada en los bancos. 
De hecho esto es una práctica habitual del sistema. Durante años se ha regalado dinero público a la banca privada a cambio de nada, y no sólo a la banca sino que también se ha hecho con todo tipo de empresas que en su día fueron públicas y se regalaron al mejor postor para posteriormente convertirlas en poderosas multinacionales gracias al dinero, el trabajo y las leyes puestas a su servicio por los diferentes gobiernos de la nación.
El resultado de estas tropelías siempre ha sido y seguirá siendo el mismo: traspaso de recursos públicos a la empresa privada y pérdida de derechos sociales y laborales para el pueblo.

Este mecanismo engrasado siempre ha funcionado gracias al buen hacer de los políticos, cada uno en su papel. En todo el espectro político parlamentario oímos esos falsos discursos en contra o a favor de estas políticas dependiendo del momento. Todos estos discursos siempre tienen un elemento en común, jamás cuestionan la esencia misma del sistema y varían entre la depravante honestidad de un Rajoy presentando como un éxito absoluto el rescate financiero (no hay que dudar de que desde su punto de vista y de lo que él defiende lo es) y la increíble desvergüenza de la izquierda radical que se opone al rescate pero ve imprescindible el no dejar caer a los bancos.
A estos discursos políticos van unidos sus correspondientes discursos periodísticos que amplifican hasta la desfachatez las ideas de este régimen partitocrático y manteniendo a la inmensa mayoría de la población en un estado semicatatónico que se encargan de redondear con las innumerables “gestas” deportivas de unos supuestos compatriotas que se dedican a estafar al fisco y a vivir del cuento.
Tampoco hay que olvidar el silencio absoluto de los llamados agentes sociales que en todo este tema del rescate a la banca prefieren no pronunciarse. No sea caso que les cierren el grifo y se les acabe el chollo.

Pasados varios días del rescate, la verdad se hace evidente. Los datos macroeconómicos que manejan todos estos embusteros que nos gobiernan, indican que la situación empeora día a día y que ya hemos rebasado el borde del abismo. Más bien estamos a punto de estamparnos contra el fondo.
Es hora de exigir explicaciones y responsabilidades a todos aquellos estafadores y criminales que durante largo tiempo han aprovechado sus posiciones de poder para enriquecerse a costa del restos de personas que hemos ido viendo y aceptando esto como si fuera lo más normal del mundo mientras vivíamos dentro de una burbuja de cristal cimentada en el autoengaño inducido por la propaganda oficial de un sistema que a excepción de unos pocos nos deslumbraba a todo el mundo.
Pero sobre todo es hora de autoexigirnos acción y conciencia de cambio. Debemos estar totalmente convencidos y asumir que esos cambios que muchas veces proclamamos de boquilla significan un giro radical en nuestra forma de vivir y relacionarnos, necesitamos ser conscientes de que el camino va a ser muy duro pero, también, de que es imprescindible caminarlo.

jueves, 2 de febrero de 2012

LA REVOLUCIÓN NECESARIA

Es de sobra conocido el expolio al que estamos siendo sometiendo por parte del capital en connivencia con el Estado y que no es más que nuestra incorporación a esa ingente cantidad de seres humanos, qué según los medios de desinformación viven en el tercer mundo o en países en vías de desarrollo, que vienen siendo explotados y humillados desde tiempos inmemoriales.
A pesar de esto, parece que hay mucha gente que ha decidido no hacer caso a la historia y cree que esta crisis es algo novedoso y que es el principio del fin del sistema tal y como lo conocemos.

A pesar de que una y otra vez, los voceros de la izquierda alternativa nos auguran el fin del capitalismo no hay más que constatar los hechos históricos para poder afirmar que ninguna crisis económica por sí misma nos regalará el “derrumbe” del sistema capitalista, sino nuevas formas cada vez más fuertes y degradantes para el ser humano y el planeta.

Afirmar que la crisis actual en curso colapsará el sistema equivale a ignorar toda una serie de cuestiones que apuntalan y protegen el capitalismo de una manera que lo convierte prácticamente en inexpugnable.

En primer lugar, tenemos lo que se ha dado en llamar la sociedad de la información. Es cierto, que el desarrollo de esta sociedad ha permitido y permite un mayor acceso a la información pero lo que realmente fomenta este bombardeo de supuestos saberes es la manipulación total y absoluta de la conciencia, convirtiéndonos en poco más que autómatas seguidores de la corriente oficial.

En segundo lugar, existe un aumento constante del gasto de muerte, es decir, el gasto militar, represivo, judicial, penitenciario. Por todo el mundo y a pesar de la crisis los Estados se afanan en agrandar sus cuerpos represivos y su poderío militar, anteponiéndolo a cualquier otro tipo de gasto. La represión policial, silenciada como siempre, va en aumento bajo la justificación de la seguridad ciudadana.

En tercer lugar, tenemos el sistema educativo. Un arma nunca suficientemente valorada pero que resulta fundamental para mantenernos a todos incapacitados para el criticismo y la búsqueda de la verdad. El refinamiento de este sistema es tal, que ha conseguido sacarnos a la calle en su defensa frente a su propio amo que ríe encantado al vernos. Este punto no admite malas interpretaciones, soy el primero que defiende una educación pública (no confundir con estatal que es lo que tenemos ahora) pero en el sentido original de la palabra, es decir, del pueblo.

Por último, destacar la muchas veces infravalorada sociedad de los drogadictos en que la ciencia al servicio del poder nos ha convertido. Todo aquello capaz de producir adicción es puesto al servicio del pueblo sin ningún reparo por parte del sistema que ha engendrado su obra cumbre con la creciente medicalización de una sociedad en la que todo se soluciona sin esfuerzo y sin dolor.

