martes, 15 de noviembre de 2011

EL NUEVO MODELO DEMOCRÁTICO: GRECIA E ITALIA

En los últimos días hemos asistido a una nueva evolución de este sistema democrático que nos han vendido como el único posible. En una nueva vuelta de tuerca, los grandes capitalistas han decidido dejarse de farsas y pasar de las elecciones (la gran fiesta de la democracia, o eso nos dicen a todas horas) para colocar a los jefes de Gobierno de Grecia e Italia.


Tanto Papandreu como Berlusconi (tiene huevos que con todos los motivos que ha dado este energúmeno, para largarlo de su puesto y del planeta ya puestos, haya tenido que ser esa cosa llamada mercado financiero la que le haya hecho dimitir) han salido por la puerta de atrás a la mínima que no han seguido al pie de la letra los deseos de las instituciones financieras. En su lugar se ha colocado a dos personajes que son vendidos como “expertos” que han venido para salvar la papeleta de sus respectivos países. Veamos quiénes son estos salvapatrias.

Lucas Papadimos es un doctor en economía graduado en el MIT. Fue economista jefe del Banco Central Griego desde 1985 hasta 1993. A partir de 1994 y hasta 2002 fue el gobernador de dicho banco, desde ahí dio el salto y se convirtió en la mano derecha de Trichet en el BCE hasta 2008. Es decir, un artífice de la gran mentira económica griega y actor principal de la dictadura del BCE, tiene que salvar a Grecia del fondo del pozo donde ha contribuido sobremanera a meterla.

Mario Monti fue comisario europeo durante muchos años (con varios gobiernos italianos) además de rector de la universidad de Bocconi, en la Comisión europea ha tenido la máxima responsabilidad en áreas como mercado interior y competencia. Este buen hombre ha sido (o lo es) asesor de compañías como Coca Cola y Goldman Sachs (curiosamente durante la época en que este banco ayudó a expoliar a Grecia). Para mayor gloria, ha sido un miembro importante de la Comisión Trilateral cuyo objetivo principal es imponer el capitalismo salvaje por todo el mundo.

Situados los sujetos, no hace falta mucha imaginación para saber cuáles van a ser las políticas aplicadas a partir de ya en estos dos países: más de lo mismo tirando a peor, es decir, adiós a cualquier atisbo de justicia económica y derechos de cualquier tipo para el pueblo.

De todo esto, hay una conclusión inevitable y es que la democracia ha muerto y, por tanto, debemos abandonar toda esperanza de cambiar el sistema desde dentro. El último bastión democrático que le quedaba a todos aquellos que todavía tenían fe en este sistema de representación ha sido eliminado de un plumazo. Finalmente, hemos visto que la soberanía no reside en el pueblo sino en el gran capital. La voluntad del pueblo ha sido violada y aniquilada de un plumazo con la complicidad de políticos y medios de comunicación que no han tenido ningún rubor en legitimar lo que claramente es un Golpe de Estado.
La confirmación de que vivimos bajo el yugo de una dictadura es tan evidente que el circo electoral que estamos viviendo en España en estos momentos toma tintes dramáticos cuando veo a tanta gente con verdadera voluntad de cambio que todavía ve posible que todo se arregle con un resultado electoral favorable a un determinado partido (sea el que sea). Sólo el pueblo es el legítimo dueño de la soberanía y visto lo visto sólo la podrá ejercer cuando todos nos decidamos a tomar las riendas de nuestras vidas sin ningún tipo de intermediario o representante.

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sábado, 5 de noviembre de 2011

REFERÉNDUM GRIEGO: ¡QUÉ BONITO FUE MIENTRAS DURÓ!

El anunciado referéndum griego vino a arrojar una débil luz sobre la oscuridad con la que el sistema capitalista nos ha envuelto a todos desde hace mucho tiempo.
Desde luego, este anuncio debía verse como una victoria del pueblo sobre la clase dirigente pero tampoco era como para volvernos locos de alegría. Simplemente fue un anuncio y, desde el principio, existían muchos factores de los que iba a depender que esta consulta (que en principio iba a realizarse el día 4 de diciembre) fuera el primer paso hacia una verdadera política del pueblo.

