lunes, 11 de julio de 2016

COMUNICACIÓN ASIMÉTRICA

Diversas experiencias recientes me han hecho ser consciente de una cuestión que lleva sobrevolándome desde hace tiempo pero que, hasta ahora, no he sido capaz de organizarla en mi mente y poder reflexionar sobre ella.
Se trata de la forma en que nos comunicamos, concretamente, de la manera asimétrica en que lo hacemos y del peso que eso tiene en el mantenimiento de un sistema social absolutamente injusto.
La comunicación asimétrica viene dada cuando dos o más hablantes tienen un distinto nivel de habla o rol jerárquico y manejan distinta cantidad de información.
Este tipo de comunicación es característica en nuestro mundo jerarquizado hasta el extremo. La encontramos en situaciones tan dispares como en la relación médico-paciente, profesor-alumno, padres-hijos, policía-ciudadano…
Como vemos, en esta forma de comunicación existen dos características fundamentales: el rol jerárquico y el manejo de la información. Estas dos cuestiones son fundamentales a la hora de establecer y fortalecer un sistema de falsas castas en el que el objetivo principal es convencer al individuo de que hay otros que están en peor situación y, por tanto, lo mejor que puede hacer es hacerse fuerte en su posición tratando de mantener los supuestos privilegios que ostenta frente al resto. Es obvio, de qué forma este tipo de comunicación ayuda a fragmentar las relaciones entre las personas, puesto que, básicamente, consiste en la aceptación de que uno de los interlocutores está por encima del resto, justificando moralmente cualquier actuación que pueda derivarse de esta posición.
En mi opinión, cuando uno cree hablar desde una posición elevada, más que comunicarse acaba por escupir a los demás, puesto que al tener que inclinarse hacia abajo es inevitable el efecto gravitatorio sobre todo lo que sale de su boca. Esto es algo más bien metafórico pero creo que explica de forma clara lo que sucede en estos casos y cómo se siente el que se encuentra en esa supuesta inferioridad. Un eslogan muy coreado en manifestaciones es aquel de nos mean y nos dicen que llueve, creo que también describe bien este efecto.
Me parece lógico que este tipo de comunicación se emplee desde el poder y desde sus organizaciones porque es bastante consecuente con sus objetivos de dominación. Sin embargo, la capacidad de penetración que tiene ese mismo poder a través de los medios de comunicación de masas, del sistema educativo… ha hecho que esa asimetría se instale en las vidas de la mayoría de nosotros y que, en consecuencia, la hayamos trasladado a todas las esferas de nuestra vida, incluidos colectivos u organizaciones de los que formamos parte, relaciones personales, laborales…
Pero la comunicación asimétrica falsea totalmente la interacción que provoca. No es posible establecer relaciones verdaderas a través de una forma de comunicarse basada en el engaño, en la ocultación de información, en la creencia de ser superiores respecto al otro.
Así sólo construimos relaciones de subordinación, fomentamos la aparición de pequeñas élites allí donde todos deberíamos estar al mismo nivel, ejercemos la caridad donde debería imperar la solidaridad, sembramos castas donde sólo existe la especie humana…
Por supuesto, no todo se debe a cómo nos comunicamos, pero desde luego, esta es la manera fundamental en que nos relacionamos con el otro.
Por mi parte, trato de desembarazarme de todos los tics asimétricos que arrastro e intento comunicarme de forma sincera. Es lo único que está en mis manos. Siempre he creído en la necesaria coherencia entre los medios y los fines.

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3 comentarios:

Marc Corrius Vilallonga dijo...

Ánimos, escribes reflexiones muy interesantes. El tema de la patocrácia me resultó especialmente interesante.

Marc Corrius Vilallonga dijo...

Ánimos, sus reflexiones me parecen realmente interesantes. Me gustó especialmente la referente a la patocrácia

Quebrantando el Silencio dijo...

Gracias Marc por la visita y los ánimos.