A todos estos factores se añade la grave crisis financiera que en realidad sólo es tal en las viejas potencias imperialistas, EEUU, UE y Japón.

Teniendo en cuenta esto y muchas otras cuestiones y viendo ya por dónde van los hechos consumados y las futuras decisiones, el resultado de esta crisis parece estar más cerca de un aumento del militarismo, el recrudecimiento de las medidas de control social y una explotación más rapaz de los seres humanos y los recursos naturales. La sociedad de consumo irá rebajando paulatinamente sus niveles para dejar paso a una nueva forma de vida del sistema capitalista.

Ante todo este panorama es más que previsible que cualquier solución o alternativa que se plantee dentro del orden actual está condenada al fracaso. Cualquier intento de creer que es posible un cambio revolucionario sin el cambio de sistema político sólo significa permitir al sistema salir bien parado de la actual situación de crisis. La revolución no consiste en volver atrás, a los tiempos de abundancia sino en vivir de otro modo bajo otras premisas morales.

Así pues, se impone un cambio paradigmático y para ello la acción decisiva debe venir de la conciencia, de su desarrollo y difusión, así como de las formas organizativas que se formen en torno.

En estos momentos, es crucial para una verdadera revolución social la identificación con un sistema de ideas que ponga de relieve las cuestiones trascendentales de la esencia humana: el futuro de la civilización y de la esencia humana, es decir, sólo la lucha por una organización social radicalmente diferente y basado en otros parámetros junto con la lucha por encumbrar la verdad concreta frente a la propaganda conseguirá que todos los seres humanos que aún queden sobre la faz de la tierra se unan en la lucha.

viernes, 25 de marzo de 2011

OTRO PUNTO DE VISTA SOBRE LO NUCLEAR

Estos días todo el mundo andamos pendientes de la catástrofe ocurrida en Japón y, especialmente, del terror nuclear que los medios de información nos retransmiten al segundo. Sin tener la intención de dejar el drama humano de lado, ni ahondar en la más que evidente peligrosidad de las centrales nucleares quiero centrar la cuestión en el elemento principal de la generación de energía nuclear: el uranio, en concreto en la extracción del uranio.

Existen argumentos económicos que demuestran claramente que la industria del uranio está en total declive. Sin embargo, hay más de 400 reactores atómicos que precisan ser alimentados con uranio enriquecido. Las industrias del sector no dudan en implicarse a fondo en los países con recursos uraníferos para extraer a bajo precio el mineral, aunque sea dejando tras de si miseria y baños de sangre.

La minería de uranio requiere de una explotación a cielo abierto. El problema es que el uranio no es un material abundante y supone remover una enorme cantidad de tierra para encontrar una pequeña cantidad de uranio. La relación es de 100.000 a 1, es decir, debemos remover 100.000 toneladas de escombros con toda la energía que ello conlleva, para producir 1 tonelada de uranio.

EL CICLO NUCLEAR
Comprende todas las operaciones realizadas desde la extracción hasta el fin de la vida útil del uranio. Un proceso en el que a cada paso que se da se multiplica la peligrosidad tanto para el ser humano como para el planeta. Este tipo de explotación requiere de unas grandes cantidades de territorio y, como casi siempre en esto de la minería, coincide con territorios ancestrales de pueblos originarios. A modo de ejemplo podemos señalar la ocupación del territorio Tuareg en Níger o la del pueblo aborigen Wongatha en Australia.

1- En muy pocos lugares del mundo hay uranio lo suficientemente concentrado como para que su extracción resulte económicamente rentable y aún así hay que remover cantidades ingentes de tierra para ello. Diseminado en grandes extensiones, se dinamitan las áreas donde ha sido detectado, removiendo la capa superficial de la tierra y pulverizando las rocas para hacer accesibles los yacimientos.
2- El uranio después de ser aplastado, molido y bañado en ácido, es secado y empaquetado como concentrado de uranio. Aquí sólo es ligeramente radiactivo, pero la extracción y el proceso de molido expone a los mineros a la inhalación y contacto de muchos materiales peligrosos como el radón, causando altos porcentajes de cáncer. El mineral triturado es rociado con millones de litros de agua mezclada con toneladas de una solución de ácido sulfúrico (lixiviación), que permite separarlo de otros minerales.
Este método de extracción, genera contaminación múltiple. A la decantación de metales pesados en los acuíferos aledaños a la explotación, hay que sumar los drenajes ácidos. Por último, el polvillo en suspensión, producto de las voladuras que contiene uranio y otros minerales altamente contaminantes, llevados por el viento, se depositan en los cultivos y aguas superficiales. El agua que se utiliza para obtener uranio, ronda los 500 litros por segundo, consumo elemental registrado en la lixiviación en explotaciones mineras semejantes. Por cada cien toneladas de uranio se generan: 3.700 litros de residuos líquidos que contaminan toda fuente de agua y se afincan en las capas subterráneas; 100 toneladas de residuos como radio, torio, prolactinio, plomo, polonio, cromo, vandio, molibdeno, cobre, níquel, cobalto, hierro y toneladas de compuestos químicos como ácido sulfúrico, isodecanol, bióxido de manganeso, etc. que emiten radiaciones altamente peligrosas y gas como el radón 222: el suelo permanecerá contaminado hasta mucho tiempo después de que la mina haya dejado de operar.
Al extraer uranio, está claro que no se explota un recurso natural no renovable sino que se está devastando bienes comunes: agua, suelos y biodiversidad.
3- Para concentrar el uranio suficientemente para su uso, se convierte en el gas hexafluoruro de uranio, se envasa y se envía a una planta de enriquecimiento, donde se aumenta artificialmente el porcentaje del isótopo U-235 que es capaz de fisionarse. Este proceso genera el cuádruple de residuos radiactivos que el uranio útil.
4- Una vez enriquecido, se envía a una planta de fabricación de combustible donde se convierte en óxido de uranio (polvo negro). Este polvo se comprime en pastillas que se introducen en los tubos de metal. Ahora el uranio ya está listo.
5- Ya en el reactor nuclear el uranio se transforma en elementos muy radiactivos, lo que convierte al combustible gastado en material peligrosísimo que emitirá radioactividad a lo largo de milenios.
6- Hay dos sistemas de tratamiento de residuos. Uno es dejarlos tal cual y almacenarlos donde sea (normalmente en fondos marinos o cementerios terrestres), cruzando los dedos para que no pase nada de manera inmediata, a la larga ya no importa. Otro es reprocesarlo para obtener uranio que se puede reintroducir en el ciclo del combustible o se puede utilizar para la fabricación de uno de los armamentos más mortíferos jamás creados por la humanidad. Este segundo sistema de tratamiento produce un volumen final de residuos radiactivos entre 160 a 189 veces mayor que el que se produce a lo largo de toda la cadena por no hablar de costo directo en vidas humanas que tiene la utilización de este tipo de armamento .