Contextualizando un poco la situación y a riesgo de simplificar demasiado, siendo como soy un lego en economía, Grecia lleva tiempo siendo sometida a la voluntad de los grandes bancos y capitalistas a través de los mandatos de sus brazos políticos (FMI, EU, BCE). Esto se ha traducido en una pérdida radical de derechos sociales, laborales y de cualquier índole. Ha condenado al paro a millones de griegos, ha forzado el éxodo de miles y otros tantos se han visto en la más absoluta de las miserias. Desde luego, la clase política griega lleva muchos años abonando el camino a base de engaños y estafas, siendo como han sido alumnos aventajados de la piratería política y del expolio de las riquezas de los ciudadanos.

Finalmente, el país se ha visto a las puertas de lo que la teoría capitalista denomina bancarrota, es decir, que ya no tienen de donde sacar ni un céntimo más. Es en este punto (y no antes) donde al Gobierno griego le entra la locura democrática y decide que sea el pueblo el que decida si hay que apretar el gatillo del arma que les está apuntando directamente al corazón.

Hasta este punto todo ha sido pesimismo, sin embargo, es justo reconocer que la convocatoria del referéndum no se hubiera producido si el pueblo griego se hubiera comportado como el dócil rebaño de ovejas que el sistema necesita. Esta consulta al pueblo sólo podría haber sido posible gracias a todas las luchas llevadas a cabo durante los últimos años por unos ciudadanos que jamás han perdido la fe en el poder del pueblo. Docenas de huelgas y luchas callejeras, protestas masivas, millares de golpes sufridos y tremendas represiones dignas de las más despiadadas dictaduras, no han conseguido acallar la voz de un pueblo que pide justicia y sobre todo que pide que les dejen decidir a ellos sobre su futuro.

Este acercamiento a lo que empezaría a parecerse a la auténtica democracia ha hecho enfurecer a la bestia y a todo su ejército que rápidamente anunciaron las calamitosas repercusiones que todo esto podía a tener: congelación de la próxima ayuda de 8.000 millones de euros, la bancarrota definitiva de Grecia, su probable salida del euro y un sinfín de lo que para el sistema son consecuencias negativas pero que para el pueblo supondría una bocanada de aire fresco ante una situación asfixiante. Hasta los políticos españoles salieron diciendo que el referéndum era una locura y que a quién se le ocurre preguntar al pueblo; en fin a los de aquí les conocemos de sobra. No obstante, lo que el sistema no ha dicho en ningún momento son las posibles repercusiones que tendría el hecho de que el pueblo griego decidiera por sí mismo su futuro y lo que supondría para la banca y los especuladores: un más que probable rechazo del plan de rescate aprobado por la Troika antes mencionada. Además del probable efecto contagioso que pudiera tener en la población de todos aquellos Estados sometidos al fraude de la deuda como es nuestro caso.

Después de todo lo dicho, el rugido de la bestia ha sido suficiente para destapar la estrategia del Gobierno griego que rápidamente se ha echado atrás y ha empezado a pactar una especie de gobierno de concentración nacional con la derecha (de esta forma, Papandreu consigue el verdadero objetivo de todo esto: no comerse el marrón él solito y mantener incólume la imagen del partida para próximas ediciones de la farsa electoral).

Por si alguien tenía dudas de quiénes son los que mandan lo volveremos a repetir: NO VIVIMOS EN UNA DEMOCRACIA, VIVIMOS BAJO UNA DICTADURA.

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martes, 18 de octubre de 2011

LA CRISIS SILENCIADA

Llevamos mucho tiempo hablando machaconamente sobre la crisis financiera que asola al mundo (sobre todo al mundo occidental no nos engañemos) y lo terriblemente mal que lo estamos pasando y lo peor que lo vamos a pasar.

Pero existe una crisis silenciada, mucho más terrible y con consecuencias infinitamente peores de la que apenas se habla sino es para hacer demostraciones de caridad: el hambre que día tras día mata a miles de seres humanos.

Organismos internacionales como la FAO se esfuerzan en hacernos creer que el hambre se debe a las malas cosechas, al incremento de la demanda de alimentos por parte de países emergentes y a la falta de recursos de muchos países. Por ello, constantemente, lanzan campañas de márketing reclamando la “solidaridad” de las gentes de buen vivir para que aporten (aportemos) nuestro granito de arena. Sin que sirva de precedente, he decidido hacer caso a esta organización dependiente de la ONU y voy a hacer mi aportación:

En primer lugar, quiero dejar las cosas claras. Existen seres humanos que mueren de hambre porque otros seres humanos así lo han decido y porque el resto lo permitimos y (queriendo o no) lo favorecemos.

