miércoles, 1 de junio de 2011

PASE LO QUE PASE

Arropado por el calor que transmite la ola de concienciación política que pasea por muchos territorios de este vasto mundo siento como el cambio de miras se está produciendo, sin embargo, no puedo dejar de pensar en lo lamentable que sería dejar pasar esta oportunidad sin llegar a proponer verdaderos cambios que afectaran realmente al modo en que vivimos.

A mi alrededor veo y oigo como muchísimas personas se esfuerzan por lograr una mejora del sistema democrático y para ello eligen el camino del cambio de ley electoral, el mayor control sobre lo que hacen y dejan de hacer los políticos y que se tenga en cuenta la voz de la ciudadanía a través de las ILP (Iniciativa Legislativa Popular) y los referéndums y/o consultas populares. Todas estas reivindicaciones y tantas otras que van surgiendo me parecen estupendas pero insuficientes.

Como participante activo de esta marea colectiva trato de aportar mis puntos de vista y, sobre todo, trato de razonar acerca de la incompatibilidad que para mí existe entre una verdadera democracia y el sistema capitalista.
De nada sirve un reparto más proporcional de los votos o garantizar que los políticos corruptos no puedan acceder a cargo alguno mientras no se ataque el principal problema del mundo actual: la absoluta desigualdad entre las personas producida por un sistema dominante que obliga a malvivir (o directamente a morir) a la mayoría de la población para que unos pocos puedan nadar en la más escandalosa abundancia. El verdadero objetivo de este “movimiento” de indignación debe estar en las esferas financieras y empresariales que son las que realmente controlan las políticas en los diferentes países. Hay que apuntar alto y apostar muy fuerte porque, de lo contrario, se corre el riesgo de no conseguir nada realmente importante.

Podemos hacer que el sistema se abra a más partidos políticos que representen una mayor pluralidad, pero eso no servirá de nada mientras estos partidos dependan del sistema financiero para subsistir por lo que jamás se podrá luchar en igualdad de condiciones. Por no mencionar que este entramado capitalista (y los medios de comunicación que controlan) es el principal garante del bipartidismo que tanto estamos criticando.

Podemos conseguir que nuestra voz sea tenida en cuenta e incluso sea acatada por los políticos pero aunque así sea no se verá reflejada en ninguna acción política si no se consigue el control económico y se garantiza su uso con criterios sociales y éticos y no de beneficios.

Podemos conseguir que personas honradas ocupen los cargos públicos pero se verán con las manos atadas (o venderán su alma al diablo) si no empezamos a hacer frente a los grandes capitalistas y su absoluto control. Porque ellos no han dudado, ni dudarán jamás, de qué es aquello que les interesa: mantenernos siempre alejados del verdadero poder y sometidos totalmente a su voluntad.

Todo esto no es ninguna objeción a lo que está sucediendo alrededor del planeta. Como persona implicada en los acontecimientos trato de hacer mis aportaciones que pueden coincidir, o no, con las de muchas otras personas; sin embargo, ello no va a hacer que deje de luchar y apoyar todas aquellas acciones que nos acerquen cada vez más a una sociedad donde no sea necesario que muchos mueran para que otros podamos vivir mejor. Por eso, sigo y seguiré movilizado independientemente de cómo se desarrollan los acontecimientos porque considero que una vez se toma conciencia de la maldad del sistema es imposible dar marcha atrás y hacer como si nada pasara. El camino de la lucha lo inicié hace cierto tiempo y lo seguiré hasta el final.

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lunes, 23 de mayo de 2011

REFLEXIONES DESDE LA CALLE

Ha sido una semana de emociones intensas que se iniciaba con docenas de manifestaciones por todo el territorio nacional seguidas de multitud de concentraciones asamblearias y finalizada con unas elecciones donde, sin entrar mucho en detalles, es fácilmente observable otro nuevo triunfo de la "oficialidad" del sistema (esta vez le ha tocado a la mitad azul manteniendo así la falsa ilusión de diversidad ideológica que el sistema divide entre rojo y azul).