Como todo recurso natural con el que se comercia, siempre se acaba produciendo una situación de desigualdad e injusticia para los verdaderos poseedores (que no propietarios) de ese recurso. Podemos ver de manera rápida el caso de Níger.

Níger es el 4º exportador mundial de uranio. Su producción anual, evaluada en 3.300 toneladas, representa el 48% de sus ingresos de exportación. Rico en uranio, Níger también es uno de los países más pobres del mundo (está en el puesto 167 sobre 169 en la escala que mide el índice de desarrollo humano) y regularmente tiene que enfrentarse a graves crisis alimentarias.

Desde su independencia en 1960 de la metrópoli francesa, se han sucedido los golpes militares y las guerras entre las diferentes etnias de la zona. Curiosamente esta circunstancia no ha impedido que Francia continúe al mando de la economía nigerina ya que desde 1968 Areva (líder mundial en el sector de la industria nuclear) prácticamente ha monopolizado el comercio de minerales (con la excepción en los últimos años de la entrada de China en este juego) lo cual significa en la práctica controlar casi todo el flujo económico del país.

Entre 2003 y 2005 se elaboró un examen de la situación radiológica y sanitaria de dos ciudades mineras (Arfit y Akokan) a petición de la asociación local Aghir In Man, por la Comisión de investigación e información independiente sobre la radioactividad (Criirad) y la ONG de juristas Sherpa.

Según el Criirad, el agua distribuida a la población (más de 100.000 habitantes) presenta niveles de radiactividad que sobrepasan los topes de las normas internacionales de potabilidad. Los residuos radiactivos se almacenan al aire libre desde hace varias décadas. Las chatarras que resultan del trabajo de las máquinas se venden en los mercados, la población las recicla y las utiliza como materiales de construcción o para hacer utensilios de cocina. En mayo de 2007 Criirad informó la presencia de residuos de la extracción en el ámbito público, así como niveles de radiación gamma hasta 100 veces superiores a lo normal.
Sherpa: destaca la multiplicación de casos graves de enfermedades respiratorias y pulmonares, que se habrían ocultado sistemáticamente a los pacientes por los dos hospitales (casi siempre diagnosticaban Sida así no se reconocían como enfermos laborales) construidos y administrados por Somair y Cominak, ambas compañías participadas mayoritariamente por Areva que las usa a modo de pantalla (mecanismo habitual de las transnacionales). Ambas sociedades mineras son el segundo patrono del país después del Estado y sus enormes necesidades de suministro benefician a un gran número de empresas.

Básicamente estas empresas se dedican a expoliar todo el uranio que pueden sin ningún tipo de medidas de seguridad, para ello no han dudado en expulsar al pueblo tuareg que tiene sus tierras ancestrales en la zona minera. Tampoco han reparado en almacenar todos los residuos que produce la explotación del uranio al aire libre en lugares próximos a los núcleos de población que albergan a todos los indefensos trabajadores de la minería.
Como pasa siempre en estos casos, a la gente que vive allí se les plantea dos alternativas: morir rápidamente de hambre o morir de manera más lenta gracias al trabajo en la mina.

Así es que cuando nos dicen que la energía nuclear es la más limpia y barata que tenemos a nuestro alcance y que es imprescindible para mantener nuestro nivel de vida no sólo debemos pensar en la posibilidad de accidentes o fugas radiactivas (que ya de por sí es gravísimo pero con una frecuencia muy baja) sino que deberíamos tener presente el costo en vidas y biodiversidad que tiene el mantener esta locura nuclear.
Con uranio se produce energía, de acuerdo. Pero, sobre todo, se produce muerte y destrucción: desde que se extrae en las minas a cielo abierto hasta que se recicla para recubrir bombas.

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lunes, 3 de enero de 2011

EN ESTE 2011


Iniciamos un nuevo año que tiene toda la pinta de ser la continuación de la carrera que el mundo ha iniciado hacia la aniquilación total de los seres humanos. Definitivamente, los poderosos han conseguido encauzar los planes que llevaban décadas poniendo en marcha y han conseguido el sometimiento prácticamente total de la humanidad. Por fin han conseguido rendir a sus pies todos los continentes y ahora tienen el camino libre en su objetivo final: eliminar todo tipo de clases sociales para dejar tan sólo dos estratos sociales; ellos y todo el resto de humanidad que simplemente seremos sus esclavos en las diversas formas de esclavitud moderna. Finalmente, la clase política se ha quitado la máscara y ha dejado bien claro, si es que no lo estaba ya, quienes son los que rigen nuestro destino en esta falsa democracia en la que vivimos los afortunados, porque hay gran cantidad de personas que ni siquiera tienen la oportunidad de vivir esta fingida realidad y subsisten como pueden bajo terribles dictaduras económicas y militares.