La cuestión del hambre siempre ha sido política. La gente muere a causa de decisiones políticas. ¿Acaso alguien piensa que algún pueblo en la historia de la humanidad se asentó en un territorio que no garantizara su subsistencia? Por favor, no subestimemos a nadie. Las causas del hambre vienen de lejos pero quiero centrarme en la actualidad y ver como está el tema a día de hoy.

El primer factor a tener en cuenta son las políticas alimentarias llevadas a cabo por los llamados países del primer mundo. Estas políticas han convertido el derecho inalienable a alimentarse en un negocio. Los tratados de libre comercio y los acuerdos bilaterales que los países más ricos han impuesto por todo el planeta han destruido la soberanía alimentaria de todos ellos. Por ejemplo, desde la firma del NAFTA, México ha pasado de exportar maíz a tener que importar una gran parte del maíz que consume llegando a producirse, en 2007, la tristemente famosa crisis de las tortas mexicanas debido al encarecimiento del precio de dicho alimento.
Los países ricos subvencionan su agricultura hasta la saciedad mientras impiden que los demás hagan lo mismo (en nombre de la liberalización de los mercados). Una vez hecho esto, les es muy fácil desembarcar en los mercados nacionales de estos países y reventar los precios haciendo que sus productos sean los consumidos y produciendo un efecto devastador: condenar a los millones de campesinos locales a tener que abandonar su modo de subsistencia y por tanto, a la muerte.
Por otro lado, estas políticas también han permitido que unas pocas transnacionales controlen el mercado de las semillas (en este tema no entraremos mucho pero para quien tenga interés, hay multitud de información sobre compañías como Monsanto) y, por tanto, controlen la producción de alimentos en el mundo.
A todo esto, hay que añadir las políticas coloniales e imperialistas que se han impuesto a la mayoría de países para que se especialicen en un sólo cultivo, de tal manera que la diversidad que garantizaba su soberanía alimentaria se ha ido al garete.

Otro apunte. En 1999 Goldman Sachs (¡cómo no!) llegó a un acuerdo con Bill Clinton (entonces presidente de los USA) para desregular el mercado alimentario. A partir de ese momento, el negocio sobre los alimentos no ha hecho más que crecer y la especulación sobre los precios a través de los “futuros” ha provocado más hambruna y muerte que cualquier catástrofe natural a lo largo de la historia. Especialmente, desde la caída del sector inmobiliario, la especulación sobre los precios de los alimentos (con sede, sobre todo, en la bolsa de Chicago) se ha incrementado enormemente. Sólo en el periodo comprendido entre 2003 y 2008 había aumentado la especulación en un 1900%, pasando de un valor de 13 billones de dólares a 260 billones de dólares.

Otro factor muy importante es la acumulación de tierras. Tanto países como fondos de inversión se han dedicado a comprar terrenos fértiles alrededor del mundo bajo el pretexto de garantizar su propia soberanía alimentaria (mostrando un desprecio absoluto por la de los países donde compraban los terrenos, mayoritariamente situados en África, Asia y América Latina). Sin embargo, estas tierras en una gran parte se dedican a monocultivos destinados a la producción de biocombustibles y que, por tanto, no son para consumo humano y es que la lógica de este sistema nos dice que es mejor alimentar a las máquinas que a los seres humanos. Un ejemplo de esta locura lo proporciona un estudio de la Africa Biodiversity Network que dice que un tercio de la selva de Mabira, reserva natural en Uganda (país que sufre la crisis alimentaria como pocos) se convertirá en una plantación de caña de azúcar para la producción de Etanol. Esta producción de biocombustibles tiene otra consecuencia: la subida desaforada de los precios de los alimentos, lo que condena a más personas a la muerte por no poder pagar por la comida que no le dejan producir.

Obviamente, esta crisis silenciada forma parte del gran problema de la humanidad que se llama capitalismo cuyo gran axioma es el beneficio por encima de todo y de todas las personas del mundo.


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jueves, 29 de septiembre de 2011