Muchas reflexiones se pueden hacer sobre este breve pero intenso periodo de tiempo. Hoy, sin embargo, queremos hablar de lo vivido y experimentado en primera persona.


No sé si había algún tipo de interés oculto en los orígenes de lo que los medios de desinformación llaman Movimiento 15M pero si lo había podéis estar seguros de que se les ha ido de las manos porque más allá de lo que pueda suceder de aquí en adelante, en mi opinión, hay una serie de cuestiones que van a quedar ahí como éxitos indiscutibles.


En primer lugar, se ha logrado sacar a la calle la política, la realidad social y muchos otros temas, superando y ampliando los habituales lugares de discusión de este tipo de cuestiones. Para mí, está siendo una gozada poder hablar, sobre todo, intercambiar opiniones e informaciones con otras personas cara a cara (más allá de la oportunidad de hacerlo virtualmente que me ofrece este blog y vuestras estimadas y necesarias colaboraciones).


En segundo lugar, se ha logrado establecer una forma de trabajo asambleario, totalmente horizontal, que dista mucho de la metodología jerárquica a la que la mayoría estamos acostumbrados. Cuando ves que realmente cualquier voz es escuchada y cualquier opinión tenida en cuenta, entiendes el profundo significado que están teniendo estas asambleas públicas.


En tercer lugar, se ha recuperado la calle (concretamente las plazas) como lugar de encuentro, reunión y discusión entre las personas. En una cultura como la nuestra en la que esto debiera ser lo más normal del mundo, es algo que sorprende porque sin darnos cuenta el ritmo de vida al que nos somete el sistema había conseguido aislarnos de las personas y los espacios públicos.


Para el final he dejado lo que, en mi opinión, considero el mayor éxito de todo este movimiento.


Se ha creado una especie de energía colectiva que está sirviendo para unir a muchos desconocidos que a pesar de vivir en las mismas ciudades y compartir intereses (por lo menos el interés de luchar por aquello que considera justo) jamás se habían visto. Esto servirá para crear nuevas redes de personas que independientemente de que los campamentos se levanten van a seguir adelante porque se ha encendido una llama que nadie será capaz de apagar.



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jueves, 19 de mayo de 2011

INICIANDO EL CAMINO

¿Se puede echar a andar sin conocer el destino final? ¿Podemos iniciar la revolución aunque no todos estemos de acuerdo en el objetivo final? ¿Debemos aguardar a tener una propuesta teórica firme y un plan de acción basado en ella?


Todas estas cuestiones y muchas otras me vienen a la cabeza continuamente desde que tomé conciencia del mundo en que vivo y de las reglas del juego que se le aplican.

Como muchos otros, me siento indignado cuando contemplo el mundo tan desigual del que formo parte, sin embargo, muchas veces esa indignación se convierte en rabia cuando compruebo cómo a mi alrededor son demasiadas las personas que viven ignorando, unos voluntariamente y otros sin tener la más remota idea, el desastre al que estamos abocados.
Escucho, sin dar crédito a lo que oigo, cómo grandes y prominentes políticos e intelectuales de la actualidad afirman que hemos llegado a la cúspide de la evolución de la civilización, que jamás hemos vivido en un sistema tan perfecto como éste y que jamás lo haremos. Afirman que el modelo de democracia representativa (no tan extendido por el mundo como nos quieren hacer ver) y el modelo económico capitalista (éste, por desgracia, mucho más extendido) forman un binomio insuperable que favorece el máximo esplendor de la raza humana (sin ir más allá, diré que para estos tipejos la raza humana sólo se compone de los habitantes del llamado Occidente y las elites locales del resto del planeta). Nos advierten que no hay nada más justo que este sistema que según ellos garantiza el bienestar de la población.
Hasta ahora parecía que la gente creíamos a pies juntillas en estas palabras y que el hecho de que dos terceras partes del planeta vivieran al borde de la muerte era exclusivamente culpa suya por no abrazar este binomio político-económico.