A pesar de todo esto, no creemos en la rendición ni en la fatalidad del destino, por eso no estamos dispuestos a renunciar a lo que sinceramente creemos que debe ser nuestro objetivo: una vida en paz en la que todo el mundo pueda aspirar a mejorar como persona y en la que sea posible el respeto mutuo entre las personas y el medio ambiente, una vida en que nuestras preocupaciones no sean económicas sino que nuestras preocupaciones sean la mejora de la calidad de vida de todos.
Sé que muchos pensáis que todo esto es utópico y que nada podemos hacer para influir en el rumbo de los acontecimientos. Por supuesto, yo tampoco veo factible de momento una revolución planetaria que subvierta el orden de las cosas. Lo que sí puedo imaginar son millones de pequeñas revoluciones personales que van uniéndose sin descanso hasta conseguir pequeños cambios que acaban por crear una marea capaz de arrastrar todo aquello que sabemos que está mal aunque ahora no seamos capaces de verlo.

El cambio debe empezar en uno mismo reconociendo el orden de las cosas que nos rodea y admitiendo que esto no es lo que queremos. Si llegados a este punto hay gente que cree que todo va bien en nuestro mundo que se pregunte por qué medio planeta se muere de hambre y el otro medio sólo vive para trabajar y poder pagar así las deudas que le han obligado a contraer para poder vivir como le han enseñado.
Una verdadera reflexión nos lleva inevitablemente a la conclusión de que no vivimos como queremos si no que lo hacemos siguiendo un estricto orden preparado para nosotros en función del país en el que nos haya tocado nacer y existir.

Desde el punto de vista de alguien que vive en lo que se ha dado en denominar Occidente, para iniciar nuestra pequeña revolución debemos empezar por deshacernos del lastre que comporta ser consumidores frente a ser personas. Seamos sinceros con nosotros mismos y admitamos que no necesitamos tantos bienes materiales, no es necesario acumular televisiones que lo único que hacen es encadenarnos a nuestro rol consumista, tampoco es preciso tener más de un coche cuando todos sabemos que no podemos conducir más de uno a la vez y que lo único que conseguimos es perpetuar el desastre ecológico. ¿Por qué nos empeñamos en renovar nuestro vestuario cada poco tiempo? Nos vistamos como nos vistamos seguimos siendo los mismos y es preciso comprender que la ropa “barata” que nos venden las grandes marcas sólo lo es porque explotan hasta la muerte a millones de personas en todo el mundo. Vivimos pendientes de las ofertas en telefonía móvil para cambiar de terminal cada mes si es preciso sin pararnos un momento a pensar en las miles de vidas humanas que se pierden en las guerras africanas a causa del coltán (mineral imprescindible para fabricar móviles).
No quiero decir que nunca más compremos nada pero sí que hagamos un consumo razonable de las cosas y, sobre todo, que tratemos en la medida de nuestras posibilidades de no contribuir a tanta explotación.
En esta misma línea, podemos empezar a consumir productos alimentarios autóctonos y evitar el consumo de alimentos innecesarios que provienen de la otra punta del planeta con el consumo en petróleo que eso supone y la baja calidad con la que llega tras muchísimas horas de frigorífico. Nuestra salud nos lo agradecerá y la agricultura de nuestra región también. En esta línea también podemos renunciar a todo aquello que contenga productos transgénicos. Este tema es difícil porque nos engañan con el etiquetado de los productos pero aún así debemos evitar esto porque es la única manera (nuestros políticos no lo van a hacer) que tenemos de pararles los pies a las grandes corporaciones que quieren controlar el mercado mundial de alimentos a costa de las vidas de millones de personas. Debemos reivindicar los productos ecológicos que al fin y al cabo no son otra cosa que los alimentos que producían nuestros abuelos no hace tanto tiempo.

Otro aspecto muy importante es el uso de nuestro dinero. Está claro que a día de hoy necesitamos dinero para poder vivir, por ello debemos ser más conscientes de lo que hacemos con él. Sé que mucha gente tiene graves problemas ahora mismo y que gran parte de esos problemas le han sobrevenido sin que tuvieran nada que ver, así que debemos sacar nuestras conclusiones de esta situación. Personalmente, tengo claro que los bancos son el problema de todo esto y que es imprescindible la creación de una verdadera banca pública que gestione el dinero sin necesidad de sacar beneficio de ello. Ahora mismo esto está más lejos que nunca, sin embargo, tenemos opciones. Todos los que se puedan permitir sacar el dinero de los bancos pueden optar por la banca ética o por la banca social. En España existen ambas opciones y no podemos renunciar a ellas, ya hemos comprobado que este modelo bancario sólo sirve para que los ricos y especuladores lo sean más. Así que no tenemos nada que perder, porque no nos engañemos si alguna vez tienen problemas (y ni con las ayudas multimillonarias de los gobiernos los pueden solucionar) no se van a preocupar por la gente y si no mirar lo que pasó en Argentina con el “corralito”. También podemos interesarnos por los modelos moneda social que empiezan a aparecer e incluso, por qué no, podemos volvernos locos y, amparados en la solidaridad, empezar a colaborar unos con otros sin necesidad de intercambiar dinero. En fin el poder de la imaginación es inmenso y cualquier solución que se nos ocurra para ponernos a las personas por delante de los bancos es válida.