PONIENDO EN ORDEN MIS IDEAS II: ELECCIONES

Siguiendo en la línea del anterior post, he decidido continuar aclarando posiciones.
Últimamente, hablando con unos y con otras, ha surgido la cuestión de cómo posicionarse ante la próxima cita electoral. El planteamiento de salida viene a ser el siguiente: qué hacer para intentar mejorar la situación.
En mi opinión, esta premisa inicial es errónea porque considero que se pueden hacer muchas cosas pero, desde luego, ninguna de ellas depende ni va a depender de lo que pase el día de las elecciones. Me sorprende que, de repente, vuelva a aparecer ese miedo a que ganen unos u otros. No soy un veterano en la lucha por una manera de vivir basada en otros valores, pero si hay una frase que he oído hasta la saciedad en este periodo de tiempo ha sido: “lo llaman democracia y no lo es”. Entonces la pregunta aparece por sí sola: si no es una democracia ¿por qué estamos discutiendo sobre qué hacer frente a las elecciones? Y si, además, añadimos la coletilla que siempre acompaña al primer slogan “es una dictadura y lo sabéis”, creo que no hay más que decir. ¿Qué valor tienen unas elecciones bajo el puño de una dictadura? Todos nos hemos puesto de acuerdo en que el poder, en la actualidad, reside en el sistema financiero y los grandes inversionistas que actúan a través de sus lacayos políticos con el único objetivo de someter a la población mundial para su propio beneficio. Entonces, qué sentido tiene participar. El único que yo le veo es la aceptación de toda esta maquinaria opresora esperando, tal vez, incorporarnos a ese grupito de peones que viven de las migajas del sistema.

Obviamente, no defiendo la no participación sin más, defiendo la participación política verdadera, la que, día a día, se hace desde abajo, desde la calle en la lucha diaria. Defiendo el papel del pueblo como auténtico poseedor del poder, creo que somos todos y todas los que debemos organizarnos para decidir por nosotros mismos cómo debe ser el modelo político, social y, por ende, económico en el que queremos vivir. Eso no es posible bajo una dictadura partitocrática en la que priman los intereses personales y de partido por encima del bien de las personas. Se habla de democracia representativa porque, supuestamente, los políticos representan la voluntad del pueblo. Sin embargo, esa voluntad jamás es escuchada y mucho menos existe un espacio para que se exprese. Por otro lado, esa voluntad ha sido anulada a base de constantes bombardeos (mediáticos en unos países y literales en otros) y de consumismo (desaforado en los primeros y reducido hasta la inanición en los segundos). Se nos dice que nuestra manera de expresar esa voluntad es a través de las urnas en una especie de fiesta de las libertades (cuántas veces he oído decir “la suerte que tienes de que ahora se puede votar”), sin embargo, la libertad de ese día consiste en meter un sobre dentro de una caja, ahí termina todo.
No necesitamos representantes, necesitamos tomar las riendas de nuestras vidas. No es posible creer que unas estructuras totalmente jerarquizadas y dependientes de las dádivas de los bancos y el Estado vayan a defender los intereses de las personas, máxime cuando, la mayor parte de las veces, estos intereses chocan frontalmente con los perseguidos por estos benefactores de los partidos. Jamás en la historia de este sistema político-económico se ha legislado a favor de las personas frente al capital, jamás. Ninguna decisión política relevante ha sido tomada contra estos grandes capitales. Es más, todavía recuerdo cuando el actual presidente del gobierno sentado junto a un sonriente César Alierta anunciaba el fin del impuesto del patrimonio allá en 2008 (para los que se sientan tentados de replicar usando el anuncio del retorno de este impuesto, sólo una respuesta: por favor evitémonos estas tonterías).

Definitivamente, me he conseguido organizar en lo referente a esta cuestión. Para mí sólo existe una democracia, la que se basa en la participación directa y única de todas las personas, sin partidos.

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martes, 13 de septiembre de 2011

PONIENDO EN ORDEN MIS IDEAS

Esclavizados de mil formas diferentes según el lugar del globo en el que nos ha tocado vivir.

Si tienes suerte y vives en el Norte tu esclavitud puede sobrellevarse a base de enajenación mental y un consumo desaforado de objetos inútiles y de corta vida que jamás te darán la libertad, pero crearán una ilusión de bienestar a tu alrededor suficiente para creer y amar el orden establecido.

