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jueves, 27 de abril de 2017

TAMBORES DE GUERRA



Suenan tambores de guerra. Nada nuevo bajo el sol,   salvo por la insistencia de los medios de comunicación que, como siempre, se encargan de poner el foco donde el sistema considera oportuno. Porque los tambores de guerra nunca han dejado de sonar y jamás lo harán mientras la opresión y la muerte generen beneficios.
La guerra siempre está en marcha, vivimos inmersos en ella. Forma parte fundamental del orden autoritario, especialmente del capitalismo. La sociedad está en constante guerra. Unos contra otros tratando de conquistar una meta impuesta como si fuéramos pequeños roedores en busca del pedacito de queso que el científico de turno otorgará al que sobreviva a cuantas tropelías se le ocurran. En estos casos, donde la maquinaria bélica está relegada a un segundo plano (eso sí, siempre insinuante, siempre presente en el imaginario colectivo) se considera que vivimos en tiempos y lugares de paz. Aunque a diario las víctimas de esa paz se suceden arrastradas a una vida de penuria moral y física hasta el final de sus días.
Pero la guerra es el pasatiempo favorito de los poderosos. Es apostar a caballo ganador porque vaya como vaya siempre ganan los mismos y el riesgo de pérdida es cero. Los muertos, sean del bando que sean siempre los ponen los mismos. Los vencedores también.
La industria de la muerte es una colosal máquina que genera beneficios económicos astronómicos y garantiza el mantenimiento de un orden social basado en el poder en todas sus dimensiones (propiedad, dominio, lucro, explotación…) Bien sea como causa directa de muertes y sufrimiento allá donde esta industria despliega su poderío, bien sea a través de un efecto colateral y no menos devastador: el miedo. Porque las balas y las bombas matan al instante pero el miedo aniquila lentamente. El miedo atenaza las mentes, cierra las bocas, encoge la esperanza. Consigue que cada cual se encierre en su situación y no quiera/pueda ver más allá. Cierra la puerta a cualquier atisbo de acción espontánea, independiente, genuina y las abre de par en par a la mansedumbre, al seguidismo, a la servidumbre total y, por tanto, a la perpetuación del orden social vigente.
La guerra está siempre presente, lo sepamos o no, no se detiene nunca y derrama nuestra sangre por todo el mundo. En la actualidad hay docenas de países donde a diario, guerras más o menos declaradas, se cobran vidas humanas. Yemen, Siria, Palestina, Sudán, Libia, México, Ucrania, Nigeria, Colombia, Turquía, Iraq… son sólo algunos ejemplos. Sin embargo, el egocéntrico occidental medio, acostumbrado a devorar las informaciones sin procesarlas está ya inmunizado ante el dolor ajeno, apenas siente un suave golpe en su coraza. Necesita una amenaza más palpable para sentir el suficiente temor para legitimar la imparable rueda de la guerra. Al parecer no es suficiente con la psicosis terrorista, así se recurre nuevamente al terror nuclear. Esta amenaza, es la máxima expresión técnica de la dominación, nada produce un efecto tan devastador en las mentes y los cuerpos. Bastó una sola aplicación del horror nuclear para marcar a las siguientes generaciones de por vida (por si acaso, de vez en cuando, nos muestran alguna prueba nuclear para recordarnos quien manda). Sin duda, fue el inicio de una etapa de esplendor para el sometimiento mundial. Suficiente para que, al menos en occidente, se acatara el orden establecido sin rechistar. Años más tarde, con la caída del imperio soviético, se sellaría ese nuevo orden mundial.
Ahora, la exhibición de la amenaza nuclear hace que la industria de la muerte aumente exponencialmente sus beneficios. Se sabe ganadora, sabe que siempre será el bastión del poder independientemente de quien lo ostente formalmente. Mientras existan estructuras de dominación, éstas se sustentaran en la guerra. La guerra siempre está presente, a todas horas. Sus efectos están bien presentes en nuestros cuerpos y sobre todo en nuestras mentes.
 

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viernes, 3 de septiembre de 2010

NACIONES UNIDAS: ¿PARA QUÉ?

A continuación reproducimos los propósitos de las Naciones Unidas según su carta fundacional firmada por los 51 Estados fundadores en 1945 tras la creación de la Organización.
Vamos a fijarnos en estos propósitos y ver el papel que juega la Organización de las Naciones Unidas en el mundo actual y el nivel de cumplimiento de estos propósitos.


1. Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz; y lograr por medios pacíficos, y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de la paz.
La ONU se creó como sustituto de la Sociedad de Naciones tras el fracaso de ésta para impedir la Segunda Guerra Mundial. Desde la creación de la ONU han sido incontables las guerras que se han ido sucediendo a lo largo y ancho del planeta, a día de hoy siguen habiendo casi 30 guerras (tensiones o conflictos como prefieren llamarlos en los medios de desinformación masiva) en marcha. Bastaría este simple hecho para desacreditar el funcionamiento y mantenimiento (que no es barato) de esta organización, sin embargo, esta flagrante violación del objetivo número uno de la ONU no parece importarle a ninguno de sus miembros. Es cierto que muchas de estas guerras son a nivel local y pudiera ser que la ONU no quisiera intervenir en ellas por cuestiones de soberanía nacional, sin embargo hay muchos conflictos (Irak, Afganistán, Palestina, Sahara,...) que son internacionales y ponen en peligro la paz mundial. ¿Qué sucede entonces? Parece bastante claro que el propósito real de la ONU es mantener el statu quo que se reveló tras la IIGM (sólo hay que ver su sistema de veto por parte de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad). Por lo tanto, con el sistema actual de la ONU jamás será rechazada ninguna actuación de las grandes potencias mundiales ni de sus aliados. Como consecuencia de esto, ninguna guerra será abortada y la expansión del imperialismo seguirá avanzando sin trabas por parte de la ONU. De hecho, no sólo no pondrá trabas sino que se postulará como posible entidad gobernante cuando todo el planeta no sea más que una extensión de los Estados Unidos de América.

2. Fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y tomar otros medidas adecuadas para fortalecer la paz universal.
En primer lugar, vamos a dejar una cosa clara: las decisiones y resoluciones tomadas por la ONU no sirven para nada. Segundo, el respeto y la igualdad de derechos son conceptos desconocidos para los señores de la ONU. En cuanto a la paz universal mejor ni hablamos.
Tomemos como ejemplo las resoluciones tomadas sobre Israel y Palestina, desde la fundación del estado de Israel han hecho caso omiso de al menos medio centenar de resoluciones de las Naciones Unidas. ¿Qué consecuencias ha tenido esto para Israel? Actualmente, dominan un territorio infinatemente superior al que les fue adjudicado oficialmente, para ello no han dudado en masacrar al pueblo palestino y a todos aquellos vecinos que hayan osado interponerse en su camino. De paso, se han hecho con un arsenal nuclear que jamás ha sido investigado y mucho menos sancionado (sólo por este último punto hay países al borde de la aniquilación por parte del Imperio).
También recordamos la resolución en contra de la guerra de Irak y cómo Estados Unidos pasó olímpicamente del tema, luego para maquillar la cosa aún tuvieron la cara dura de aprobar la guerra con una resolución a posteriori. Por supuesto la metrópoli del Imperio tiene un listado de incumplimientos extensísimo pero a ver quien es el guapo que se juega la silla por criticarles.
Por otra parte, tenemos los grandes acuerdos que se toman sobre el cambio climático. No voy a extenderme porque es evidente su inutilidad, pero digamos que no estaría mal que todos aquellos que no estén dispuestos a hacer nada para no destrozar el planeta pudieran ser metidos en naves espaciales y mandados fuera de la Tierra ya que no desean su supervivencia.
Con estos ejemplos y cientos de otros, la única relación de amistad entre los pueblos se reduce a estar de parte del Imperio o pasar a formar parte de las naciones terroristas que en opinión de los USA deben ser aniquiladas de la faz de la Tierra.


3. Realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, y en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión.
La ONU posee innumerables agencias que se encargan de esta labor (FAO, OMS, UNICEF, ACNUR, UNESCO,...) y, es cierto, que la mayoría de sus trabajadores realizan una gran labor. No obstante, es un trabajo que con un buen funcionamiento de la ONU no debería existir. Las terribles injusticias existentes por todo el planeta (de las que supuestamente se encargan estas agencias) son fruto del sistema imperialista que las Naciones Unidas se encargan de perpetuar a través de sus decisiones.
Sólo a través de la impunidad de la venta y tráfico de armas de las grandes potencias a los países pobres hace posible el incesante reguero de conflictos armados existentes incluyendo en ellos a miles de niños inocentes que se ven obligados a matar para no morir, la ONU prefiere ignorar y seguir lanzando campañas con estrellas del cine y el deporte para que todos nos sintamos mejor.
Sólo a través de la impunidad con la que operan las transnacionales como Monsanto hace posible el fin de la soberanía alimentaria y la destrucción del modo de vida de cientos de millones de personas en todo el mundo. En lugar de tomar medidas al respecto, la ONU se ríe publicando informes de la FAO que aseguran que el planeta puede producir alimentos para 12 mil millones de personas al año (el doble de la población actual). En lugar de hacerlo posible, su negativa a actuar posibilita que cada día mueran cerca de 30.000 seres humanos, más de la mitad de ellos son niños.
Sólo a través de la impunidad con las grandes compañías energéticas saquean y expolian todos los territorios que les interesan, es posible el agotamiento y la destrucción de todos los bienes que el planeta pone a nuestra disposición. La ONU ni actúa ni opina al respecto.
Sólo a través de la impunidad con la que las grandes transnacionales explotan a sus trabajadores es posible el constante crecimiento de la pobreza extrema y la muerte prematura de millones de seres humanos cada año. La ONU para paliar esta situación lanza el estreno de una comedia llamada Objetivos del Milenio.
Por desgracias los ejemplos serían infinitos, pero estos sirven para ver de qué lado está la ONU. Desde luego la solidaridad y cooperación que promulga es de todo el planeta hacia los grandes capitalistas.


4. Servir de centro que armonice los esfuerzos de las naciones por alcanzar estos propósitos comunes.
Está claro que armoniza los esfuerzos de las naciones, la lástima es que sea para alcanzar los propósitos de Estados Unidos que al parecer son los propósitos de toda la humanidad.
Parece lógico que haya un punto de encuentro donde todos los países del mundo puedan discutir sus diferentes puntos de vista acerca de cómo vivir en el mismo planeta, sin embargo, la estructura de la ONU no permite esta discusión en un plano de igualdad. De sus casi 200 miembros, sólo se tiene en cuenta la opinión de cinco; y de lo que dicen esos cinco siempre se acaba haciendo lo que quiere uno: Estados Unidos.
Por lo tanto, ahora que estamos en una época de recortes no estaría de más recortar la pantomima de las Naciones Unidas y plantear otro tipo de foro en el que la opinión de todos valga lo mismo.


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