Nuestra pequeña revolución personal también puede manifestarse en el abandono de los canales oficiales de información y empezar a informarnos por nosotros mismos y sacar nuestras propias conclusiones sin que ningún Fulano nos diga desde la televisión qué es lo que debemos opinar. El cambio puede empezar por apagar la televisión con mayor asiduidad, por no empotrar a nuestros hijos delante de ella, por ser más críticos con la información que nos dan y por no darlo todo por sentado. Existen miles de medios de comunicación minoritarios y alternativos que dan versiones totalmente diferentes de los acontecimientos de interés. Es cosa de cada uno el preocuparse por estar bien informado y decidir cuáles son las fuentes que le merecen confianza pero es importante no quedarse sólo con la versión oficial que dan los medios de comunicación masivos que, al fin y al cabo, están controlados por cuatro magnates que obviamente no van a dejar que nos enteremos de nada que ellos no quieran.

Como decía es difícil un cambio a gran escala de manera rápida, pero es factible en una escala menor. Tal vez debamos empezar en nuestro municipio o a nivel de distrito o, simplemente, a nivel vecinal. Es complicado influir en la política internacional pero otra cosa es la municipal. Por ahí podemos empezar a demandar que los servicios públicos sean prioritarios por encima de intereses económicos. A los políticos de tu pueblo o barrio les puedes hablar cara a cara y hacerles sentir tu malestar día tras día, les puedes exigir personalmente las mejoras que estimes oportunas. Debemos hacerles saber que estamos aquí y que la situación no nos gusta.
También podemos participar en asociaciones que creamos que se ajustan a nuestra manera de pensar o de vivir, el trabajo colectivo por un objetivo funciona como catalizador de inquietudes y demuestra que es posible conseguir cambios cuando nos empeñamos en ello y todos ponemos de nuestra parte.
Otra cosa muy importante es romper el bipartidismo que se intenta establecer en cada país a imagen y semejanza de los Estados Unidos. Una vez comprendido que estos dos partidos (en España PSOE y PP) representan los mismos intereses como hemos visto aquí en los últimos tiempos, lo prioritario es dar cabida a otras opciones políticas, da igual por quién te decantes (por favor intenta no llevarlo demasiado lejos y meter a la ultraderecha en el juego que bastante tenemos ya con lo que tenemos ahora) la cuestión es impedir que estos dos se repartan el poder.

Todo esto son tan sólo algunas de las cosas que podemos hacer en este año que empieza para tratar de reconducir esta vida que se ha vuelto tan extraña para las personas, en la que en lugar de hablar de los problemas de los seres humanos se habla de algo llamado “mercados” y en lugar de ver lo que deberían ser grandes avances en la prosperidad, se ven terribles consecuencias de la codicia y la avaricia en forma de muerte y destrucción.
No queremos un mundo así, no nos sentimos identificados con esta humanidad que nos presentan, no creemos en la doctrina del consumo hasta la muerte, no nos sentimos representados por esta clase política que se dedica a enriquecerse a costa del pueblo, por eso optamos por la revolución personal, una revolución que se convierta en el inicio del camino hacia una sociedad más justa y, sobre todo, más feliz.

lunes, 18 de octubre de 2010

SOBRE LA CRISIS ALIMENTARIA

Mucho se ha hablado en los últimos meses acerca de la crisis financiera que todo lo puede y deja al mundo pendiente de un hilo, sin embargo, no debemos olvidar que existe una crisis mucho peor que ésta y que, encima, es permanente: la crisis alimentaria.

En el mundo hay cientos de millones de personas que mueren literalmente de hambre, y esta cifra aumenta considerablemente si contamos a todos aquellos que viven pendientes de un hilo sin tener ningún tipo de seguridad y de control sobre sus vidas. Recientemente se han revisado los Objetivos del Milenio, entre los cuales figura como destacado erradicar el hambre en el mundo. Allí se encontraban gran parte de los dirigentes mundiales (mientras se hartaban con opíparas cenas de trabajo) reforzando una vez más la posición del sistema que dice que la crisis alimentaria es debida a la falta de producción de suficientes alimentos para todos los habitantes del planeta. Lo dicen con la boca llena esperando que todos lo asumamos como verdad absoluta. La verdad es que el verdadero problema no es la falta de alimentos, sino la imposibilidad de acceder a ellos para dos tercios de la población mundial.
La propia FAO (uno de tantos organismos que se dedican a perpetuar el sistema imperante bajo una fachada de bondad infinita) admite en sus informes que se producen alimentos suficientes para alimentar a una población de ocho mil millones de personas, cantidad mucho mayor que la población actual. En esos informes se recoge entre otros datos que, desde los años 60, la producción de cereales se ha triplicado mientras que la población mundial sólo se ha duplicado. Entonces, ¿cuál es el problema?

Podría pensarse que el problema radica en las diferentes sequías y diversos fenómenos meteorológicos en países productores, o que viene provocado por el aumento del consumo de alimentos por las incipientes clases medias de Asia y América Latina. Sin embargo, el principal problema es el de siempre: el desarrollo del sistema capitalista y sus consabidas políticas neoliberales han conducido a convertir a los alimentos en una mercancía en manos de aquellos que disponen del capital para sacar beneficios de ellos. Todo lo que rodea a la alimentación (tierras, agua, semillas,...) está controlado por grandes corporaciones cuyo único objetivo es aumentar sus ganancias sin importar las consecuencias que ello conlleva.