Si vives en el Sur, todo se simplifica, tus opciones se reducen a tratar de sobrevivir vendiendo tu alma y tu energía vital a cambio de un salario de miseria en el mejor de los casos o, simplemente, luchando por arrancar a la madre Tierra algún fruto que haya escapado de la codicia de los esclavizadores.
En ambos casos, no fuimos los sometidos los que elegimos vivir así aunque, para la mayoría, fue algo que ya existía antes que nosotros y que nuestros mayores ya consideraban el orden natural establecido.
Sin embargo, nuestros actos afianzan día a día este orden establecido porque, bajo este sistema de miseria y muerte llamado capitalismo, es necesario que unos traspasen cada jornada la delgada línea que separa la pobreza de la muerte para que otros mantengamos nuestra ilusión intacta y nos sintamos afortunados.
Es necesario para el funcionamiento de la maquinaria capitalista que, diariamente, la explotación del ser humano y de los recursos naturales alcancen nuevas cotas, porque sin el eterno crecimiento los cimientos se corroen. Así pues, no hay cabida para lamentos e imprecaciones, la rueda debe seguir girando a la velocidad necesaria triturando a su paso cualquier atisbo de humanidad y solidaridad.
Los ideólogos del control de masas saben muy bien lo imprescindible de hacernos sentir afortunados, por no formar parte de la mitad del planeta que no sabe si va a sobrevivir un día más. Conocen la manera de canalizar nuestra preocupación por los menos afortunados (haciéndonos creer que somos seres superiores por ser capaces de ayudar a los demás, a pesar de que nuestra situación no acaba de ser la ideal) y la manejan de tal manera que hacen que nos olvidemos de que somos nosotros los que colaboramos necesariamente para que toda esa gente jamás abandone su permanente estado de pobreza y miseria. De esta manera nos integran aún más en sistema nocivo para el ser humano y el planeta.

Llegados a este punto, es necesario comprender que la lucha anticapitalista es, ante todo, la lucha por la libertad y la dignidad humana, por la conservación de nuestro planeta y sus recursos, por la necesaria hermandad de todos los seres humanos. Ante esta perspectiva debemos olvidarnos de cuestiones que son simples tonterías al lado de esto. No necesitamos establecer la supremacía de ningún sistema alternativo al capitalismo para derrotar a éste. Lo que necesitamos es crearlo e ir dándole forma, día a día, con el trabajo de todos, olvidarnos de etiquetas que alguna vez se inventaron pero que jamás se correspondieron con nada real y tangible.
El objetivo está claro, no podemos permitirnos a nosotros mismos seguir así. Este mundo es demencial. Se basa en la muerte de millones para que unos pocos vivan una vida irreal y vacía que ha sido encumbrada como el ideal del ser humano.

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martes, 30 de agosto de 2011

APUNTALANDO LA DICTADURA

De sobra conocida la reforma de la Constitución (hasta hace bien poco intocable al parecer de los que ahora mismo le meten mano sin rubor) que van a perpetrar los máximos dirigentes de la dictadura capitalista que sufre España, no hay ya ningún motivo por el cual no debamos todos y todas salir a la calle y luchar por la democracia (voy a obviar lo de “verdadera democracia” porque democracia sólo hay una: la del pueblo). Personalmente, sigo apostando por la desobediencia civil y la noviolencia, lo que no significa que no me defienda si me parten la cara; pero que cada cual luche como crea oportuno. Mi apuesta es no violenta tanto por convicción personal como porque no puedo olvidar que el Estado y sus aliados mantienen, a día de hoy, el monopolio de la violencia sobre todos los ámbitos. Ellos tienen los medios, nosotros, la razón.
La razón de saber que la verdad y la justicia está de nuestro lado, la razón de padecer día tras día esta falsa democracia que dura ya demasiados años y contra la cual es nuestro deber moral rebelarnos.

La reforma constitucional es la gota que colma el vaso (sé que a muchos de los que vais a leer esto el vaso se os colmó hace mucho tiempo). Es poner de manifiesto que las personas no pintamos nada en las decisiones que afectan a nuestra vida y a cómo queremos vivirla. Está reforma deja muy claro quién manda aquí y ahora más que nunca es necesario denunciar este binomio fascista que constituyen Estado y Capitalismo. Han pasado por encima del pueblo sin ningún problema y han destrozado la que, se supone, es la Carta Magna de todos los que vivimos en este territorio llamado España, al que sólo le queda llorar ante la caída hacia el vacío que la sociedad que habita en él, ha emprendido.

Sólo por si alguien anda perdido diré que esta reforma tiene muchos significados, los más destacados en mi opinión:

- Significa el final de la ilusión democrática en la que muchos todavía vivían. La soberanía y el poder no reside en el pueblo sino en el Estado y el Capital.
- Significa la consagración del capitalismo más salvaje y depredador a la altura de dogma de fe obligatorio.
- Significa que nuestras vidas son del sistema financiero y queda sellado en las reglas del juego.
- Significa que sólo aquellos que posean dinero a granel tendrán asegurada una vida digna.
- Finalmente, significa que la historia continua y nada cambia. Siempre el pueblo ha sufrido y así seguirá.