Afortunadamente, los pueblos de España han echado a andar y una creciente ola de indignación con el sistema actual y de solidaridad entre iguales se está propagando por las calles. Han sido necesarias infinitud de leyes y políticas injustas y claramente hechas a la medida del capital para que despertáramos pero por fin ha sucedido. Tras las manifestaciones del pasado domingo, las acciones más o menos organizadas se vienen sucediendo cada vez en más ciudades. Docenas de asambleas improvisadas van surgiendo con la esperanza de dar voz a todos los que tienen algo que aportar y con el objetivo de canalizar y articular toda la rabia y la indignación acumuladas tras años de barbarie capitalista y de medidas contra los seres humanos.

Estas asambleas están empezando a dar sus frutos en forma de propuestas entre las que están:
- Reforma de la ley electoral.
- Implantar la dación en pago.
- Eliminación de los privilegios de la clase política.
- Reparto del trabajo.
- Anulación de la reforma laboral y de las pensiones.
- Servicios públicos de calidad.
- Devolución del dinero regalado a los bancos.
- Control real de la evasión fiscal.
- Abolición de la Ley Sinde.
- Reducción del gasto militar.

Estas y muchas más son las que se están debatiendo ahora mismo en las calles y plazas del país. De momento se trata sólo de ver propuestas y encontrar puntos en común, pero lo que está claro es que se está haciendo más por la democracia en esta última semana que en los últimos veinticinco años.

No obstante, hablando desde mi punto de vista particular, hay un gran objetivo que debe ser tenido en cuenta para lograr esa tan ansiada democracia real: es imprescindible que tarde o temprano nos enfrentemos al reto de dotarnos de una nueva Constitución que garantice esa democracia al servicio de las personas que tantos estamos reclamando. Sólo desmontando la actual Constitución cuya gran finalidad era, y es, mantener intactas las estructuras de poder surgidas y apuntaladas durante la Dictadura, se podrá conseguir garantizar una sociedad justa e igualitaria con el derecho y la obligación de participar en su propia construcción.

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lunes, 16 de mayo de 2011

TOMANDO LA CALLE

Ayer domingo 15 de mayo se produjeron por toda España manifestaciones convocadas por la plataforma Democraciarealya exigiendo la participación ciudadana en la toma de decisiones políticas y protestando contra el actual sistema político y económico.

Quebrantandoelsilencio estuvo en la de Valencia donde se congregaron miles de personas de diferentes agrupaciones y movimientos. Gente de todas las edades, mayoritariamente jóvenes, se unieron por las calles del centro de la ciudad para expresar su indignación con el actual rumbo de la situación económica y política de nuestro país.





A pesar de que la convocatoria contaba con un manifiesto oficial, había allí muchísima gente con sus propias reivindicaciones y propuestas de cambio. Pudimos ver a gente de los sindicatos anarquistas, asociaciones de migrantes, colectivos de gente mayor, plataformas de parados, asociciones feministas, ecologistas y, sobre todo, mucha gente indignada con la situación actual.


































El ambiente reflejaba las ganas de actuar de los participantes y la necesidad de la gente de expresar su rechazo a los políticos y las instituciones que nos han conducido a esta situación. Somos conscientes que no todos los que participaron en la manifestación están dispuestos a ir más allá, pero es innegable que algo está cambiando y que puede ser el punto de partida que muchas personas necesitaban para tomar la iniciativa. Esperemos que así sea, por nosotros no va a quedar.
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martes, 10 de mayo de 2011

LAS ELECCIONES QUE NOS VIENEN

De nuevo, sumergidos en el circo electoral, nos vemos sometidos al incesante bombardeo de los medios de comunicación empeñados en aturdirnos mediante una constante lluvia de historias y anécdotas sin sustancia. Vemos pasar el día a día de la campaña, sobre todo y casi exclusivamente, de los partidos mayoritarios y nada nuevo se asoma en el horizonte. Ni siquiera proponen nuevas políticas o alternativas (aunque en el caso de PP y PSOE casi mejor así porque cada nueva propuesta suya nos acerca un paso más a la aniquilación como seres humanos y a nuestra conversión en meros números despojados de cualquier libertad).