Esta explotación mercantil de la alimentación tiene varias vertientes que han conducido a fortalecer el hambre en el mundo.
Por un lado, tenemos a las grandes corporaciones energéticas que han ido encareciendo el precio del petróleo sin descanso durante los últimos años y, encima, nos han vendido que la solución son los biocombustibles. La dedicación de una buena parte de las cosechas a la producción de estos combustibles de origen vegetal ha generado una competencia directa con la producción dedicada a la alimentación puesto que la primera es mucho más lucrativa.
Esto nos lleva directamente a otro factor a tener muy en cuenta: la adquisición y acumulación de tierras. Estas grandes empresas se están dedicando a adquirir tierras cultivables por todo el mundo para dedicarlas a sus lucrativos negocios, a modo de ejemplo tenemos la devastación de la selva amazónica brasileña para producir soja transgénica. Porque, por supuesto, los transgénicos son la solución oficial del sistema para los problemas de alimentación en el mundo, es la receta mágica del capitalismo para erradicar el hambre. Sin embargo, lo que consiguen con esto es desposeer a los campesinos de las tierras que les sirven de sustento y, por tanto, condenarlos a la miseria. Por supuesto, esta acumulación de tierras viene avalada por los organismos oficiales del capitalismo. Así el Banco Mundial a través de la Corporación Financiera Internacional está avalando la adquisición de tierras para la explotación mercantil en pos del libre mercado. También juega un papel importante la Agencia Multilateral de Garantía de las Inversiones (otra institución afiliada al Banco Mundial) la cual proporciona seguros a las transnacionales contra riesgos políticos que puedan poner en peligro sus inversiones.
A todo esto hay que añadir que la conjunción de crisis alimentaria y económica ha supuesto una oportunidad única para los especuladores para penetrar en el mercado de la alimentación y elevar los precios de los alimentos sin tener en cuenta las consecuencias que de ello se deriva (millones de muertes). Estos verdaderos criminales se esconden tras las fachadas de los grandes grupos de inversión que gestionan enormes fortunas.
Como de costumbre estas subidas de precios no repercuten para nada en una mejora de la calidad de vida de los campesinos que representan un altísimo porcentaje de la población mundial. La propia especulación obliga a los países a sustituir los campos tradicionales por un puesto en la red mundial de la producción agroindustrial, esto deja sin ingresos a los campesinos locales puesto que todas sus pertenencias pasan a manos de grandes corporaciones. Los que consiguen sobrevivir se ven obligados a vivir a golpe de crédito que tarde o temprano acabarán por devorarlos a la mínima inclemencia meteorológica.

En definitiva, la crisis alimentaria es el fiel reflejo de las consecuencias del sistema capitalista que ha permitido la invasión de los mercados de los países del Sur por los productos altamente subvencionados del Norte. Esto ha convertido a las tierras del Sur en el campo de producción y abastecimiento del Norte gracias a la mano de obra barata (por no llamarlo directamente esclavitud) y a una inexistente legislación medioambiental que permite el uso de agrotóxicos totalmente prohibidos en el Norte.

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jueves, 29 de julio de 2010

UNA VERDADERA BANCA PÚBLICA

Seguimos viendo día tras día el incesante goteo de noticias sobre el sistema bancario y la crisis financiera. Lo último ha sido la publicación de los resultados de los “test de esfuerzo” realizados a las entidades bancarias europeas para ver la realidad del estado de sus cuentas y su capacidad de aguante ante la persistencia de la crisis. Lo cierto es que parece más una exposición pública de méritos para buscar posibles compradores que otra cosa ...en fin.
La verdad es que continuamos empeñados en demostrar que el sistema bancario es de fiar. Si es que parecemos imbéciles, nos roban, nos estafan, nos manipulan aprovechándose de nuestra ingenuidad y encima les lamemos el culo dándoles miles de millones para que sigan beneficiándose a nuestra costa.

Ahora más que nunca, ha llegado el momento de optar por otras vías. Debemos deshacernos de las cadenas que la banca privada nos pone a diario alrededor del cuello y optar por un sistema más racional y coherente: la banca pública.

Cuando hablamos de banca pública no nos referimos al modelo de Cajas de Ahorro español, va mucho más allá (no queremos este sistema de “banca pública” que sólo sirve para financiar partidos y pelotazos urbanísticos). Nos referimos a una banca creada por la administración pública con, por ejemplo, los miles de millones que han dedicado al rescate de los bancos con el objetivo de facilitar que el crédito fluyera hacia las empresas y los ciudadanos, consiguiendo únicamente engrosar las cuentas de resultados y los bolsillos de los accionistas.
A este capital debería añadirse la gestión de los impuestos y tasas estatales que aseguren el flujo continuo de dinero.
A este monto se le añadiría todo el dinero que fluye del Estado a través de subvenciones, nóminas, pensiones diversas...
Todo esto supone un capital más que considerable para iniciar el proyecto de una banca al servicio de la ciudadanía y no al revés, como viene sucediendo hasta la fecha.

Por supuesto, este tipo de banca tendrá prohibido trabajar como los bancos privados. Obviamente, quedan excluidas las prácticas de usura que practican todos los bancos privados de manera habitual. Por un lado, quedarían totalmente prohibidas las inversiones especulativas de cualquier tipo que nos han conducido a la actual crisis económica. Por otro lado, debería realizar la mayoría de sus inversiones en actividades desarrolladas dentro del propio Estado.
Desparecerían esas “extorsiones bancarias legales” que nos hacen pagar cinco veces más el dinero que nos han prestado. Durante muchos años los tipos de interés de préstamos e hipotecas han estrangulado a millones de familias que se han visto abocados a trabajar para sobrevivir. Necesitamos un sistema bancario que sirva para facilitar el progreso en el bienestar de los ciudadanos y no que sea una especie de carcelero en un centro de reclusión abierto llamado sociedad. De esta manera la banca pública se convertiría en el verdadero motor de la política económica, no teniendo que estar siempre supeditada a las órdenes de los mercados financieros.

En definitiva, la creación de una Banca Pública ayudaría notablemente a superar la crisis económica actual de forma justa y eficiente. También serviría para canalizar el dinero hacia la inversión productiva (en lugar de la inversión especulativa) y, sobre todo, podría facilitar la recuperación del poder económico y democrático de los ciudadanos.
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martes, 29 de junio de 2010

Reunión G20 en Toronto, ¿para qué?

