martes, 15 de junio de 2010

BILDERBERG: El poder de la codicia

Entre el 3 y el 6 de junio se ha celebrado la 58ª reunión del club Bilderberg. Este año el dudoso honor ha recaído en el hotel Dolce, en la población costera de Sitges a unos 32 kilómetros de Barcelona. Mucho se ha hablado y escrito (aunque menos de lo que fuera conveniente) acerca de este misterioso club, hay artículos publicados en muchas webs (incluyendo la web oficial del club: bilderbergmeetings.org), libros, documentales,... Por tanto no vamos a extendernos en temas como la historia o los participantes más ilustres que ya os iremos presentando en próximas entradas.
No sabemos si esta gente son los amos del mundo o no, pero es evidente que cada uno de ellos es dueño y señor de una buena parcela de nuestra sociedad y nuestro planeta. La gente que asiste a estas reuniones siempre es un misterio pero siguiendo los pasos de varios periodistas especializados en el club como Jim Tucker o Daniel Estulin podemos afirmar que se trata de grandes banqueros, jefazos de multinacionales, políticos que no se sabe muy bien a quien representan, dirigentes de grandes instituciones internacionales y periodistas. Toda esta gente mantiene reuniones entre ellos en las que seguramente tratan de alcanzar grandes acuerdos que les beneficien a todos, es lógico pensar cómo funciona esto y el por qué de las cinco categorías de invitados (existe una sexta categoría que es la realeza, como nuestra graciosa majestad, que ostentan el poder añejo de las grandes estirpes).
Los banqueros son los que aportan el capital en cualquier tipo de operación así que deben estar; los grandes empresarios son los que hacen los negocios en sí, por lo tanto son imprescindibles; los dirigentes de instituciones internacionales (FMI, BM, OMC, UE,...) son necesarios para preparar el terreno de las multinacionales en sus continuas expansiones alrededor del globo; los políticos son los encargados de explicar a sus conciudadanos la necesidad de renunciar a sus libertades personales, sociales y económicas en pos del bien común (bien común entendido como reparto de billetes entre jefazos) además deben servir de parachoques en caso de oposición popular; por último están los periodistas de grandes medios de comunicación que se encargan de canalizar la información que debe ser accesible al pueblo y crear así el clima favorable para los intereses de sus superiores.

Hacía tiempo que seguíamos con interés los movimientos de este grupo y cuando tuvimos la ocasión nos plantamos en Sitges para ver de primera mano cómo funciona el tinglado. Esto es lo que nos encontramos:
Unos kilómetros antes de llegar a destino empezamos a ver un aumento de mossos d’esquadra patrullando las carreteras que hizo más fácil encontrar la meta de nuestro viaje. Una vez allí, intentamos el truco de los despistados que no saben nada y, rápidamente fuimos interceptados por el puesto de guardia situado en la rotonda de acceso al hotel. Dicha rotonda marcaba el perímetro de seguridad de unos dos kilómetros que había alrededor del hotel (un hotel que oficialmente se encontraba cerrado a lo largo de toda la semana y donde oficialmente no había nadie) y era precisamente allí donde se concentraba la mayoría de la gente que tratábamos de mostrar nuestra repulsa a todos esos vip que allí se reunieron. Había varias asociaciones y plataformas representadas (CGT, StopSecrets, Asociación por la verdad del 11-S, Jaque Mate, Movimiento Zeitgeist,...) y muchos ciudadanos que se movilizaron por libre. Estuvimos conversando con gente venida de países como Eslovenia, Suiza, Italia o Canadá.
Lo primero que nos llamó la atención fue el desproporcionado despliegue policial que allí había, sobre todo si tenemos en cuenta que allí no estaba pasando nada más que una reunión privada de amigos. Sólo en este punto de acceso contamos hasta 16 furgonetas de los mossos con unos 150 agentes desplegados con sus uniformes de combate más un par de helicópteros que constantemente sobrevolaban la zona. Según informan varios medios el despliegue policial que incluye a mossos d’esquadra, guardia civil y seguridad de la casa real costó alrededor de 600.000 euros (¡bravo! y ¡viva!, me río yo de los recortes). El momento álgido llegó sobre el mediodía cuando se juntó un nutrido grupo de personas (no vamos a decir cuántas porque no sabemos cómo coño se cuentan los participantes de una manifestación, pero a ojo de buen cubero parecíamos el doble que de mossos. Echad cuentas y vosotros mismos). Sólo tenéis que buscar los vídeos en la red puesto que había representados varios medios de comunicación alternativos y una unidad móvil de TVE, el resto de cadenas llegaron cuando todo había acabado.
Los días previos se habían realizado manifestaciones y otros actos con similar capacidad de convocatoria.
Comprobamos el ir y venir de cochazos de lujo con las lunas tintadas que transportaban a los asistentes, la totalidad de los invitados los podéis averiguar fácilmente en Internet, aunque para los más impacientes aquí os dejamos los nombres de los españoles: César Alierta (Telefónica), Joaquín Almunia (Comisión Europea), Ana Patricia Botín (Banesto), Jaime Carvajal Urquijo (Advent International), Juan Luis Cebrián (PRISA), Gustavo Cisneros (grupo Cisneros), José Manuel Entrecanales (Acciona), Bernardino León (Secretario General de la Presidencia del Gobierno), Juan María Nin (LaCaixa), Ignacio Polanco (PRISA), Matías Rodríguez Inciarte (grupo Santander), Javier Solana, la reina Sofía y José Luis Rodríguez Zapatero.
De lo que allí se habló poco se sabe, oficialmente se trataron estos temas: reforma financiera, seguridad, cibertecnología, energía, Pakistán, Afganistán, el problema de la alimentación en el mundo, ciencia médica, las relaciones USA – EU, global cooling y las social networks. Según Jim Tucker, posiblemente el periodista que lleva más años detrás de este grupo, los temas más importantes fueron el inminente ataque aéreo sobre Irán, la imperiosa necesidad de no dejar que el euro muera y la subida de los precios del gas a partir de noviembre. Puede parecer poca cosa para tanto escándalo, pero la amenaza de una nueva guerra con la consiguiente destrucción de vidas humanas no es poco, sobre todo si nuevamente es en la zona de Oriente Medio (sí, estamos pensando en lo mismo: petróleo, gas,...), si a esto le añadimos la subida del gas el negocio está servido y, si encima luego reconstruimos el país como en Irak, ya ni te cuento la cantidad de billetes que hay para repartir. Por lo que respecta al tema euro podéis imaginaros que evitar su desaparición significa más recortes en lo que llamamos estado del bienestar y esto no es más que una carrera hacia la total aniquilación de dicho estado lo cual conlleva inevitablemente a la guerra (o al negocio según donde te pille) por la supervivencia.
Así se las gasta esta gente, no sabemos si realmente son los amos del mundo, pero si no lo son lo parecen.