Pero no es de la cobertura mediática de la campaña electoral de lo que queremos hablar; sino de las elecciones en sí.
Esta vez es el turno de elegir a los gobiernos de algunas autonomías y a las corporaciones municipales. Son estas últimas de las que queremos hablar especialmente.
Los ayuntamientos, a pesar de la poca autonomía de la que gozan, son probablemente el único tipo de gobierno sobre el que podemos ejercer una presión constante y continua para que tomen decisiones que pongan por delante los criterios humanos de los criterios económicos, especialmente en aquellas localidades no muy grandes.
También, por qué no decirlo, el acceso a los ayuntamientos es prácticamente la única opción real de que el sistema de partitocracia presente un resquicio y permita el acceso al poder de alternativas ideológicas verdaderas.

Siempre se habla de que en las elecciones municipales se vota a las personas y no a los partidos, no obstante, todos sabemos que las personas pertenecen a esos partidos (mayoritariamente PP, PSOE o partidos nacionalistas varios) y, tarde o temprano, acaban doblegándose ante los intereses de su agrupación que siempre están por encima de los de las personas. Todos hemos visto a dónde nos ha conducido esta manera de actuar (por eso, prefiero guiarme por afinidades ideológicas y alternativas políticas basadas en la participación antes que las personales para este tipo de cuestiones). Las mínimas oportunidades de participar que nos da esta “democracia” las hemos tirado por la borda en virtud de lo que aquellos grandes publicistas del sistema denominan el “voto útil” (que no es otra cosa más que asegurarse los votos engañando al ciudadano para que éste tenga la conciencia tranquila pensando que hizo lo que debía).
Muchos no creemos en este sistema de democracia representativa, pero mientras la revolución no avance y las personas no se conciencien, hay que tratar de exprimir al máximo las ínfimas oportunidades de ejercer nuestra influencia. Respeto, y mucho, a todos aquellos que en conciencia no votan porque no creen en el sistema y piensan que participar en las elecciones es fortalecerlo (por favor que nadie venga con el si no votas luego no te puedes quejar porque yo no participo de multitud de barbaridades que se cometen alrededor del mundo y puedo y debo quejarme y exigir responsabilidades por ello). De la misma forma digo que no respeto en absoluto a todos los que no votan y su mejor argumento para justificar su acción es el consabido ¿para qué?

Para todos los que decidan participar del éxtasis democrático sólo espero que tengan en cuenta cómo y por qué hemos llegado a esta dictadura capitalista y quién nos ha traído hasta aquí. No dejéis que esa gente maneje vuestros pueblos, esos maravillosos lugares en los que se asientan los pilares de vuestra existencia. Debemos lograr que cada uno de los municipios de este ente llamado España sea un reducto pensado y dirigido por y para sus habitantes y no por y para sus políticos y sus ambiciones personales. Debemos instalar gobiernos municipales abiertos en los que todos los ciudadanos podamos participar y decidir, sólo así conseguiremos dar el primer paso necesario para construir esa revolución imprescindible para el futuro de la humanidad.

Por último es necesario recordar a todos (los que votan y los que no) que estas elecciones son sólo una oportunidad más de demostrar nuestras intenciones y no un punto y aparte hasta las próximas. Pase lo que pase debemos mantener nuestras ideas firmes y nuestra lucha activa en busca de una sociedad más justa y digna para todos. No debemos dejar de expresar nuestra disconformidad con el sistema y debemos seguir rechazándolo de manera activa. Mientras, hay que continuar construyendo alternativas y demostrarles a todos ellos que el cambio se va a producir quieran o no y por mucha opresión que ejerzan sobre los seres humanos.