Recientemente, ha finalizado una nueva reunión de dirigentes políticos. En esta ocasión se ha celebrado en Canadá y ha sido una doble reunión: primero el G8 (Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, Japón y Rusia) y a continuación el G20 (los países del G8 más Brasil, China, India, Turquía, Argentina, Arabia Saudita, Australia, Indonesia, México, Corea del Sur, Sudáfrica, la Unión Europea y España que ha sido invitada a participar de manera permanente). Esta dualidad de reuniones es una muestra más de lo inútiles que son este tipo de encuentros ya que entre los dos no han sido capaces de tomar ninguna decisión y, la verdad, es que mejor así porque de esta gente no se puede esperar nada bueno.

Los ocho primeros en llegar se desplazaron a Huntsville (Ontario) un idílico paraje de montaña junto a un lago. A excepción de un despliegue policial espectacular, la noticia de mayor impacto que ha dejado esta reunión del G8 ha sido el baño en el lago del Premier británico David Cameron. Por lo demás, nada ni un mísero acuerdo sobre ningún tema de importancia, tan sólo palmaditas en la espalda y críticas a Irán. Sinceramente, esperamos que haya sido el último encuentro de este grupo y por lo menos nos ahorraremos todo el despilfarro que supone una reunión de estas características.

La reunión que más interés había despertado era la del G20, que se ha celebrado en Toronto a unos 200 Km del lugar de la primera reunión. La inclusión de las economías emergentes y de algunas potencias de segundo orden parecía presagiar la aparición de nuevas ideas sobre como atajar la criminalidad económica que campa a sus anchas por el mundo. Sin embargo, una nueva decepción ha acompañado a las resoluciones tomadas por el grupo de los veinte, ni una sola novedad ha salido de tanta conversación. En líneas generales los acuerdos que han salido de la reunión son los siguientes:

- Compromiso de reducir el déficit a la mitad para 2013, aunque sólo será vinculante para países avanzados. El camino del recorte debe ser a la medida de las circunstancias nacionales y compatible con el crecimiento económico y las medidas de estímulo puestas en marcha. Es decir, que cada cual en su casa lo haga como le dé la gana.

- El sector bancario deberá hacer frente a los costes públicos de las medidas de rescate pero deja las manos libres a los estados para aumentar su presión fiscal. O sea, que según quiera cada país los bancos pagaran poco o nada y, por supuesto, ese dinero volverá directamente a sus cuentas. Por ejemplo, en España los bancos recibieron más de 61.000 millones de dinero público en los últimos dos años y subiendo gracias a las fusiones de las cajas. En su suprema inteligencia nuestro gobierno decide recuperar este dinero a través de los empleados públicos, la educación, la sanidad y la congelación de las pensiones. Por si fuera poco, el generoso donativo a la banca ha producido un incremento del déficit que vamos a compensar subiendo dos puntos el IVA a partir de julio.

A pesar de esto, sí que han sucedido cosas dignas de ser comentadas a lo largo de estas reuniones. El gobierno canadiense se ha gastado cerca de 900 millones de euros sólo en seguridad (no está nada mal el gasto de dinero para realizar un cónclave donde el tema principal es reducir el gasto público). Se han movilizado un total de 20.000 agentes de policía para reprimir a los 10.000 manifestantes que según la misma policía han acudido a Toronto, se levantó una valla de tres metros de alto para formar un perímetro de seguridad de tres kilómetros y medio alrededor del centro financiero de la ciudad. Por si esto fuera poco, un juzgado de Toronto autorizó a la policía para que pudieran utilizar cañones sonoros contra la gente además del habitual arsenal antidisturbios que suelen manejar. También se autorizó a detener a toda persona que se acerque a menos de cinco metros de la valla y se resista a los controles. Ante la previsión de detenciones masivas (al final fueron unas 480) se habilitó un antiguo estudio de cine como prisión provisional. Muchas ONGs se han quejado de que las medidas de seguridad han sido excesivas e intimidatorias. Personalmente, creemos que a los políticos les han parecido pocas. Sabiendo como saben lo incompetentes y vendidos que son, seguramente esperaban una respuesta de la sociedad civil mucho mayor.

lunes, 21 de junio de 2010

GOLDMAN SACHS: Dictadores de la economía mundial

Goldman Sachs se define a sí mismo como el líder mundial en banca de inversión, intermediación y gestión de activos cuya cartera de clientes la componen empresas, instituciones financieras, individuos con rentas muy altas y gobiernos.
Cualquier persona que haya leído un poco por encima los periódicos de los últimos años daría una definición bien diferente sobre este banco, que más o menos podría ser así: Goldman Sachs son una banda de terroristas económicos, líderes mundiales en su campo cuya clientela son ellos mismos y unos cuantos gobiernos y empresas que tras pasar por sus manos han acabado maldiciendo el día en que su irrefrenable avaricia les llevó a poner su dinero en manos de estos auténticos depredadores.

¿Qué es una banca de inversión?
Esta es la gran pregunta a la que estoy seguro que ni los que se dedican a ese negocio pueden responder con total seguridad. Por lo que respecta a quienes vivimos ajenos al mundo de la ingeniería bancaria podemos decir que a diferencia de la banca comercial (el banco de la esquina donde tienes la hipoteca y sacas dinero en el cajero) éstos no tienen sucursales ni cuentas de ahorro. Su negocio está en sacar empresas a bolsa, diseñar y ejecutar OPAs, fusiones, ventas de divisiones entre empresas, emisiones de bonos, y más tipos de operaciones de gran volumen en los mercados financieros. Lo cierto es que lo que hacen esta gente no tiene nada que ver con la economía real, su juego está en el dinero ficticio que no se apoya en ningún valor tangible, es por ello que una supuesta quiebra de uno de estos grupos de piratas económicos no debería afectar en nada a la economía real de un país, sin embargo son capaces de hacer ponerse de rodillas a cualquiera y manejar totalmente el mundo financiero y, por ende, nuestras vidas.