Vivimos en una época muy triste para las personas, creímos haber tocado el cielo y ahora vemos que todo era una ilusión. Creímos que el mundo iba a mejor, que luchábamos contra el hambre y la miseria en el mundo; y resulta que, cada vez más, la vemos a nuestro alrededor. Como ya digo, esto no es sólo por la reforma de la Constitución que, al fin y al cabo, siempre ha sido papel mojado cuando les ha interesado. Esto es por la miseria moral de la que todos participamos y que no somos capaces de dejar atrás.

Sólo espero que esta reforma sirva para que la gente despierte y no se deje engañar nunca más por esa calaña política que dicen servirnos y lo único que hacen es apretar más y más la soga que el Capital ha puesto alrededor de nuestro cuello.

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lunes, 22 de agosto de 2011

BRUTALIDAD Y REPRESIÓN: el Estado vuelve a mostrar su verdadera cara.

Las protestas de estos días contra el gasto de la visita papal han supuesto una oportunidad para que los cuerpos represores del Estado (expresión que define con exactitud lo que significan la policía y el ejército) demuestren su verdadero cometido que no es otro que coartar y reprimir cualquier atisbo de disconformidad, por parte de la población, con la línea oficial marcada por las elites gobernantes.

La brutalidad policial, propia de Estados dictatoriales (que al final va a resultar que son todos), vivida estos días nos ha dejado imágenes de ataques salvajes contra personas cuya única arma era la palabra, que de haberse producido en sentido contrario hubieran catapultado una avalancha de protestas por parte de políticos, medios de comunicación y organizaciones de todo tipo. Estas agresiones entroncan con una larga tradición represiva de estos cuerpos paramilitares españoles. Desde las recientes actuaciones policiales contra el pueblo indignado, pasando por la militarización de territorios como Euskalherria, la represión de los movimientos antimilitaristas, del movimiento okupa, la creación del GAL, etc... (por no remontarnos más ya que no existe época en nuestras tierras en que la brutal represión estatal no tuviera lugar).
No en vano, el Estado Español está siendo acusado repetidamente desde hace años por diversos organismos (tanto nacionales como internacionales) de violación de los derechos humanos, destacando sobremanera las prácticas torturadoras de los diferentes cuerpos policiales. De hecho, se producen una media de dos denuncias diarias por este hecho (teniendo en cuenta que las denuncias por torturas de la policía se realizan en comisarías y cuartelillos con lo que ello supone, podemos deducir que las denuncias representan una ínfima parte de las agresiones o torturas que realmente suceden).


Volviendo al presente, es importante resaltar el paso adelante de la represión estatal que ya no tiene ningún reparo en mostrarse abiertamente ante las cámaras. Esta demostración pública obedece a la necesidad que tiene el aparato estatal, más poderoso que nunca, en dejar claro que no va a tolerar ninguna desviación de la ideología imperante. Un claro ejemplo de esto sucedió durante la pasada huelga de controladores aéreos donde el Estado mostró todo su esplendor con la toma de los aeropuertos por parte del ejército.
Esta nueva demostración de brutalidad policial debe servir para que todos aquellos que todavía abogan por el fortalecimiento del Estado para hacer frente al sistema capitalista (sistema del que indudablemente los Estados son piezas fundamentales) reflexionen sobre el alcance que tienen sus proclamas. No se puede olvidar que cuando se exige que el Estado controle los desmanes económicos capitalistas, se está pidiendo que el Estado se empodere y su manera de hacerlo incluye por encima de todo aumentar su capacidad represiva. No hay que olvidar que el gasto militar y policial no se ha visto afectado en ningún momento en las sucesivas crisis económicas que el resto de mortales sí hemos padecido.

El Estado no es el pueblo y su misión no es velar por él, sino por sus propios intereses y así nos lo demuestra día tras día.
No debemos esperar que ninguna entidad actúe por nosotros, las personas somos las que debemos organizarnos para superar las adversidades.
Cuando el Estado actúa al pueblo le llueven hostias:
- El Estado actúa, la policía reprime al pueblo.
- El Estado actúa, el dinero se va a la banca y el pueblo sufre.
- El Estado actúa, los derechos sociales y laborales del pueblo se diluyen.
- El Estado actúa, la educación se convierte en adoctrinamiento y el pueblo en rebaño.
- El Estado actúa, la sanidad se convierte en sistema de drogadicción de masas y el pueblo se idiotiza.

En infinitas ocasiones vemos la represión, esta vez la policial (la más inmediata y violenta de todas, pero no la única). No tardaremos en sufrirla nuevamente puesto que la veda se ha alzado y hay vía libre para la brutal represión de los seres humanos.


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