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martes, 3 de mayo de 2011

EL MUNDO ES HOY MÁS SEGURO

Estas son las palabras que pronunció el ganador del premio Nobel de la Paz Barack Obama tras el anuncio del asesinato del agente de la CIA y “gurú” del terrorismo internacional Osama Bin Laden en un complejo residencial cercano a Islamabad, capital de Pakistán.
No voy a entrar en la veracidad de la noticia (no es la primera vez que se anuncia la muerte de Bin Laden) porque, sinceramente, no me importa.
Lo que sí me interesa es reflexionar acerca del concepto de mundo seguro que defienden los dirigentes de la mayoría de los Estados que manejan el mundo.
Partamos de la base que estamos hablando de un acto de terrorismo de Estado, por parte de los Estados Unidos, en territorio soberano de Pakistán, cosa que no es para nada de extrañar a la vista del historial norteamericano. Sin embargo, para no perdernos en consideraciones laterales vayamos al objeto de este escrito: Hoy el mundo es más seguro.

El autor de estas palabras es el mismo que ha salido en las televisiones de todo el mundo jactándose de ser el máximo responsable de este acto terrorista y, a la sazón, el comandante en jefe del mayor ejército que jamás haya existido.

Hoy el mundo tiene una potencia armamentística como nunca antes se ha visto. La mayoría de Estados del mundo han dejado de lado cualquier consideración social para con sus ciudadanos y han centrado sus esfuerzos en la represión tanto policial-militar, como judicial. Habría que retroceder mucho en el tiempo para encontrar otra coyuntura como la actual en la que las personas tuviéramos menos derechos y, sobre todo, menos libertad.
Jamás como ahora, han existido tantos millones y millones de personas viviendo al borde del abismo sin saber siquiera si seguirán vivos otro día más. Nunca como en estos tiempos la desigualdad entre los seres humanos ha sido tan grande llegando al extremo de que mientras unos pocos nadamos en la abundancia, la mayoría se ven abocados a luchar por la simple supervivencia.
La seguridad del mundo que defienden Obama y sus acólitos no parece tener en cuenta la salud del propio mundo que cada día está más cerca de la muerte gracias a las continuas agresiones a las que le sometemos, muchas de ellas irreversibles.
Tampoco la salud de los seres humanos tiene ningún valor en el concepto de seguridad. Poco importa que las grandes farmacéuticas y las políticas de la OMS condenen a muerte a millones de seres humanos que no pueden pagar los precios patentados y no pueden acceder a una asistencia médica con garantías.
Las condenas a muerte que diariamente dictan cada día las grandes empresas que controlan el mercado mundial de las semillas y los alimentos, las que controlan los recursos energéticos y su utilización, las entidades financieras internacionales, y tantas otras organizaciones igual de criminales no tienen ningún peso dentro del concepto de mundo seguro que nos ha regalado la cabeza visible del Imperio.

Afortunadamente, podemos dar las gracias a todos los grandes medios de comunicación por repetirnos una y otra vez hasta convencernos de que a partir de ahora viviremos en un mundo más seguro, aunque sólo queda preguntar: seguro, ¿para quién?


jueves, 28 de abril de 2011

LOS MÉTODOS DE REPSOL EN EL AMAZONAS

Muchas veces hablamos de las grandes corporaciones que hacen y deshacen a su antojo cuanto sucede en el mundo y nos parece que hablamos de entidades lejanas que nada tienen que ver con nosotros, que eso es cosa de norteamericanos y unos pocos más. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.
En nuestro país existen varias de esas megacorporaciones (más de las que pudiéramos imaginar) que actúan y se comportan exactamente igual que el resto pero parece que, al ser españolas, no estamos tan dispuestos a hablar sobre ellas y sus manejos.

Hoy queremos hablar de una de esas transnacionales patrias: Repsol. El motivo: la reciente aparición de un informe presentando por la organización Survival sobre la labor de Repsol en la Amazonía peruana.
Este informe relata la política que está llevando a cabo en la concesión del Lote 39 situado al norte del Perú y colindando con Ecuador en plena selva amazónica. Repsol tiene la concesión de los derechos de explotación desde el año 2001, como resultado de años de políticas ultracapitalistas de los sucesivos gobiernos peruanos que decidieron regalar su riqueza natural a las grandes corporaciones, condenando a la mayoría de su pueblo a la pobreza y a la necesidad de emigrar en busca de una mejor vida.
La cuestión es que Repsol pretende extraer petróleo (cuántas barbaridades se cometen en nombre del petróleo) de dicha zona selvática sin tener en cuenta el derecho de nadie.