Entonces, ¿cómo es posible que Goldman Sachs que no produce ningún bien, no tiene el respaldo de millones de clientes sea una de las empresas que más beneficios anuales obtiene en todo el planeta?
La respuesta es muy sencilla. Han entendido perfectamente cómo se juega a esto y se han hecho los reyes del mambo gracias a varios personajes con un cerebro brutal para las estafas económicas y un corazón de piedra. Además han sabido combinar perfectamente la dualidad corporación-Estado. Varios presidentes de Goldman Sachs han hecho el camino de ida y vuelta entre el banco y el gobierno norteamericano.

Vale, ahora veamos algunas de las artimañas que estos carroñeros utilizan para enriquecerse sin control. Para ello echemos un poco la vista atrás. A estas alturas todos somos un poco expertos en economía gracias a la crisis que tenemos encima desde hace un tiempo. Estoy seguro que muchas veces nos hemos preguntado ¿qué es lo que ha pasado si hemos trabajado y pagado impuestos como siempre? (en España todavía podemos intentar darle una explicación con el tema de la construcción, pero la verdad es que ni por esas), ¿por qué antes me financiaban la compra de una casa y de regalo me la llenaban y me cambiaba el coche y ahora no dan ni para pipas? La verdad es que todo ha pasado gracias a gente como los trabajadores de Goldman Sachs (lo cierto es que hay muchos otros pero ellos están a la cabeza con diferencia). Básicamente esta gente se dedica a captar el dinero de cualquier entidad o ricachón y a invertirlo en beneficio propio y si para ello su cliente tiene que perder, pues pierde.

Vamos a ver dos claros ejemplos de cómo trabaja esta gente:
- En la última década estos delincuentes trajeados han creado la mayoría de los artificios de inversión que ha enriquecido enormemente a Wall Street, a pesar de que con ello han demolido la economía real. Ellos fueron los principales responsables de la estafa de las hipotecas subprime y lo hicieron con el mejor truco para ganar: apostando a los dos bandos. Por un lado colocaron miles de millones de dólares en hipotecas que sabían que no iban a ser pagadas y al mismo tiempo acapararon los seguros de impago con lo que el resultado fue el siguiente: ganaron miles de millones vendiendo las hipotecas a costa de otros bancos y Estados y volvieron a ganar al poseer los seguros de quiebra a costa de arruinar a AIG (la mayor aseguradora del mundo). Cuando todo esto explotó, Goldman Sachs no tan sólo salió indemne si no que se permitió el lujo de repartir beneficios multimillonarios entre sus directivos gracias al rescate con dinero público que aprobó Henry Poulson como Secretario del Tesoro. El propio Poulson había sido uno de los principales culpables de la crisis cuando años atrás había estado al mando de las operaciones de Goldman Sachs.

- Otra obra maestra de esta banda de criminales: Grecia. En los inicios de este siglo Grecia quiso adherirse a la moneda única europea y para ello tenía que cumplir con una serie de condiciones entre las que estaba reducir su deuda pública hasta el estándar aprobado por la UE. Como esto era imposible decidieron dar cancha a los magos de Goldman, estos olieron la sangre y no perdieron un minuto en formular un plan para que el gobierno griego pudiera ocultar el alcance de su deuda del sector público ante la Comisión Europea y ante los propios griegos. El plan consistía en canalizar el capital de inversores súper ricos a las arcas del gobierno griego. A cambio éste accedió en secreto a que los inversores se embolsaran durante 20 años los ingresos anuales generados por bienes públicos como los aeropuertos. Como consecuencia de esto, en pocos años un Estado soberano se ha visto en la bancarrota y obligado a dejar el control de sus riquezas a la UE y al FMI (ojo que a lo mejor es peor el remedio que la enfermedad que ya sabemos todos como se las gasta el FMI). Por este pequeño trabajo Goldman Sachs se retribuyó con 300 millones de euros salidos de los bolsillos griegos.

Estos son sólo dos ejemplos del trabajo de este banco pero creo que es imposible hacerse a la idea de todo lo que llegan a estafar por el mundo. Vamos a intentarlo mirando el beneficio neto que obtuvo esta empresa en 2009 (en plena crisis financiera) y comparándolo con otras corporaciones.
Una de las compañías más grandes del mundo es Wal-Mart con unos ingresos de más de 400.000 millones de dólares en 2009 y unos beneficios netos de 14.335 millones de dólares. Goldman Sachs que ni produce ni opera con ningún bien tangible obtuvo unos beneficios netos de 13.385 millones de dólares, muy por encima de megacorporaciones como Pfizer (8.635 millones de dólares), Coca cola (6.824 millones de dólares) o Chevron (10.483 millones de dólares).

Por si todavía no veis claro el peligro que representa esta compañía para el buen funcionamiento de la humanidad os voy a dejar con una última noticia aparecida hace bien poco.
Tres semanas antes del increíble desastre ecológico producido por BP en el Golfo de México, Goldman Sachs vendió el 43.7% de sus acciones en BP por valor de unos 250 millones de dólares ¿Acaso son adivinos? No lo creo. Por las informaciones aparecidas en varios medios existían unos informes internos de la compañía petrolera en los que poco más o menos se venía a decir que la situación de la plataforma era una locura y era probable sufrir algún tipo de incidente. Curiosamente uno de los directivos de BP (Peter Sutherland) es el presidente de Goldman Sachs International. Una vez más estos carroñeros se aprovecharon de su privilegiada posición y apostaron a dos bandas vendiendo casi la mitad de sus acciones y conservando el resto para cubrirse las espaldas. Ahora ellos se bañan en dinero y el resto del mundo se jode y se aguanta.