Antes de centrarnos en el informe, es imprescindible recordar el enorme daño ecológico que una empresa de estas características tiene en la Amazonía (cada día más diezmada y castigada por la voracidad insaciable del hombre) puesto que se tiene que deforestar una gran zona, excavar y remover ingentes cantidades de tierra, construir carreteras e infraestructuras, además del consabido oleoducto para transportar el crudo.
Sólo estas cuestiones son motivo de denuncia y suficiente razón para paralizar todo el proyecto pero, además, en este caso la gran cuestión nos la desvela el informe citado anteriormente.
Resulta que en el Lote 39 y en toda esa zona del Amazonas habitan algunas de las tribus de indígenas no contactados que todavía (¡afortunadamente!) habitan este mundo tan uniforme y deshumanizado.
Numerosos antropólogos y diferentes organizaciones (entre las que podemos hablar de ORPIO, AIDESEP e INDEPA a nivel nacional y The Field Museum o Amazon Watch a nivel internacional) han aportado pruebas y declaraciones juradas acerca de la existencia de estos pueblos que viven en voluntario aislamiento. El propio gobierno del vecino Ecuador reconoce la existencia de estos pueblos y en 2007 lanzó una iniciativa para la protección de los indígenas conocida como Iniciativa Yasuní-ITT.

Obviamente nada de esto ha detenido a Repsol hasta ahora, a pesar de que la propia compañía reconoció la existencia de estos pueblos en 2003 en una reunión celebrada en un pueblo de la región con los habitantes de la zona (oficialmente lo niegan).

No hace falta ser científico para saber el impacto que tendrá, sobre estos pueblos, el contacto con los trabajadores de la compañía petrolera. Todos recordamos las historias de los conquistadores españoles transmitiendo todo tipo de enfermedades que para la población indígena son mortales de necesidad puesto que su organismo jamás ha estado expuesto a ellas. A pesar de la mortandad que supondrá el seguir adelante con este plan de explotación (por no hablar del irreparable daño que se está infringiendo a una de las zonas más ricas en biodiversidad del planeta), Repsol no se va a detener como ya ha dejado claro en anteriores ocasiones.

Por si todo esto fuera poco, el informe resalta algunas de las violaciones a los convenios y tratados internacionales que el gobierno peruano ratificó en su día:

- Violación de los derechos de los pueblos indígenas no contactados recogidos en el derecho internacional. Derechos que se describen en el Convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) donde se afirma la obligatoriedad de la consulta a los pueblos indígenas en relación con las medidas que les afecten.

- Violación de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

En respuesta a todas estas violaciones de acuerdos internacionales y al movimiento de protesta generado por todo el mundo, Repsol no sólo está dispuesto a continuar con su operación, sino que ya ha planificado la apertura de 454 kilómetros de líneas sísmicas (son, por así decirlo, los caminos que se abren para identificar los yacimientos de crudo) y a construir 150 helipuertos dentro de la zona de explotación.

A pesar de todo esto, como viene siendo habitual en estas grandes corporaciones, Repsol presume de ser una empresa con un modelo de responsabilidad social (dudo que sepan lo que significa esta expresión) que ellos mismos califican de ejemplar. Si lo supieran, detendrían inmediatamente este proyecto y muchos otros de similares características que tienen distribuidos por todo el mundo, especialmente en América Latina. En este caso, el trabajo de la compañía amenaza con aniquilar por completo a los pueblos indígenas no contactados, puesto que dependen totalmente de la selva para alimentarse, cobijarse y desarrollar su cultura.

Claro está que, para que estos crímenes contra el planeta y sus habitantes dejen de perpetrarse, deberíamos vivir en un mundo en que el bienestar de los seres vivos (los humanos y todos los demás) fuera el valor más sagrado. Como todos sabemos, ese no es nuestro mundo en el que los valores más sagrados son el poder y la riqueza.

Para los que queráis conocer más sobre las andanzas de esta compañía socialmente responsable y modelo de sostenibilidad medioambiental os dejo dos enlaces de especial interés.